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Mensaje  Asger Björn el Mar Sep 05 2017, 22:39



Las risas no faltaban a la hora de la cena. Bizcocho intentaba hacer honor a su nombre demostrando cuantas mini tortillas de harina podían entrar en la cavidad de su boca. Treinta y uno, treinta y dos, treinta y... ¡Ups! Final inesperado. Raudo se ha aproximado por detrás sosteniendo una ardilla; las peores enemigas de Bizcocho, y le ha hecho escupir cual ametralladora todas las mini tortillas en el rostro obstinado de Navaja. La leche de cabra salió volando por la nariz de Luciérnaga mientras perseguía Navaja a un atemorizado Raudo rogando por su vida. Incluso Taciturno ocultaba una pequeña sonrisa, pensaba que esta solo le pertenecía a Efímera.

Así eran nuestras vidas desde que logramos liberarnos de las garras de Empyrus. Las bellas montañas del norte nos habían acogido en su inmensidad, brindándonos una sensación que nunca antes habíamos tenido: Libertad. Ya no éramos títeres en cajas condenados a cumplir las órdenes de alguien más. Ahora éramos águilas, siempre preparados para enfrentar cualquier tempestad.

Si había algo que podíamos agradecerle a Empyrus, era el habernos juntado como una familia. Quizás no seamos la combinación perfecta, pero permanecemos unidos. Quizás tengamos nuestras diferencias, pero siempre las resolvemos como hermanos. Quizás no comportamos lazos de sangre, pero tenemos algo más fuerte que eso: Amor genuino.


—————————————————————————


Aquella mañana había empezado como cualquier otra. El gallo mascota de Bizcocho se encargaba de despertarnos, era lo único que evitaba que fuera la cena de esta noche. Efímera preparaba el desayuno: deliciosas hojuelas con miel, las favoritas de Luciérnaga. Posteriormente daba un paseo junto a Taciturno. Él era un buen compañero para salir a caminar, siempre dispuesto a escuchar todo lo que tuviera que decir. ¿Cuál fue la diferencia en esta ocasión? Taciturno fue el que inicio la conversación.

Veraz. —llamo mi atención. —¿Nunca has sentido que... tus acciones no siempre son voluntarias? —su pregunta me toma por sorpresa, Taciturno no es el tipo de personas que suele expresarse sin un buen motivo.

—¿Te arrepientes de algo que hayas hecho, Taciturno? —pregunte confundido.

No me refería a eso. —comento un tanto sombrío. —Es complicado. No es que haya hecho algo en contra de mi voluntad. Es solo que, a veces, mis acciones son demasiado perfectas, incluso para realmente haberlas hecho yo.

No creo comprenderlo. —le comente sincero. —Pero lo más seguro es que sea obra de esos macabros juegos.

Sí... Probablemente. —añadió sin mucha seguridad. Tras aquella breve frase reino el silencio. Me siento en la obligación de romper el incómodo ambiente con otro tema de conversación, pero Taciturno se me adelanta nuevamente. —¿Recuerdas quien eras antes de formar parte del ciclo? —su pregunta me deja en blanco. Nuestra antigua identidad es algo muy significativo, no solo para mí, sino para todos nosotros. Lo que alguna vez fuimos, Empyrus se encargó de erradicarlo. Ahora solo es un eco del pasado, un recuerdo que intentamos enterrar en los más profundo de nuestra memoria.

Yo... —no obstante, la pregunta de Taciturno me hace dudar sobre esa decisión. ¿Realmente es correcto olvidar quienes fuimos? ¿Estoy dispuesto a dejar ir a quienes llame alguna vez familia? —Carson, Joe Carson.—anuncie tras una larga pausa. —¿Y tú?

Auron. —respondió.

Mi opinión sobre Taciturno ha cambiado mucho desde aquella vez que le conocí. Su mirada era tan fría como la herida de una lanza. Sus habilidades y estoicismo eran inigualables. Su falta de piedad y emociones me intimidaban. Fue Efímera la que pudo hallar una luz en medio de tanta oscuridad. Ahora le vemos como alguien que nunca nos defraudara. Es difícil de impresionar, pero aún es nuestro amigo. Es algo silencioso y solitario, pero aún es nuestro hermano.


—————————————————————————


Desde una primera instancia me pareció una idea terrible jugar sin la supervisión de Efímera o Taciturno. A Navaja poco le importaba lo que nos llegara a pasar, Luciérnaga solo era una niña, y Raudo tenía una increíble habilidad para meternos en problemas. ¿¡En que estaba pensando cuando accedí a jugar cuarzo, papiro o navaja con Raudo!? Ahora mi vida pendía de las desgarradas cuerdas que sostenían los viejos tablones de madera del puente Oakwood.

Odio las alturas, me aterran, y el viejo puente que atraviesa los rápidos Oakwood conectando ambas montañas no es precisamente una maravilla arquitectónica. Temo que, si doy un paso en falso, termine cayendo víctima de las violentas corrientes de agua. ¿He mencionado antes que no sé nadar? Hago lo posible por no mirar hacia abajo, pero puede más la tentación. Al instante, las aguas se tornan rojas como la sangre, sus violentas corrientes se asemejan a las fauces de una bestia apunto de devorarme. Veo infinita la distancia entre el puente y los rápidos, pero corta entre la caída y mi inminente muerte. El mundo da vueltas y mi estómago se encoje, trago saliva para retener las ganas de vomitar.

—¡No mires hacia abajo, Veraz! —escucho la voz de Luciérnaga animarme.

—¡Cruza de una vez! ¡No tenemos todo el día! —le acompaña un impaciente Raudo, mas no hay rastros de Navaja por ningún lado.

—¡Y-y-y-y-ya voy! —el miedo me hace tartamudear, para la dicha y risa de Raudo. Mi posición actual no es tan fatal como mi miedo le hace ver, ya casi he llegado; solo me faltan unos cuantos pasos más. Si tan solo mis piernas respondieran y dejaran de temblar cual gelatina.

—¡Venga ya, Veraz! ¿¡Acaso eres un miedica!?—eres un idiota, Raudo. Solo voy a ignorarlo como me enseño Efímera. —¡Ya te doy una ayudita!

¿Q-que? ¿Qué ha dicho…? ¿¡Que está haciendo!? ¡No! ¡Detente! Raudo ha cogido una de las cuerdas y ahora le sacude con toda su fuerza. Todo el puente se estremece, mis piernas ceden ante la turbulencia. Mi cobarde instinto de supervivencia no tiene otra opción que aferrarse con uñas y dientes a los tablones que nos sostienen. El movimiento es demasiado brusco, el puente es demasiado inestable para soportar algo así. El tablón que sostenía mis pies cede y se quiebra a la mitad, mis dedos son los únicos que me mantienen colgando de una delgada pieza de madera. Miro hacia abajo de nuevo y la bestia del mar parece enloquecer, reclama mí muerte.

—¡Basta! ¡Raudo! ¡Lo vas a matar! —lloraba la pequeña Luciérnaga intentando detener al insolente de Raudo. Mis pantalones se han ensuciado y no puedo contener las lágrimas. ¡Yo no quiero morir así! ¿¡Toda una vida soñando con un mundo fuera de Empyrus terminara de este modo!? Mis brazos se cansan y mis dedos empiezan a resbalarse, soy incapaz de seguir sosteniéndome por más tiempo

¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude!
No puedo más, ahora solo pendo de mi mano derecha.
¡Efímera! ¡Taciturno!
Mis dedos tiemblan, estoy a punto de caer.
¡Quien sea!
¡...!
...
...

Un chillido me hace reaccionar antes de ser mi cuello atrapado por unos pequeños brazos. Estando a punto de caer, retrocedo un par de pasos mientras Luciérnaga llora sobre mi hombro y la mirada de Raudo se muestra satisfecha y victoriosa. ¿Q-que? ¿Qué ha pasado? Miro hacia atrás para comprobar que realmente he logrado cruzar, es verdad. P-pero... ¡Hace un momento estaba ahí! ¿C-como es posible que...?

—¡Pensé que ibas a moriiir! —chillaba Luciérnaga mientras me ahorcaba con su abrazo. Las palabras de Taciturno resuenan en mi cabeza, ahora entiendo a qué se refería. ¡P-pero… eso es imposible...! ¿O quizás… solo es improbable? Y-y-yo… ¿R-realmente he sido yo quien ha movido mi cuerpo?

—¿Ves como si has podido? ¡Miedica!—suelta Raudo dándome un toque en la frente. Sigue hablando pero… sus palabras han perdido el sentido. Sus labios se mueven, pero no les entiendo. ¿Qué está pasando? De pronto el mundo empieza a dar vueltas. —¡Deberías agradecerme por ayudarte a enfrentar tus miedos! —ya no siento las piernas, la jaqueca es insoportable. No puedo mantenerme de pie. —¿V-veraz? ¿¡Estás bien!? ¡Veraz! —es lo último que escucho antes de perder el equilibrio y caer.

Luego todo se vuelve negro.


—————————————————————————


...

¿D-dónde estoy? ¿Estoy muerto? No puedo ver nada.

Recupero la conciencia en un lugar oscuro e incómodo, el dolor de cabeza aún acecha. Intento levantarme de golpe, mala decisión, termino llevándome un merecido tortazo que casi hace a mi cerebro explotar. Las paredes me aprisionan y me impiden tener libre movimiento. ¿Es esto una especie de caja o algo similar? Esperaba muchas cosas de la muerte, pero no me imaginaba que nos encerrarían en un contenedor por el resto de la eternidad. Efímera siempre decía que nuestra luz renacería como parte del universo, nos volveríamos estrellas. Si así se siente ser estrella... Pues no me gusta nada, yo me largo. Me percato de que la parte superior del contenedor parece haberse abierto con el cabezazo. Le empujo con mis flacuchos brazos y logro que ceda.

Me hallo en una habitación angosta con extraños artilugios de metal por todos lados. No tengo ni la menor idea de para qué sirven o en qué sentido podrían ser útiles, pero me recuerdan a los que... solía usar Empyrus para jugar con nosotros. Siento un escalofrió correr por mi espalda. ¡Eso quiere decir que me han capturado de nuevo! Demonios, debieron encontrar nuestra posición y atacar mientras yo seguía inconsciente. Me alivia saber que realmente no estoy muerto, pero... ¿Por qué me dejaron aquí con todos estos cacharros? No tengo tiempo para responder eso, hay cosas más importantes que buscar.

La puerta frente a mi tiene un extraño sistema de seguridad que no logro descifrar, es una especie de pomo circular hecho de un raro material metalizado con una ranura en el medio. ¿Funcionara con las huellas o algo similar? No lo sé, pero mientras tanteaba mis posibilidades, accidentalmente le he girado con la palma de la mano y se ha abierto la puerta. ¡Vaya giro de suerte, literalmente! Abandono con prisa la extraña habitación de seguridad que pone en letras grandes: "CONSERJE".

Me desplazo con cautela por los pasillos, el edificio se compone de extrañas paredes grisáceas con un diseño floral. No hay ventanas por ningún lado, parece que es una especie de construcción subterránea. Navaja no sobreviviría un segundo aquí, debajo de todo ese comportamiento rudo, esconde su miedo a los espacios cerrados. Todas las habitaciones, o al menos las que he visto hasta ahora, están llenas de cajas con pantallas que muestran imágenes de distintos lugares. Una ciudad poblada y custodiada por personas con armadura. Un bello bosque con hombres y mujeres de orejas picudas. Un laboratorio de colosos de metal. ¿Es una especie de cuartel de vigilancia o algo así?

Sigo avanzando por las instalaciones, me sorprende el hecho de que no me haya topado con nadie a estas alturas. A cada paso que doy, me convenzo más de que no estoy en la sede de Empyrus. Es imposible que haya cambiado tanto en tan poco tiempo... ¿Dónde estoy entonces? Me detengo al llegar a una sección que me llama la atención, hay algo en ese lugar que me da mala espina. Una inmensa barrera de luz impide el paso hacia una zona con las siglas: "PERFIL". Al lado de la barrera se halla un panel con números. Lo más lógico es pensar que el panel es para introducir una especie de combinación y así abrir la puerta. Usare el estilo de Raudo y probare con una combinación al azar: uno, nueve, cinco, seis. La barrera se desvanece. ¡Genial!

Cruzo la puerta y accedo a una especie de habitación de descanso. Un hombre de cabello negro y piel morena duerme profundamente entre cobijas y almohadas. A su lado hay una especie de mesa de trabajo y otra de esas cajas con pantallas de luz. Me dirijo sigilosamente hasta la mesa y hecho una rápida ojeada. Conservo las imágenes de un hombre con facciones animales y los planos de una silueta familiar. Me siento frente a la caja, la pantalla muestra un permanente fondo negro que emite unas extrañas luces de colores. No tengo idea de cómo funciona, pero solo con darle un suave toque a la pantalla he logrado hacer que la imagen cambie.

Lo que veo me horroriza, retengo las ganas de gritar.

Soy... yo. Es como estar viendo mi reflejo a través de un espejo. Si levanto la mano, la imagen de la caja también lo hace. Si retiro mis gafas, ¡la imagen de la caja también lo hace! ¿Q-que? ¿Que se supone que es esto? ¿Acaso este hombre... me ha estado vigilando? No sé qué he tocado, pero una especie de tabla de luz con letras se materializa frente a mí. ¿Se supone que debo escribir algo? Pruebo con la palabra estornudar, otra pésima idea. Apenas termino de escribir la palabra, la nariz me pica y no puedo evitar soltar un estornudo. El estruendo hace que el hombre a mi lado se mueva. Contengo la respiración y me quedo tieso sin emitir el más mínimo sonido. Suspiro aliviado cuando solo le veo girarse y volver a caer en los brazos de Morfeo.

Mi preocupación aumenta al ritmo en que escribo más acciones en la pantalla, pues el final siempre es el mismo: termino ejecutándolas sin poder poner oposición. Me llevo las manos a la cabeza en un acto de desesperación. No lo entiendo... ¡Esto no puede ser! ¡Me niego a creer que aquel comentario de Taciturno resulte ser real! ¡No puedo hacerlo! ¡No es posible que, después de todo, siga siendo el títere de alguien más!

Me levanto y abandono la habitación. No pienso creer en esta patética ilusión. Sea lo que sea, esto no es real. No me importa si estoy en Empyrus o no, me largo de esta farsa. Corro por los pasillos buscando una salida, o eso es lo que me hago creer. Realmente busco respuestas, algo que me indique que todo esto es un simple sueño del que pronto voy a despertar. Mi rabia no me permite fijarme en el momento en que he entrado a una nueva sección. Me detengo al verme en medio de un hermoso salón dorado con ocho puertas a los lados y unas inmensas escaleras que llevan a un piso superior. De las ocho puertas, solo dos permanecen abiertas. Una extraña aura me infunde el deseo de conocer los misterios de esas habitaciones.

Echo un vistazo en la primera habitación, esta se compone de un espeso bosque con inmensas montañas rodeadas de una densa neblina. Una bandada de cuervos vuelan hacia el medio del bosque, donde se halla un viejo sauce en el que cuelga una inmensa diana junto al bello retrato de dos mujeres. Un hombre, cuyo rostro mi léxico no puede describir, parece entretenerse lanzando cuchillos a los diferentes individuos de su juego de puntería. Una sensación de estar en peligro invade mi ser, prefiero no entrometerme en su labor.

Paso hacia la segunda habitación. Nubes rodean una inmensa luna que ilumina un bosque de mariposas y espinas rojas, a lo lejos se puede ver una carpa de circo y una colina en la que acecha la silueta de un diecinueve. Esta vez, es una mujer cuyo rostro no puede ser descrito con palabras mortales; su hermosura es celestial. Ella parece decidida a reparar una especie de hombre de metal... Con eso me refiero a que está aporreando al pobre con un extraño artilugio y soltando maldiciones. Mejor no molestarla.

Tomo la decisión de subir al siguiente piso, donde me encuentro con un pasillo de estatuas que guían hasta una inmensa puerta al final del corredor. Me detengo a observar las figuras, cada una muestra el proceso de transformación de un feroz lobo a una poderosa mujer. Mi curiosidad ha llegado a niveles inimaginables. Entro en una especie de estado de embriaguez, creyendo que solamente conociendo lo que se oculta detrás de esa puerta encontrare las respuestas que tanto busco. No me percaté de que alguien seguía mis pasos hasta que ya era demasiado tarde para correr. Me quede congelado en el sitio apenas escuche su voz dirigirse a mí.

—¡Oh! Pero miren que tenemos aquí, uno de mis queridos querubines. —su voz es dulce, pero aun así me infunde terror y no entiendo el por qué. —¿Te has perdido? Ven conmigo, cariño. Te guiare con tus amigos.

U-u-ustedes... ¿Son los que nos han estado controlando? —reúno todas mis fuerzas para girarme y emitir esa pregunta.

—... No es algo que necesites saber, mortal. —afirmo severa tras una breve pausa. Entiendo el mensaje. Lo que realmente no necesito es una respuesta precisa, con su afirmación me ha confirmado lo que tanto temía. —En serio no debes estar aquí, acompáñame, ahora. —no le escucho, tampoco quiero hacerlo. Estoy harto. ¡Primero Empyrus! ¿¡Ahora ellos!? ¿¡Cuando seré yo el que controle mis decisiones!?

—¡No! —le grito airado. —¡No soy tu marioneta! —le suelto antes de correr hacia la puerta del final.

Solo un chasquido y me veo obligado a detenerme. Una especie de figura similar a un dragón ha creado un círculo de llamas que me mantiene encerrado junto a esa mujer. Me giro decidido a plantarle cara, pero nunca espere encontrarme con algo similar. Lo que antes era una chica dulce, ahora se había convertido en una bruja demoníaca. Su piel era blanca cual espectro y sus ojos negros como las tinieblas, lágrimas de sangre brotaban de estos últimos. Sus uñas habían crecido abruptamente y ahora eran peligrosas garras teñidas de un rojo sangre. Su mirada estaba vacía, reflejaba su negro corazón. Solo una mirada y el terror erradico todo mi impulso de valor.

No tengo paciencia con los tóxicos. Para eso está mi querida compañera. —comento ella fingiendo una falsa modestia mientras se acercaba lentamente. Intento huir desesperado, pero toda vía de escape está bloqueada por las violentas llamas. —Inocente palomilla, ¿en serio crees que puedes desafiar a los dioses? —cada vez está más cerca, mi corazón late a toda prisa movido por el pánico. —¿No lo entiendes, verdad? Tu existencia es posible porque nosotros lo permitimos.

Tras escuchar esa frase, mis piernas flaquean y caigo al suelo. Sus palabras hieren como agujas inyectadas de terror psicológico. Lo más doloroso es que no puedo refutarlas, lo que dice es completamente cierto. En cuestión de segundos, me ha demostrado cuan insignificante puedo llegar a ser. Solo soy un grano de arena en sus zapatos. Un simple peón en un inmenso tablero de ajedrez. Le escucho reírse, una risa retorcida y maquiavélica que provoca escalofríos por toda mi piel.

—¿Alguna vez has visto Pesadilla en Elm Street? —no entiendo sus palabras, pero tengo la sensación de que pronto voy a entenderlas. El pensamiento me hace tragar saliva. —Te haré un spoiler del final. —un movimiento rápido y... sus garras es lo último que veo.


—————————————————————————


Desperté gritando rodeado de mis compañeros, en mi cama; sudando y llorando. Efímera fue la primera en correr a mi auxilio. Me abrazo, seco mis lágrimas y me dijo que todo estaría bien, pero en realidad no lo estaba. Lo que pareció ser un destino fatal para mí, ahora no era más que el vago recuerdo de una terrible pesadilla. ¿Por qué entonces me siento tan vació? ¿Por qué sigo evocando una y otra vez las palabras de esa diosa de la muerte?

Aquella mañana había empezado como cualquier otra, solo que esta vez no tenía ánimos para levantarme. El gallo mascota de Bizcocho se encargaba de despertarnos, desearía que se callara y que lo devoraran esta noche. Efímera preparaba el desayuno: hojuelas con miel, las odio, me saben a mierda de caballo. Posteriormente daba un paseo junto a Taciturno. Él era un buen compañero para salir a caminar, un asesino que te podría dar una muerte lenta y poco dolorosa. ¿Cuál fue la diferencia en esta ocasión? Taciturno se detuvo repentinamente. Cito nuevamente sus palabras.

"¿No lo entiendes, verdad?" Taciturno arremete contra mí con fuerza. Atrapa mi cuello con su brazo izquierdo y me golpea contra el tronco del árbol más cercano.

"Tu existencia es posible porque nosotros lo permitimos" No intento liberarme de su agarre, no tengo motivos para querer escapar de la muerte. Sonrió mientras el aire de mis pulmones se agota y la vida se escapa lentamente de mi cuerpo. No puedo dejar de observar los ojos de Taciturno, tan vacíos como los de esa diosa. Se me ha ocurrido la frase perfecta para complementar sus palabras:

"Tu final llegara cuando nosotros lo exijamos".
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Usuarios [2° Concurso Escuela Aerandir] Empty Re: Usuarios [2° Concurso Escuela Aerandir]

Mensaje  Matthew Owens el Jue Sep 21 2017, 23:27

Buenas Yomo ^^ Ya que fuiste el primero, te contestaré primero.


El relato en general me gusto, pensé que iba a ser mucho mas denso de leer y al final resulto bastante fácil. Se nota que pones atención en los detalles, que sos prolijo y no pones cosas al azar. Eso hace que sea lindo de leer, que los personajes sean interesantes. Tal vez la única pega que pongo es que no me pareció que el contraste fuera lo suficientemente fuerte, toda la situación de los personajes es muy extraña ya desde el principio, y el cambio es a otra situación ligeramente más rara pero sin llegar a ser la antítesis absoluta. Mmm, tal vez sea algo que yo no llegue a captar, porque como bien dije más arriba, pones mucha atención en los detalles, jajaja.

Pero no se me ocurren cosas mucho más serias para señalarte, esperemos a ver si el resto ve algo que yo no ^^

¡Saludos!
Matthew Owens
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Mensaje  Sigel el Sáb Sep 23 2017, 20:27

Antes de emepzar con la crítica, una pregunta: ¿Cómo es posible que un relato tan bueno me recuerde a una película tan mala como es Emojis Movie? Desde que la vi con mis sobrinos no dejó de echar bilis por la boca,

Pongamos serios. ¡Amo, AMO! El universo que te has montado en el relato. Ciertamente, no es un mundo nuevo, es Aerandir. Pero es como si cogiera la pantalla de mi ordenador y me metiera dentro de la historia. De verdad se siente así. Hay temas en el foro que no llegan a sumergirnos tanto en el mundo de Aerandir como lo haces tú. Y otro tema, a parte, es la mención especial a los Masters. Ha sido un gesto bien bonito <3

Otra cosa que me ha gustado muchísimo es el nivel ascendente. Es como si estuviéramos subiendo las escaleras hacia el Olimpo y en cada escalón encontrásemos algo nuevo, algo sorprenderte. Cada escalón es único y son los pequeños detalles que hay en las descripciones lo que lo hacen especial. Matthew lo ha dicho, prestas mucha atención a la construcción del mundo a partir de los pequeños detalles de los escenarios, y eso me enamora.

Vamos a hablar del narrador. Al principio de la historia mezclas el presente y lel pasado de una forma un tanto incorrecta. En mi opinión es porque al principio habías pensado en usar tal tipo de narrador y luego cambiaste al otro. A mí me ha pasado ciento de veces. Este es un pequeño fragmento en el que aparece está confusión:

Yomo escribió escribió:añadió sin mucha seguridad. Tras aquella breve frase reino el silencio. Me siento en la obligación de romper el incómodo ambiente con otro tema de conversación, pero Taciturno se me adelanta nuevamente.

Sinceramente, me alegra muchísimo que esto solo pasase en los primeros párrafos y que finalmente escogieras continuar con el narrador en presente. Decir cosas como "En aquellos días opinaba que Taciturno es tonto, pero hoy en día que era el más listo". Es totalmente correcta, y lo haces en diversas ocasiones, pero lo del ejemplo de la cita es incorrecta y, por desgracia, los primeros párrafos están plagados de esos errores. No consigue que el lector entre en la historia. No sé otro, pero yo entré a partir del segundo corte.

Otra cosa de la que hay que hablar sobre el protagonista. Si dije que amé la progresión de la historia, el protagonista me parece un tanto soso. Es parecido Alicia y el País de las Maravillas; tú personaje está en el mundo mágico y ve todo lo que le rodea, pero no parece participar. Me hubiera gustado muchísimo ver más de él. Que estuviera en el entorno y que participase. Recuerda a Alicia. Comía de los pasteles que la encogían y bebía de la bebida que le hacía gigante (¿o era al revés?). Participa en el mundo, sus decisiones se tienen en cuenta en la historia. Siento que las decisiones del protagonista, fuera cual fuera, no hubiera hecho nada en la historia. Piensa en una misión o en un desafío de los Masters, los users que entréis tenéis que participar y decidir y las misiones cambian según qué hacéis; pues aquí no noto esto.

El último punto negativo lo reservo para otro punto que también menciona Matthew. He leído el relato tres veces y me sigo perdiendo en la historia. Pienso que has querido decir taaaaaaanto y taaaaaaaaanto que creo que has tenido algo en las manos que en momentos se te ha escapado de las manos. Algo más simple, me hubiera gustado muchísimo más. Te propongo un reto, si te apetece. Al próximo concurso me gustaría ver un relato sobre un tema que no estés acostumbrado y que quieras coger una pizca de ese mundo que no conozcas.
Sigel
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Mensaje  Colm el Dom Sep 24 2017, 00:13

De plano, desde la primera vez que leí a Yomo me enamore de su forma de narrar. Por mi es perfecto.

Puntos fuertes:
-La forma en que describes el mundo.
-La forma en que narras en primera persona.
-Fluidez en el desarrollo de la historia. No hay cosas redundantes o palabras dañinamente repetitivas.
-La incertidumbre inicial que luego se aclara conforme lees.
-La división entre "Escenas".
-Cuando leo tus historias, se crea una muy buena conexión. Es como si pudiera sentir y caminar por el mundo del personaje.
-El lenguaje sencillo y fácil de entender.

Puntos mejorables:
-A partir de "No pienso creer en esta patética ilusión", como que se pierde el hilo de la historia y esa intensidad, la angustia del personaje se difumina, y a mí como lector, me desconecta del personaje. Quizá sea esa falta de interacción que mencionan.Pero luego la recuperas cuando aparece la bruja.
-Las brujas malvadas no dicen "spoiler". O eso dice mi cerebro.

Nota sin importancia:
Yo evaluó mas como lector que como otro escritor (no lo soy), y los aspectos importantes para mi están en la fluidez, coherencia, la facilidad con la cual puedo imaginar las escenas por medio de las letras, el mensaje que se desea transmitir al lector (todo escrito debe tener una intención) y los sentimientos que transmite el relato, así como también las transiciones entre ellos. Con esas seis cosas son perfectos para mí. Un análisis con un enfoque técnico, me es difícil.
Colm
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