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Camino equivocado [Libre]

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Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Vie Sep 13 2013, 00:40

Habian pasado unos días de esos extraños sucesos con Kaala, y me dirigía hacia el pueblo donde habitaban los hechiceros cuando en las noches y los climas parecieron desorientarme, olvidando un poco la guia de las estrellas y el sol, del atardecer. Me había perdido y cuando quise dar cuenta, estaba llegando a esa ciudad, demasiado lejos de mi primer destino... Llevaba mi fardo lleno de abrigos y algunas pócimas para tratar de apaciguar ciertos sucesos que comenzaban a preocuparme y hacer ver que un sueño no habia sido eso, sino que habia sucedido de verdad.

Era de noche, y me dirigía a la posada de Sarestic, pero la oscuridad, la noche nublada no me favorecian, y no era mi idea descansar allí sabiendo lo que ocurría cuando trataba de descansar. Seguí entonces galopando en mi caballo alquilado en Lunargenta, aun estaba en los bosques que rodeaban la ciudad, pero estaba a un rato de llegar a destino. Tenia mi capucha puesta, por las dudas, sabia quienes habitaban allí.

No creo que fuera efecto de lo que habia ocurrido esos días, porque ya estaba durando demasiado para mi gusto, asi que antes de que ocurriera algo que previne que staba pro sueceder, tomé una cantimplora y bebí un trago de esa sustancia. Escuché unos ruidos cercanos que perturbaron mis pensamientos y me obligaron a voltear. Volví a dejar la cantimplora en su lugar.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sidus Fengari el Sáb Sep 14 2013, 23:12

Estaba terriblemente asustada ¿Cómo podría haber llegado aquí? ¿Dónde estoy?
Sólo recuerdo comenzar mi jornada de caza diaria, y tener bajo mi objetivo y blanco de disparos a un magnífico venado que se desviaba de las afueras y los bosques que rodeaban Lunargenta, y al que decidí seguir no importa dónde se dirigiera.

Tras ésto el venado desapareció junto con mi orientación, y acabé inmersa en un mar de caminos.
He caminado durante todo el mediodía y atardecer, presenciando un diluvio que me ha entorpecido la marcha por el camino más cercano y haciéndome desviarme de él para adentrarme en un mar de arboledas y arbustos que me han hecho deparar hasta una ladera en la cuál pude ver cómo el tiempo se me escapaba de las manos y cómo el crepúsculo se adentraba en la cúpula a la que denominamos cielo. Bebí agua de un riachuelo y continué mi marcha.

Seguí caminando sin rumbo ni orientación hasta llegar donde ahora me hallo, con la oscuridad pisándome los talones, en un hálito de noche, en la cuál la luz de la luna no tranquiliza mis temores, y cuyos rumores me susurran a la nuca, manteniéndome en guardia temiendo una emboscada en la cuál yo sería la más perjudicada. Había oído rumores sobre estas tierras, rumores que hielan literalmente la sangre. Sangre... ese fluido vital de tanta importancia que yo temo ahora perder.
¿Qué me deparan estas tierras? ¿dónde podré pasar la noche? ¿sobreviviré? ¿qué es lo peor que podría encontrarme en estas tierras? Me siento desprotegida y mi compañero y fiero lobo Amarok no para de desviarse de mi vera para perseguir murciélagos y otras criaturas que no sé exactamente qué son.

Con el arco tensado y caminando silenciosamente y de puntillas, me aventuro por un bosque desconocido, ajeno y totalmente siniestro mientras una neblina ligera me envuelve y distrae.

Se escucha a mi lobo, o quizás a otro distinto, aullar desde lejos, y yo, aterrorizada, doy un paso en falso y piso una rama que cruje con fuerza, generando un eco que se extiende por todo el bosque, y sentí cerca una presencia.

-¡¿Quién es el que se oculta entre las sombras?! ¡Déjate ver!
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Lun Sep 16 2013, 02:37

Sigilosa, Elsa se deslizó suavemente sobre el terreno del pueblo vampírico. Los adoquines bajo sus pies le hacían poner una mueca cada vez que sus pies hacían algún ruido sobre ellos, sobre todo porque su olfato le había revelado que algunas personas no comunes por esos lares estaban cerca. Sarestic es un lugar que los vivos a toda costa evitan. ¿Qué hacían entonces criaturas con sangre viva vagando por esas tierras? Cerca de sus tierras.

Inhaló hondo por la nariz, y sus sentidos se pusieron alerta. Maldijo por lo bajo a un gato grisáceo y flacuchento que comenzó a hacer un alboroto. No iba a sobrevivir unos cuantos metros al correr, porque siempre había allí gente que deseaba ser cruel. Se lamentó dos nimios segundos con el pobre animal y luego lo ignoró.

Porque escuchó un arco tensarse. Elsa se dio cuenta de que ya no estaba en terreno adoquinado: se había internado en el bosque, siguiendo las esencias de esos seres vivos. Y sintió que ese arco tensado dirigía su flecha hacia ella, porque luego escuchó a alguien hablar desafiante, ordenándole que se mostrara.

Elsa compuso una mueca de fastidio. ¡Dios! Un humano. Un humano que se había perdido en esas tierras de colmillos y asesinatos, un humano que tendría que salvar.

-Baja el arco-le contestó en un pequeño susurro suave y persuasivo a quien le apuntaba. Oculta entre las hojas y el humo dejado por la erupción volcánica, estaba segura que la humana no podría verla. Ella apenas distinguía su figura, pero si la olía. A ella y al can que la acompañaba. Otra mueca de fastidio-. De todas maneras, si me das no vas a lograr mucho.

Salió de entre los arbustos con lentitud, demasiada para su gusto. Las ramas rudas y resecas del bosque que se abría paso en el territorio vampiro apenas fueron una caricia contra su piel, sus ropas rasgándose bajo la cruenta dureza humana de los troncos.

Se reveló a sí misma entre la densa bruma y bajo la luz de la luna. Ignorando al otro ser de sangre caliente (cuyo olor le resultaba conocido), miró a la humana, que le apuntaba con el arco, listo para disparar. No iba a ser muy difícil escabullirse, sobre todo porque la humana parecía temblar como una hoja.

-Tranquila-la persuadió de nuevo Elsa, con una sonrisa tranquilizadora. Alzó las manos con esa lentitud enervante que todos los humanos parecían exigir a gritos y le mostró las manos, vacías, cruzando los dedos tras el cuello, dejando a la vista que no tenía ningún arma a la vista-. No voy a hacerte daño. Créeme. Pero si me atacas tendré que responder. Y ya sabes... soy pacífica.

La gran parte del tiempo, claro, susurró la voz de Lilith en su mente, con una cruenta risa sardónica.

Ignorando el chiste a su costa de su hermana de mente, Elsa analizó el lugar con sus ojos rojos, esperando ver aparecer a ese ser cuyo aroma le cosquilleaba la memoria. Recordaba ese olor, pero no era común.

-Y claro, que si no me hieres a mí, puedes herir al otro que anda merodeando por aquí-dijo ella, bajando ahora los brazos y mirando, a través de la noche y el humo, los troncos resecos de los árboles. ¿Qué se ocultaba entre ellos?

Quizás revelar la ubicación del otro no era conveniente, pero eso no le interesaba en lo más mínimo. En este lugar, Elsa no podía permitirse ser vista sola. Ella era la líder de un clan controversial, un blanco que seguramente muchos querían eliminar. Y su propia paranoía, más la de Lilith (que siempre, siempre, creía que alguien quería matarla), hacían algo pésimo con su ética.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Lun Sep 16 2013, 03:49

Me desorienté de nuevo. Pero ahora escuché unas voces cerca, por el buen oido elfico, pero no supe bien de donde. Gaopé ruidosamente y pregunté revelando mi pocisión.
- ¿Hola?-
Alguien me contestó detrás, pero en susurros.
-Hola, te buscaba-
Me volteé, y no había nadie, solo un paisaje que parecía querer disolverse de nuevo en oscuridad, pero insté a alejarme de esa zona hasta que ese susurro con ecos desapareció.
Allí adelante justamente, vi a dos figuras lejanas entre sí, y a una buena distancia de la mía, parecian dos mujeres por sus siluetas ante la tenué luz nocturna.
Me acerqué despacio, tratando de mantener una buena distancia, ninguna parecia tener malas intesiones, y pregunté.
-Buenas noches.... ¿Estas son las tierras de Sarestic Ville?... Podriamos ir a la ciudad, puedo llevarlas si desean en mi caballo-ofrecí desmontando del animal, dispuestas a llevarlas a las dos mientras conducía al caballo. A estas horas debia ser fastidioso andar a pié.

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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sidus Fengari el Lun Sep 16 2013, 12:58

Contemplé nerviosa y a la vez excitada qué o quién iba a salir de entre aquellos árboles enredados en la espesa niebla de la espesura.
Entonces divisé unos enormes ojos. No sabía si realmente eran rojos o si aquello era sólo un simple reflejo. Me planteé la posibilidad de que aquel color percibido fuera una ilusión.

¿Era...un vampiro? Era una joven a simple vista, de apariencia elegante, pero que quizás rondaría un par de años menos que yo.

Observé su pelo negro, y su palidez inmortal. Obviamente ella tenía que ser uno de los ejemplares que podrían si bien protagonizar una de las historias de amor o terror más morbosas y truculentas que a una mente viril y débil a la lascivia y a la sensualidad podría imaginar.

Durante unos instantes hubiera deseado ser como ella. Tan bella, tan aparentemente frágil, tan independiente y fuerte como aquella pequeña mujer parecía ser.
Baje el arco. Guardé la flecha mientras destensaba el negro arco ébano que reflejaba la luz de la luna ligeramente. Lo guardé. Acto seguido, extendí mi brazo izquierdo hacia delante, para observar mi tono de piel, y después compararlo con el suyo.
Obviamente mi albinismo me otorgaba la capacidad de llegar a tener un aspecto realmente enfermizo cuando estaba fatigada, pero su tono era totalmente diferente, y hermoso.

Me envolví en aquellas melodiosas palabras, y me dejé caer entre aquellos movimientos lentos y acompasados que me hacían enloquecer y hacer bailar a mis pupilas sumiéndose en aquella oscuridad hecha carne. No entendía el por qué de mi reacción. Quizás porque siempre quise observar de cerca a un espécimen como éste, aunque no sin temor a terminar mis días bajo una lápida de manera prematura.

-¿De verdad eres pací-pacífica?
No pude evitar tartamudear, quizás por la humedad y fresco ambiente del bosque, o quizás porque tenía los pelos de punta, asombrada y asustada. No sabía qué reacción podría tener un ser así en un humano del sexo contrario, pero desde luego, la sexualidad o deseo estaban desligados de este sentimiento que palpaba mi corazón acelerado. Era algo superior. Quizás un ansia y una admiración por ser como uno de ellos. Era el atractivo de la inmortalidad materializada en un cuerpo sempiterno.

Termino de danzar entre sus notas musicales emitidas por su dulce boca, cuando me percato de que, como ella dice, no estamos solas, y vuelvo a sacar rápidamente el arco, esta vez para apuntar al otro ser que se fuera a acercar. Por unos instantes temí una emboscada en la cuál fuera pasto de otro ser de sangre como aquella chica, pero mis sospechas se quebraron rápidamente al ver a un apuesto joven de orejas puntiagudas. Un hálito de alivio me inundó los pulmones. Él era como muchos otros que había visto en las Tierras del Sur cuando acompañaba a mis padres en el carro de comercio.
Le observo curiosamente, comenzando por su vestimenta, y terminando por sus ojos, lo cuáles me quedo eclipsada mirando.

¿Por qué un humano no es capaz de causar este tipo de sensaciones a otros como él? ¿por qué somos tan comunes para los otros seres? - pensé.

Bajo el arco y lo guardo. Fuera como fuere, Argaros hacía unos días me había dado una lección. Observa tus probabilidades de supervivencia, y aférrate a la opción más segura.

-¿Sa...Sarestic Ville? Entonces... es cierto, he llegado aquí. Bueno, no era mi intención pasar por aquí, pero ahora que lo dices...

Tengo curiosidad por conocer más acerca de estos inmortales seres, a los elfos ya los conozco, además, si este tipo resulta ser buena gente, podría entablar una amistad, la cuál no me viene mal.

-Si sería tan amable de llevarme en su caballo a la ciudad, se lo agradecería mucho. Estoy cansada de vagar sin rumbo sola... Me siento algo taciturna a estas alturas, y tengo frío.

Puedo sobrevivir a climas y sitios hostiles, pero quedarse aquí es someterse a un entierro en vida o al dolor similar a una lapidación.
Miro a aquella mujer de cabellos negros con melancolía. Había vivido 4 años de la soledad más cruda y oscura ¿cómo sería sentirse sola durante más tiempo?

-Por cierto...¿cuáles son vuestros nombres?


Digo mientras me aproximo a aquel elfo y a su caballo.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Mar Sep 17 2013, 00:11

Elsa exhaló su aliento contenido con más calma. Había valido la pena ser tan cuidadosa, pues aquella humana parecía perdida, desorientada y cansada.

Tenía un aspecto de frágil humanidad, su cabello blanco tan pálido como el de esa licana enemiga suya. Su piel era pálida, pero incluso siendo albina como Elsa sospechaba, su blanca tez conservaba un rastro de humanidad que era imposible de ocultar.

Se observó a sí misma, y luego miró a la vampiresa. Curiosa, Elsa esperó, alzando sus cejas inquisitivamente, preguntándose qué era lo que la humana estaba esperando encontrar. De todas maneras, aunque la curiosidad estaba quemándole las entrañas, se quedó parada y la miró con paciencia.

Elsa casi podía ver cómo los engranes de su cabeza giraban. La comprendía: sus ojos rojos no eran fáciles de ignorar. Quizás estaba asustada… quizás tenía algún problema con su raza. Ante esa idea salida de la nada, Elsa frunció el ceño imperceptiblemente. ¿Querría ella hacerle daño a la vampiresa? No, claro que no. No habría bajado el arco así de fácil, a una simple orden persuasiva.

Entonces, ella, la albina, la mujer cuyos ojos la miraban con tanta atención, le dirigió la palabra en un hilo de voz:

¿De verdad eres pací-pacífica?

La vampiresa se sintió extrañamente enternecida ante el tono de voz tan suave usado por la humana. Sobre todo, porque además parecía nerviosa. Le sonrió, tirando de sus labios una sonrisa tranquilizadora, intentando ocultar los colmillos filosos y curvados que se escondían tras su sonrisa.

Sí, lo soy—le confirmó Elsa, dando un pausado paso hacia adelante, siempre con lentitud para no espantarla—. No tienes de qué…

Elsa fue interrumpida por el sonido de cascos. Tendría que haberlos oído antes, se dijo a sí misma dándose de bofetadas en su fuero interno. El arco de la humana volvió a tensarse, la flecha lista para ser lanzada cual saeta a través del humo, a impactar seguramente en la figura que se dirigía el caballo en su dirección.

Buenas noches—saludó el hombre. La vampiresa lo observó, y sorprendida, constató que el hombre era un elfo, alto, pálido, de orejas alargadas. Infló sus mejillas por la impresión. Quizás Stellae se alegrara de oír que había frecuentado en una salida a alguien de su raza—. ¿Éstas son las tierras de Sarestic Ville? —preguntó. El hombre no notaba el denso ambiente frío, fácilmente reconocible del territorio norte. Debía ser totalmente nuevo por allí—. Podríamos ir a la cuidad; puedo llevarlas si desean en mi caballo.

La vampiresa alzó las cejas ante ese ofrecimiento. Un elfo, alguien seguramente desconfiado, ofreciendo transporte a dos completas desconocidas. ¿No le preocupaba que, no sé, quizás el vampiro de la ecuación quisiera al final clavarle los colmillos en cuanto tuviera oportunidad? Por supuesto, Elsa no iba a cometer esa atrocidad. Pero tampoco podía confiar… en la confianza de los demás con tanta facilidad. Él se bajó del caballo con elegancia, esperando la respuesta de Elsa y la humana.

Tomando aire para contestar, Elsa sintió que sus palabras eran nuevamente interrumpidas. Dirigió su mirada inquisitiva (y fastidiada, aunque eso solo lo sabía ella) hacia la humana, y esperó a que terminara de hablar.

La mente de Elsa la hizo distraerse. Escuchaba a la humana hablar, pero su cabeza (mejor dicho la persona que estaba en su cabeza) estaba susurrándole ideas. Ideas como, por ejemplo, asegurarse de que esos seres vivos no vagaran a solas por Sarestic. Porque eso iba a traer problemas a futuro: la sangre de seres pensantes transforma a los de su clase, les da humos.

Elsa notó que la albina le había preguntado su nombre. Parpadeó un poco perpleja por la rapidez de sus vertiginosos pensamientos, y paseó su vista por el bosque oscuro. El cielo negro, la luna al medio, nublada por las nubes pesadas y el humo de la erupción. Ceniza volando por todos lados.

La vampiresa giró su vista a los dos individuos y sonrió más ampliamente.

Elsa Lambert—contestó la vampiresa, su voz suave y aterciopelada surgiendo de entre sus colmillos afilados—. Y no se preocupe, señor. Puedo llegar a casa sin necesidad de ser trasladada… aunque les puedo ofrecer un lugar para cobijarse hoy. Tener pulso en esa ciudad es un peligro.

Para ellos y para ti, susurró Lilith con seriedad. Oírla dentro de su cabeza se volvía cada vez más y más común. De nuevo, claro. Sabes cómo se ponen tus congéneres cuando se comen algo que habla.

Dicho aquello, Lilith se rió con maleficencia. Y Elsa la ignoró, esperando la respuesta de sus dos acompañantes.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Mar Sep 17 2013, 05:41

Oí a ambas muchachas y ayudé a subir a la joven humana mientras respondía.
-Sydara... Un gusto señoritas...-tomé las riendas del caballo y me dirigí a la vampira.
-Si tener pulso es peligro en la ciudad... entonces con gusto me dejaré guiar por tí, señorita Lambert, conocí ya una vez esaciudad, hace tiempo, y puedo decirle que nunca vi a alguien amble, o pacífico... La seguiremos, si se siente cansada... ya sabe..-señalé con la mirada al caballo- ¿Queda muy lejos el lugar donde deseas hospedarnos por esta noche? Por cierto, no deseo que fuera mucha molestia, si fuera porque mi destino era llegar acá, me hubiese ido a la posada, pero el tiempo apremia y tengo que descansar un poco.. Me dirigía a los bosques de Sandorai...-comenté dando paso a lo comentarios de ella, del porqué se hayaban en este lugar a estas horas.

Volví la mirada a Sidus, quien habia dicho de tener frio, asi que rebusqué en mi fardo uno de los tres abrigos que llevaba y se lo pasé.
-Seguro te abrigará bien hasta que lleguemos....-me interumpí al ver a alguien encapuchado, de forma incopórea detrás de ella, sentado en el mismo caballo, tenia la cabeza gacha, pero supo que dirigí la vista a él y me miró. Ninguna de las dos muchachas parecía sentir su presencia. Algo de ambas me hizo apartar la mirada de un lugar donde no había nada y que solo yo veia, y dije sin saber que habian dicho o hecho en esos momentos que miraba a esa figura extraña.
-Te sguimos Elsa... ¿tu nombre es..?-pregunté recordandole a la humana que no había dicho su nombre.Pero detrás seguía mirando a esa figura, y voltée despues un par de veces al oir susurros en el cuello.

- ¿No te has olvidado? Estoy cerca, no es mala suerte, es el destino...-
escuché solo en mi mente perodecidí mirar a las jovenes a ver si veian algo detrás mio, pero como no habia señal en ello, entonces me limité a oir la respuesta de la humana, pero creo que ya habia dicho su nombre, asi que pregunté de nuevo...
- ¿Perdona, puedes repetirme tu nombre?-


(Off rol: Recuerdo que no es un elfo normal, debido a cierta situación de un rol anterior xD)
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sidus Fengari el Mar Sep 17 2013, 10:06

Escuché algo distraída y taciturna a aquel elfo. Hablaba de que sólo estaba de paso por aquí, aunque tampoco pude indagar más, dado que mi mente estaba en otro lugar más comprometido y cruel : el pasado.
Bajé la mirada con pesadumbre, y suspiré de modo que el sonido fuera casi imperceptible.
Una vez me dio aquellas pieles, observé sentada y abrigada en el caballo de aquel elfo. Me puse encima del abrigo mi capucha negra para conseguir aportar a mi enfriado cuerpo algo más de calor. Acto seguido sentí un escalofrío agradable que me indicaba que estaba ya empezando a recuperar el color y calor propios de alguien sano. Me dejé llevar. Seguir a aquella muchacha de labios suaves llamada Elsa era la opción más plausible y la que iba a asegurar, al menos temporalmente, que mi latido siguiera intacto.

En parte maldecía mi suerte...
Desde que había tenido contacto con humanos y pese a mis grandes habilidades de caza, no había tenido la oportunidad de encontrar un animal peludo al que cazar para conseguir suministros de grasa para la hoguera, pieles y un poco de cecina como provisión extra por si el hambre apremiaba en tiempos de necesidad y  en ese momento no tuviera a mano carne recién cazada de algún ave de pequeño tamaño- que era lo que siempre solía cazar, además de conejos o pequeños mamíferos-.


Quizás simplemente es que después de tantos años echada a la suerte en aquellos bosques de Lunargenta sólo necesitaba sentirme cuidada y protegida. Supongo que a veces los vivos necesitamos sentirnos apoyados, seguros y en paz.
Volví a mirar a aquella imponente mujer de cabellos del color de la noche, pensando para mis adentros si aquellas místicas y deseables criaturas sentirían alguna vez esa necesidad de protección, ese menester que se nos antoja liviano en ciertas ocasiones pero que en situaciones concretas de crisis se nos torna cargante y fatigante y que sólo tiene una corta solución de dos palabras, que alguien con quien te encuentras cómoda te diga: "Estoy contigo".

Después, me abracé a mí misma, frotando suavemente mis brazos contra mi cuerpo, para coger un poco más de calor. Cuando uno no se mueve, el cuerpo se enfría más rápidamente.
Elevé mis iris esta vez hacia aquel rostro etéreo propio de los elfos, y me detuve a disfrutar de la belleza natural que esta raza contemplaba. Cuando quise darme cuenta me percaté que Sydara - o así creía haber oído que era su nombre- estaba mirando de reojo hacia mí.
No, espera... No era hacia mí donde miraba, pero sí en un punto cercano.

Ladeé la cabeza extrañada, intentando disimular mi semblante confundido y curioso.

¿Qué le debe estar pasando por la cabeza a este muchacho?


Cuando desperté de entre mis ensoñaciones, aquel muchacho me estaba preguntando mi nombre.

-Mi nombre...es Sidus, Sidus Fengari. - dije algo tímida, poco acostumbrada al trato con seres que hablaran mi misma lengua.

Mientras pronunciaba estas palabras vi que aquel elfo parecía abstraerse mirando de nuevo a aquel lugar. Después me pidió que le repitiera mi nombre. Suspiré. A veces soy algo terca y me fastidia ligeramente repetir las cosas, pero intento disimularlo.

-Bueno, me llaman Sid...


De pronto, de entre las sombras, se escucha un aullido potente y desgarrador que asustaría a cualquier alma en pena. A cualquiera excepto a mí, ya que sabía distinguir ese aullido entre muchos otros.

De entre las ramas salió risueño Amarok, mi lobo, para lamerme las manos intentando saltar para subirse al caballo y saludarme.
Hice un ruido sordo y silbante, y el lobo inmediatamente se sentó tranquilo, y aparentemente contento, dado que no paraba de mover felizmente la cola, que golpeaba acompasadamente a Elsa con suavidad. No pude evitar sonreír levemente.

-Elsa, tú eres la guía. Haz los honores...
Sonreí ligeramente. Después deje entrever mi muñeca de entre la capucha y los abrigos.

-Y si te encuentras demasiado fatigada o hambrienta, no dudaré en proporcionarte pequeños suministros como pago por ayudarnos.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Mar Sep 17 2013, 20:20

Elsa sintió sus músculos reaccionar antes de que pudiera detenerse. El sonido del aullido quebró dentro de sus oídos, le embotó el cerebro y la confundió. La vampiresa parpadeó, perdida dentro de sus propios recuerdos, y el mundo entero pareció desvanecerse a su alrededor.

Jesús, se dijo a sí misma. Sintió la cola del animal peludo golpear contra su pierna, y dio un instintivo paso atrás. No tenía problemas con los de su raza no los licántropos, pero estaba demasiado apegada a sus instintos básicos como para ignorar aquello.

Cuando dio un paso atrás, su mundo se conectó con su entorno y volvió a parpadear. Miró a la mujer albina, sorprendida de que hubiese controlado los saltos de aquél can. Un simple silbido, y el animal estaba sentado con tranquilidad.

La vampiresa inhaló hondo por la nariz. Se dijo que tenía que calmarse, incluso cuando su garganta pareciera desear la sangre de la humana. Dios. No ahora. Tragó saliva y se puso de nuevo en su papel, en su papel de dama, en el papel de salvar el pulso de esas criaturas que, ingenuas a su suerte, habían ido a parar allí.

Elsa, te están hablando, murmuró su hermana de mente en su oído. Casi sintió su aliento frío contra su piel, lo cual fue extraño, porque ella misma estaba fría como un muerto. Se estremeció imperceptiblemente, pero agradeció el aviso de Lilith.

Bien, los llevaré a mi hogar por esta noche—Elsa se giró hacia el norte, donde desde lejos la silueta del Castillo Urd se perfilaba contra el cielo oscuro y nublado. Era increíble que por mucho que el mundo pareciera estar en una noche semi eterna, la sombra de esa construcción gótica siempre se veía desde lejos. La gran parte del tiempo, siniestra. Como ahora—. Ese de allá.

Esperó a que sus invitados a pernoctar se giraran hacia la silueta del castillo, y no se sorprendió de sentirse un poco avergonzada de vivir en ese lugar. Por alguna razón, esa opulencia que se veía le hacía sentirse incómoda. Esos altos torreones, las rejas forjadas, los cuidados setos rodeando la construcción de piedra antigua y gris. Las habitaciones enormes y lujosas, aunque un poco tétricas.
Se aclaró la garganta un poco, tratando de pasar la incomodidad de lo que estaba hacia el norte, y el olor a perro del lobo.

No tenía problema alguno con él (digo, su mejor amigo era un licántropo que apenas y se bañaba), pero su instinto cosquilleaba en alguna parte de su mente.

Aléjate, le decía el instinto, corre. Es un lobo, los lobos odian a los vampiros.

Sidus, ¿no tendrá problemas tu lobo al quedarse en mí… Mmm... hogar?—consultó Elsa, acariciándose la barbilla con un dedo. Pensativa, comenzó a pasarse el reverso del dedo medio por los labios, distrayéndose—. Digo, no quiero asustarte, pero hay muchos… de mi clase.

Alarmada por haberlos asustado a ambos, Elsa desarmó su máscara de tranquilidad y compuso una mueca de desagrado ante sus propias palabras.

Quiero decir—se apresuró a corregir—, no van a hacerte daño, obvio. Pero el olor puede disgustarlo…

Quédate callada, por dios.

Buena sugerencia, Lilith.

Incómoda, pillada en su propio infantilismo de hacer sentir bien a todos, Elsa se aclaró la garganta y luego procedió a entrelazar los dedos detrás de su espalda. Se balanceó en sus pies, pisando con el talón y luego con la punta del pie, mirando a cualquier parte, menos a ellos.

Recordándose a sí misma que tenía que guiarlos, comenzó a caminar despacio hacia el norte, hacia el sitio donde su hogar se alzaba tétrico e imponente. No había nunca diversión allí. Quizás un par de personas nuevas que le hicieran algo de compañía iban a hacerle bien.

Oh, y no se preocupen—dijo entonces, recordando las palabras de ambos—. No me fatigo con facilidad… y pues, me alimenté hace poco.

Una pequeña mentira. No importa cuánto se alimentara, tenía que ejercer muchísimo autocontrol para resistir el pulso de esos dos. Pero en fin, ella no era un monstruo. Por monstruos como sus congéneres era que ella los ayudaba, no iba a convertirse en uno.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Mar Sep 17 2013, 20:49

Sonreía Sidus despues de repetirme el nombre, y atendí a las palabras de Elsa. Me inquietó un poco al decir sobre los de su clase, pero no me preocupó mucho. Miré al enorme castillo, era impresionante, aunque no evitaba que me recorriera cierto escalofrio.
Le tenia algun temor a los perros, o lobos, pero este que acababa de llegar parecía ser amistoso, y me atreví a acariciarle el hocico.
Mientras Sidus contestaba tiré suave de las riendas del caballo, de un color marrón claro, que empezó a marchar a paso lento, siguiendo a la anfitriona de aquel gigantesco hogar.

¿Seria alguien de gran importancia para un hogar así? Seguramente, su vestimenta y la manera en que se expresaba lo confirmaba. Pareció sentirse algo incómoda cuando mencionó a los que habitaban con ella, pero dudaba que hubiera molestias por ello. Sidus se veia como una mujer amable, y comprensiva, segun por mis experiencias en relacionarme con las personas en el hospital de Lunargenta, y fuera.

Recordé mi objetivo, el motivo de mi viaje, pero no me parecía conveniente hablarles sobre algo por lo que quizá no me creyeran. Tal vez más tarde si se presentaba alguna oportunidad.

Seguimos a la vampira un buen rato hasta llegar la ciudad, al piso de adoquines, los faroles en las calles en esa lúgubre noche donde las nubes eclipsaban la luna y las estrellas. Habia una gran puerta en la entrada, me pareció un lugar fantástico, y por ello me sentía extraño, o con algun miedo a lo nuevo. Pero me facinaba.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sidus Fengari el Miér Sep 18 2013, 10:12

En cuanto Elsa nos señaló su morada, no pude evitar crear una mueca de asombro y fascinación.
Era un castillo cuya morfología era elegante y a la vez tétrica. Por unos instantes mis ojos parecieron estar buscando gárgolas por algún balcón o torreón de entre los muchos que podría haber en el castillo.


Me estremecí al pensar que podría estar rodeada de aquellos intemporales seres. Temía por mi vida, en el fondo. Pero ya no había vuelta atrás. Además, a aquel elfo y a mí nos convenía estar cerca ante la más mínima seña de ataque, para tener una ligera oportunidad de escapar si se diera la necesidad.
Por otro lado, nada me parecía más excitante y temerario que pasar una noche en un lugar tan bello y macabro.
Por un momento me imaginé a mí, más pálida, con los ojos rojos, el cabello blanco más intenso y con reflejos plateados, y ataviada con uno de los ropajes que Elsa portaba con presteza y gracia. Sacudí unos momentos la cabeza y acaricié desde el caballo al lobo, que ahora seguía al caballo tranquilo.

Escuché durante unos momentos los titubeos de Elsa, mirándola a los ojos de forma intensa y casi sin parpadear. Quizás se pudo palpar el miedo momentáneo y repentino al escuchar sus palabras, aunque supo dominar bien la situación y volver a tranquilizarme.
No me gustaba aquella forma de dominar los sentimientos que tenían estos seres. No sabía si realmente estaba actuando por voluntad propia o si la elocuencia de este ser me envolvía y aturdía mis sentidos.

-El lobo viene conmigo. -Hago una mueca dulce.

-Es un fiero y fiel amigo bien entrenado, que ni siquiera ladrará a menos que haya un mínimo atisbo de ataque. Además, él ha tenido la suerte de comer por estos bosques algún animal, así que no estará inquieto. Sólo necesita descansar del viaje.

Vuelvo a acariciar al lobo, que hace un gemido de felicidad y vuelve a mover la cola alegremente, para seguir caminando.

En cuanto Elsa dijo que estaba alimentada, guardé de la vista mi muñeca, en parte defraudada por la increíble experiencia a la que podría haber sobrevivido y contado anecdóticamente a algunos futuros amigos imaginarios que rondaban mi mente. Me encogí de hombros.
Durante el transcurso de toda la conversación o silencio después de esta incómoda situación, dirigí la mirada lentamente hacia el elfo y sonreí tímidamente. Maldita sea ¿Por qué yo tenía que ser tan normal y corriente? Deseaba esa belleza etérea propia de los elfos, o la majestuosidad de los hijos de la sangre.

Me fijé en la mirada perdida de Sydara, y casi pude imaginar nítidamente sus pensamientos. Estaba quizás pensando en la magnitud del castillo y la pulcra decoración de los ropajes de Elsa. Sí, obviamente no era un vampiro normal. Debía ser alguien de la alta élite. Eso me inquietó un poco más.

Conforme fuimos acercándonos hacia el castillo no pude abrir la boca  y exclamar ligeramente.
Madre mía, era un edificio aún más majestuoso y tenebroso desde la cercanía.

Me mantuve cerca de Sydara, más cerca de lo que la confianza podría permitir, con Amarok, mi lobo, delante nuestra.
Inconscientemente mi cuerpo sentía que era más seguro mantenerse cerca de alguien con pulso.

Esperé a ver qué iba a ocurrir. Observé con midriasis a Elsa. Tenía el pulso agitado y mis respiraciones eran demasiado rápidas.
Amarok permanecía sentado delante de Sydara y yo, tranquilo, pero en guardia, como si fuera un guardián.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Jue Sep 19 2013, 04:00

Una vez puestos en camino hacia Urd, Elsa ignoró el olor a azufre que flotaba en el aire. Quizás Sydara y Sidus podían olerlo, pero a ella se le hacía más pesado, más picante, más intoxicante… y no de buena manera.

Con rápidos pasos, Elsa rebasó rápidamente el andar del caballo, para ponerse a la cabeza de la pequeña comitiva que se dirigía su morada, y así guiarlos con mayor facilidad.

Se había sorprendido a sí misma llegando tan inconscientemente hasta el bosque colindante con Sarestic Ville. Se había hundido en sus cavilaciones, y por unos brevísimos y peligrosos momentos, había sido presa fácil de alguien a quien no le agradaran sus ideas.

El bosque reseco y grisáceo se hacía menos espeso a medida que se acercaban a paso constante y rápido hasta la cuidad vampírica. Los troncos muertos, resecos y medio chamuscados ascendían largos y desprovistos de hojas hacia el cielo, como dedos esqueléticos rasgando el manto oscuro y nublado.

El suelo bajo sus pies crujía de ramas secas y hojas. El constante paso del caballo, las constantes respiraciones de los caminantes, el latido de los corazones de los vivos, los sonidos lejanos, hacían a Elsa perderse en una sinfonía lejana y extraña, naturalmente desafinada y por momentos tétrica, como si llegara a su clímax y después descendiera en picado.

Observó cautelosa los alrededores del límite del bosque. Ni un alma recorría los adoquines grises de la villa de sus congéneres. Y aprovechó, también, para echar una furtiva mirada a sus acompañantes. Al elfo, cuyo cabello era casi tan negro como el de ella, y a sus ojos azules que le traían el recuerdo de alguien más.

Espabila, joder.

Imperceptiblemente meneó la cabeza, apartando esos pensamientos de su cabeza. No podía pensar en Mizu ahora, no ahora que tenía que atravesar todo el poblado de vampiros para llegar a territorio seguro y poder mantener el pulso de esos seres latiendo.

Siendo la única sin pulso, Elsa se descubrió gratamente preocupada del de los cuatro seres vivos que estaban tras de sí. Por eso, se detuvo unos segundos más de los debidos en analizar el borde del bosque, la salida directa al vacío poblado, y cuando estuvo segura por fin de que su camino estaba libre, decidió dar el paso hacia el centro de la cuidad.

Sus botas de tacón resonaban contra los adoquines, y a cada paso, la vampiresa componía una mueca de desagrado. Se dijo a sí misma que simples tacones no iban a atraer a su gente, porque de seguro no les interesaba. El jolgorio de siempre estaba donde siempre, o sea, la posada Luna. Estaban seguros por ahora.

Bien—dijo ella, más para sí misma que para sus acompañantes. De todas formas, habló para ellos también—. Hay que atravesar Sarestic para llegar al Castillo Urd. Espero que no les moleste apretar un poco el paso.

Esperó que de verdad no lo hiciera. Le ponía los pelos de punta el pensar que tuviera que mantener a algunos de su raza lejos de Sydara y de Sidus. De Sydara porque tenía curiosidad de cómo iba a reaccionar de saber que en su propio clan había un elfo, y de la humana, porque se seguía preguntando cómo es que alguien así había ido a parar a las tierras cercanas a su clan.

Quizás no era una mala idea alojarlos. O quizás era la peor, pero ya qué, ya estaba oleado y sacramentado. No podía echarse para atrás ahora.

Elsa inhaló profundo y apretó el paso un poco, sus músculos estrechándose contra sus huesos sin nunca parar. Tras de sí,
la larga capa negra ondeó suavemente, con un frufrú de tela, sus botas aumentando el compás del taconeo.

Oía los pasos del caballo tras de sí, sus cascos contra los adoquines como un tambor. Aumenta el paso, se dijo a sí misma, aunque no quería cansar al pobre animal. Llevaba dos personas sobre su lobo y a otro animal. Ella no era partidaria de montar, porque para eso tenía sus piernas fuertes, ágiles e inmortales, y era más por eso que no quería sobreexplotar la energía del cuadrúpedo.

Al horizonte, al norte, un poco lejos aún, la silueta siniestra de Urd se agrandaba, como un monstruo a punto de devorarla entre sus fauces. ¿Cómo era que podía llamar hogar a esa monstruosidad arquitectónica? Era hermoso, claro, pero la niebla permanente, sumado a la nube de cenizas que seguía flotando, no ayudaban mucho a que se viera excesivamente acogedor.

Elsa esperó que sus invitados no tuvieran la misma sensación que ella, o eso iba a apestar de verdad.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Jue Sep 19 2013, 04:48

-No te preocupes Elsa los caballos de Lugarnenta son fuertes..-comenté y di un pequeño tirón a las riendas del caballo para ir mas deprisa. Tener pulso era peligroso? Habia olvidado que tenía algo para ello, pero estas pocimas daban mucha relajación al poco rato. Si ocurre algo que nos pusiera nerviosos antes de llegar, sugeriré la pócima a Elsa y a Sidus.
Las malas vibras me acompañan en este momento, lo que hacia que mi expresión fuera mas tensa, por un dolor de cabeza sobre el lado derecho. En mi viaje me habia cruzado con varios que no habian tenido un buen día, y por desgracia pareciera que se contagia.
Sin embargo de vez en cuando sonreia amable cuando me cruzaba con alguna mirada de ella, siempre automáticamente, una costumbre que siempre me destacaban en mi personalidad y la forma de relacionarme con otros seres.

Mientras avanzábamos, con mi buen oido escuché más pasos además de los nuestros, pero lejanos. Me detuve a mirar el entorno y comprobé que venia de uno de los callejones entre las casas, pero era tarde para decir algo, porque una figura desaliñada se dejó asomar entre la poca luz de la noche se nos acercó con paso ligero. Era un sujeto que tenía una herida en su cuello, aparentemente lo habian atacado mientras se emborrachaba, descontento con su vida. Tenia sus pupilas rojas, y no se molestaba en dejar ver sus colmillos. Segun mis experiencias, estaba sediento de sangre, y haría lo que fuera por alimentarse.
-Razas imundas.... ese lobo..... si...-señaló, y luego nos miró a nosotros. Yo pensé en ir por él, pero hacerle daño suponía que podría ser una ofensa para la raza de Elsa y no deseaba darle mala impresión-Y que delicia... Y tu, reina de las sangres.... te quiero esta noche...-habló a la vampira y se dispuso a abalanzarse hacia la humana, a donde yo me adelanté y lo sujeté de los antebrazos y forcejeó, pero le impedí hacer cualquier movimiento, presionando los puntos débiles de sus muñecas esperando a ver que hacía Elsa. Su fuerza era increible, pero no iba a permitirle ceder. Solo me limité a mirarlo fijo, inmutable. Aunque temriné espectándole.
-Hoy no estoy de humor... me has agarado de malas... tienes suerte que hayan dos mujeres acá...-
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Sáb Sep 21 2013, 23:36


Por motivos del aviso de Sidus, se salta su turno por ahora. Ella puede volver a integrarse al rol en el momento en que su turno vuelva a la normalidad.
__________________________________________________


Por alguna ridícula razón, cuando Sydara mencionó la resistencia de los caballos venidos de la cuidad humana Lunargenta, Elsa se sintió un poco más relajada. Ver al animal altivo, caminar con su constante repiqueteo y saber que no iba a cansarse, le trajo algo de paz con respecto a su amor por los animales… un poco cínico, tomando en cuenta que se alimentaba de ellos.

Ella compuso una mueca imperceptible ante ese pensamiento, pero lo empujó hacia algún rincón de su mente.

Elsa lo olió primero, antes de escucharlo y verlo por fin. Se detuvo, los músculos de su cuello tensos y sus colmillos rogando por salir, el siseo raspándole la garganta como si fuera un animal salvaje.

Un congénere herido, apestando el aire con la sangre vampírica, se acercaba hacia ellos, sus orbes rojos como rubíes sanguinolentos brillantes y refulgentes, aterradores, fríos y hambrientos. La herida de su cuello parecía ser una mordida, y Elsa pudo detectar el aroma a alcohol: ¿cuánto bebió? Se dijo a sí misma, ¿cuántas copas se metió este imbécil para quedar así?

Como todos los de su raza, era alto, pálido y bello. Pero el largo cabello manchado de sangre, su boca abierta y los colmillos goteando saliva quitaban toda la fina belleza de sus rasgos, y la vampiresa a su vez sintió una profunda repulsión.
Fijó sus ojos rojos en él, entrecerrados, imprimiéndole toda la autoridad que poseía en su mirada. Tensa como estaba, sus oídos aguzados y su vista fija, la inmortal lo escuchó hablar, su voz rasposa por la sed, el desprecio destilando de cada palabra que salía de sus labios fruncidos hacia atrás, en una mueca horrorosa:

Razas inmundas…—siseó el vampiro—… ese lobo… sí—apuntó hacia el lobo sentado entre Sidus y Sydara, y ella sintió una oleada de furia recorrerle las venas. Sus manos rogaron desgarrarlo, y la ira enrojeció aún más su mirada—. Y que delicia…. Y tú, reina de la sangre… te quiero esta noche…

Elsa se estremeció de repulsión, el reflejo de la arcada apaleando su garganta. Lo miró con todo el desprecio que fue capaz, ofendida de su ofrecimiento, y se preparó mentalmente para destrozarlo.

Pero entre su furia descomunal y su odio hacia esa bestia de su propia raza, trató de abalanzarse hacia Sidus. Gracias a dios, Sydara fue muchísimo más rápido que él, contando que estaba borracho.

El elfo lo sujetó por las muñecas, presionándolo, tratando de inmovilizarlo, pero el ser era fuerte y rápido, y se notaba que la costaba mantenerlo en esa posición. Sydara la observó, sus ojos azules clavándose en ella, expectante, esperando por su acción.

Hoy no estoy de humor… me has agarrado de malas—le dijo el elfo, mientras el vampiro gruñía, se retorcía y maldecía cosas que ninguna dama debería oír—… tienes suerte de que haya dos mujeres acá…

Oh, sí, pero una de esas mujeres aborrece a los vampiros desquiciados.

Elsa avanzó, deslizándose sobre los adoquines, en dirección al vampiro. Los ojos rojos de su congénere se fijaron en los de ella, mientras ella se plantaba delante de él, la ira contenida como una burbuja venenosa entre sus costillas.

Vaya—murmuró ella, con su voz aterciopelada y una sonrisa soñadora en los labios—, ¿así que me quieres en tu cama?—su voz seductora se filtró en el aire, despacio, danzando las notas de su dulce hablar entremedio de los presentes—. Me honras con tu ofrecimiento—le mintió, posando una mano sobre su mejilla. Frío contra frío, bajo la asombrada mirada de todos los que los rodeaban—. Pero soy, según tú, una reina.

Elsa cerró sus dedos alrededor del cuello del vampiro, y enterró sus fuertes y afiladas uñas en su carne abierta. Con un siseo de ira, Elsa encontró las venas de su cuello, y apretó un poco más. El vampiro se retorció, gritó y la maldijo, olvidándose que la deseaba, odiándola ahora.

Escúchame una cosa—le murmuró Elsa, persuasiva aunque con la muerte en los ojos—. Ellos son mis invitados. Y yo—con esas palabras, Elsa puso su otra mano, esta vez sobre la quijada del tipo, enterrando de nuevo sus uñas en su piel y su carne—protejo a la gente que se aloja en Urd.

Segura de sí misma, Elsa volteó su cabeza, el sonido de la quebrazón de su cuello chasqueando en la oscura noche. Se retorció, hasta quedarse inmóvil, mientras ella terminaba de separar la cabeza del cuerpo; no sangró, claro, pero sí la manchó un poco.

Con desprecio, Elsa arrojó la cabeza lejos de sí, y bajó las manos, aún furiosa.

Y que ninguno de ustedes se atreva jamás—gruñó—a ofender a los lobos en mi presencia.

Se alejó del cuerpo de su congénere ya sin vida, y exhaló la respiración contenida en sus pulmones. Temblando, se limpió las manos en los pantalones, esperando que sus invitados no la aborrecieran por tal acto de violencia. Volviendo en sí, lamentó la pérdida de uno de sus hermanos de vida, pero no podía hacer nada más. Su deber, como líder de un clan que proclamaba la unión entre razas, era defender sus ideales. Y esa, en esta ocasión, era la única manera.

Elsa gimió y cerró los ojos.

Dios—se dijo a sí misma, temblando de ira y de miedo de sí misma—. Lamento que hayan visto eso—murmuró suavemente, asustada de su propia voz—. Comprendería si quisieran marcharse. Después de lo que han visto, deben creer que soy un monstruo.

Ella abrió sus ojos, y miró primero a Sydara y luego a Sidus, esperando que la empalaran y la quemaran luego. Tragó saliva, inquieta, rogando porque no salieran corriendo.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Dom Sep 22 2013, 04:16

Dejé paso a Elsa para atender al hombre, pude notar su rabia y evité mirar el momento el cuanto su cabeza salió disparada, y su cuerpo cayó. La vampira dijo mientras la miré tratando de parecer inmutable, pese a la impresión del sonido de caerne y huesos romperse...
-Lamento que hayan visto eso—murmuró suavemente, asustada de su propia voz—. Comprendería si quisieran marcharse. Después de lo que han visto, deben creer que soy un monstruo. -

A lo que yo respondí tranquilamente.
-No te preocupes, lo has hecho en defensa propia y lo más imporante... defendiendo el honor, aunque podemos admitir que el sujeto no estaba en sus cabales...pero no se podía hacer nada por él para mejorar su vida...ahora irá a un mejor lugar...-sonreí y la insté a continuar, a Sidus tambien, que habia estado callada.

Avanzamos por los adoquines y llegamos sin más problemas hasta la entrada del castillo, ya alejados de la escena donde habia muerto el hombre. Allí mientras estábamos por entrar le dije.
-Olvidé agradecerte, por la manera que hablaste de nosotros, pocas veces he visto gente como tú ayudar a otros, es un placer haberte conocido-sonreí amistosamente. Comenzaba  a caer agua nieve.

-¿Es maravilloso tu hogar Elsa, hay muchos que habitan alli?-




-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

(Off rol, siento lo corto del post, pero es todo lo que podia poner y como el hogar es de Elsa, no quiero adelantarme a las descripciones)
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sidus Fengari el Dom Sep 22 2013, 18:16

Perdonad el retraso:
He estado muy ocupada con la universidad esta semana, y ahora se me han acumulado un poco las cosas, pero ahora puedo responder más o menos con mayor asiduidad. Gracias por darme la oportunidad de volver a reinsertarme en el post y perdonad haber tardado tanto. No he podido avisar porque pensé que ayer podría postear, pero debido a unas cosas y otras no pude conectarme. Espero puedan perdonarme.
____________________________________________________________________________________________________________

Observé aquel vampiro hediondo y repulsivo. Le escuché y acto seguido fui a abrazar a Amarok por si aquella criatura se atrevía a dañarle. Realmente no me importaba mi destino si conseguía salvar a mi fiero amigo.
Cerré los ojos con fuerza y esperé a que mi pulso se perdiera entre el acompasado sonido del universo, pero no fue necesario tal sacrificio.

Mis oídos divisaron sonidos de dolor, junto con interacciones de Sydara y Elsa destruyendo a aquel repugnante ser.
Ese maldito gemido agudo me heló la sangre.
Agradecí haber mantenido mis ojos cerrados. Sabía mis limitaciones y que no podría haber hecho frente a aquel vampiro por muy rápida y diestra que fuera con mi arco. Amarok gruñía hacia el vampiro con una fiereza y agresividad importantes. Le salía saliva profusamente de la boca y el sonido que emitía su garganta era desgarrador.

Cuando quise conectar de nuevo con la realidad y todo parecía haberse calmado escuché a Elsa disculparse. Negué con la cabeza aún con los ojos cerrados y la sonreí aún temblando.
Acto seguido abrí los ojos y escuche a aquel apuesto elfo dirigirse a ella para quitar importancia a lo ocurrido y recuperar la armonía que existía antes del incidente.
Pareció conseguirlo. Yo quedé más tranquila.
Cuando me recompuse del todo abrí la boca:

-Gracias, a ambos, por haberme protegido. No estoy acostumbrada a... bueno, a ésto. Siempre he estado sola para todo.

...Desde que me fui de casa...


Sonreí tímidamente a ambos, cuando me percaté que unas pequeñas lágrimas me recorrían el rostro, quizás por la ansiedad momentánea pasada. Sentí un ligero quemazón en mi cuerpo, quizás era que el efecto de la adrenalina se estaba pasando y mis músculos, que habían estado agarrotados y tensos, se relajaban ahora.

Suspiré y abracé a mi lobo una vez más, que parecía recomponerse del susto.

Una vez llegamos a la entrada del castillo, aquel elfo volvió a romper aquel silencio.
Medité aquellas palabras y antes de dejar responder a Elsa, la pregunté:

-¿A qué te referías antes cuando le dijiste que eras una reina? ¿Es eso cierto?
¿Hay muchos nobles viviendo en este castillo?


Escupí ese "le" como si hablara de aquel vampiro con el desprecio de una cucharacha. Un tono hilarante y cruel envolvía aquel seco sonido.
Froté mis brazos para coger algo de calor. Aún mantenía el sudor frío del miedo.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Lun Sep 23 2013, 00:01

Off: No te preocupes Sid:
No te preocupes, además como moderadora es mi deber permitirte reintegrarte cuando te veas normalizada. Así que si tienes algún otro problema, basta con avisarnos y nosotros esperaremos para que normalices tus turnos Espero las cosas en la universidad vayan mejor para seguir roleando ^^

______________________________________

Las palabras de Sidus y de Sydara terminaron por tranquilizarla, aunque de todas maneras se sentía como un monstruo cruel y despiadado. Se había jurado a sí misma, como un voto, que jamás iba a dañar a ninguna criatura pensante. Eso, para sus lamentaciones, incluía a su misma raza.

Pero ese voto incluía también que no lo haría si no fuera necesario. Claro que era necesario, por dios. Iba a matar a un grupo de seres inocentes, cuyo único pecado había sido ir a dar al territorio vampiro sin ninguna protección. Siendo sinceros, un grupo de vampiros sedientos podrían haberlos acabado a todos, incluyéndola a ella. Pero le tenían algo de respeto. Por lo menos un poco.

La distancia con Urd se hizo menor y el castillo se reveló a sí misma contra el enorme cielo oscuro. La construcción de piedra gris de aspecto gótico y señorial era altísima, construida más hacia arriba que hacia los lados, con torreones cuyos techos eran aguzados de tejas negras y brillantes. Las agujas que apuntaban hacia el cielo le daban el aspecto de ser más alto de lo que en realidad era.

El edificio antiguo abrazado por enredaderas sorprendentemente resistentes, era rodeado por un alto muro de piedra gris, de aspecto húmedo y frío, y una enorme reja de hierro forjado de aspecto elegante y algo oxidado cerraba el paso a los individuos desconocidos.

Las rejas se abrieron en cuanto ella pisó los alrededores del castillo, con un ligero quejido metálico que disparó un escalofrío en su espalda.

Es maravilloso tu hogar, Elsa—dijo Sydara en cuanto observó un poco más de cerca el castillo. Elsa no pensaba tanto así, pero no iba a decírselo a la cara—, ¿hay muchos que habitan allí?

Ella se encogió de hombros, negando con la cabeza, mientras los guiaba para atravesar los muros de entrada al castillo Urd. A su alrededor, un patio de adoquines blancos y cuidados setos se abrió paso, encantando el aroma con flores perennes que trataban de luchar contra la espesa ceniza volcánica que flotaba en el aire.

Elsa se prestó a contestarle a Sydara, pero entonces la suave y un poco temblorosa voz de Sidus la interrumpió:

¿A qué te referías cuando le dijiste que eras una reina?—la voz de la humana destiló desprecio cuando se refirió al otro vampiro, recientemente asesinado por Elsa, y en su fuero interno, Lilith apoyó su tono de voz con un asentimiento de la cabeza—. ¿Es eso cierto? ¿Hay muchos nobles viviendo en este castillo?

Incómoda ante la pregunta de Sidus, Elsa se aclaró la garganta. No, Jesús, ella no era una reina. Todo el mundo la trataba así porque simplemente era la líder de clan vampírico más antiguo y más conocido en toda la región.

En nuestra raza no hay realeza—dijo Elsa, un poco cortada por la directa pregunta de Sidus. Jugueteó con las puntas de su cabello, como siempre que quería desviar la atención de su rostro que se sonrojó ligeramente—. Me llaman reina o condesa por estos lares porque soy la líder de un clan muy conocido entre mis congéneres. Además, la gran mayoría en el pueblo vampírico me respeta y muchos quieren asesinarme… supongo que eso es suficiente para ser alguien de la realeza—eso último lo dijo con un poco de ironía, con una sonrisa condescendiente dirigida hacia sí misma. Exhaló frustrada y luego miró a Sidus, evaluando su palidez—. No te preocupes. Cualquier vampiro aquí te dirá exactamente lo mismo que te dije en el bosque: somos pacíficos.

Luego, reflexionando la pregunta de Sydara, se aclaró un poco la garganta para poder encontrar las palabras correctas. Los recuerdos de cómo era el clan antes de la partida del líder anterior, eran dolorosos incluso si no estaban completos. Y Elsa no quería entrar en esa bruma en la que su memoria se había convertido.

Antes había muchos más—explicó ella, mirando hacia arriba. Ya desde su posición, no alcanzaba a ver ni siquiera la punta del torreón más bajo—. Mi clan era numeroso, y vivíamos todos en armonía—y se contuvo de decir “además, el castillo no se veía así de terrorífico”.

Aún incómoda por el escrutinio, Elsa apretó el paso, ignorando el sonido de los cascos del caballo que comenzaba a ponerla nerviosa. Una vez al medio del patio, apuntó a la parte izquierda de éste, mirando a Sydara.

Vamos a las caballerizas. Allí podrás darle de comer y beber a tu caballo, para que se reponga.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Sydara el Lun Sep 23 2013, 06:09

Escuché a la historia de Elsa, luego miré a Sidus, parecía estar ya mas tranquila. Notaba cuanto cariño tenia por el lobo en la forma en que se aferró a él cuando estuvo por ser atacado. Los elfos teníamos mucha creencia en la naturaleza, cada rastro, cada señal que daba, las buenas y malas vibras que transmitía.

Seguí a la vampria por unos adoquines blancos, hasta que Elsa me aconsejó de ir a las caballerizas. La miré y le contesté.
-Bien, agradezco mucho tu ofrecimiento, al menos se que cuando vuelva a verlo despues...no estará carbonizdo...-arqueé las cejas recordando un suceso unos cuantos dias atrás, cuando ayudé al señor Tyw a ver porqué las serpientes ya no entraban en sus jaulas. (Mision master quest) Allí habia muerto un caballo que alquilé en la ciudad de Lunargenta tambien, y se habia convertido en cena en pocos instantes.

Esperaba poder pasar una noche tranquila, y controlar mi situación, que ocultaba detrás de un rostro tranquilo. Ya ocurrió al ver la figura encapuchada detrás de Sidus, y ahora el ambiente estaba cargado de susurros en una pequeña llovizga y viento que venía desde el sur. Mi inmutabilidad resistia fisicamente, en lo visible y debia estar bien atento a las palabras de ellas, y no perderlas entre esos susurros.

Recordé de la nada las palabras de Elsa y contesté.
-Siento.. no haber respondido recien, m quedé pesando en lo que decías..-sonreí para aclarar mi silencio-Hay puertas que cierran para dar posilibad a abrir nuevas.. y con mas fuerza...Tu clan puede volver a crecer, se ve que eres buena lider, asi que te deseo las mejores energias de la tierra Elsa-ayudé a bajar a Sidus del caballo tomandola de la mano y que se impulsara hacia abajo prolijamente. El ruido de sus botas hizo un sonido seco en el lugar.
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Re: Camino equivocado [Libre]

Mensaje  Elsa el Dom Sep 29 2013, 02:41

Elsa se balanceó un poco incómoda en sus pies, pisando primero con el talón y luego el metatarso. Hacía mucho tiempo que un humano no venía a Urd, y eso la ponía un poco nerviosa. Más que nerviosa, era alerta. Los vampiros podían oler la sangre humana a mucha distancia… y si no estaba completamente preocupada por la integridad física de Sidus, podía lamentarlo.

Bien, vamos—bisbiseó ella, un poco distraída mientras miraba a su alrededor. Se aclaró la garganta y apuntó a uno de los costados del castillo—. Vamos a las caballerizas.

Prefería mantenerlos a todos juntos. Así que el grup0o fue hacia la parte trasera del castillo, toda cubierta de enredaderas las paredes y suelos adoquinados. Las caballerizas eran de piedra gris también, lo cual la verdad había sido una suerte. De haber sido de madera, todo se habría consumido en la erupción.

Entraron al edificio rectangular de roca gris. Dentro solamente tres caballos estaban amarrados en sus cubículos, relucientes y rebosantes de comida. Uno de ellos era el de Elsa, el blanco que mucho tiempo atrás la regaló Dorado.

Escoge cualquier cubículo que te acomode, Sydara. Hay comida y agua suficientes para que el caballo pase una noche perfecta—le comentó la vampiresa, deteniéndose en el cubículo de su yegua. El caballo relinchó, como reclamándole por algo, y Elsa le susurró suavemente hasta que se calmó. La dócil yegua se le acercó y le empujó suavemente con el hocico, de suave terciopelo.

Cuando el caballo de Sydara se hubo por fin reabastecido, y lo dejaron bebiendo agua tranquilamente, Elsa los guió hacia el interior del castillo, esperando que no se sintieran sobrecogidos por la soledad que a veces se sentía dentro de la tétrica construcción de piedra.

El sonido de sus tacones reverberaba en las paredes del castillo, mientras ellos se deslizaban a paso clamado dentro de sus entrañas. La noche oscura y espesa parecía estar en el momento más negro, pues el cielo se veía profundo y sin estrellas. La luna, que hacía poco rato se veía tenuemente, había desaparecido completamente tras las nubes y la espesa ceniza que revoloteaba por el aire blanqueando las construcciones y consumiendo las plantas.

Elsa se preguntó internamente cómo era que seguía respirando. El azufre le estaba raspando la garganta y le irritaba (sorprendentemente) la piel. Quizás porque venía directamente del fuego.

Se estremeció ligeramente, pero siguió avanzando. Dentro del castillo, en el hall principal, las paredes tenían todas apliqués con antorchas que se quemaban lentamente, iluminando suavemente la piedra gris con su resplandor dorado rojizo.

Avanzando más allá, Elsa se situó a la entrada, al salón de recibimiento, donde el castillo se dividía en dos.

Bienvenidos al castillo Urd—dijo Elsa, poniendo la mejor sonrisa falsa que le salió.

Abrió las puertas, y tragó saliva, antes de entrar, seguida por Sydara, Sidus y el lobo.

____________________________________
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