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Nuestras versiones mejoradas [Taller de Escritura]

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Nuestras versiones mejoradas [Taller de Escritura]

Mensaje  Sigel el Lun Abr 30 2018, 14:07



Taller de Escritura



Vamos a hacer un pequeño juego. Todo el mundo es bienvenido.

Stephen King, mi escritor favorito, bromea diciendo que su primer bestseller lo escribió con diez años cuando, después de ver una película que no le gustaba, decidió escribir una versión mejorada de esa película y venderla a sus compañeros de clase. Lo que vamos a hacer en este juego es precisamente eso. Vamos a tomar algo malo y mejorarlo. La idea se me ocurrió viendo uno de esos nuevos capítulos de los Spimson tan malos. Puede ser muy divertido.

La idea funciona de la siguiente manera: yo nombraré algo que se deba mejorar (puede ser una película, comic, capítulo de una serie...), el siguiente en contestar hará su versión de la historia en un relato (más o menos de 2000 palabras; algo no demasiado extenso) y subirá otra cosa que mejorar. El que venga a continuación tendrá que criticar al anterior, poner su relato en función de lo que subió el de antes y poner lo que él quiere que mejoren. De esta forma continuaremos la cadena.

Los relatos no tienen porqué estar ambientados en el mundo de Aerandir.

La intención de este ejercicio es conseguir un sentido más crítico, practicar la escritura y dar rienda suelta a nuestra imaginación. No tengáis miedo a ser lo más original posible. Podéis poner, a una mala historia de amor, un combate contra los alienígenas si creéis que así lo haréis más interesante.

Lo que digo siempre: no se gana nada por hacer estos juegos. Están dedicados a que cada cual comparta lo que sabe y que todos aprendamos de todos. Yo también participaré de vez en cuando.

Las faltas de respeto serán castigadas. Quien falte al respeto será expulsado de la Escuela de Rol.  

Vamos a empezar con una novela de sobra conocidos por todos:



Así es como yo lo mejoraría:
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Re: Nuestras versiones mejoradas [Taller de Escritura]

Mensaje  Siria el Vie Mayo 18 2018, 07:15

Spoiler:
Me animé a hacer un intento. Este es el resultado de estar escuchando a Ennio Morricone por varios días seguidos.

Advertencia sobre el lenguaje, probablemente sea para +14. O al menos no es muy apto para menores xD


Prólogo


Solo bastó una bala para que el silencio se apoderara de la taberna. Las mesas fueron inútiles en detener los impactos que cayeron como si se trata de una lluvia que azotó hasta el rincón más tranquilo de aquel edificio de madera. Las ráfagas duraron pocos segundos, y sin embargo, se sintió como una eternidad que amenazaba con quitar la vida de quienes se encontraban dentro de aquel violento lugar.

Demoró segundos que se sintieron minutos en decidirse. En el suelo, decenas de sus mejores botellas se encontraban despedazadas, con sus mejores licores empapando el suelo como si carecieran de algún valor por los presentes. El reflejo y su instinto le comandaron agacharse y rogar a Dios para que una perdida bala no encontrara su cuerpo como su destino. Agarró su cruz, y no la soltó hasta que el silencio se hiciera dueña del lugar. Abrió sus ojos, y al percatarse que seguía vivo, lentamente su cuerpo se erigió lo suficiente para ver los resultados de aquel enfrentamiento.

Uno de ellos se encontraba en el suelo. Su contrincante se mantenía erguida frente a él, victoriosa.

En el piso se encontraba al que nombraban Clay, respirando agitadamente mientras se tomaba su brazo derecho, el cual lentamente formaba un charco escarlata debajo de él. Un forajido con más de 40 años en el cuerpo. Grande y macizo, de una tez que se acercaba al naranjo debido a los incontables días al sol, de cabellos oscuros y ojos que los acompañaban en la semejanza. Ciego de un ojo, con una cicatriz que viajaba desde su frente hasta su mejilla izquierda. Nunca le impidió para apuntar tan eficazmente en los duelos que se le presentaban.

Esta vez, sin embargo, no fue suficiente.

Quien se alzaba victoriosamente era una mujer de un hermoso cabello dorado, que descendían en onduladas ondas que parecían emular los ríos de los valles de Punta Orgullo, bajo un sombrero de cuero que apenas cubría su cabeza. Su tez era blanca, como si apenas hubiera vivido bajo el sol, mientras sus ojos eran de un color esmeralda que observaban con un odio equivalente a lo increíblemente hermosos que eran. Un poncho ocultaba por completo su torso, y también parte de su rostro, solo dejando parte de su nariz y ojos visibles.

- Día tras día… hijos de perra y bastardos culeados por perros vienen… cada día por mi vida…

Aunque en aparente dolor, no dejaba de ver a su contrincante de manera superficial, sin importancia, como si el estar frente a la muerte no le importara. En ningún momento tuvo una respuesta a sus palabras.

- Pues, dime… ¿La recompensa es muy buena? ¿Acaso crees… que alguien está dispuesto a pagarte tan bien como para… enfrentarte con alguien de la… pandilla de Grey? Je… Je je…

Rió. Frente a la persona que mantenía un arma apuntada a su cabeza, victoriosa, simplemente rió.

- Dime, ¿crees que alguna vez… podrás vivir en paz si decides apretar del gatillo? Eso no sucederá, maldita perra… ¡Eso no sucederá! Porque cuando sepan lo que me has hecho, vendrán por tu cabeza, y lo que harán es degollarte como la cerda que eres. No sin antes haberte violado en cada rincón de tu inmundo y asqueroso cuer--

Las coherencias no pudieron brotar más de su boca, dando paso a un grito desgarrador, un dolor que jamás se había encargado de sentir.

Su Colt Dragoon, fiel arma, algo que nunca la traicionaría. 3 tiros en su pierna izquierda, 3 en su pierna derecha. Se encargaron de desgarrar la carne, de manchar aún más el suelo con la sangre del maldito que se encontraba en el suelo. El último metal se encargó de caer al piso, mientras el humo daba un aroma de plomo y venganza a la taberna. Otras 6 balas ocuparon el lugar de los proyectiles usados.

El dolor que sentía era desgarrador, lo suficiente como para tomar sus extremidades con su brazo ya herido. Los improperios e insultos apenas eran lo suficiente como para mantener cuerdo al bandido, lo suficiente al menos para lo que deseaba.

No, el no pagaría tan fácil ni tan rápido. Aquello no era tan simple.

- ¡MALDITA PERRA! ¡MALDITA BASTARDA! ¡PUDRETE! ¡PUDRETE EN EL MALDITO INFIERNO, RAMERA DE MIERDA!

Aún con todo, en ningún momento cambió su mirada, ni le dirigió la palabra.

Bam.

Un disparo.

Bam.

Otro disparo.

Esta vez, sintió que su voz se ahogaba. No pudo gritar, aun cuando el dolor le rogaba hacerlo. En su boca se llenaba de sangre que salía del interior de su cuerpo, ahogándolo en su propio dolor, mientras lentamente sentía que respirar se hacía cada vez más imposible. Podía sentir como la sangre invadía sus pulmones, sin dejarle espacio para que cayera aire dentro de ellos. Sus manos se agarraban del cuello, enterrando sus uñas, como si su cuerpo reaccionara algo que lo asfixiara, como si se tratara de una soga, unas manos, algo invisible que deseaba desgarrar su vida y llevársela de estas desoladas y secas tierras.

Por primera vez, sintió un miedo que era indescriptible. Era mucho mayor que el dolor que sentía en sus piernas, o en sus pulmones. El calor lentamente abandonaba su cuerpo, la visión se nublaba, y un aliento helado podía sentir cerca de él.

Era como si la muerte hubiera venido personalmente a llevárselo. Respirando a su lado, ansiosa y gustosa. Agradecida de la mujer delante suyo.

Quizás fue por instinto, su inconsciente lo traicionó, o quizás deseaba ver a los ojos a la mujer quien había puesto fin a su vida, pero sus ojos se dirigieron a los de ella, quien lo miraba de forma fría, con odio, como si no pudiera disfrutar del sabor de su labor como asesina. Fue durante un segundo, pero aquellos ojos llenos de odio parecía reconocerlos de un pasado distante, más allá de los simples pasos de los años.

Fue entonces cuando los recordó. Pero el sentimiento era distinto aquella vez. En ese tiempo, estaban llenos de terror y miedo, observándolo cómo decidió reírse de las plegarias de su padre, colocándole tres tiros en la cabeza, uno en cada ojo y el último en su frente. Aquellos ojos esmeraldas fueron forzados a ver cómo ultrajaron a su madre repetidas veces, entre todos, solo para reventarle los dientes a golpes antes de matarla. Esos ojos recordaban cómo su pequeño hermano fue destripado por diversión, siendo sus interiores atados a la carroza que llevaba el botín de su hogar.

Fue la única superviviente de aquel día, hace 20 años. No encontraba explicación, pues no era posible que su cuerpo hubiera sobrevivido a lo que fue sometida cuando la depravación de la carne les robó la razón.

Ella se dio cuenta, en el mismo instante que la reconoció, que había sido reconocida. Por un segundo, su mirada cambió a un odio aún mayor, un dolor imborrable, una sed de venganza que nunca le traería paz. No deseaba recordar el pasado. Como si quisiera que aquella ventana se cerrara para siempre, tres tiros salieron de la pistola de la mujer. Tres tiros, en aquellos tres lugares que ella tanto recordaba.

Clay estaba muerto.

Demoró un minuto completo en volver a guardar su arma en el lugar que le correspondía, en el cinturón que arropaba su cintura. El dueño de la taberna no pudo emitir palabra alguna, ni cuando todo terminó, ni cuando la mujer le dio la espalda y lentamente comenzó a marcharse del lugar, dejando atrás unas huellas de sangre que acusaban su destino.

Solo un susurro salió de sus labios, que hasta el más sordo del viejo oeste pudo escuchar:

- Hoy, ha muerto una sombra de Grey. Faltan cuarenta y nueve.

Spoiler:
Dejaré mi proposición: El Código Da Vinci

Siria
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