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[Misión] La sanguinaria Erzsébeth Báthory [Colm-Mina]

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[Misión] La sanguinaria Erzsébeth Báthory [Colm-Mina]

Mensaje  Ger Ayer a las 10:06

Nuestra historia nos lleva a un entrañable lugar situado en los reinos del Oeste, ya entrados en territorio de los vampiros, en la carretera que une Sacrestic Ville con Verisar. No demasiado lejos de la frontera oriental con el Tymer.

En la carretera principal, hay un camino que pocos se atreven a recorrer. Una señal de madera caída, indica malamente la ubicación del castillo de la Colina de Cotplice. No se encuentra a mucha distancia. Tan sólo unos diez kilómetros que, a pie, son poco más de una hora. Todo ello por un camino abierto y cuidado, pero al que el bosque se echa encima. Con tétricas hayas pareciendo que se van a echar sobre los visitantes en el momento menos esperado.

Pero el bosque no era lo que la gente temía, por muy de vampiros que estuviera repleto. Sino qué había o quién había, al otro lado.

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El camino al pueblo de Cotplice

Una persona caminaba relajada por los cuidados jardines del castillo. Como cada crepúsculo, se aproximaba a visualizar la puesta de sol. Sobre lo alto de las murallas del mismo sobre Colina de Cotplice, la mujer podía observar un inmenso mar de árboles, prácticamente infinito. – Paz. – En dirección Norte del mar de árboles, el gran lago Tymer. Al este, los enormes árboles de Sandorái. Al Sur, muchos más árboles y, al oeste, el bosque tétrico de los vampiros. Estar en la frontera otorgaba privilegios que pocos podían aprender a valorar. – Qué bonito es ver mi condado en paz. – dijo, continuando su camino por la muralla.

En aquella parte de la muralla, había cabezas de muchas mujeres. Todas ellas habían sido previamente quemadas, probablemente por la cara de susto que tenían sus rostros fuera en vida. Posteriormente ser empaladas, descansando sobre picas. – Gota a gota. – Sí. gota a gota, la sangre de las cabezas era recogida en los cálices. Uno de los cuales tomó y acercó a su boca, comenzando a sorber todo su contenido con placer, sin ser consciente que arrollaba por su barbilla. Desperdiciando aquella sangre que había terminado por extraer de las cabezas. Ya no quedaba más. – Lo último, siempre es lo mejor. - Opinó, evidenciando que el cáliz ya había sido repuesto varias veces a lo largo del día. – Soy Erzsébeth Báthory. Condesa Eterna de Cotplice. ¡Me encanta! – volvió a decir, como siempre le gustaba denominarse a sí misma.

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La condesa de Cotplice, Erzébeth Báthory

Dejó que el viento recorriera su melena, entrecerró los ojos y se dejó llevar con los brazos extendidos durante unos instantes. Finalmente, dio un grito ensordecedor. Que se escucharía a kilómetros a la redonda. No decía nada. Pero todos en sus tierras vasallas conocían a Erzsébeth Báthory. Desde que la condesa había ascendido al poder. Sabían que tenían que servirla.

El día estaba cubierto y lloviznaba en la villa de Cotplice. Y todos los campesinos estuvieron aterrados en cuanto escucharon el grito que retumbaba de lo lejos. ¿Qué le había pasado a la Condesa? Todos miraron a lo alto de la colina, donde se vislumbraba el oscuro castillo.

Colm y Mina Harker avanzarían por el pueblo. Siempre observados atentamente por los extraños habitantes del pueblo, silenciosos, que les miraban pero agachaban la cabeza y pasaban de largo cuando eran ellos los observados. Tan sólo un hombre, de unos cuarenta años de edad, permanecía cubierto por una capucha. No podrían verle la cara, pero fue la única persona que se atrevió a pasar al lado de ambos, interponiéndose en su camino. – Por favor, si vais al castillo de la condesa y veis a mi hija, entregadle esta carta. Se llama Rina. – y puso a su disposición un sobre que claramente tenía algún objeto dentro.

Finalmente, tras avanzar un poco más por el pueblo llegarían a la cuesta de ascenso al castillo, donde un hombre anciano de aspecto muy demarcado les esperaba un carro tirado por dos mulas famélicas les esperaba.

-Bienvenidas, preciosas. Soy Karl Tepes. Imagino que habéis venido por la oferta de empleo que puso la condesa. – sonrió con gran esfuerzo aquel tipo al que se le iban los ojos a los lados. Claros signos de estrabismo. – Bien… Bien… Subid. – indicó el ajado hombre. – No voy a preguntaros si cumplís los requisitos, porque de eso se encargará la condesa.

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El mayordomo del castillo, Karl Tepes, recibe a Mina y Colm

Si Mina y Colm eran un poco avispados, no tardarían en darse cuenta del grave error que estaban a punto de cometer.

* * * * * * * * * * * * *
Bienvenidos, aventureros: Os encontráis en el pueblo de Cotplice, en las tierras de Erzébeth Báthory, más conocida (para los pueblerinos, pero no para vosotros), como la condesa sanguinaria. Estáis en Cotplice pues habéis visto la oferta de trabajo de la condesa. Me encantaría saber qué motivaciones tenéis para llegar hasta las tierras del Oeste a aceptar un trabajo con unos requisitos tan extraños. Karl Tepes, os llevará en carro hasta el castillo. Esta puede ser una buena oportunidad para conoceros entre vosotros mejor. El mayordomo no hablará con vosotros.

Colm: Has decidido apuntarte aún siendo un chico. Será mejor que no descubran que eres un hombre, pues entonces, tendrás serios problemas.

Un pueblerino os ha hecho entrega de un sobre. Sólo uno de vosotros dos (no me importa quién) podrá cogerlo. Y tendrá la misión de entregárselo a Rina, en el castillo (si es que dais con ella…). No obstante, no tenéis por qué hacerlo, y podéis decidir abrir el sobre en el momento que queráis, incluso ahora. Pero cuidado pues entonces, éste quedará claramente manipulado, y eso puede llevar sus consecuencias.

En principio no me importa quién postee primero. Así que podéis elegir.

Ger
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Re: [Misión] La sanguinaria Erzsébeth Báthory [Colm-Mina]

Mensaje  Colm Ayer a las 22:46

El rumor del deseo de la soberana de un castillo en el oeste se esparce por la región. Algunos bromean sobre la peculiaridad de los requisitos,  aludiendo a “damas de compañía” y cosas peores del mismo estilo. Pero él si presta atención al resto, y lo  ve como una oportunidad para explorar uno de esas misteriosas fortalezas, llenas de secretos e interrogantes.

Desde aquella vez en que persiguió a dos jóvenes hasta una de esas amuralladas, quiso adentrarse, sin embargo las circunstancias y el riesgo de ingresar de forma furtiva eran desconocidos, en un sentido peligroso.  

Preparativos Para una Noche Loca:

Por otro lado, existe una enorme pega: Solo mujeres. Y desestima la idea, hasta varias horas después, cuando de forma súbita surje en su mente una frase que alguien más dijo: Estos elfos… están mejor que mi mujer.  Y a él a veces lo confundían con uno, claro, solo aquellos que nunca han visto a un verdadero elfo. Piensa: Si, es posible…

A partir de entonces hace los preparativos para la presentación. En un inicio pretende hacerlo por su cuenta, ya que los polvos y ungüentos de camuflaje para cazar son semejantes. El espejo lo contradijo. Por un momento piensa en ir sin arreglos y ya, pero de ese modo la dejaran atrás: ¿Era una especie de competición por el trabajo o todas serían aceptadas? No lo sabe: buscaré a alguien.

De las féminas en su memoria solo unas pocas que usan algún tipo de “arreglo”, y desconoce el paradero de esas chicas, por lo cual pasea de prostíbulo en prostíbulo, buscando a una mujer decentemente emperifollada. Entonces recuerda otras trabas; la manzana de adán, vello corporal, la voz, el rostro masculino. Irónicamente mientras más cosas por hacer surgen, más quiere hacerlo. Además conoce al alquimista ermitaño perfecto para crear los brebajes que cambien esos aspectos físicos, y que al final de ingerir todos los menjurjes, los resultados fueron favorables, una mujer de aspecto deseable nace, pero de querer permanecer en esa condición periodos de tiempo largo, tiene la obligación de beber versionas menos intensas de las pociones.

Finalmente preparada, linda, coqueta y con cierta sensación de vulnerabilidad, practica su actuación femenina durante el trayecto a la villa,  basandose en un manojo de gestos y comportamientos que ha visto en mujeres durante toda su vida. Pronto agarro gusto a hacerlo; ser otra persona.

El trueno (en realidad el grito) despierta a la joven doncella en un carruaje construido por ella misma. Ese fué el pago al cochero. Avista por la ventana una oscuridad que poco a poco es ocultada por la creciente niebla. Las gotas golpean el techo, hace frio. Comienza a levantarse y dice con una voz dulce. – Señor, ¿está bien con la lluvia? – Termina de sentarse, acomoda el vestido e inspecciona el rostro, lo último que quiere es arruinar todo el trabajo. El conductor siente escalofríos al escuchar la voz: ¿De verdad es el mismo tipo? El desconcierto, rechazo, era muy grande. Solo por el favor de antes lo ayuda, que si no… – Tranquilo, se lidiar con el clima.   Mientras menos hablemos mejor.  –

Poco después llegaron al sitio. El vestido azul se asoma primero, el viento hace revolotear la falda larga y de último unas decentes sandalias marrones tocan el suelo. – Ah, el bolso, que tonta. – Se inclina en el interior para agarrarlo, permitiendo mostrar hasta unos centímetros más allá de las rodillas y una vista panorámica del trasero, que aunque pequeño, se nota firmecito. Cierra la puerta y agradece de nuevo al cochero por su ayuda y manda un besito volador a la joven que aún continua descansando; una extraña a la que pagó por hablar.

La primera impresión de ese lugar es igual a la de todo el Oeste, oscuro, silencioso y húmedo, incluso la actitud de los habitantes es igual. A medida que avanza sobre la tierra mojada los pies rápidamente van tornándose manchados de negro. Y se detuvo un momento para limpiarlos en mitad de la calle, mojandose. Mientras lo hace, observa mejor los alrededores. Nota la diferencia entre las miradas de estos lugareños  y las de otros, por si solas dicen: Pobre desgraciada, no sabe lo que hace. Este hecho aumento la curiosidad: ¿Es porque estoy mojandome o por a donde voy?

Escondida en el lúgubre ambiente, una jovencita portentosa se pasea por ahí. Es difícil dejar de verla, el contraste es demasiado. Un señor interrumpe la escena, usa una capucha y está segura de que está mirándola y digiriéndose hacia ella (Colm). Flexiona los dedos y pone el lado externo del índice sobre el lado inferior y actúa pensativa, mientras camina en dirección a la joven (Mina) con la esperanza de que fuera extranjera también: A saber que quiere ese viejo.

. – Di algo lo que sea. Hola. – Dice a cuatro metros de distancia, expresándose de una forma infantil y dispuesta a terminar un discurso sin dar oportunidad a interrupciones. –– Intuyo vas a ver a la Condesa. – Hace esa aseveración de forma aleatoria. Por un momento imagina ser igual de femenina, toda su apariencia gritaba: soy elegante, educada y carismática. –  No creas. ¿La inoportuno si la acompaño? – Pregunta y torna la voz a un nivel más adulto. – También vine por ella. Preséntate. Di cualquier nombre. Ah, mi nombre es Leinil, un gusto. Rayos casi digo que soy bruja.  –  

A pesar de la interacción con la chica, el hombre encapuchado como si fuera la muerte sigue caminando hasta el lugar de ambas. – Por favor, si vais al castillo de la condesa y veis a mi hija, entregadle esta carta. Se llama Rina. – Indudablemente, era un no. Tenía miedo, un extraño en un lugar extraño, rodeados de peligros, no, gracias. Si puede corroborar la historia, lo hará, de todas formas irá al castillo. En un ataque de sinceridad (mentira quiere sacarle información) contesta. – Este esconde algo, es peligroso Lo siento señor, es un desconocido, y… nos usará de chivos expiatorios. – Se apena por lo que dirá. – La verdad, usted es atemorizante. ¿Por qué no la entrega usted mismo?  Demasiado directo. ¿Están peleados? –  Sutilmente roza el brazo de la chica y hace otros pequeños gestos corporales: Ayúdame, ¿si? por fis por fis.

Nota:
-Lo que está en Negrita Gris y precedido por " : " Es un parafraseo del narrador. No un dialogo.
-Estoy hablando pensamiento pensamiento de mezclar pensamientos y dialogo en un mismo par de guiones espero que se entienda asi ahorro papel otro pensamiento

-¿Debí seguir escribiendo hasta subir al carro a pesar de desconocer las respuestas a las interacciones con Mina?
Colm
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Re: [Misión] La sanguinaria Erzsébeth Báthory [Colm-Mina]

Mensaje  Mina Harker Hoy a las 04:37

Por fin la búsqueda en Lunargenta dio frutos y dio con el nombre del actual dueño de unas de las joyas más hermosas y codiciadas de Aerandir. una gargantilla exquisita conocida como El Cuello del Dragón. Su valor, incalculable e inimaginable para la gente normal, una prenda inalcanzable para muchas mujeres de la aristocracia. Había sido imitada muchas veces, pero nadie jamás había logrado la belleza y perfección de la obra original. Era posesión de la Condesa de Cotplice y para llegar hasta ella tenía que adentrarse en el territorio de los vampiros.
El Cuello del Dragón:

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Mina miraba el mapa y refunfuñaba, maldiciendo su suerte -¿No podía esa señora vivir en algún otro lado? ¿Es vampiresa? ¿Por qué el cuello del dragón lo tenía que tener una vampiresa?- preguntaba al aire, taconeando, haciendo un berrinche en voz baja, porque estaba en la biblioteca. Resopló y miró al techo -¿El Cuello vale la pena? Es un gran riesgo...- pensó. Una expresión de malicia apareció en el rostro de la ilusionista, acompañada de una sonrisa burlona -Esa condecilla no va a saber lo que le pasó- se dijo y acto seguido, buscó transporte hacia los reinos del Oeste.

*************
Aquel pueblo era deprimente. Mina sentía una congoja terrible y ganas de llorar desde que puso un pie en ese lugar. El mercader que la llevó, convencido a punta de coqueteo y el sonido de algunos aeros, prácticamente la tiró abajo del carromato de un zapatazo y salió del pueblo como alma que lleva el diablo. Al pobre asno le faltaron patas para correr.

En ese lugar, desde el suelo hasta el cielo rebozaba tristeza. Todo tenía un aspecto lúgubre y gris. Y la lluviecita perenne no mejoraba la situación. La gente, la poca que se veía, lucía demacrada y temerosa. Sabía que la miraban con curiosidad pero cuando ella devolvía la mirada, ellos agachaban la propia. ¿Cómo iba a conseguir indicaciones si cada persona a la que se acercaba le rehuía? -Vaya hospitalidad...- mascullaba la bruja con las manos en la cintura. Comenzó a caminar por el pueblo, buscando la plaza central, si es que había alguna, rezongando, como no iba a ser, porque llovía, porque hacía frío, porque el barro, porque el cielo, porque la vida...

-Hola- una extraña voz.. ¿femenina? interrumpió su profundo análisis de la situación. Mina se detuvo y la miró de pies a cabeza. Una muchacha de extraña apariencia le hablaba. Era obvio que no era del lugar, pero eso no era lo extraño en ella, tenía una cosa rara en la voz... en la cara... en su cuerpo... incluso, un olor extraño. -Grita alquimia por todos lados- pensó la bruja, mirándola con suspicacia. Vamos, no en vano había tomado todos los cursos de alquimia en el Hekshold -Intuyo vas a ver a la Condesa ¿La importuno si la acompaño? También vine por ella.- comentó la extraña muchacha. -¡Sí! Claro, allá voy- respondió con naturalidad -Soy Emereth- mintió. Aquella chica ocultaba algo, ella cuidaría su identidad también. -Ah, mi nombre es Leinil, un gusto- respondió ella.

Mina sonrió y estiró la mano para tomar la de ella y acercarse, hasta quedar pegadita a ella, como si fueran amigas de todas la vida -¿Conoces el camino al castillo? Me gustaría llegar antes que caiga la noche- confesó en un tono íntimo, hablándole muy cerca del rostro. Antes que la chica pudiera responder, un hombre se acercó a ellas, era aterrador. -Por favor, si vais al castillo de la condesa y veis a mi hija, entregadle esta carta. Se llama Rina.- dijo y Leinil tomó la carta. -S-sí, claro...- respondió la ilusionista. Los ojos del hombre pronto desaparecieron bajo la capucha y él hizo lo propio, perdiéndose entre las mojadas calles de aquel pueblo endemoniado. -Ay, Leinil, vámonos ya- gimoteó Mina, mostrándose un poquito desesperada.
Mina Harker
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Re: [Misión] La sanguinaria Erzsébeth Báthory [Colm-Mina]

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