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Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

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Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Ashryn Elaynor el Dom Sep 10 2017, 23:29

Allen miraba a su hermana con un gesto de preocupación. Desde que la encontraron no había pronunciado palabra alguna, solo se había limitado a preguntar quiénes eran y dónde se encontraba, mirándolos con esos ojos plasmados de terror. Su preciada gemela no recordaba absolutamente nada de su vida, ni siquiera era capaz de reconocerlo e inclusive desconocía su propio nombre. El elfo hubiese preferido llevarla a Sandorai, el Clan Elaynor estaba preocupado por la seguridad de la sanadora, y seguramente ella estaría mejor bajo el cuidado de la familia. Aun así, sus planes se vinieron abajo cuando su brillante ‘‘cuñado’’ abrió la boca, soltando sandeces sobre el elitismo de los elfos, asustando a su pobre hermana más de lo que ya se encontraba. Allen no creía que ese joven realmente estuviese relacionado con su hermana. De hecho —si alguien le preguntase—, él se atrevería a decir que el collar de la familia principal que el arquero portaba sobre su cuello había sido obtenido por medios muy poco honrosos.

Desafortunadamente la única que podía desmentir o confirmar sus sospechas era la rubia, quien, en esos momentos, tenía la memoria completamente en blanco, dejándose guiar por lo que Allen y el cazador le habían contado. Para ella todos eran extraños que en algún momento podrían hacerle daño. Solo los Dioses sabrían la clase de atrocidades que la ojiazul tuvo que presenciar, para el enorme horror que se había plasmado en su mirada. Si no fuese por el collar que el joven portaba hacía mucho que se habría marchado; no obstante, hasta no tener sospechas de que realmente el símbolo del clan Elaynor había sido robado y no ofrecido como señal de matrimonio no podría abandonar a su amada gemela. Por ahora todo lo que tenía eran teorías, observando cada movimiento del cazador con sumo cuidado, esperando encontrar un indicio que le dijese que él no tenía ni un solo lazo con la rubia. Después de todo no actuaba como si realmente le importase, especialmente teniendo a esa chica colgada de él.

— ¿Quieres descansar un momento? —Preguntó a la ojiazul con cuidado—. Hemos caminado durante mucho tiempo, lo mejor será parar y dejar que Ryn descanse —la ayudó a tomar asiento sobre una roca y le tomó la temperatura—. ¿Tienes sed? ¿Quieres un poco de agua?

La ojiazul se limitó a asentir con cierto temor, paseando su mirada entre las tres siluetas que la acompañaban. El primero era el muchacho rubio que decía ser su hermano y cuyo contacto solo le transmitía una pequeña sensación de seguridad. El segundo era un extraño joven con un arco y un carcaj de flechas, que al parecer había convivido con ella durante mucho tiempo. Y por último estaba una hermosa mujer, quien no hacía más que matarla con la mirada, al tiempo que buscaba acercarse más al arquero. No los conocía, o —en este caso— no era capaz de recordarlos. Sus memorias estaban tan vacías como un cántaro sin agua, y por más que lo intentaba no conseguía traerlos a su mente. Le habían dicho que se llamaba Ashryn, que era la heredera de uno de los clanes de los elfos, que había trabajado como doctora en un lugar llamado Lunargenta, y que algo terrible había sucedido con el mundo.

— Tengo hambre...

Susurró con la mirada clavada en el piso. Todo lo que le habían contado parecía un sueño, como si no se tratase de ella misma, como si esa vida no hubiese sido la suya y eso hacía que dudase de la veracidad de las palabras. Desde que se encontró con ellos no la habían dejado sola ni un minuto, aunque sospechaba que Allen y el otro muchacho tuviesen similares puntos de vista, considerando que el elfo señalaba un camino y el humano otro, aunque ninguno de los dos optaba por la opción de separarse, algo que le causaba una enorme contrariedad a la de orbes cristalinos. Le aterraba la idea de volver a aquel sitio, no quería ni siquiera pensar en eso, porque rápidamente comenzaba a temblar. Ojalá la amnesia hubiese borrado ese terrible sucedo de su mente también. Salió de sus pensamientos para notar que —por primera vez— su hermano parecía estar de acuerdo con el cazador.

—Las fronteras son un caos —explicaba el ojiazul—. Las ciudades están cercadas y vigiladas por los guardias…aunque quisiera llevarla a Sandorai —miró en dirección a la elfa—, estoy seguro de que no es la mejor opción. Hay personas buscando la cura en nuestros bosques, la situación se ha salido de control y la vigilancia extrema impedirá que dejen entrar a Ryn…especialmente en su condición —se removió el cabello con frustración—. Supongo que lo mejor será escondernos un par de días en los bosques, quien le hizo daño debe estar buscándola —miró a Candau—. Si quieres seguir tu camino eres libre de hacerlo, después de todo mi hermana es solamente mi responsabilidad.

Allen lanzó aquello esperando acertar en el clavo. Una palabra, solo necesitaba una palabra para marcharse con su hermana y alejarse de ese joven, y esperaba pacientemente que sus sospechas fuesen acertadas.


Allen Elaynor:
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Aclaraciones: Según el adelanto que me ha dado Master Fehu, Ashy perderá la memoria, aunque no estoy muy informada al respecto, por lo que trataré de no tentar mucho a los Dioses~ :3
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Re: Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Fredericksen el Sáb Sep 16 2017, 02:29

Si en el pasado había sido tedioso lidiar solo con Ashryn ahora resultaba mucho más complicad, tan solo tener que mirarla dos veces era agotador “Aunque claro… el otro es su gemelo, pero la idea se entiende.” Desde que acompañaba a los elfos en aquel viaje Genevive no se había apartado ni un solo momento de mi, me abrazaba y apretaba contra si tratando de dejar en claro algo que no era real, a veces pensaba que podría dejarla fuera de combate pero eso sería pasarme un poco.

  Si en algún momento consideré que la elfa era terca ahora retiraba mi idea, su hermano resultaba ser mucho peor “Aunque claramente puede ser esa típica preocupación de hermanos… pero aun así estaba exagerando.”  Además me veía como si no le agradase ¿Qué tenía de malo el cazador vestido de verde, con un pie de arena y una acosadora? “Ciertamente muchas cosas, pero tampoco viene al caso.”

   Mi caminata ahora era lenta, antes había podido recorrer cualquier distancia sin problema pero ahora usar un solo pie y algunas ramas para apoyarme resultaba una molestia.  Seguía a los gemelos con algo de distancia prudente, tanto por el leve miedo que le tenía a aquella familia como por la posible reacción que pudiese tener Genevive al notar proximidad con Ashryn, la condición de la elfa era preocupante, en todo el tiempo que la llevaba conociendo era la primera vez que la veía tan … extraña.

- Claro que quiero descansar. – Comenté en voz alta al escuchar la propuesta de un descanso dada por Allen, aunque al parecer no venía a una leve consideración por el sujeto con el pie de arena. - Ah claro, porque Ashryn debe descansar… si, suena lógico. – Aún así una parada siempre valía la pena.

  El “Ashryn varonil”  había ofrecido nuevamente alimento a su hermana, esta vez la elfa había al menos admitido tener hambre, aquello era un progreso “Y en cualquier momento pedirá un alma, allí es cuando yo deberé correr.” No, aquello era casi imposible por el estado actual de la elfa, realmente parecía haber pasado un mal momento.

Según hablaba el elfo todo el mundo era un caos, no era novedad realmente, no tenía ni idea porque Allen supuso que me importaría el estado actual de las fronteras y su defensa actual… por lo visto no sabía que yo era un habitante libre y que me movilizaba de acá para allá sin mucha necesidad de tocar sitios importantes.

- Muy bien amiguito, ahora que tú hablaste déjame dar mi punto de vista. – Aparté con una mano el rostro de Genevive que estaba pegado a mi brazo, con aquella mujer agarrada a mí dudaba que el elfo me tomase en serio. – No la llevaremos a Sandorai, ambos sabemos que es una pésima idea, prefiero que me amputen el pie a pisar aquella parte del bosque… bueno no, ya solo me queda un pie y lo aprecio mucho. – Adelanté un poco la rama que usaba como bastón y me impulsé para colocar mi pie sobre tierra, los primeros días había intentado caminar con normalidad y literalmente había llorado de dolor a causa de la sensación en mi ahora extremidad arenosa. – Y si, es buena idea eso de esconderse en el bosque, tal vez les sirva la ayuda de cierto cazador que vive en estos… no sé solo opino. – Me encogí de hombros abrazándome a la rama de apoyo. – Y por ultimo pero no menos importante, aquella torpe de orejas puntiagudas no es responsabilidad de nadie. – Señalé a la elfa con el pulgar para dejar en claro de quien hablaba. – Si te quedas es porque te preocupa, si yo me quedo es para verificar que… no se morirá, yo que sé, pero por el momento seguiré con ustedes.

 Levanté la rama y le di un par de golpecitos al elfo en la frente, aquello solía hacer mi maestro para eliminar las terquedades en mi cabeza… claro que solo me enfadaba cuando él hacía eso “Espero que Ashryn Varón no sea así.”

- Ahora si me lo permites, yo si necesito descansar.  – Saqué una manzana de mi bolsa y le di un mordisco. – Tú solo avisa cuando debamos reanudar la marcha.

   Dejé la manzana mordida en manos del elfo y luego me alejé dando leves saltos hasta un árbol cercano, No resultaba tan difícil mantener el equilibrio porque Genevive técnicamente no se despegaba nunca, a final de cuentas al menos servía como fuente de apoyo.

- Candau, nosotros mejor deber irnos, ellos no ser buenos. – La joven dirigió una mirada asesina a la elfa de cabellos rubios. – Ellos querer lastimarnos, no deber estar aquí.

- Dime algo que no sepa. – Abrí mi bolsa de provisiones y retiré a un conejo que había cazado aquella mañana, la flecha había dado en su ojo y ahora el cuerpo muerto del animal estaba tuerto. – Por eso mismo lo tengo a él, es mi mano derecha para tomar decisiones. -  Sacudí al animal frente al rostro de Genevive. – Se puede decir que tiene buen ojo para ello. – Esperé que la mujer al menos riese ante aquel comentario irónico, pero su rostro seguía siendo frío y molesto. – No le haga caso General Algodón, ella se lo pierde, ahora dígame que podemos hacer con esos elfos. – Coloqué al conejo junto a mi oreja y asentí con la cabeza cada dos segundos. – Si si, comprendo… aja, ayudarlos… de acuerdo, espero que estés en lo cierto. – Le di unas palmadas al animal y luego lo guardé en la bolsa. – Nos vemos en la cena, general.
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Re: Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Ashryn Elaynor el Mar Sep 26 2017, 07:15

Allen Elaynor era, en general, una persona agradable y tranquila. Resaltaba de entre los demás por su personalidad afable, y normalmente era descrito como uno de los elfos más gentiles que había en el Clan Elaynor; pero en estos momentos se sentía alguien completamente irreconocible. En un inicio ese cazador le había agradado, incluso sentía que en algún momento podría considerarlo un amigo. Claro que todo esto fue antes de escucharlo soltar aquella serie de patrañas hacia su querida hermana, especialmente después de que ella lo plasmaba en sus cartas como una persona maravillosa. El rubio tuvo que morderse la lengua y oprimir sus puños, para evitar desfigurarle el rostro a golpes por sus insolentes palabras. No podía perder los estribos, no era normal en él, y tampoco deseaba que su dulce hermana se aterrase aún más, especialmente en el estado en que ella se encontraba.

Reprendiéndose a si mismo por tan horribles pensamientos, Allen tomó aire contando hasta diez, mientras volvía a esbozar la sonrisa gentil que tanto le caracterizaba. Decidió tratar de ignorar al cazador hasta que pudiese llevarse a su hermana a un sitio seguro. Bueno, esto era solo un decir, pues la rubia se estremecía cada que alguno de ellos se acercaba demasiado y gritaba en cuanto intentaban tocarla, así que primero debería averiguar la forma en de regresarle sus recuerdos, esa debía ser su prioridad en esos momentos. El descanso se prolongó más de lo debido y era hora de partir, por lo que se puso de pie, instando a Ashy a seguir adelante. Anduvieron a ciegas durante varias horas, hasta que el ocaso anunció la llegada del astro nocturno, mostrando que el peligro de la noche no tardaría en acecharles.

— ¿Qué es eso? —Preguntó al cazador, pensando que su imaginación le jugaba una mala pasada.

A unos cuantos metros pudieron vislumbrar una extraña construcción de madera, sobre la cual se podía leer ‘‘Templo de los Hongos’’ con letras enormes. ¿Qué hacía un sitio como ese en medio de la nada? Fue lo primero que Allen se preguntó al toparse de frente con aquel misterioso lugar, pero considerando las opciones llegó a la conclusión de que lo mejor sería solicitar refugio y pasar ahí la noche. El camino que llevaba hasta la entrada de la casa principal se encontraba cubierto por setas de todos tipos. Algunas coloridas, otras con extrañas motitas blancas, y, del lado izquierdo yacía un pequeño estanque con hermosos peces que nunca antes había visto. Las puertas de la mansión se abrieron, dejando ver a un hombre de edad avanzada, quien no dudó en ofrecerles asilo; contándoles que ese lugar era un sitio muy querido por los médicos y sanadores, debido a la enorme cantidad de setas medicinales que resguardaba en su interior.

Con cierta curiosidad la ojiazul se inclinó para observar un pequeño níscalo de color marrón, siendo advertida por el dueño de no comer nada de lo cual no estuviese segura. El recorrido continuo sin ningún contratiempo, salvo por la intervención de una mujer que se presentó como la esposa del cuidador del templo, guiándolos a las habitaciones que tenían disponibles para ellos. Allen suspiró aliviado de saber que podría quedarse con su hermana y cuidar de ella, además de que —por fin— podría descansar de la presencia de Candau y su extraña locura. La cena también estaba contemplada en los gastos de hospedaje, al igual que el tan mencionado ‘‘baño de aguas termales’’ con los que contaba el templo. Nunca se hubiese imaginado que existían sitios así fuera de los bosques de Sandorai. Ahora entendía porque Ashryn no quiso volver a casa. Aerandir era mucho más maravilloso de lo que se hubiese podido imaginar.

—Espero que disfruten la cena —dijo la mujer, dejando unos cuencos con una especie de sopa hecha de setas.

—Disculpe mi pregunta, pero… ¿estas si son comestibles? —Preguntó el ojiazul, señalando el cuenco con cierta desconfianza.

—Por supuesto —rio ella—. Conocemos todos los hongos que crecen aquí, puedo asegurarte de que estos son completamente comestibles —miró a Candau y a su acompañante—. No recibimos a muchas parejas, ¿están de luna de miel?

—Ella es mi hermana —contuvo una risita—. Ellos... —hizo una pausa, señalando al arquero y a la joven— creo que están comprometidos —soltó con una sonrisa burlona.

El rubio miró a su hermana, notando que ella miraba la comida con detenimiento, aunque no se atrevía a dar el primer bocado. Era normal, Ashryn no confiaba ni siquiera en su propia sombra. No le sorprendía que ella dudase de probar aquello, así que —armándose de valor— él se dio a la tarea de ser el primero en saborear la cena que les ofrecían. Además, pagarían por ella, no es como que hubiese algo truculento detrás. ¿Quién querría envenenar a sus huéspedes? Eso sería demasiado descabellado. Allen no ocultó su sorpresa al notar que la comida no estaba buena, estaba exquisita; nunca había probado algo similar. Ashy tardó unos minutos, pero al ver a su hermano comer con tanta emoción, y con su estómago rugiéndole del hambre, se dispuso a degustar el cuenco con la sopa. Era la primera comida que daba en… ¿días? ¿Semanas? ¿Cuánto tiempo había pasado? No lo sabía.

Un rato después ambos gemelos se encontraban en una cómoda y limpia habitación, desde la cual podía escucharse el tranquilizador sonido del estanque. Allen no tardó en conciliar el sueño, mientras que la ojiazul no hacía más que dar vueltas entre las sabanas de algodón. Estaba cansada, sin embargo, cada que cerraba los ojos venían a su mente las terribles imágenes de lo que había vivido, y eso evitaba que pudiese dormir, por lo que se limitaba a pensar en todas las cosas que le habían dicho. ¿De verdad era una doctora? ¿Entonces por qué…? No, no, tenía que alejar esos recuerdos de su mente o pronto comenzaría a temblar. Se levantó de su afelpado… ¿cómo le habían llamado los ancianos? ¿Futón? Y salió de la habitación, dispuesta a dar un paseo para aclarar su mente. Seguir ahí no le ayudaría a dormir y tampoco quería perturbar a su hermano, quien se encontraba descansando plácidamente.

Vagó un rato por los jardines, jugó con el agua del estanque, se sentó en el pórtico de madera de la entrada principal, pero nada parecía servir para hacerle olvidar el trauma de lo vivido. Optó por seguir caminando, tal vez si cansaba a su cuerpo terminaría por dormirse. Mientras caminaba por la parte de enfrente de la finca volvió a encontrarse con la pequeña seta que le había llamado la atención desde que llegó. Miró en todas direcciones, esperando no ser vista por nadie y con cuidado la tomó de su sitió junto a otras dos. Las observó con cuidado, las olfateó, pero no le pareció que fuesen peligrosas. Estuvo a punto de darle el mordisco a una de ellas, cuando un sonido proveniente de los arbustos la sobresaltó. Con mucho temor se acercó a ver qué era, esperando encontrarse con algún animalillo del bosque, aunque su sorpresa fue mayor al observar al muchacho que los acompañaba en esa travesía.

—Solo era usted… —susurró llevándose la mano al pecho, tratando de normalizar su respiración, observándolo con detenimiento.

Parpadeó confundida de verlo sin la compañía de la morena, después de todo, ella no parecía querer dejarlo por ningún motivo, aunque más intrigante era la idea de verlo en un arbusto en lugar de aprovechar la hospitalidad de los ancianos del templo. Bueno, no lo conocía, más le daba la impresión de que él no era una persona —precisamente— normal.


Hongos que tomó Ashy:
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Templo de los Hongos:
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Re: Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Fredericksen el Mar Oct 17 2017, 06:12

El elfo había esperado un buen rato para partir de nuevo, por lo visto no sabía manejar el tiempo de viaje, además de que había sido terco en guiarnos por el bosque “Claro, como si él lo conociera mejor.”  Negué con la cabeza mientras me seguía impulsando con mi bastón, tanto caminar no resultaba agradable, tan solo la sensación de estar dando mini-saltos por cada paso resultaba un total incordio en mi semi-existente pie.

- ¿Cómo planeas que sepa qué es eso? Soy cazador, no constructor. – Comenté al elfo, nunca hubiese creído que con aquel sujeto tuviese que resaltar lo obvio “Es peor que Ashryn, mucho peor.” – Pero supongo que es una clase de sitio de reuniones para alguna secta, yo que sé. – Me encogí de hombros, no es como si aquello me importase mucho.

   Le advertí al Ashryn Varón de que era mejor alejarnos de aquel lugar, no parecía ser un buen sitio pero aún así el muy cabeza dura no hizo caso y nos dirigió a todos a nuestro posible trágico final “Toda esta familia es igual ¡TODA!” Resoplé apoyándome en Genevive y siguiendo a los dos elfos desde una distancia más segura, ya no contaba con todas mis fuerzas para poder correr así que si algo sucedía, escapar sería lo más complicado.

- En serio deber abandonarlos, abandonarlos ya.

- Aún no es tiempo, todo con calma.

El camino a aquel sitio era perturbado, tenía técnicamente un jardín dedicado solo a las setas, había más setas de las que recordaba “Y por lógica también debe haber una que otra de las setas con efectos inhibidores.” Claro que debería haber alguna ¿Por qué si no tendrían tantas cosas de aquellas? Para camuflar lo que de verdad importaba, la seta de los viajes mágicos.

Lo más extraño fue ver que quien quiera que viviese allí parecía estar esperándonos, era un señor mayor pero no por ello menos peligroso, la gente vieja era a la que más se le debía temer, los años les dotaban de conocimientos y a veces estos conocimientos no eran del todo buenos… eran conocimientos malos y obscuras.

Ashryn Varón parecía no conocer los peligros, ya que cual animalito ingenuo comió de la palma de los cazadores, había estado de acuerdo en todo lo que decían y hacían “Claramente son hermanos.”  Aquella era una razón por la cual no podía dejarlo solo con Ashryn, si ambos quedaban a su suerte no durarían mucho en el mundo.  Cuando Genevive presenció que había otra mujer cerca se apretó con mucha más fuerza a mi brazo, alejarla sería un grave problema, debería esperar a que se descuidara para luego huir aquella noche.

- Se ven… incomodas. – Comenté cuando nos mostraron las habitaciones ¿En serio pretendían ofrecernos refugio solo porque si? En el mundo ya no quedaba gente tan amable, definitivamente era una farsa.

  La cena eran también setas ¿Por qué no se me hacía extraño?  Por lo visto el General Algodón viviría un día más “Aunque ya está muerto.”  Aún así era otro día de existencia para el conejito, antes de que fuese comido y digerido. Observé con desconfianza la sopa, había tenido malas experiencias con sopas ajenas en mi pasado, por culpa de comida como aquella habían secuestrado y abusado de la pobre Delilah.

- ¿Parejas? ¿De qué habla? – Dije enarcando la ceja y alejando el cuenco de sopa, definitivamente no comería aquella aberración.

- Si, nosotros ser felices juntos, tener tiempo el uno con el otro. – Genevive hablaba con cierta lentitud y fuerza en sus palabras, como si tratase de mandar un mensaje a los presentes. – Muy felices.

- Eso es mentira. – Arrugué el ceño observándola y sacudiendo mi brazo para alejarme del abrazo que nuevamente propinaba. – Ni pareja, ni comprometidos, simplemente nos conocemos. – Tomé una seta visible de la sopa y la arrojé a la cara del elfo, aquello le enseñaría a no mentir. Me levanté de la mesa y usé la rama como apoyo, si no iba a comer definitivamente mi presencia en aquel sitio no era necesaria “Y entre más me pueda alejar de Genevive y el anciano, mejor.” – Les agradezco la comida. – Aunque no comiese debía existir un mínimo de modales y sin esperar respuesta me alejé.

   Di un par de saltos por un pasillo usando las paredes y el bastón como apoyo, debía aprovechar la ventaja que tenía antes de que Genevive me buscase o encontrara, al doblar la primera esquina ya escuchaba sus pasos siguiéndome “Demoró menos de lo que esperaba.” Observé mi entorno buscando alguna escalera por la cual huir o quizá un escondrijo… pero solo había una ventana  “Bueno Fred, peor es nada.”  Abrí la ventana rápidamente y tomé algo de aire, aquello definitivamente iba a doler, retrocedí tomando impulso y salté esperando chocar contra el suelo aunque la caída fue amortiguada por un arbusto.

  Tuve que morderme el interior de la mejilla para no gritar, al bajar la mirada noté como mi “pie” se había esparcido por todos lados y ahora volvía a formarse nuevamente bajo mi pierna, el dolor era insoportable en aquel momento. Un par de lagrimas cayeron por mis mejillas y tomé aire para controlar el sonido que hacía, sobre mi podía escuchar a Genevive llamándome y caminando por los pasillo “Al menos la perdí… buen trabajo.”

  Había dormido entre la maleza muchas veces, así que adaptar mi cuerpo al interior de un arbusto era más que sencillo, las hojas daba el calor suficiente para sobrevivir al frío de la noche. Ya las voces de los hermanos orejas punzantes había acallado y tampoco podía escuchar por ningún lado a Genevive, seguro se había alejado creyendo que me había alejado bastante de aquel lugar.  Estaba por tomar otra siesta cuando escuché los pasos de alguien acercarse “Oh no, ya regresó.” Me quedé todo lo quieto posible, observando entre las hojas y esperando a aquel abrazo que funcionaba como marca de territorio… aunque eso no llegó, solo era la voz de Ashryn.

- ¡Shh! En voz baja. – Susurré saliendo de la maleza y colocando una mano en la boca de la elfa, si alguien la escuchaba hablar seguramente se acercaría a ver qué pasaba. – O mejor, no hables… ¿Sabes lo difícil que es tener paz por unos segundos? Muy difícil. – Recorrí el jardín con la mirada y salí como pude del arbusto, dejando nuevamente parte de mi pie esparcido por este. – E…es difícil. – Lo peor de que el pie regresara a su forma original era el dolor que causaba, consideraba que era mucho mejor haberlo perdido que estar sufriendo aquello – ¿Pero qué haces  tú aquí? – Fui a retirar la mano de la boca de la elfa pero detuve el impulso antes de siquiera iniciar a hacerlo. – No, aquí no podemos hablar mucho… debemos buscar otro sitio.

Con la mano que tenía libre tomé el brazo de Ashryn y di un par de saltos usándola de apoyo, no era tiempo de detenerme a buscar mi rama de apoyo. – Y tira eso,  me trae malos recuerdos. – Dije observando las setas, aquellas cosas eran malvadas.

Comencé a jalar del brazo a la elfa guiándola a otro escondrijo entre la hierba, no podía arriesgarme a que Genevive nos encontrara, si antes me hubiese abrazado ahora seguro se abalanzaría sobre la rubia para quitarle un ojo a mordidas. Cuando consideré que ya todo estaba mejor solté a la elfa y me dejé caer en el suelo, sin mi pie era totalmente inútil… era nada. – Primero que nada ¿No deberías estar dormida? – Pronuncié mientras  me levantaba apoyándome sobre los codos para mirar los ojos azules de Ashryn, por las condición en la que había estado ella lo más lógico es que se hubiese quedado reposando en las habitaciones-trampa de aquel sitio.
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Re: Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Ashryn Elaynor el Miér Oct 18 2017, 05:40

La ojiazul se había mantenido callada después de superar el susto que el joven le había dado. Desafortunadamente aquello no sería nada, comparado a lo que el cazador hizo a continuación, pues —sin pensarlo dos veces— colocó una de sus manos alrededor de la boca de la rubia, quien rápidamente intentó gritar, removiéndose tanto como su cuerpo se lo permitía. No, no, no. Aquello no podía estar pasando, no de nuevo. Ese simple contacto bastó para hacerle recordar el terror al que se había sometido, desde que despertó en aquel sitio, sola y sin ni un solo recuerdo de su pasado. Se vio a si misma corriendo por su vida, encerrada en un sitio aterrador, junto a la risa macabra de aquel que la había usado como su juguete personal durante el tiempo que estuvo encerrada.

Intentó gritar, pero su voz era acallada por la mano del muchacho, mientras la llevaba hacia quién sabe dónde. Las lágrimas comenzaron a brotar y su cuerpo no tardó en temblar por el terror que le suponía la cercanía con el muchacho, sintiendo que los segundos le transcurrían endemoniadamente lento. Finalmente, el cazador la soltó, a lo que Ashy no dudó en alejarse un poco de él, llevándose las manos a las orejas, tratando de recordarse que se encontraba a salvo, sin conseguirlo del todo. La voz del joven la trajo de regreso de sus temerosos pensamientos, notando que —inconscientemente— su cuerpo seguía tiritando de miedo. Secó las lagrimas que rodaban por sus mejillas y lo miró con atención, buscando que su voz apareciese para responder a la pregunta que él le había hecho.

—N-No podía dormir… —susurró con la voz ahogada—. No quise importunarle…

Eso era todo lo que podía decir por el momento, aunque ahí no finalizaran las dudas que rondaban por su cabeza. Había demasiadas cosas que necesitaba saber y tenía la sensación de que ese muchacho era la persona indicada para aclararle la mayoría de ellas. No es que desconfiase de Allen, no obstante, tenía la sensación de que el elfo haría lo que fuese para mantenerla a salvo, aun si eso implicaba mentirle en más de una cosa, y lo que ella necesitaba en estos momentos era conocer toda la verdad sobre sí misma. Quería entender cómo había terminado en aquel lugar, por qué le habían borrado la memoria y qué haría para recuperarla. Tantas cosas juntas que, a su vez, solo servían para confundir sus pensamientos todavía más.

—Hay…algo que deseo saber… —
en realidad eran muchas cosas, pero por un lado debía empezar—. Usted y yo nos conocemos, ¿no es así? —Desde que había sido secuestrada no era capaz de mirar a los demás a los ojos, así que enfocó su atención en las setas que aun llevaba en las manos—. Allen dijo que mi nombre es Ashryn… ¿eso es cierto? —Tragó saliva—. No recuerdo nada… —bajó la mirada—. No puedo recordar nada… —dio vueltitas a los tallos de los níscalos, buscando calmar su nerviosismo—. Todo lo que me han contado...no me es familiar… —el estomagó comenzó a rugirle. Era normal, después de todo había pasado días sin probar un solo bocado, que la sopa de setas no había bastado para amortiguar la falta de nutrientes—. ¿Podría…aclarar mis dudas? Quisiera saber quién soy en realidad…y por qué me pasó…esto —Aguardó a la respuesta del cazador, antes de interrumpirlo con una nueva interrogante—. ¿Esa chica…es de verdad su prometida?

Mordió uno de los hongos, sonriendo ante el sabor tan rico que tenía y volvió a clavar su mirada, esta vez en el suelo. Tal vez confiar en el cazador no era la mejor de las ideas, pero él era la única persona que podía responder sus preguntas en esos momentos, y esperaba que lejos de su hermano y de la morena, las cosas fuesen mucho más sencillas.
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Re: Tal vez son comestibles [Privado] [Interpretativo]

Mensaje  Fredericksen el Lun Oct 23 2017, 04:22

No entendía porque la elfa lloraba, no le había hecho nada malo, solo le había tapado la boca para que no gritara y la había alejado de aquel sitio que me daba mala espina “No es como si la hubiese raptado.”  Pero al parecer la rubia aún sabía cómo hacer dramas y soltar lagrimas en su debido momento, aquello debía de correr definitivamente por su sangre. La respuesta de porque estaba despierta era más simple de lo que había pensado, simplemente no podía dormir.

  Un silencio se hizo presente cuando la elfa terminó su corta explicación, no había mucho que le quisiera preguntar o decir en aquel momento y al parecer ella estaba en la misma circunstancia “Aunque ella no recuerda nada y tiene excusa.”  De cierto modo no recordar nada era algo beneficioso,  te permitía parecer idiota “Y con excusa” ante sucesos del pasado.

- ¿Saber? – Dije por lo bajo al escuchar a la rubia, por lo visto la amnesia también, la pregunta que realizó no era tan complicada de responder, estaba por darle las respuestas cuando Ashryn siguió hablando.  Por la manera en que ella se expresaba y hablaba quedaba claro que no recordar su pasado era molesto; pareciera que la deprimiese tener un pasado en blanco, no saber quién era.  – Vamos a ver. – Por un momento consideré mentir y dejar que la paranoia se apoderará de la elfa, pero aquello no sería sensato “Y sería excederme, siempre existe un límite”.

- Así que quieres saber quién eres. – Me senté correctamente y me di un par de golpes en el mentón con el dedo. – Pues si nos conocemos, eso es algo obvio, de ser lo contrario no te hubiese acompañado a ti y a tu hermano.  Efectivamente te llamas Ashryn , si mal no recuerdo eres del clan Elaynor o algo así. – Llevé la mano a un collar que la misma elfa me había entregado tiempo atrás, lo retiré con cuidado y se lo mostré a la rubia de ojos azules. – Me diste esto hace tiempo, algo así para que no me asesinaran los de tu clan o algo por el estilo… ni idea. – Me encogí de hombros y volví a colocarme el amuleto protector de orejas puntiagudas. - ¿Qué más puedo decirte?  Tal vez que eras una enfermera o algo así. – Me mordí el pulgar tratando de pensar que datos relevantes de la chica podía decir, de por si en el pasado le prestaba muy poca atención. – Nos conocimos en Sandorai, es un territorio elfico… y cuidábamos a Iliaki, es una pequeña elfa que se la pasa metida en problemas. – Saqué una flecha de mi carcaj y acaricié lentamente la punta metálica, aquello debería ayudarme a pensar mejor. – Tuvimos un par de aventuras por así decirlo, de las normales, no te hagas ideas que no son.  En lo único que no puedo ayudarte es saber que sucedió, teníamos mucho tiempo sin vernos… digamos que cada quien tenía su opinión y acordamos que lo mejor era no verse más, cosas para mantener la “amistad”. – Aquello era todo en lo que podía ayudar por el momento, si la elfa necesitaba más información debería ser especifica con su pregunta.  Cosa que tomo en cuenta con la última pregunta que hizo. - ¿Prometida? No no no no… No, claro que no. – Tomé aire y dejé de acariciar el filo de la flecha, aquel tema era más que delicado. – Solo la conozco pero no para de acosarme, es como tú pero peor… mucho peor. Los dioses me libren de establecer una relación con Genevive, terminaría suicidándome.

  Centré la atención nuevamente en la rubia para notar un extraño movimiento en su boca, parecía estar masticando algo. Bajé un poco la mirada ante las setas que antes tenía y no fue raro darme cuenta que una parecía mordida “Oh, no de nuevo.” Esperaba que aquella cosa no tuviese también efectos secundarios, porque si era así dudaba escapar lo suficientemente rápido.
Fredericksen
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