Últimos temas
» Las quiero vivas [LIBRE]
Hoy a las 05:51 por Tyr

» Recién llegado, extraño [Libre]
Hoy a las 01:16 por Yoheel

» Solicitud de Trabajo
Ayer a las 23:04 por Ansur

» Pausa de tema
Ayer a las 20:40 por Asher

» Trabajos everywhere
Ayer a las 08:50 por Sarez

» Desafíos de Samhain
Ayer a las 02:07 por Ansur

» Puntos de experiencia.
Lun Nov 20 2017, 22:06 por Matthew Owens

» Cierre de tema.
Lun Nov 20 2017, 20:47 por Ingela

» Cierre de Tema
Lun Nov 20 2017, 20:46 por Ingela

»  Hoy no es un buen día +18 [Misión]
Lun Nov 20 2017, 15:39 por Tyr


[Evento SAMHEIN] Un niño en el Freysbólt

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Evento SAMHEIN] Un niño en el Freysbólt

Mensaje  Ircan el Mar Oct 31 2017, 01:17

Tendría unos siete años cuando mi madre me dejo participar e el Freysblót que organizaban en nuestra aldea cada año. Yo no sabía muy bien de que iba todo aquello, pero si que sabía que a los niños que participaban aquel día se podían cubrir de dulces. Aunque esto no era del todo gratuito. Mientras los adultos se encargaban de preparar el sacrificio, un cabritillo ya que no se podían permitir sacrificar un animal más grande, los niños teníamos una función que casi rivalizaba en importancia, por lo menos desde nuestra perspectiva.

-¡Vamos Mamá! ¡Llegaré tarde! - tiraba de las faldas de mi madre mientras daba pequeños saltitos.

-Tranqulo hijo. - mi madre me dedico una tranquilizadora sonrisa y una de sus maravillosas miradas, de esas que te alumbran el día cuando hay tormenta. - Ya casi está. - mi madre movía la aguja una y otra vez mientras daba forma a una pequeña capa negra con capucha. -¡Listo! - se levantó y mostró con orgullo la prenda.

-¡Es genial! - mis ojos brillaron mientras mi madre me colocaba aquella capa y luego me cubría con la capucha. Puede que fuera en aquel momento cuando desarrolle aquel habito de ir siempre encapuchado.

- Ya sólo falta la mascara, o si no la señora Dikens te reñirá. - mi madre me dedico otra sonrisa mientras se sujetaba el mentón con gesto tierno. Luego se giró y rebuscó entre las cosas de la mesa para coger una mascará con forma de cabeza de lobo, que también había hecho ella.

Yo la miré asombrado, me encantaba aquella mascara por algún motivo que no descubriría unos tantos años después. Mi madre me la colocó y me golpeó la nariz de la careta con una sonrisa.

-¡Alé! ¡Tus tareas para el Freysbólt te esperan!

Asentí y le dí un fuerte abrazo antes de salir disparado por la puerta con mi capa negra ondeando al viento.

Cuando llegué a la plaza central de la aldea, ya casi estaban todos los puestos montados y todas las fogatas encendidas. Muchas de las mujeres de la aldea habían trabajado sin descanso toda la mañana para preparar adecuadamente la plaza que iba a cumplir como comedor comunal para la gran cena de aquella noche. Pero aún quedaba mucho por hacer y los hombres se estaban ocupando del lugar del sacrificio del cabritillo, así que los niños también debíamos arrimar el hombro. Nuestro deber era algo a primera vista sencillo, pero que en verdad guardaba tras de si una intensa competición.

-¡Ya sabéis lo que tenéis que hacer niños! - gritó la señora Dikens, una mujer entrada en edad y bastante corpulenta, esposa del jefe de la aldea. -Debéis de hacer tantos palos de lluvia como casas en la aldea. Que como bien sabréis servirán para intercambiarlos en las casas por comida que irá destinada al festín de esta noche. ¡Espero por vuestro bien que no hagáis chapuzas! Porque cuanto más feos sean menos comida os darán y más me enfadaré yo. - nos miro seriamente uno por uno. - ¡El exito del banquete está en vuestras pequeñas manos! ¡Y por supuesto! ¡Aquel que más comida traiga ganará en exclusiva el delicioso pastel de calabaza de la señora Moods! ¡Así que a trabajar!

Todos nos abalanzamos sobre la carreta que tenían los troncos huecos ya cortados y cogimos tantos como casas, unas quince, menos mal que la aldea era pequeña. Aquello nos llevó todo lo que quedaba de mañana. Había formas muy diversas de hacer aquella manuálidad, con telas, con cuero, con pintura, con tallas.... Yo en mi caso opté por la arcilla y las píedrecitas de colores. Pero antes había que hacer el palo de lluvia como tal. Corrí al riachuelo cercano a la aldea que nos proveía de agua, y tomé bastantes puñados de piedras pequeñas y redondeadas que estaban sumergidas en el agua. Las llevé corriendo a mi mesa de trabajo y las deje sobre la misma. Corté un trozo de cuero de la forma más circular que pude y la coloqué sobre un extremo del tronco hueco. Después con unos hilos de cáñamo, aseguré el cuelo a la madera, rodeando el tronco con el cáñamo con varias vueltas. Tras esto, fui a buscar un puñado de clavos, que habían sido donamos por Corz, el herrero de la aldea. Una vez obtuve los clavos, con la ayuda de un pequeño martillo, comencé a atravesar la madera de forma irregular por todos sus lados y a lo largo de la misma. Tras esto, rellené el palo con las piedras del río y taponé el otro extremo al igual que había hecho antes. Cogí una brocha y embadurné el palo en savia para que la madera brillase y el cáñamo no se aflorajara. Para finalizar, rodeé la parte medía del tronco con una capa de arcilla y fui colocando las piedrécitas de colores formando una especie de mosaico de colores oscuros como tono principal, el objetivo era llamar a la lluvia. Ya tenía un palo de lluvia, solo me faltaban otros catorce, lo que me llevaría toda la mañana.

_________________________________________________________________________________________________________
Off: Quiero hacer esto como una especie de juego así que me voy a valer de las runas para ello. Voy a lanzar tantas runas como palos de lluvia creados para determinar su calidad. Esta calidad se asociará a unos puntos y si paso un numero determinado de puntos ganaré ese precio de pastel de calabaza en el siguiente post :). Si paso de 38 puntos ganaré.

-Runa muy mala: calidad desastrosa. 0 puntos.
-Runa mala: calidad mala: 1 punto.
-Runa normal: algo pasable: 2 puntos.
-Runa buena: algo destacable: 3 puntos.
-Runa muy buena: una verdadera obra de arte: 5 puntos

Tema dónde se han lanzado las runas:
Yo en el oráculo




Última edición por Ircan el Mar Oct 31 2017, 01:21, editado 1 vez (Razón : añado el resultado del oraculo:)
Ircan
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 195
Nivel de PJ : : 1

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento SAMHEIN] Un niño en el Freysbólt

Mensaje  Ircan el Mar Oct 31 2017, 02:24

Ya tenía todos los palos de lluvia para repartirlos entre las casas. Después de comer me tocaría hacerlo.

-¿Cómo te ha ido esta mañana hijo? - me preguntó mi madre mientras colocaba en la mesa un plato de gachas.

-Más o menos... Hay niños mayores que lo hacen muy bien... - removí lentamente las gachas mientras que las miraba con los ojos caídos.

-Bueno... - mi madre me revolvió el pelo. - Tu haz lo mejor que puedas y no busques el premio, busca divertirte. - me pellizco la mejilla y me sonrió. -Así siempre ganarás. - me guiño un ojo con aquella sonrisa que alumbraba días.

Sonreí a mi madre y me comí todo lo rápido que pude las ganas. Ella tenía razón, debía de esforzarme todo lo que pudiese para divertirme, y para eso debía de repartir aquellos palos de lluvia. No todos me habían salido muy bien. Dos de ellos eran desastrosos, cuatro de ellos eran... pasables, cinco de ellos estaban bien hechos y cuatro de ellos estaban bastante bien, aunque no es que fueran una obra de arte.

Fui llamando puerta por puerta y mostré a cada uno de los convecinos la mejor de mis sonrisas, lo único que no cubría mi mascara de lobo. Como era costumbre en la aldea, las vecinos que tenían que escoger el palo de lluvia debían de taparse los ojos con una venda y rebuscar en la cesta que yo llevaba. Aquellos convecinos que tuvieron la mala suerte de coger los dos palos de lluvia muy mal hechos me miraron con compasión y me dieron unas pocas legumbres. Aquellos, cuya suerte mejoró un poco, y obtuvieron los palos de lluvia de poca calidad, me dieron un nabo por cada palo. Los que sacaron los palos de lluvia de una buena confección, me dieron una calabaza, o algunas granadas, por cada uno. Y los más afortunados que se llevaron para sus casas mis mejores trabajos, entre ellos justamente mi madre, me dieron unas cuerdas con salchichas.

Desgraciadamente, mis trabajos de mala calidad me lastraron y me quede bastante lejos de obtener el premio. El resto de niños, más mayores que yo, habían realizado trabajos de mayor calidad y habían obtenido más y mejor cantidad de comida. Así que me despedí del premio, y aunque la señora Dikens nos felicitó a todos, pues iba a ser el mejor banquete de la historia, me fui algo desanimado a casa.

Cuando llegué a casa, no fui consciente del olor que salia de la cocina, parecía que mi desanimo me había inutilizado el olfato.

-¿Cómo a ido? - se acercó mi madre quitándose el delantal. -¿Qué ha pasado hijo? - mi madre detectó mi desanimo al instante y se acercó a mi bastante preocupada, me quitó la mascará y me acaricio el rostro para que levantara la vista para mirarla.

-No he ganado el pastel...- sollocé un poco. -Hice palos de lluvia demasiado feos... y me he quedado muy lejos de ganar...

-¡Oh...! ¡Pero cariño! - mi madre se rió y me abrazo con fuerza. - Eso no es lo importante, ya te lo dije. - me secó las posibles lagrimas que pudieran salir y me miró sonriente. -Has conseguido mucha comida para el banquete de está noche, y la gente seguro que ha agradecido que vayas a entregarles un palo de lluvia.  Es un símbolo de buena suerte, que coge mucho poder cuando lo entrega un niño, por eso se os da esa función. Esta tarde has llevado buena suerte a toda la aldea. Eso es lo importante. - me levantó el rostro y me quitó la capucha. -Y eso siempre tiene recompensa. - me guiñó un ojo y señaló a la cocina con la cabeza.

Miré hacia la cocina y entonces mi nariz si que captó el olor que salia de ella.

-Mamá... ¿A qué huele? - de forma inexplicable me fui alegrando.

-¿Tu que crees?

Mi sonrisa se amplio de oreja a oreja y corrí hacía la cocina. Y allí estaba, preciosamente naranja, un enorme pastel de calabaza del cual aún se podía ver el calor que despedía. El aire salió de mis pulmones de forma descontrolada mientras mi boca tomaba la forma de "O"

-Le pedí la receta a la señora Moods. - mi madre se acercó y me revolvió el pelo. - Te dije que tendrías recompensa.

Me lancé hacía mi madre y la abrace antes de llenarla de besos.

Nos comimos juntos aquel delicioso pastel y luego esperamos juntos contando historias. Mi madre no me dejó ir a ver el sacrificio que se realizaba en los campos cercanos a la aldea, decía que aquello no era para niños. Tras eso fuimos al festín de aquella noche en el centro de la aldea. Me puse morado a base de salchichas, legumbres, ¡incluso nabos!. Y en los postres no podían faltar las granadas, las calabazas asadas y los pasteles de calabaza. Todo acompañado con cerveza para los adultos y agua y zumo para los niños como yo. Luego recuerdo estar bailando con mi capa negra y mi mascará de lobo hasta que caí rendido y me dormí en el momento en que me senté en una silla. Sin duda una de las mejores noches de mi vida.

________________________________________________________________________________________________________
Off: Al final conseguí 26 puntos y no he ganado, una pena jajaja.
Ircan
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 195
Nivel de PJ : : 1

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.