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Cernunnos.

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Cernunnos.

Mensaje  Eretria Noorgard el Miér Sep 13 2017, 18:05

Y ahora que has llegado hasta aquí, a un tablón con las esquinas ennegrecidas por verdades a medias, mentiras embellecidas y recuerdos de los que un día fueron afortunados, dime, viajero, ¿hasta qué punto querrás adentrarte en este juego? Ven, acércate, yo seré tú guía en la historia que se nos viene encima, no será feliz, tampoco se verá pincelada por la tragedia. Puedes llamarme izquierda, o derecha, algunos me llaman línea recta, ¿Destino? Puede, no te ayudaré en los párrafos más intensos y tampoco te sacaré de la desesperación en cuanto toques un punto y aparte, llenaré tu corazón de adrenalina, seré el verdugo que te quitará la respiración y te volverá el halo por capricho, pero no fallecerás, pues susodicho como el mismo, mi nombre tampoco es la muerte.  

Y ahora, con tu atención llamando a mi puerta baja la cabeza, segunda fila, cuarta noticia.


***


Ella fue el instrumento, a base de puntos suspensivos construyó una escalera hacia un resultado oscuro como las estrellas, ordenó cada sentimiento y sobrepasó pantanos de pesadillas, en medio de la foresta gritó el nombre de aquella cosa, un ser extraño que la hizo sangrar de dolor, halaridos escapaban de su garganta y sin embargo, no cedía bajo su propio peso, ¿Rencor o Pasión? Ah, el amargo sabor de haber sido manipulada, de ansiar lo imposible y aún así saber, de que le desgarrará las entrañas, el sol emanará de entre sus carnosos muslos y la excitación hará mella en un alma que un día, fue bellísima.

Blanco, el blanco predominaba entre los valles empinados, hacía frío y cuando del firmamento caían copos ella salió a encontrarse con su amado. De su boca no salían melodías ya, y en su mano aferraba una larga y extensa cuerda, ruda y áspera, querida por esta, por cada azote, por los morados en plena Primavera y los riachuelos de lágrimas secadas en Verano, estaba rota, sin hojas y digna de un Otoño que quiere abrazarla, no obstante, fue el Invierno quién terminó convenciéndola. La antorcha alumbraba el camino, y a la hora de mirarse las puntas de los zapatos se fijaba en una sombra que también le faltaba algo, una vida, el arrullo de las altas copas reían sin cesar y notaba como el frío penetraba cada capa de su piel, arráncandole poco a poco el alma, la ínfima cantidad de autoestima y cada latido desbocado de un corazón en cenizas.

Pobre campesina, en lo más profundo del bosque, allí donde sus mejillas enrojecidas por la temporada la volvían irremplazable amarró la cuerda en un árbol, la estiró y se la pasó por el cuello. Si los dioses existen, la esperarán en el más allá, intentó saltar, cerró los ojos y cuando uno de sus zapatos estaban por fin fuera de la rama que impedía la tragedia, algo la llamó. "Ella" Bendita sea. Repentina despegó cada una de las pestañas que la componían, los párpados le temblaban y allá donde provenía la voz oculta, también había un hocico alargado, patas de animal y astas de ciervo. La incertidumbre resultó ser los minutos de un atardecer cualquiera, efímero pero a la vez esperanzador, la joven respiraba y terminó por anclarse a la posibilidad de no morir como una cualquiera, él se acercó y ella se sacó la cuerda.

Por inercia se despojó del calzado, las plantas le ardían en contra de la nieve, expedía vaho y como si estuviese hipnotizada bajo una luna enrojecida transitó en círculos, aquel ser jugó a perseguir las huellas de la muchacha, las invadía con las propias hasta hacerlas suyas por mero entretenimiento, o astucia. El paisaje los engullía y ella escuchaba una voz que la perseguía de cerca, le preguntaba si quería ir hacia donde había luz o ser enterrada con la oscuridad, le susurraba consecuencias, posibilidades y hasta el resurgir en unas cuantas épocas, ¿Qué sendero continuar? Ella, él, su inminente muerte o resurgir más fuerte.

Después de esa noche no fue vista y la leyenda cuenta que si en invierno cruzas el bosque en busca de una muerte, puede que él venga a verte, ¿será por rencor, o por pasión? Es fácil equivocarse, escuchar lo que no es, rellenar el vacío de un corazón y cambiarlo por fantasías, que pudo haberlo sido, un simple animal, la falta de oxígeno mientras ella se ahorcó. No tiene explicación, nada lo tiene, pero... ¿Acaso los viajeros no os dedicáis a descubrir la verdad bajo las falacias en los pergaminos y noticias?
Eretria Noorgard
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