[Entrenamiento] Nueva generación de cazadores [Cass & Hury]

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[Entrenamiento] Nueva generación de cazadores [Cass & Hury]

Mensaje  Huracán el Lun Sep 11 2017, 22:50

Flashback de una historia del pasado entre Huracán y Cassandra. 8 años antes del presente.


El último año había sido especialmente duro. Era nuestro último año lectivo y faltaban apenas unas semanas para la graduación del curso. Desde que conseguí junto a Cass el pergamino del Acantilado de la Muerte, que nadie salvo Mortagglia había conseguido, nuestra vida había cambiado considerablemente. De eso ya había transcurrido un año. Y desde entonces comenzamos a entrenar para convertirnos, algún día, en peligrosas cazadoras de vampiros que a la postre seríamos. Ahora no sólo teníamos que entrenar la mente para sacar las mejores notas, sino también el cuerpo. Muchas horas de ejercicio físico, gimnasio y entrenamiento con la ballesta. Muchísimas horas de desarrollo total de los poderes enfocado al combate.

Con tanto trabajo, me había costado mucho mantener las notas de cursos anteriores. Quería mantenerme para terminar aspirando también a las pruebas de Maestra Tensái, como mi madre. Pero por el entrenamiento había bajado la media algo, pero a cambio, era una temible adversaria en combate. Al menos para mis compañeros de clase. Hacía un año que, en aquella fiesta, los amigos de Cassandra me habían dado una paliza que aún tenía que vengar. Mi carácter se había curtido y ahora era más fría, más seria, y más adulta. Una versión más próxima a lo que sería en el futuro. De hecho ya vestía los ropajes oscuros que llevaba, mi habitual atuendo de caza.

Tras aquel duro año, estábamos impacientes por empezar una vez acabásemos el Colegio, pero el maestro Dorian creía que aún teníamos que pasar una prueba para comprobar si ya estábamos preparadas para el combate. Teníamos que enfrentarnos a un chupasangres de verdad. Un duro entrenamiento que serviría para ver si estábamos ya preparadas para desarrollar nuestra actividad profesional como cazadoras.

Las instrucciones del simulacro eran sencillas: Los maestros habían llevado a un vampiro de la Hermandad que mi madre y Cyrilo habían capturado hasta Isla Lunar. Teníamos que llegar hasta allí y traerles la cabeza. El entrenamiento reunía todas las condiciones de un contrato: Cooperación, búsqueda de transporte para llegar al objetivo, rastreo en un entorno, eso sí, “cerrado” como era el peñón, pues no dejaba de ser un simulacro, y lo divertido: Darle caza. Era lo más parecido a un caso real sin llegar a serlo.

A partir de ahí, teníamos libertad absoluta para desarrollar la actividad. Pero Cassandra y yo no iríamos solas. Sino acompañadas de otra aspirante: Annelise Wilkins, la pelirroja estúpida amiguita de Cass, también había entrenado duro con las ballestas. Para ser una simple “escudera” lametraseros de Harrowmont, a veces parecía incluso mostrar una mejor puntería. Al menos cazando conejos, que era con lo que hasta el momento habíamos practicado.
Annelise:


El cuarto aspirante no era un brujo, sino un humano. Un buen amigo mío, más concretamente, el único que podía decirse que tenía: Mortdecái. Un habilidoso y solitario joven, bastante rarito, tímido y reservado con las mujeres. Era bastante tímido y entre tres mujeres apenas se atrevía a hablar. Por su condición de no brujo, no pertenecía al Hekshold, pero el maestro Dorian insistía en que había otras habilidades más allá de la caza que también eran muy importantes, como el ingenio y la supervivencia. Y en ello, Mortdecái era el mejor. De él había sido la idea de llevar a "Randy Mandy". Su traducción literal era bastante grosera, pero estaba tan salido que daba ese tipo de nombre a sus invenciones.

Mortdecái:

Así, avanzábamos los cuatro hacia Isla Lunar, en la improvisada galera de Mortdecái Y no podía hacer peor día, de hecho. Una extraña bruma se había levantado en torno a la misteriosa isla. ¿Mas qué problema había? Éramos la nueva generación de cazadores, como el Maestro Dorian en tono bromista nos solía denominar, extinta desde que el gremio desapareció hacía casi veinte años, tras la traición de la Dama Mortagglia.

-Encended alguna antorcha. – ordené. Annelise era una tensái de fuego, no debería tener problema con ello, como así fue. sin abrir la boca hizo tres y nos dio una a cada una.
-Mierda, no veo nada y soy incapaz de orientarme. ¿A dónde dirijo a Randy Mandy? – Mortdecáillevaba la dirección del barco, pero con tanta.
-Sigue recto. No deberíamos tardar mucho en llegar. – indiqué tratando de apaciguar la evidente tensión.
-Mejor que diga Cass por donde ir, me fío más de su orientación que de la de la mestiza. – aportó Annelise, a la cual la miré con enfado. Llevaba todo el camino lanzando puñaladas a favor de su amiga, y me estaba hartando.
-Cass no tiene ni puta idea de nada. – grité mirando a la Harrowmont de reojo y señalándola. - Mírala, si está que se va a hacer pis en los pantalones.
-¡Basta! No empecéis otra vez. – trató de calmar entonces Mortdecái. Tenía muchas rencillas con ambas compañeras. Aún tenía reciente todos sus insultos que, cada día, me dedicaban. - ¡Randy, vámonos a la derecha! - gritó en un atisbo de infantilismo haciendo girar el timón con toda su fuerza.
-¿Por qué hablas con el bote, imbécil? - preguntó con desprecio Annelise.

El mar comenzó a ponerse cada vez más y más bravo. – ¡Sujetaos! – la canoa parecía que iba a volcar, pero Mortdecái, gracias a su gran habilidad, consiguió mantenerla en pie, hasta que una estrepitosa ola la desplazó contra una roca. Chillamos y terminamos encallados.

-¡Hemos varado! ¡Menuda mierda de barco! – gritó Annelise asustada, sacudiéndole a Mortdecái un golpe.
-¡Annelise, basta! - y aparté la mano de la bruja de la cabeza de nuestro compañero. Teníamos que hacer algo.
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Re: [Entrenamiento] Nueva generación de cazadores [Cass & Hury]

Mensaje  Cassandra C. Harrowmont el Vie Sep 22 2017, 21:17

Después de haber encontrado el pergamino, no sin dificultades, no volvíamos a ser las mismas. Un año después habíamos pegado un gran cambio. Tan solo unos meses y el resultado era como ver a dos personas diferentes. Posiblemente no hubiésemos cambiado mucho de aspecto, al menos yo no lo veía, pese a que mis padres me lo recordasen bastante, pero sí que se había notado el cambio en nuestro cuerpo y en nuestra madurez.
Nos habíamos librado de la expulsión después de intentar mover influencias de nuestros padres, pero se habían enterado y yo me había quedado sin salir un tiempo. Algo que me fastidió bastante, pero que sirvió como precedente para que me pusiera a entrenar en serio. La motivación: convertirme en cazadora. Desde el momento en que mis padres me habían prohibido volver a las fiestas nocturnas con mis compañeros y a salir por las tardes había aprovechado ese tiempo en entrenarme duro para lo que estaba por venir. El maestro Dorian había cumplido su promesa y, durante un año, nos había puesto a prueba a Anastasia y a mí para conseguir entrar en el gremio. ¡Por fin podríamos lucir los trajes!

Un año jodidamente duro. Si bien se dice que quien algo quiere algo le cuesta, pero no pensé que nos iba a costar tanto. Teníamos que entrenar nuestro cuerpo hasta el límite, nuestra forma física había cambiado, sobre todo la mía después de dejar de lado el hidromiel y resto de bebidas que circulaban por las fiestas  que nos montábamos. Había tenido que sacrificar mi vida social, aunque había conseguido más admiración de la que ya tenía, cuando se supo que entraría en el gremio. Incluso una de mis amigas, Annelise, había entrenado con nosotras para entrar. Eso me hacía mucha ilusión, pues entrenar solo con Anastasia era un truño. Aunque era bueno siempre y cuando mi amiga no me superase.
Y solo podíamos entrenar y realizar las pruebas si nuestras calificaciones no bajaban, así que, después de todo el esfuerzo físico, llegaba el mental para estudiar y pasar los exámenes. Y yo no quería bajar ni una décima de mis notas. Ya lo había dicho mi madre, que si no conseguía mantener mis calificaciones académicas, haría porque no pudiera entrar en el gremio. Y así estuve un año, esforzándome y dando lo mejor de mí en todo. Era, también, la recta final del curso. Pronto nos graduaríamos.

También estábamos en la recta final del entrenamiento del gremio, era la última prueba: cazar a un vampiro real. De eso sí que tenía ganas. Desde Thaddeus no habíamos encontrado otro igual y, si eran todos así, sería pan comido el llevar la cabeza ante el maestro Dorian. Teníamos que ir hasta Isla Lunar y capturarlo, junto a dos personas más. Una de ellas era Annelise y otra un humano bastante más rarito que Anastasia. De este último no me esperaba que fuera a hacer nada grande, la verdad, aparte de ponerle nombres raros y obscenos a sus objetos.

Y ahí estábamos los cuatro en la galera de extraño nombre, tratando de avanzar hacia Isla Lunar. Y la verdad es que hubiese preferido ir cualquier otro día en lugar de este, pues el mar estaba embravecido y una extraña neblina cubría todo, impidiéndonos avanzar. Por más que Annelise dijera que se fiaba de mí no podía hacer mucho. Yo también hubiese dicho de seguir recto. O habría tirado a Mortdecái al agua y así no le tendría que escuchar hablar con su bote una vez más.
- ¡Que te jodan, Anastasia! - Le grité cuando se dirigió hacia mí y le hice una peineta. Estuve bastante callada en el viaje, la excusa era que estaba tratando de ver por dónde ir, de orientarme. Pero la realidad es que no era muy afín al agua, y menos si estaba picada. Y eso era un problema cuando vivíamos en una isla. No me quedaba otro remedio que seguir disimulando. Pero tuve que hacer un gran acopio de todas mis fuerzas cuando las olas se hicieron más grandes y el mar se enfureció más aún, haciendo que encallásemos. Junto al resto, también chillé. El no ver tierra firme me agobiaba, pero si la barca se mantenía a flote aún, podíamos buscar una forma de llegar a la isla. Annelise estaba nerviosa y la entendía, pero no iba a quedarme en la barca mucho tiempo, yo también quería que parase.
Empecé a respirar más rápido que antes, buscando una forma de salida. - Anastasia, despeja las nubes. - Ordené mientras me acercaba al lugar donde habíamos encallado para intentar ver algo, acercando la antorcha. Me estaba agobiando bastante por más que intentaba mantener la calma. Estábamos varados en entre unas rocas, pero no sabía si serían ya parte de la costa o simplemente eran un peñasco aparte. - Annie, prueba a hacer una antorcha más grande que nos permita ver. - Mi amiga asintió y trató de hacer una gran llamarada en alto para intentar iluminar el lugar. Si Anastasia apartaba las nubes podríamos ver dónde nos encontrábamos.

El mar estaba embravecido y el ruido que hacían las olas al chocar contra la barca me atacaban los nervios. Cuanto antes saliéramos de aquí, mejor. Yo estaba más a gusto en tierra firme, no en medio de la nada. - Puedo hacer que la barca vuelva al mar, pero al haber chocado contra una roca, tendrá daños en el casco. - Comenté mientras seguía agachada mirando la roca, con la antorcha en alto para que las olas no la apagasen. Lo bueno de la niebla es que impedía que se viera mi cara, pálida como la piel de un vampiro. - Podemos ver si podemos avanzar a pie, o tenemos que seguir navegando. - Entre mis planes no estaba el hacer que Mortdecái intentase arreglar la galera, para mí era un humano inútil. Se suponía que debíamos trabajar en equipo y, si ya me costaba trabajar con Anastasia, más aún con ese estúpido. No acababa de convencerme mucho, me faltaba algo.

Estábamos muy cerca de la isla, el reflejo de las llamas de Annelise parecía mostrar tímidamente la costa. - Tengo una idea mejor. - Comenté con alegría inesperada. ¡Íbamos a salir de ahí! - Cuando yo te diga "ya", usas tus corrientes para mover la barca. Una... Dos... - Comencé a contar sin esperar más opiniones, me gustaba mandar y quería salir de ahí cuanto antes. -¡Y tres! -En ese momento hice que la roca sobre la que había encallado la barca se hunidera hacia el fondo, dejando, de nuevo, la quilla bajo la superficie. Con las manos extendidas hacia abajo hice que esa roca desapareciera, haciendo tremendo estruendo. - ¡Ya! ¡Hacia la derecha! - Si al final iba a tener razón Annelise. ¡La que tenía que guiar era yo! Si Anastasia lo hacía bien podríamos salir de ahí antes de que los daños fuesen mayores.
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Re: [Entrenamiento] Nueva generación de cazadores [Cass & Hury]

Mensaje  Huracán el Sáb Sep 30 2017, 16:13

Cassandra con cara de pocos amigos me insultó y me sacó la peineta cuando escuchó mi comentario. Había conseguido mi objetivo, que era sacarla de quicio. Con aquel triunfo me giré con una media sonrisa y estiré los brazos para seguir sus indicaciones de despejar las nubes. El fuerte oleaje me estaban poniendo cada vez más nerviosa. Cassandra no pasaba de dar indicaciones como si fuera la capitana del barco y Annelise parecía tener también bastante pánico.

Los nervios estaban a flor de piel, pero cuando encallamos Mortdecái cambió sus comentarios chistosos por gritos de miedo y pánico. - ¡Joder! – grité agachándome y agarrándome a una de las barandillas para evitar caer por la borda por el impacto. Una ola irrumpió entonces con fuerza en la cubierta, pasándonos a todos por encima y empapándonos.
-¡Haced algo! ¡Que sois vosotras las brujas! – Mortdecái pedía una pronta actuación por nuestra parte, y Cass rápidamente asumió el mando y hundió la roca bajo la que habíamos tropezado, pidiéndome que generara una corriente de aire para hacer que la barcaza volviera a navegar.
-¡Lo conseguimos! – celebró Annelise, que colocada en la proa de la nave alumbraba con sus manos lo que teníamos por delante. Giró su cabeza hacia Mortdecái. - ¡Sigue avanzando!
-Randy está muy dañada. ¿No notáis que estamos hundidos de un lado? – preguntó claramente agitado Mortdecái. - ¡No llegaremos a la costa!
-Tranquilízate, por favor. – respondí tratando de parecer serena. – Eres tú quien sabe llevar este barco hasta la costa. – me coloqué a la popa del mismo para generar corrientes de aire que ayudaran al bote a mantenerse a flote.

A duras penas conseguimos surcar el mar durante cinco minutos más. Entonces los caprichosos dioses del océano decidieron enviarnos una ola gigante por detrás que elevó el barco. Nos arrastró durante un buen trecho para, poco después, hacer salir el navío volando e impactando fuertemente contra la arena de una playa. Los dioses habían sido condescendientes con nosotros. Pero la barcaza había quedado hecha trizas.

-¡Ay! – Annelise, en la parte delantera del mismo, se había llevado la peor parte. Y yo había saltado justo al ver la arena me encontraba perfectamente. Estaba muy cerca de la costa, por lo que me acerqué a ella. A saber dónde habían acabado Cass y Mortdecái. - ¡Tranquila, te ayudo! – la llamé cariñosamente, algo raro en mí, para tranquilizarla. Era increíble ver cómo cuando el miedo nos invadía, mostrábamos nuestro lado más humano. Se había hecho daño en la pierna, por lo que la cogí y la arrastré hacia el interior de la costa. - ¡Vayamos arriba! – pedí ayudándola a levantarse y a correr.

Isla Lunar no era un lugar paradisíaco lleno de palmeras como Beltrexus. Lejos de ello, era un peñón rocoso, de escasa vegetación, poca comida y con bastante pendiente. Nuestros víveres se habían perdido con la barca, y para colmo estábamos encerrados con un vampiro que a saber dónde se encontraba.

-Con lo bien que estaba yo trasteando con mis inventos en mi casa… - se lamentó Mortdecái sentándose con resignación en uno de los riscos de aquella isla. El mar irrumpía con fuerza en la tierra y ante el diluvio sólo pudimos escondernos bajo unas rocas en medio del precipicio. – De noche y diluviando, Annelise herida, con un vampiro rondando por la isla y con mi querida Randy hecha trizas sin poder escapar. – Todo lo que había dicho Mortdecái no era nada que no supiéramos los que estábamos allí presentes, no era algo que fuese necesario dejar claro. Annelise pareció sentir el comentario de Mortdecái como una ofensa a su orgullo y, mostrando signos de dolencia, se levantó y le dio un empujón fuerte, fruto de la tensión, con el que casi lo tira por el precipicio.
-Estoy perfectamente, payaso. – le insultó. – Tu mierda de barco ha sido lo que nos ha hecho terminar así. – culpabilizó a Mortdecái. - Y con tus poderes mestizos has sido incapaz de reconducir la barca y evitar que chocáramos. - continuó hacia mí con tremenda injusticia, y miró a Cass y nos señaló con la palma de la mano, enfadada. – No deberíamos haber venido con este imbécil y la mestiza. No aportan una mierda más que problemas.
-¡Eh! Sé un poco más comprensiva. Hice lo que pude.– grité poniéndome en medio y empujando a la bruja, defendiendo al inventor. – Si puedes lloriquear como ahora es porque he evitado que te ahogaras en el mar. Así que dame las gracias y no vuelvas a insultarnos. - La pelirroja ni siquiera se dignó a escucharme, o lo ignoró por completo.
-Vayámonos a buscar al vampiro, Cassie. Dejémoslos aquí. – trató de convencerla para que nos abandonara. – Vayámonos a ver cuánto tardan en suplicarnos ayuda.

Fruncí el ceño con molestia por las palabras de Annelise, era una gilipollas, igual que Cassandra, y todos estábamos con los nervios a flor de piel, pero no era el momento de dividirnos. No cuando había un vampiro suelto y no sabíamos quién era ni el peligro que suponía.

-Cassandra… - sólo alcancé a decir con tristeza, pidiendo cordura en Harrowmont, algo difícil cuanto menos, mientras Annelise la agarraba del brazo para intentar tirar de ella. Si querían irse no se lo iba a prohibir, pero yo opinaba que lo más sensato era permanecer unidos pese a nuestras más que evidentes diferencias.
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Re: [Entrenamiento] Nueva generación de cazadores [Cass & Hury]

Mensaje  Cassandra C. Harrowmont el Jue Oct 19 2017, 22:54

El mar cada vez estaba peor y habíamos encallado en las rocas. ¿Qué más podía salir mal? Pregunta retórica que le encantaba a los dioses. Al poco tiempo, cuando parecía que  estábamos encauzando el bote, una gran ola nos empujó hasta la orilla, desde la parte trasera del barco, y hizo que chocásemos en tierra. Todos salimos volando sin poder remediarlo, pero yo hice acopio de mis poderes para cambiar la roca contra la que iba a chocar y  convirtiéndola en tierra. Bastante más blanda que la piedra, sin duda. Mis poderes habían mejorado considerablemente de un año para acá. Siempre me había considerado buena, pero ahora mucho más. Había sido  capaz de cambiar la textura de una roca en cuestión de segundos. Y, por suerte, caí en blando, aunque no evitó que el golpe fuera fuerte y fijo que acabaría con otro moratón más en mi piel. ¡Odiaba eso!
Con esfuerzo me incorporé, un tanto desorientada, y traté de buscar a los demás. Mortdecái estaba a unos metros de mí, y también algo confuso, sentado en el suelo. Anastasia estaba ayudando a Annelise a levantarse y rápidamente agarré yo al humano y fui a ver a mi amiga. Simplemente me llevé al muchacho para que no se quedase ahí, solo. Pero mis verdaderas intenciones eran ir con Annie y ver si estaba bien. La lluvia dificultaba todo bastante, y eso sin olvidar que había un vampiro rondando por ahí. - ¿¿Estás bien?? - Grité preocupada.

El encontronazo entre mi amiga y el extravagante humano era de esperar, no se llevaban bien. Bueno, es que sólo Anastasia era capaz de aguantar a Mortdecái  y sus tonterías, posiblemente porque él era el único que la aguantaba a ella. En la escuela teníamos la coña de que estaban juntos, o de que él pretendía algo con ella. Obviamente tenía un gusto horrible, pero era humano y no se podía esperar mucho más de él. Menudo rarito el tipo…

Y, claro, para Anastasia también hubo bronca. En eso sí tenía que darle la razón a Annie, los poderes de nuestra tercera acompañante eran de mestiza. Al igual que con Mortdecái, no podíamos pedirle mucho más a ella tampoco. De donde no hay no se puede sacar. Teníamos una pareja bastante nefasta.

Annelise estaba que echaba humo e insistía en que teníamos que largarnos y dejarlos solos, pero Anastasia me miró tratando de que no hiciera caso a mi amiga.
- Annie, baja la voz. - le hice un gesto con la mano para que no gritase. Si teníamos que intentar dar caza y esquivar a un vampiro íbamos mal si dábamos gritos. - Estamos en una isla con un vampiro. ¡Shhh! - A regañadientes me hizo caso, pero se cruzó de brazos mostrándome su inconformidad.
- Vámonos, Cass.

Pasé la vista por ella y luego por Anastasia. Esta última era la persona a quien menos ganas tenía de ver, pero no podíamos separarnos, no en esos momentos. Me dirigí hacia Annie y la tomé de los brazos. - Tranquilízate, por favor. Mira… odio tanto más que tu a Anastasia, pero no podemos irnos. - Susurré.- El maestro Dorian lleva un año insistiéndonos en la colaboración. Si cada uno va por su lado no superaremos la prueba. Y tenemos que hacerlo aunque tengamos que tragar con la mestiza. - Las caras de mi amiga lo decían todo sin necesidad de hablar. - Además, hay un  vampiro. Si nos dividimos estaremos en peligro.
- No esperaba esto de ti, Cassandra. ¿En serio? ¿Prefieres quedarte con la mestiza y el raro este a venir conmigo? - Se notaba muy irritada. - ¿En serio? ¡No me lo puedo creer!  ¡Desde que nos contaste lo de la cueva estás rara! ¿¡Desde cuándo prefieres irte con ella!? - Le había fastidiado el hecho de no salirse con la suya para convencerme de irnos por nuestra cuenta. Y yo de verdad prefería irme con ella, pero no en esa situación: estábamos sin barco, en una isla bastante peligrosa y con un vampiro rondando por ahí. ¿Acaso era un buen momento para individualismos? Aparte, que si nos veíamos en peligro y tenía que sacrificar a alguien el humano y Anastasia iban a ser los primeros, en ese orden. Si me iba sola con Annie… éramos ella o yo, y no quería poner en peligro a mi amiga.
Además, obvio que estaba "rara" desde lo de la cueva, casi morimos aquel día. O esa fue la sensación que me dio. Encima nos encontramos con nuestro primer vampiro.

- Annelise, por favor. Tenemos que estar juntas. No podemos desperdigarnos, bastante jodidas estamos ya como para encima irnos por nuestro lado. Piensa un poco. - Refunfuñó ante mis constantes negativas y, de hecho pensé que se iría, pero recapacitó y volvió a las rocas donde estábamos, ignorándome y empujando a Mortdecái a su paso. Solté un suspiro y me giré, para volver a la cuevecilla. Rara vez había peleado con Annelise, y me sentaba mal. Sobre todo porque la discusión había sido por intentar defender la postura de la gilipollas de la mestiza.

Avancé despacio hasta quedar bajo las rocas y me senté. - Bien, ¿y ahora? ¿Cuál es el plan? Tenemos una isla con niebla, lluvia y un chupasangres acechando. Podemos hacer fuego para pasar la noche, - miré a Annie - como hay tanta niebla el humo no se verá y posiblemente tampoco el fuego si lo hacemos aquí. ¿Qué provisiones tenemos y para cuánto tiempo?

No sabíamos dónde estaba ese vampiro, si era fácil o difícil de cazar, y si tendríamos que quedarnos más o menos días en la isla. Yo esperaba lo segundo, cuanto antes nos fuéramos, mejor. Aunque estaba la incógnita del barco, que estaba destrozado. ¿Cómo volveríamos a Beltrexus? Porque eso de meterme en el agua no lo contemplaba ni por asomo. Alcé la vista hacia los presentes.
- Pues nada, de campamento todos juntitos. - La mirada que les echó Annie a Anastasia y a Mortdecái, mientras echaba la pulla en tono sarcástico, fue de odio total.

- Sí, bueno, no son nuestros ideales para pasar la noche, pero… - traté de hacer una broma para intentar apaciguar los nervios de mi amiga, aunque me miró raro y resopló.

- Ni de coña, está claro. - Los miró con desprecio, pero se sentó a mi lado aunque un poco distante aún. - Bueno, quiero pasar el menor tiempo con vosotros dos, par de payasos, así que vamos pensando la forma de cargarnos a ese vampiro cuanto antes.
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