Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Miér Abr 16 2014, 19:58

Un día después regresar del frío norte, tras una ligera toma de contacto con la antigua raza, me desperté con una extraña picazón en el bolsillo. Apenas me quedaban aeros para permitirme seguir en la posada de Lunargenta durante tres días más, así que me encaminé al tablón de anuncios en la plaza del pueblo, y me encontré con esto:

Anuncio escribió:Una granja en la parte este del lago necesita de dos peones con urgencia. Pagarán el doble de aeros por el trabajo que se realice en una jornada. 

Se prevé una fuerte tormenta al día siguiente y se necesita salvar la mayor parte de cultivos, ganados, y asegurar de alguna forma la granja para evitar que el río inunde y arrase con todo.

Hay tres peones (dos hombres, una mujer), un patrón (hombre), y los dueños: un matrimonio de ancianos sin hijos muy ricos, pero que si no se asegura la granja, podrían perderlo todo. Prometen 400 aeros de paga y quizá algún obsequio de valor que ellos guardan. 

Era muy arriesgado eso de ir con grupos de luchadores y combatientes a dar caza a criminales buscados, pues hubo una vez en la que casi no lo contaba, aun así, durante cierto tiempo me dediqué a eso, y reconozco que tuve bastante suerte. Pero me apetece algo más tranquilo, sin dejar de estar bajo presión, ya que no sé por qué, pero cuando estoy en tensión me suele salir mejor todo: pienso mejor, trabajo mejor y mis sentidos están más alerta. Así que apunté las indicaciones en un pequeño librillo de notas que llevo al cinto, y me dirigí a ese lago.
Spoiler:
La zona parecía idílica, el clima era ligeramente nublado, hacía relativamente buen tiempo para ser invierno, aunque no me importaba demasiado ya que llevaba una capucha de algodón puesta, y tenía metida en el zurrón una de cuero, más resistente a la lluvia y al frío. Ni que decir tiene que, para inspirar confianza, llevaba un traje algo más práctico y con menos apariencia de mago, más de ciudadano que de granjero. Llegué a la zona donde estaba la granja y me senté en una roca, a esperar a quien fuera a ser el otro peón, así como al patrón.


Última edición por Narem Adalbert el Sáb Abr 19 2014, 13:25, editado 1 vez
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Miér Abr 16 2014, 22:26

Era una mañana nublada. Fribba se había levantado temprano y caminaba con paso lento, casi arrastrando los pies, aburrida por las calles de Lunargenta, hasta que, casi sin proponérselo llegó hasta la plaza de la ciudad. Iba a continuar con su camino, rumbo hacia ninguna parte concreta, cuando un anuncio llamó su atención.¿Así que buscaban ayudantes para trabajar en una granja durante la tormenta que se avecinaba? Parecía un trabajo hecho a medida para ella; había trabajado prácticamente toda su vida en una granja.

-¿Te interesa?-dijo una voz tras ella.

Fribba dio un respingo. Se había quedado tan absorta leyendo el anuncio que no se había percatado del hombre de mediana edad que se había acercado a la joven. El extraño tenía una expresión un tanto huraña, medía casi un metro noventa, lo que hacía que Fribba se sintiera muy bajita, y era de complexión fuerte y atlética. Tanto su pelo como sus ojos eran oscuros y la barba le cubría parte de la cara. Fribba supuso que sería alguno de los que trabajaba en la granja, posiblemente el patrón, y quizá había ido hasta Lunargenta en busca de materiales que pudieran hacer falta durante la tempestad y, ya de paso, reclutar algún voluntario para la ocasión, como era el caso.

-Si te interesa-continuó sin esperar a que ella contestara-, te espero en la entrada de la ciudad en una hora-terminó la frase y echó a andar calle arriba.

Fribba corrió tan rápido como pudo, no tenía mucho tiempo para prepararse y llegar al lugar de quedada. Cambió su vestido por unos cómodos pantalones marrones, botas altas y una camisa sencilla. Decidió dejar a Ember en casa. Seguramente los dueños de la granja no permitirían dejar a un zorro suelto cerca de sus animales y, aunque estaba entrenado y amaestrado, Fribba no quería correr el riesgo de que no le concedieran el trabajo por aquella razón. Recogió su roja melena en una coleta alta y, tras despedirse de sus tíos, se enfundó sus guantes de cuero, colocó bien su capa sobre los hombros y se dirigió a la entrada de la ciudad.
Fribba cambió el peso de una pierna a otra. Ya habían pasado diez minutos desde la hora acordada. Quizás aquel hombre se había olvidado de ella o había encontrado a un candidato mejor. Pensando en la posibilidad de que se hubiera perdido por las calles de la ciudad estaba cuando escuchó un ruido de cascos acercándose a ella. Alzó la vista y vio al hombre montado en un pequeño carromato cargado de materiales. Los dos caballos que tiraban de él se detuvieron delante de Fribba y el extraño la miró de arriba abajo. Fribba se encogió de hombros: no le sorprendía aquello. Su aspecto frágil y débil distaba mucho de ser el del típico muchacho, fuerte y acostumbrado al trabajo en exterior. Pero si quería ayuda no le quedaría más remedio que confiar en las aptitudes de la chica.

-Mi nombre es Thomas-dijo-. Sube-añadió en un tono seco. Fribba obedeció en silencio y se sentó junto a él. Presentía que iba a ser un viaje muy largo...


Fribba no había aguantado despierta todo el viaje. No recordaba cuándo se había quedado dormida, ni durante cuánto tiempo había estado durmiendo, pero al abrir los ojos divisó la granja, no muy lejos de donde estaban. Bostezó disimuladamente. En ese momento se dio cuenta de que había alguien sentado en una roca cercana al lugar; seguramente, pensó Fribba, otro voluntario. Bajó de un salto del carromato al detenerse este y miró al otro hombre, interrogante.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Miér Abr 16 2014, 23:34

Conforme el cielo se iba cubriendo y la luz se iba filtrando por la masa nubosa, desde la lejanía se oía un sonido de cascos y crujir de madera. Parecía un carromato. Conforme llegaba, se distinguían dos percherones y un hombre con pelo negro, barba y bastante alto y fornido conduciendo el mismo carromato. "Ese debe de ser el patrón", pensé, mientras se aproximaba hacia la entrada con el carromato y el conductor lo detenía, saltando él delante de la entrada: "Sí, es él".

Pero no estaba solo. Detrás del carro, donde se supone que debía haber hortalizas, herramientas, aperos y demás enseres de labranza, venía una figura femenina, la cual saltó grácilmente del carro y se dio la vuelta hacia mí. En el momento en que pude vislumbrarla más de cerca mi corazón se detuvo por un instante. Sus cabellos eran de un rojo tan ardiente y bello que si lo comparamos con el más perfecto, pulido y vibrante de los rubíes, este parecía un granate rodado. De la misma forma, su mirada y sus ojos eran tan etéreos que pareciera que no fuese a haber reflejo alguno al mirarse ella al agua. Antes de poder vislumbrar nada más, oí la tosca voz del hombre alto, del cual no me percaté:

-Tú, el de la capucha, ¿vienes a por el trabajo?

Estuve por un momento en una especie de shock, hasta que me di cuenta de que él estaba al lado, mirando imponente y serio.

-¿Qué pasa, que llevas orejeras debajo o qué? ¡Habla!

-Sí, sí, perdone... estaba un poco distraído. -musité, tratando de recuperar la seriedad- ¿Por dónde empiezo?

-Agarra guantes y azada y ponte a cosechar lo maduro, arar y sembrar, cada cosa en su sitio. ¡Venga, que no se diga!

Acto seguido me levanté de la roca, me fui al cobertizo, y sin quitarme la capucha, me puse un par de guantes de serraje que había por allí, y cogí una azada. Parece que a la que parecía ser mi nueva compañera de trabajo también le estaban dando órdenes, a medida que me preparaba para cosechar, arar y sembrar. 

La propiedad tenía un huerto bastante amplio, en el que había plantados puerros, zanahorias, calabacines, patatas, coles y tomates, de una o dos hileras para cada producto. El huerto estaba cercado, y al lado de él había un corral con dos cabras blancas y negras, una vaca marrón, un gallo rojizo, unas cuatro o cinco gallinas de la misma raza y un pavo con gran cola en abanico. Además, al lado del corral había un establo con un par de caballos más esbeltos que los percherones que tiraban del carro, con una puerta que daba a un pequeño camino y otra que daba al corral, pensado para guarecer a los animales en situaciones como la que se avecinaba. Parecía que ella se encargaba del ganado principalmente, pero vamos a repartirnos el trabajo, o eso parece.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Jue Abr 17 2014, 17:11

Fribba miró el cielo con el ceño fruncido y respiró hondo. El aire estaba impregnado de ese olor a humedad característico que solía preceder a la lluvia. Había que darse prisa y ultimar los preparativos o la tormenta los pillaría desprevenidos. Observó lo que había a su alrededor, la disposición de la granja y su cercanía al río. No se le escapó el detalle de que había un canal artificial que desembocaba en un pequeño embalse, construido para aprovechar el agua recogida en periodo de lluvias y usarla después para regar los cultivos. Éstos eran los que más próximos estaban al río, y lo que más peligraba por tanto. Junto a ellos se encontraba el corral, un cobertizo donde estaban guardadas las herramientas y un establo, desde el cual llegaba el relinchar de los caballos. Aquel lugar le traía recuerdos de su propia granja, pero, al mismo tiempo, sentía una punzada de dolor al recordarla. No permitiría que la tormenta se llevara también aquel lugar.

Se volvió entonces hacia el que iba a ser su compañero, quien se había quedado como embobado mirándola. Sus ojos tenían un brillo especial y su capucha acentuaba el halo de misterio que le rodeaba. Fribba parpadeó un par de veces, extrañada, ¿no había visto nunca a una pelirroja o qué? Fue a abrir la boca para presentarse, cuando aquel hombre, que parecía más bien un oso tanto por aspecto como por carácter, comenzó a darle órdenes y, apresurado, se dirigió al cobertizo para ponerse manos a la obra.

--le dijo a la joven que se había quedado mirando cómo se alejaba su compañero de trabajo-, no te quedes parada y ve a alimentar a los animales. Ayuda a Ian a trasladar a los animales al establo y asegúrate de que tienen comida y agua suficiente para pasar la tormenta y evitar que puedan estresarse. ¡Ya!-dio un par de fuertes palmadas las cuales hicieron que Fribba se sobresaltase y de alejarse de allí cuanto antes. La presencia del patrón comenzaba a irritarla.

Al entrar en el corral vio a un joven rubio, probablemente era parte de los que solían trabajar en aquella granja, intentando atrapar a una de las gallinas del corral. Cuando se percató de su presencia, la miró extrañado, preguntándose qué hacía una muchacha como Fribba allí.

-Me llamo Fribba-se presentó antes de pudiera decir algo-, Thomas me ha contratado para echar una mano-el joven le sonrió y le dijo que su nombre era Ian. Sin añadir nada más cada uno volvió a sus quehaceres. Fribba escuchó unos fuertes golpes de pronto y alzó la vista para comprobar de qué se trataba: Thomas estaba clavando unos tablones de madera en las ventanas del establo. En ese momento, el joven de la capucha pasó a su lado con la azada.

-Menudo genio tiene el gigantón, ¿eh?-dijo sonriéndole-. Mi nombre es Fribba, encantada de conocerte.

Notó que algo húmedo le caía en la nariz. ¿Una gota de lluvia? ¿O quizás se lo había imaginado? Paseó su mirada por el río, los cultivos y viceversa, mientras algo parecido a una idea empezaba a formarse en su mente.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Sáb Abr 19 2014, 13:18

Me dirigí a recoger la cosecha antes de que la tormenta arreciara y se llevase por delante las plantaciones, así que fui a las hileras del huerto, y empecé por recoger los puerros, las zanahorias y las patatas, ya que en la zona de los tomates, las coles y los calabacines había una mujer de mediana edad de aspecto afable y con ropajes bastante sencillos: un vestido de lo que parecía lana y algodón, un velo en la cabeza y una azada en la mano, con la que araba la tierra. Después de cosechar los puerros, me acerqué y le pregunté.

-Buenas tardes señorita, me llamo Narem, ¿trabaja usted aquí? -me introduje amablemente, con un hato de puerros en la mano.


-Ah, encantada de conocerte Narem, mi nombre es Mildred. Mi hermano Ian y yo -señala al mozo de cuadra que está tratando de alimentar al ganado y meterlo en el establo, el cual es claramente menor que ella- llevamos cerca de una década trabajando para los señores de la finca, el matrimonio McCoy. Disculpa a Thomas, nuestro jefe, a veces puede tener mal humor pero aprecia mucho el trabajo bien hecho. Seguiré a lo mío.


-Gracias Mildred, ahora seguiré yo también. Un placer, ¡hasta luego!


Me despedí de Mildred con la mano y le sonreí. Su amabilidad contrarrestaba la brusquedad del tal Thomas, que es como me ha dicho que se llama el hombre oso (sin ánimo de ofender) que estaba en el establo clavando tablones en las ventanas del establo. Solté los puerros en unas cajas de madera que había al lado de la puerta del corral, cogí algunos bulbos que había cerca para plantar más, con la hoz al hombro, y me crucé con la pelirroja, que se me presentó con el nombre de Fribba.

-Yo también me alegro de conocerte Fribba, mi nombre es Narem- me presenté yo, educadamente- Por lo que he leído en el cartel tenemos que proteger la cosecha y el ganado, pero me parece a mí que ese pelo tuyo de rubí es prácticamente igual de valioso- en ese momento saqué de mi mochila mi segunda capucha y se la enseñé, por si la necesitaría- Si la necesitas te la puedo prestar luego cuando apriete el frío y la lluvia, para que no cojas una pulmonía. Como decía un viejo proverbio, "hombre prevenido vale por dos". Por cierto, pareces más curtida en estos lares que yo, que nunca he trabajado mucho en el campo. ¿Cómo podemos proteger el huerto si hay inundaciones?
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Abr 21 2014, 22:49

Fribba no supo que contestar ante las palabras de Narem, nunca antes alguien había sido tan atento y amable con ella. Esbozó una sonrisa de agradecimiento mientras se pasaba la mano por el pelo. -No dudes que te la pediré, gracias.

La observación de Narem la transportó de nuevos a tiempos pasados. -Mis padres tenían una granja, así que sé moverme en este terreno-dijo sin entrar en detalles, con voz neutra. Desde pequeña había conocido lo duro que era el trabajo de mantener una granja y cualquiera lo diría, dado el aspecto débil de la muchacha. -No lo parece, ¿verdad?- dijo flexionando uno de sus brazos, como si quisiera enseñar músculo. Y, si bien, su piel  era blanca como la de las damas de alta cuna que nunca habían puesto un pie en el campo, la delataban algunos callos en las manos, alguna cicatriz sin mayor importancia y su facilidad para tratar con animales de granja. Más incluso que para tratar con las personas. Al no tener una infancia como la del resto de niños, Fribba se había saltado esa etapa en la que se aprenden a forjar relaciones. Y, sin embargo, gracias a su sencillez y buen humor no se le hacía difícil hacer nuevos amigos.

-Me he enfrentado a algunas tormentas, aunque ésta que se avecina parece más fuerte que cualquiera que haya visto antes. Recuerdo que mi padre, un hombre precavido también, solía cavar una zanja alrededor de los cultivos, como un niño hace un foso rodeando su castillo de arena para que no le alcancen las olas del mar. Cubría los árboles y las plantas con telas hechas de lino para evitar que el viento o el granizo pudiera dañarlas-añadió. Había visto dichas telas en el cobertizo, enrolladas, y podían usar tablas o estacas de madera como las que estaba utilizando el capataz para asegurar las ventanas del establo.

-¿Vais a estar ahí hablando hasta que llegue la tormenta?-se escuchó la voz de Ian-. Tenemos que llevar esto hasta el establo antes de trasladar a los animales-dijo señalando el abrevadero-. Nos vendría bien que nos echaras una mano-continuó dirigiéndose hacia Narem.


Última edición por Fribba Hedevary el Miér Abr 30 2014, 19:34, editado 1 vez
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Sáb Abr 26 2014, 21:02

Resulta que la que tan solo parecía una cara bonita ha resultado ser una formidable jornalera bastante curtida. Este tipo de trabajos, por una vez, se mostraban mínimamente interesantes para mí, y no es solo por Fribba. Oí la voz de Ian, que estaba junto con Mildred preparándose para levantar el abrevadero, mientras Thomas estaba clavando tablas en el lado del establo que daba a la carretera. Mientras me dirigía a ayudarles, se oyó un traqueteo en la madera de la valla, y luego Thomas, en la lejanía, se acercaba a lo que parecía un castor, que salió del lago y empezó a roer la valla, y no tardó en amenazarle con el martillo.

-¡Malditas ratas acuáticas! ¡Como sigáis os meto vuestra preciosa presa de troncos por el recto, desgraciados!

El castor, al ver a esa mole amenazarle así, ya solo al ver su tamaño y oír su voz, la cual parecía el rugido de un oso grizzly, se fue inmediatamente al lago y nadó en dirección a la orilla opuesta. En ese momento oí a Mildred:

-Oye Narem, ¿vas a ayudarnos? ¿O te vas a quedar mirando al agua?

-Sí, sí, ya voy.

Me acerqué a los granjeros y mientras entre todos levantábamos el abrevadero, yo empecé a concentrarme e intentar usar un poder innato de telequinesis simple, el cual no levantaba el pesado bebedero de por sí, pero sí aportaba una "mano invisible" que hizo que a todos nos pesase menos de lo normal el abrevadero, más que parecer que yo tenía mucha fuerza. Al ser tan voluminoso, la fuerza de esa "mano invisible" se distribuía por igual por todo el armatoste, haciendo como si pesase algo menos. Trataba de equilibrar mi cuerpo y mi mente tanto para levantarlo con mi propio cuerpo (no solo la fuerza de los brazos, también de las piernas) como para mantener constante la telequinesis. Al hacer eso, mi rostro mantenía una expresión seria y una mirada al horizonte. Pero unos sudores fríos bastante visibles recorrían mi frente fruto del esfuerzo. Era más agotador de lo que parecía emplear ambas fuerzas a la vez.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Abr 28 2014, 13:53

‘’A la de una… Dos… ¡Tres!’’

Fribba hizo acopio de toda su fuerza para levantar el abrevadero junto con los dos granjeros y Narem. La joven se sorprendió, pues le pareció en un principio que aquel abrevadero era bastante más pesado de lo que en realidad había resultado ser. Se coordinaron lo mejor que pudieron para llevarlo hasta el interior del establo, y en par de ocasiones a punto estuvo de caerse al suelo. Una vez dentro, podrían trasladar al resto de animales del corral hasta allí para que estuvieran protegidos de la tormenta que se avecinaba. Ian y su hermana se fueron del establo para seguir trabajando, pero Fribba se detuvo antes salir de este, pues se dio cuenta de que Narem no la seguía. Al volverse lo vio con una mano apoyada en la pared y gotas de sudor perlaban su frente.

-No estás acostumbrado a llevar pero por lo que veo, ¿eh?-dijo en tono bromista caminando hacia él. Al tenerle más cerca se fijó en que su cara denotaba que había hecho un esfuerzo notable. -¿Te encuentras bien?-esta vez su voz estaba llena de preocupación, se inclinó hacia él para mirarle a los ojos. –Puedes descansar un rato si estás cansado. ¿Quieres que te traiga algo de agua?

-¡Dejad de holgazanear vosotros dos! ¡El tiempo está empeorando!-se oyó la voz de Thomas desde la puerta del establo y parecía estar realmente enfadado.

Fribba se sobresaltó al escuchar el grito del capataz y se apresuró en volver al corral donde estaría Ian y ayudarle a trasladar a los animales, no sin antes decirle a Narem que podía contar con ella si necesitaba ayuda. Al salir del establo un viento frío le azotó la cara y le revolvió los mechones de pelo que le caían sobre la frente; las nubes se habían vuelto más negras y densas y empezaban a caer pequeñas gotas de lluvia. La pelirroja se cruzó con Ian cuando iba de camino a corral: el joven llevaba una revoltosa gallina en sus manos, que cubría con unos gruesos guantes de cuero para evitar que el animal le picotease y escapara. Fribba hizo lo mismo con la vaca marrón, guiándola mediante una cuerda hasta el establo. Pero a mitad de camino el animal dejó de obedecerla y se negaba a caminar.

-Oh, vamos-resopló Fribba. Su corazón latía con fuerza al ver que la tormenta se avecinaba y quedaba mucho por hacer. –Vamos, bonita, solo un esfuerzo más y estarás calentita y cómoda con el resto de tus amiguitos-insistió tirando de la cuerda con suavidad. El animal dio un par de pasos. La joven siguió hablándole con dulzura y, poco a poco, se fueron aproximando hacia el establo.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Mar Abr 29 2014, 17:31

Tras cargar el abrevadero, lo cual me supuso un enorme esfuerzo, más mental que físico, me tomé un descanso. Fribba me dijo si me podía traer agua. Cuando iba a contestar, oí a Thomas "rugir" para que fuésemos a llevar a los animales al corral. Tras eso oí a Fribba decirme que si necesitaba ayuda, que se lo pidiese. Me incorporé rápidamente, traté de no sobreesforzarme y, mientras sacudía las extremidades para relajar los músculos, salí del establo. Luego vi cómo Ian llevaba a una gallina, Mildred guiaba a las cabras con unos cuantos tomates pelados (era la que mejor mano tenía con los animales de todos los jornaleros, por lo que se ha podido observar) que tenía en la mano. Mientras tanto, Fribba trataba de llevar a la vaca hacia el establo con una cuerda, pero el terco bovino insistía en quedarse. Estuve un momento observando a Mildred y me vino a la cabeza una idea.

Entré rápidamente en el establo, cogí una de las cajas vacías que había por ahí y la llené con las briznas más gruesas y generosas de heno que había en la bala.. Mi plan era intentar atraer a la vaca, inspirando confianza, y que ella se fuese metiendo en el cobertizo. Poco después vi que Ian metió a la segunda gallina, acto seguido me quité y me puse los guantes. La pobre Fribba hacía lo que podía, y me acerqué a ayudarla.

-Fribba, déjame a mí un segundo. No sueltes la cuerda y no tires hasta que yo te diga.

Fribba asintió y me dispuse a intentar atraer la atención de la vaca. Dejé la caja con el heno un par de metros detrás de mí, cogí un ramillete de heno y, con las manos abiertas, se lo ofrecí a probar. La vaca se lo comió y se relamió. Inmediatamente le hice a Fribba un gesto para que la empujara hacia el establo. Usé la caja de reclamo, inspirando confianza a la vaca, y esta, lentamente, fue obedeciendo. Al entrar, coloqué la caja en una esquina, como recompensa por portarse bien, y esta empezó a comer tranquilamente. Solo quedaban el gallo, el pavo y dos gallinas por entrar en el corral. El único que podía dar problemas era el gallo, que era bastante escurridizo.

Pasó el tiempo y la lluvia se intensificó. Cuando Fribba fue a meter a una de las aves del corral, le ofrecí la capucha de cuero para que no se resfriase demasiado.

-Lo prometido es deuda. Toma, y así no cogerás una pulmonía.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Miér Abr 30 2014, 19:33

Aquella vaca estaba dando más problemas de los que el límite de paciencia de Fribba estaba dispuesto a soportar. No obstante, siguió insistiendo poco a poco, hasta que llegó el punto en el que el animal dejó de moverse por completo. Se llevó una de las manos a la cabeza, cansada. Por suerte, en ese momento llegó su salvador, Narem, cargado con una caja repleta de heno. La joven entendió enseguida lo que pretendía hacer: usar la comida como estímulo para guiar al animal hacia donde ellos querían. Fribba asintió sin añadir ninguna palabra más y esperó a que Narem atrajera la atención de la vaca con el heno. La idea, por fortuna, dio sus frutos y funcionó tal y como había planeado el joven. La chica tiró un poco más de la cuerda y la res avanzó hasta el siguiente ramillete de heno que Narem le ofrecía. Y así, gracias a la cooperación de ambos, pronto estuvo a salvo en el establo.

-Gracias por tu ayuda, Narem-le dijo una vez estuvo encerrado el animal. –Habría tardado bastante tiempo de no ser por ti y-señaló con el dedo al cielo-, mucho parece que no nos queda.

Ambos volvieron a la tarea de llevar a los animales al establo. En la zona de los cultivos, Mildred ayudaba a Thomas a clavar unas estacas de madera en la tierra en las que después iría atada la tela de lino que había visto en el cobertizo para proteger a las plantas de que el fuerte viento pudiera arrancarlas durante la tormenta. Fribba se dirigió a la caseta donde estaban las herramientas y donde encontró unos guantes de cuero como los que llevaba Ian para evitar que las gallinas pudieran hacerle daño. ‘’Perfecto’’, se dijo. Le venían un poco grandes y le costaba coger los objetos con ellos, pero servirían para su cometido de proteger sus manos mientras trasladaba a las aves al establo. Volvió al corral y se dispuso a atrapar a una de las dos gallinas restantes y observó por el rabillo del ojo que Narem hacía lo propio con el pavo. Tuvo suerte, pues aquella gallina parecía bastante más tranquilas que las demás y solo le costó un par de intentos atraparla. La sujetó con fuerza durante el camino hasta el establo y una vez allí la liberó junto a las demás y comenzó a comer pienso. La joven salió del establo, limpiándose las plumas que habían acabado en su camisa y en su pelo, fuera la lluvia cobraba fuerza. Las gotas se le metían en los ojos y la obligaba a entrecerrarlos, resbalaban por sus mejillas y empapaban su cabello.

-Lo prometido es deuda. Toma, y así no cogerás una pulmonía.

-Me has salvado de nuevo-dijo Fribba con una sonrisa agradecida. Se colocó enseguida la capucha; era calentita y cómoda, e impedía que la lluvia llegase a su rostro.

-¡¡AYUDA!!-se escuchó un gritó que provenía de la dirección en la que se encontraba el corral.

Ian se había encargado de llevar al gallo al corral, pero éste se las había ingeniado para picotearle en la parte del antebrazo que ya no estaba cubierta por el guante. El muchacho había soltado un aullido de dolor y, como consecuencia, había soltado al gallo en un acto reflejo para llevarse su mano a la parte dolorida. El ave había escapado de las manos del granjero y correteaba libre. Fribba echó a correr tras él lo más rápido que pudo tras el animal que se dirigía a la zona cercana a los cultivos. Cuando estaba a punto de alcanzarlo, el gallo cambió bruscamente de dirección, con tal mala suerte que Fribba dio un traspiés y cayó al barro, manchándose los pantalones, parte de la camisa y la cara.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Lun Mayo 05 2014, 15:15

Escuché al hermano de Mildred soltar un alarido desde la distancia. Me acerqué a intentar ayudarle y observé la situación. Parecía que le dio un picotazo el gallo del corral, y este se escapó, ya que este estaba correteando por el mismo todo el rato. Fribba hizo un esfuerzo por intentar atraparlo, pero al saltar para cogerlo, cayó sobre un charco de barro y se manchó la cara y la ropa. Fui corriendo a levantarla y a intentar limpiarle un poco las manchas de barro, usando un trozo de mi capa como si fuese una toalla. Tras arreglar un poco el estropicio, miré al cielo un momento, tras empezar a verse destellos de relámpago entre las nubes y la lluvia. Cogí de las manos un momento a Fribba y le miré a los ojos. Esto sería un todo o nada.

-Déjame a mí, voy a intentar pararle las espuelas al gallo. Deséame mucha suerte. -le dije, como si fuera un vikingo intentando hacer frente él solo a una horda de inquisidores.


En ese momento, intenté arrinconar al gallo entre una de las esquinas del corral, pero en vez de lanzarme hacia él, me quedé a aproximadamente dos metros de distancia, tratando de vigilar sus movimientos, luego dije una palabra (que si alguno de los ahí presentes sabe dracónico, es una palabra que significa "detente") y acto seguido lancé una Chispa primordial de color amarillo, lo más controlada posible, tratando de incapacitar temporalmente al gallo sin hacer que su vida peligrara. 

Este recibió el impacto y soltó un graznido, tras caer de lado al suelo. Todo el mundo allí observando se asombró, entre murmullos del tipo "Lo acaba de freír", "¡Maldito brujo lunático!" o similares. Pero la suerte estuvo de mi lado. Me acerqué al gallo y este soltaba débiles alientos, abría y cerraba la boca, simplemente estaba paralizado. Lo cogí en brazos y me acerqué al resto de los granjeros.

-¡Idiota! Ahora tú y tus truquitos le vais a costar la granja a los McCoy... -gruñó Thomas al ver la escena.

-Tranquilo, sigue vivo. Está inconsciente, pero su vida no corre peligro. Tan solo hay que ponerlo a salvo en el establo y mañana seguirá bien -se lo enseño de cerca a todos los granjeros, primero a Thomas, luego a Mildred, después a Ian y por último Fribba. De inmediato, al ser el único animal que queda, lo coloco en el establo. Misión cumplida, por ahora.

Llevaba tiempo con la idea en la cabeza, y ahora que estamos todos juntos y tienen mi atención, es el mejor momento para darla y poner a salvo los cultivos de la riada.

-Tengo una idea para que la crecida del riachuelo no llegue a la acequia y no perdamos los cultivos. -señalé a las plantas tapadas con telas de arpillera, a modo de invernadero improvisado, que habían puesto los granjeros- Pero necesito que todos vosotros colaboréis, así como herramientas como pueden ser hachas, o aún mejor, serruchos de esos de vaivén.


-Te escucho -dijo Mildred.

-Dínoslo, rápido -añadió su hermano.

-Más te vale que funcione, o si no... -dijo Thomas, con cara seria a la par que un tanto asombrada.

-Tenemos que colocar una presa improvisada encima de la compuerta del río al canal, para que toda el agua vaya directamente al lago. Con el tronco ancho de un abeto de esos que crecen cerca del río servirá. Si lo hacemos rápido, el agua no llegará a la finca. ¿Tenemos las herramientas?

-Sí, ahí están -Ian señaló al cobertizo de las herramientas, y allí había un serrucho y tres hachas de leñador.

-Justo lo que necesitamos. Thomas, elige. ¿Serrucho o hacha?

-Me quedo el serrucho, para algo soy el jefe, ¿no?

-Perfecto. Los demás, coged un hacha. Yo podría apañármelas de forma parecida a como hice con el gallo. ¿No ha habido grandes árboles caídos por rayos? Puedo intentar algo parecido, aunque no a tan gran escala. Vámonos.

La gente parecía hacerme caso pero de mala gana, salvo Fribba, porque parecía haberme tenido confianza, y Mildred, que simplemente me hacía caso sin mediar palabra. Pero tenía la corazonada de que la lucha contra los elementos se acabaría tornando a nuestro favor.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Jue Mayo 08 2014, 16:41

Fribba se incorporó lentamente, viendo cómo el gallo se alejaba de donde estaba, correteando sin parar. La joven hubiera jurado que se estaba burlando de ella de esa forma. Fue a limpiarse las salpicaduras de barro de la cara con las manos, pero éstas también estaban manchadas. Resopló, frustrada; lo primero que iba a hacer nada más llegar a casa sería darse un buen baño de agua caliente. Narem llegó en ese momento para ayudarla a ponerse de pie y comenzó a quitarle el lodo de la cara.

-¡Pero tu capa…!-empezó a decir, intentando oponerse; sin embargo, él hizo caso omiso y siguió usando su prenda para limpiarle el rostro.

Cuando terminó, tomó las manos de la chica y la miró a los ojos. -Déjame a mí, voy a intentar pararle las espuelas al gallo. Deséame mucha suerte-le dijo él. Fribba no entendió a qué se refería exactamente su compañero, aunque parecía que se disponía a hacer algo peligroso, a juzgar por sus palabras. Atinó a articular un ‘’Buena suerte’’ entre balbuceos antes de que Narem se alejara.

Acorraló al gallo en una de las esquinas del corral y, para sorpresa de todos los allí presentes, una chispa salió de los dedos del joven hacia el animal. Fribba corrió hacia el corral, al igual que los otros tres granjeros. Thomas parecía extremadamente enfadado con Narem y empezó a gritarle. Narem se volvió con el ave entre los brazos y les explicó que sólo estaba paralizado. Fribba miró al gallo y después al joven, con cierto temor, y se contuvo para no arrebatarle el animal de sus manos. ¿Cómo había podido hacerle eso al pobre gallo?

Al regresar del establo, Narem se dirigió a ellos para explicarles la idea que tenía en mente y que podría salvar a los cultivos de una posible inundación. Mientras escuchaba, paseó su mirada por el recorrido que hacía el río hasta el lago. Al usar el tronco de un abeto como presa se podría evitar que el agua pasara por el canal que usaban para regar los cultivos y que fuera directamente a la presa; sólo esperaba, pensó Fribba, que no se desbordase el lago por toda el agua que llegaría a él. Y que el tronco aguantara la fuerza del agua. Habría que arriesgarse.

-Yo me encargaré de que los animales tengan suficiente comida y agua para pasar la tormenta-dijo Mildred-. Además, no tengo mucha fuerza, aquí sólo os estorbaría-añadió por último antes de irse al establo.

Fribba se dirigió al cobertizo sin pronunciar palabra; Thomas ya salía de él equipado con un serrucho. Agarró una de las hachas que le tendía Ian y que casi se le cayó al suelo.

-¿Estás segura de que puedes con eso?-dijo Ian mientras tomaba la otra. Fribba movió la cabeza con fuerza, asintiendo-. Bien, vamos.

Ambos se dirigieron a una zona cercana al río donde crecían los abetos a los que se había referido Narem. El viento había comenzado a soplar con violencia, la lluvia cobraba cada vez más fuerza, si eso era posible. Fribba se dio cuenta en ese momento de que tiritaba por el frío: el agua se había ido colando por los huecos que dejaba su capa y la capucha y empapaba su camisa y sus pantalones y, por si fuera poco, el peso del barro hacía que le costara trabajo andar. Se dio ánimos a sí misma y se dio prisa en llegar a donde les esperaban  el capataz y Narem, eligiendo un abeto que pudiera servir. Evitó mirar a Narem; aunque se había mostrado amable y en un principio no había motivo para desconfiar de él, lo que había pasado en el gallo había sembrado en ella cierto temor hacia la… ¿Cómo lo había llamado Thomas? Brujería.

-¡Éste puede ser un buen árbol!-dijo Thomas golpeando el tronco de un abeto con la palma de la mano- ¡Manos a la obra chicos!

Thomas comenzó a talar el abeto con el serrucho por uno de los extremos. Ian y Fribba se turnaban para usar el hacha por el otro.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Vie Mayo 16 2014, 20:48

Después de dar mi idea, Mildred dijo que cuidaría a los animales. Me di cuenta por un momento de que el gallo necesitaría cuidados después de haberle atontado con esa descarga eléctrica, así que me acerco y le digo:

-Mucha suerte Mildred, y no dejes que el ganado se revolucione. Y sobre todo cuida del gallo.

Mildred asintió con la cara algo seria y se dirigió rápidamente al establo. Luego Fribba intentó coger su hacha, aunque le costó algo de trabajo. Acompañé a Thomas, el cual poco a poco fue perdiendo el mal humor conforme llegamos a uno de los árboles. Así fue: un abeto lo bastante alto como para funcionar como un vado entre las dos orillas del canal, y lo bastante ancho como para aguantar una gran crecida del agua. 

-¡Éste puede ser un buen árbol! ¡Manos a la obra chicos! -dijo Thomas con un tono algo más entusiasta.

Empezamos a golpear el árbol. Por un lado, Thomas cercenó su tronco usando el serrucho, por otro, entre Fribba, Ian y yo, nos turnamos para tirarlo. Llevábamos poco más de la mitad cuando se oyó un trueno no demasiado lejos y la lluvia arreció violentamente. Esto no sería algo que acabarían contando mis pulmones, así que intentamos ir más rápido, hasta que quedaba poco.

-¡Intentad que no caiga hacia el río!

Cuando solo le sostenía una muesca de duramen, intentamos mover el tronco hacia la dirección donde estaba la compuerta. Este empezó a caer en dirección del viento, desviándose un poco hacia donde bajaba el río. Cuando cayó, Thomas resopló y gritó:

-¡Llevemos el tronco a la entrada del canal! Tenemos que colocarlo justo encima de la compuerta. ¡Sin prisa pero sin pausa!

Fuimos todos rápidamente a cargar el tronco, y yo, por un momento, un poco el peso del tronco telequinéticamente, lo cual me costó mucho dado el gran volumen del objeto, pero al ver que me agotaba demasiado, dejé de hacerlo. No se notó demasiado, pues tampoco tenía poder para reducir su peso notablemente, pero tampoco lo quise así a la hora de verdad. Al final llegamos a la compuerta, cerca de la que había un puente de madera bastante firme. Hubo que alzar el tronco pasado ese puente, colocarlo al lado y rodarlo hacia la compuerta hasta que encaje. El borde superior de la compuerta sobresalía del nivel de la orilla, así que pudimos colocarlo encima de la misma, no sin antes cerrarla empleando el mecanismo de palanca y engranajes que había al lado de las bisagras.

-Misión cumplida, o eso parece...

-Esperemos que los dioses se pongan de nuestro lado y la crecida no llegue a la granja...
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Mayo 19 2014, 18:03

Fribba notó como le temblaban los brazos por el cansancio mientras cargaba con el tronco. Por fortuna no se notó demasiado, pues Thomas era un hombre fuerte y sólo él tenía más fuerza que los tres juntos, de modo que casi todo el peso del tronco fue llevado por él. Ian y Narem se encargaron de hacerlo rodar hasta donde se encontraba la compuerta y cerrar ésta.

‘’Listo’’, pensó Fribba, ‘’y justo a tiempo, además’’, pues la tormenta parecía que iba a empeorar más y, de ser así, tendríamos que cobijarnos bajo techo por nuestra propia seguridad. Un fuerte viento los sacudió de repente y se llevó las manos a la capucha para taparse el rostro todo lo que pudo con ella. La joven se dispuso a dirigirse al establo para ayudar a Mildred junto con los demás cuando escuchó un grito ahogado detrás de ella que la hizo detenerse.

Thomas se había acercado al río, una verdadera temeridad por su parte, cuando la violenta ráfaga de viento lo había pillado por sorpresa y lo había desestabilizado, haciéndolo caer al río. Horrorizada, observó como el hombre se hundía en el agua turbia por las partículas de tierra que contenía. Durante unos segundos se quedó paralizada de puro terror, sin saber qué hacer, temiéndose por un momento lo peor, hasta que lo vio emerger de nuevo, unos metros más allá de donde se encontraba y se agarró a una roca que sobresalía de la superficie del río.

-¡¡Hay que ayudarle, rápido, no sabe nadar!!-gritó Ian con voz llena de pánico.

''¿Qué hacemos, qué hacemos, qué hacemos?''. La mente de Fribba era un torbellino de ideas y era incapaz de pensar con claridad. Únicamente tenía una cosa clara: había que darse prisa.

-¡Trae una cuerda, deprisa!-le dijo al granjero que salió corriendo a toda velocidad hacia el cobertizo.

Fribba y Narem hicieron lo mismo hasta llegar a la altura del río donde se encontraba Thomas. La joven pudo ver el rostro asustado del capataz que se sujetaba con sus anchos brazos a la roca, luchando contra la fuerte corriente, pues un solo error podía costarle la vida. Ian llegó acompañado por su hermana tras unos angustiosos momentos en los que Fribba pensó que Thomas no resistiría más, trayendo bajo su brazo una gruesa y fuerte cuerda. La joven la cogió y comenzó a atársela a Narem a la cintura.

-Tú pesas más que yo-le dijo-. Nosotros nos encargaremos de traeros a tierra firme-Ian era, en apariencia al menos, más fuerte que Narem y esa fuerza sería necesaria para tirar de la cuerda con el peso de ambos en el agua-. ¿Crees que serás capaz?
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Miér Mayo 28 2014, 14:07

Tras rodar el tronco hacia la compuerta, oí un grito ahogado. Parecía un rugido. No había duda, Thomas se había caído al agua y la corriente le arrastraba. El río no estaba lejos de la desembocadura pero era un río corto, caudaloso y escarpado, casi como unos rápidos con la tormenta. Esto facilitaba el hecho de convertir a las rocas que había en la orilla de ese río en muelas que a tal velocidad nos machacarían como un grano en un molino. Thomas, pese a su formidable robustez, podía perder la vida en ese río sin el menor problema. Así que, mientras Fribba pidió a Ian que trajese una cuerda rápidamente, ella y yo bajamos hasta la zona del río donde se encontraba Thomas, agarrado con todas sus fuerzas a una roca que había en medio del cauce. Poco tiempo después de llegar, entre gritos de auxilio y blasfemias furiosas por parte de Thomas, Ian y Mildred trajeron corriendo una cuerda, y me la ataron en la cintura. No puedo presumir de ser un maestro nadador, pero pensé en ese momento que pusieron en mis manos la vida de Thomas. 

No tenía elección, así que no dudé ni por un momento y sin mediar palabra me tiré al agua y me traté de agarrar a las rocas. La corriente me llevaba con facilidad pero yo me resistía. Ian, Fribba y Mildred tiraban de la cuerda para ayudarme a llegar a Thomas. Al alcanzarle, le tendí la mano.

-¡Thomas, agárrate fuerte! ¡Vas a salir sano y salvo de ésta!

-¿Para qué, para que me electrocutes y me dejes morir? -respondió con algo de sorna.

-¡No me vengas con bromitas y agárrate!

En ese momento me cogió de la mano y luego se agarró de la cuerda. Al recoger con fuerza la cuerda, arrastró parcialmente a los otros tres, e Ian casi se cae al agua también. Pero al final pudimos salir del agua, calados hasta los huesos y, en el caso de Ian, con bastante barro en los pantalones.

-Casi no lo cuento... De verdad, Narem, gracias por sacarme del agua, no me esperaba algo así de alguien como tú... -Thomas, mientras se reía entre dientes, me bajó la capucha y me frotó el pelo con la mano, lo cual me pareció amigable pero algo incómodo- Misión cumplida al fin y al cabo. ¿Los animales están bien, Mildred?

-Así es, la verdad es que están comiendo tranquilamente y ni se percatan de la lluvia. 

-Perfecto. Y por lo visto hay una cubierta de lona encima de los cultivos delicados. -mira a Ian, que se encargó de ello antes de recoger a los animales- Buen trabajo a todos. ¡Así es como me gustaría veros todos los días, hostias! -espetó Thomas contento- ¿Tenéis ganas de cenar algo caliente? Podéis quedaros en la cabaña de al lado de la casa de los dueños hasta nuevo aviso.


Hay que reconocer que apetecía mucho un guiso o una sopa. Además la ropa que tenemos está empapada, está bien secarla un poco al fuego. Nos dirigimos hacia el albergue de los granjeros, una pequeña casa hecha con madera y piedra labrada que estaba cerca de la fachada lateral de la residencia principal, justo al lado del cobertizo con las herramientas. De hecho el cobertizo y el albergue formaban una misma cabaña. En fin... después de una tarde tan movida toca un merecido descanso.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Miér Mayo 28 2014, 16:52

Spoiler:
Cambio el modo de narrar a primera persona, como el resto de mis roles ^^

Ian se colocó en primer lugar agarrando la  cuerda, situándose peligrosamente cerca del río. Yo hice lo mismo tras él y Mildred se posicionó en último lugar. Notaba como el corazón me latía con fuerza mientras veía a Narem nadar hacia Thomas y las manos me temblaban del miedo, pero no podía permitirme flaquear en aquel instante. ‘’De nosotros depende que lleguen sanos y salvos a la orilla’’, resonaba en mi cabeza una y otra vez. No podíamos fallar, no en ese momento.

Cuando vi que Thomas se sujetaba a la cuerda, cerré los puños con fuerza sobre ésta, preparándome para tirar de ella con toda la energía que tenía. -¡¡TIRAD!!-grito Ian dándonos el aviso para que su hermana y yo comenzásemos a actuar. De esa forma, si tirábamos los tres a la vez, nos sería más fácil traerlos a tierra. Fui retrocediendo a medida que iban acercándose cada vez más y más a la orilla durante unos minutos que se me hicieron eternos. Una vez estuvieron a salvo, Thomas se dejó caer al suelo; su respiración era acelerada y tenía la cara blanca como la leche. Respiró profundo para recobrar el aliento antes de decir:

-Casi no lo cuento... De verdad, Narem, gracias por sacarme del agua, no me esperaba algo así de alguien como tú... –para sorpresa de Narem como para los demás, pues imaginaba que no acostumbraban a que Thomas se comportase de aquella manera, le revolvió el pelo al brujo y le dio las gracias.

Parecía que el capataz había recuperado el buen humor al estar fuera de peligro. Aquella alegría se nos fue contagiando a todos, aliviados de que el incidente del río hubiera terminado en un susto. Juntos nos dirigimos a la cabaña que había junto a la casa principal. Thomas e Ian se separaron de nosotros para dejar las herramientas usadas para talar el abeto en el cobertizo y Narem y yo entramos en la vivienda con Mildred. Un agradable calor recorrió mi cuerpo cuando estuvimos en el interior. Era una casa sencilla pero muy acogedora: al entrar había una puerta cerrada a la derecha y a la izquierda la habitación se ampliaba dando lugar a un bonito comedor en el cual había una mesa de madera con sus correspondientes sillas y una chimenea de piedra. Al lado de donde se encontraba la mesa alcancé a ver una entrada a lo que, supuse, sería la cocina. Frente a la entrada de la casa había una escalera de madera que daba acceso al piso superior. Cerré la puerta y di unos pequeños pasos, deteniéndome al instante y mirando hacia abajo: mis botas estaban llenando el suelo de madera de barro. Al alzar la mirada, Mildred me estaba observando.

-¡Yo… L-lo siento, no quería….!-balbuceé.

-Tranquila, tranquila, no pasa nada-nos miró a ambos de arriba abajo-. Imagino que estaréis cansados vosotros dos y que estaréis deseando de daros un buen baño y cambiaros de ropa. Sobre todo tú-añadió esto último mirando a Narem que estaba empapado-. Puedo prepararos agua caliente para ello y… Creo que podría valeros algo de nuestra ropa mientras se seca la que lleváis puesta. ¿Por qué no esperáis en el piso de arriba?

Dejé las botas llenas de barro en el patio como me indicó Mildred después y seguí a Narem hasta el piso superior. Al subir se extendía un largo pasillo con cuatro habitaciones. Una de ellas parecía un baño, así que supuse que las otras tres serían los dormitorios de los granjeros.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Dom Jun 15 2014, 13:07

Spoiler:
Perdona la descomunal tardanza, he estado liadísimo preparándome los exámenes y entre eso y mi falta de inspiración no he podido siquiera avisar que iba a tardar.

Al llegar a esa cabaña, que hay que reconocer que era la mar de acogedora, lo cierto es que apetecía un buen estofado bien caliente, algo de zumo y el calor de la chimenea. Mildred, antes de ponerse a ello, nos dijo que nos diésemos un baño en la tina que había en un pequeño cuarto en la casita, al lado de la letrina. Estuve a punto de quitarme la túnica encaminado hacia la bañera cuando Ian me hizo una señal de alto.

-Espera un momento, ¿no te acuerdas del orden del baño?

-¿El orden? No, la verdad es que no...

-Entonces o siempre has vivido solo o no conoces la palabra higiene -bromeó el joven- Para no enturbiar el agua de la bañera, siempre tiene que empezar a bañarse el que menos sucio esté, o sea, yo. Después va Fribba, después Thomas y por último tú... Mientras tanto puedes ayudar a mi hermana a preparar la comida. Vosotros los brujos, por lo que leí, os manejáis bien con la alquimia y las hierbas. Tal vez puedas ayudarla a condimentar el estofado.

-Me parece bien. Gracias por recordármelo -sonreí de medio lado y le di una palmada en la espalda directo a la bañera- y que te cunda el bañito, campeón...

Mientras Fribba iba frotando su ropa con un poco de agua de un cubo que había cerca de la cocina, empezando por la capucha, yo me dirigí a ayudar a Mildred con la comida. Estaba picando una seta extraña, que nunca antes vi, de color marrón canela y sombrerillo redondo. Los otros ingredientes, que los tenía en boles, eran arroz, apio, tomate, zanahoria y varios trozos de pechuga de pollo. Tenía pinta de estar muy bueno. Le pregunté:

-¿Y esa seta? No la he visto nunca.

-Se llama seta calabaza. Es una seta que trajeron hace varios años aquí desde no recuerdo dónde... pero empezaron a cultivarla y resulta que está más sabrosa que los champiñones. Aunque sabe algo leñoso, como si fuese una calabaza, la verdad es que en una sopa o en un guiso da un aroma bastante peculiar. Además abre mucho el apetito.

-Parece que no solo se te da bien el ganado, también las setas...

-Qué quieres que te diga, tengo 31 años y desde hace casi dos décadas siempre me ha encantado cocinar cultivando mis propios ingredientes. Por cierto, supongo que no solo has venido para verme cocinar, ¿no?

-Así es. La verdad es que tal vez te ayude a condimentar esa sopa... Un poco distinto a como lo haces normalmente. Al menos mientras Fribba, tu hermano y Thomas se bañan. ¿Te parece?

-Bueno... supongo que sí. Ve echando los ingredientes al caldo. Primero el apio, luego la zanahoria, después las setas y luego lo demás.

Acto seguido, la amable y mañosa granjera (que demostraba ser una experta en la cocina) puso a hervir el agua en una olla colgada justo encima de la chimenea, la cual estaba bastante cerca de la despensa y las encimeras. Me llevé los cuencos, uno a uno, con los ingredientes, y los volqué en el orden que me lo pidió Mildred. Ahora tocaba condimentarlo.

-¿Hay hierbas medicinales en la despensa? -pregunté a Mildred.

-No demasiado, hay algo de tomillo, romero, hierbabuena y creo que algo de valeriana. Ah, y lavanda.

-De acuerdo, déjame a mí. Y por cierto, un poquito de sal vendría bien.

-Por supuesto -respondió, señalando un pequeño cuenco con sal gruesa.

Cogí el cuenco de sal y entré en la despensa. Recogí hierbabuena, lavanda y romero y lo eché todo en un mortero. Con dos partes de hierbabuena, una de lavanda, tres de romero y unos dedos de sal, podía crear una pequeña solución balsámica que podía dar buen olor a la sopa (aunque algo fuerte) y favorecer la expectoración, para evitar coger una neumonía. Al molerlo con el mortero, añadí un poco de agua que había en la jarra, la suficiente para diluirlo, y le enseñé la mezcla a Mildred, que estaba removiendo los ingredientes en la olla con un cucharón.

-Mira, esto pienso echarle a la sopa.

-Más que un condimento parece un bálsamo o una cataplasma. ¿En serio quieres echárselo?

-Tal vez huela algo raro, pero no creo que altere demasiado el sabor. Además más vale prevenir que curar, ¿no? Dos de nosotros casi nos ahogamos, ¿recuerdas?

-Tú verás... De todas formas estos dos tampoco son muy melindrosos que digamos. A ver si de verdad ayuda a que no nos pongamos enfermos...

Eché en la olla la solución balsámica casera que acababa de hacer y me puse a limpiar la ropa y a secarla de la misma forma que lo hizo antes Fribba, la cual estaba al salir del baño. Me sentí algo nervioso por si la sopa iba a saber demasiado mal...
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Jun 16 2014, 16:52

Después de que Ian le explicara el orden de baño a Narem, que era algo que yo ya sabía, tanto de la época en la que había vivido con mi padre y mi abuela en la granja, como ahora en la casa de  mis tíos en Lunargenta en la que vivíamos cinco personas. De este modo, el granjero entró en la habitación en la que estaba la tina y yo comencé a intentar quitarle el barro a la capucha en otra habitación que había al lado de la cocina en la que había varios cubos entre otras herramientas y unas cuerdas que iban de una pared a otra. El cuarto tenía un aspecto un tanto tétrico, debido a que, como fuera el cielo era oscuro por las nubes de la tormenta, apenas entraba claridad por la ventana, únicamente cuando algún relámpago lo cruzaba.

A medida que  conseguía quitar el barro de la capucha que Narem me había dejado el agua del cubo se ponía cada vez más turbia. Mientras realizaba mi tarea echaba rápidas miradas al exterior, al río y a la tormenta, con el temor de que ésta empeorase aún más y el río acabara desbordándose. Fue al terminar de realizar mi tarea cuando escuché la voz de Ian que me decía que ya era mi turno para bañarme. Dejé colgada la capucha en las cuerdas de la habitación y salí de allí. Antes de subir las escaleras observé cómo Narem ayudaba a Mildred a preparar una sopa que hervía lentamente en el fuego.

-Te he dejado algo de ropa de mi hermana dentro-dijo señalando al cuarto en el que estaba la tina-. Espero que te valga-sonrió-. En aquel barreño hay agua caliente por si quieres usarla; mi hermana siempre nos la prepara aunque sabe que preferimos bañarnos con agua fría. Sin embargo esta vez se agradece-algo parecido a un escalofrío le recorrió la espalda al granjero-. Iré a ayudar a mi hermana. Espero que ese brujo no esté estropeando la comida.

Esbocé una sonrisa y entré en el baño, cerrando la puerta tras de mí. Me quite la ropa empapada y llena de barro, especialmente los pantalones, y la dejé a un lado para después meterme en la tina hasta que el agua templada me quedó por debajo de la nariz. Noté como mis músculos se relajaban y mi cuerpo iba recuperando poco a poco el calor que había perdido fuera, bajo la lluvia. Me limpié la suciedad de la cara y los brazos con un trapo previamente humedecido en el agua caliente que Ian me había dicho antes, usándola también para mojar mi pelo y eliminar el fango que se había quedado pegado en él. Una vez acabé, me sequé bien, pues no quería pillar un resfriado y me vestí con la ropa de Mildred: un sencillo vestido de lana de color rojo, muy calentito, cuyas mangas solo dejaban ver la punta de mis dedos y, al levantarme, comprobé que me ocultaban los pies, algo que ya me esperaba ya que
Mildred era un poco más alta que yo.

Avisé a Thomas de que era su turno y el hombretón subió las escaleras en cuanto pronuncié su nombre. Su humor había cambiado completamente con respecto a cuando había llegado a la granja: era más amable y su voz era más cálida y alegre. Una vez acabé de limpiar mi ropa, me senté junto a la chimenea, observando las burbujas que se formaban en la superficie del caldo, como si éstas tuvieran un efecto hipnótico. El calor del fuego fue eliminando la humedad de mi pelo que caía en mechones desordenados sobre mi frente y mis hombros. Rodeé mis rodillas con mis brazos, apoyando la barbilla en ellos.

-Te queda muy bien ese vestido-dijo Mildred, sentándose a mi lado-. Un poco grande por lo que veo, pero va a juego con tu pelo-sonrió de forma amable-. En cuando Narem termine de bañarse nos comeremos un buen caldo caliente. ¿Me ayudarías a poner la mesa?

-¡Por supuesto!

Mientras me encargaba de poner sobre la mesa de madera cinco vasos, cinco cuencos y los correspondientes cubiertos para cada uno, Mildred buscaba en la despensa algo de pan, queso, uvas, manzanas, mantequilla y demás alimentos a la vez que me comentaba el gran apetito que tenían su hermano y el capataz, más aun en aquella ocasión. Una vez estuvimos bien limpios y con ropa nueva y seca, nos sentamos a la mesa y Mildred nos llenó el cuenco a cada uno.

-¡Que aproveche!-dijo.

Inspiré hondo el aroma de la comida, notando cómo se me hacía la boca agua. No hice esperar más a mi estómago, que se quejaba desde hacía rato, y probé la sopa. Su sabor me sorprendió: estaba delicioso, pero había algo en él, un ingrediente supuse, que no lograba identificar. Alcé la vista por si alguno de los granjeros o Narem reaccionaban de alguna forma al catar el caldo.
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Dom Jun 22 2014, 15:29

Vi bajar a Fribba del baño con un amplio traje campestre en tonos rojos, sencillo pero pintoresco y bonito. Supuse que era un vestido de Mildred, el cual vi que le quedaba muy bien. Poco después subió Thomas, el cual mantenía una expresión cuanto menos jovial, pues como ya se ha dicho, aprecia mucho los trabajos bien hechos. Mientras este hombre se bañaba, pensando que tardaría bastante, fui rápidamente a ojear el caldo un segundo, el cual empezaba a formar grandes burbujas en su superficie, parecidas a las que se forman al cocer un brebaje en un caldero alquímico. Desprendía un olor bastante balsámico, el cual respiré profundamente y noté, con una amplia sonrisa en mi cara, cómo mis pulmones se ensanchaban lentamente. 

Thomas tardó poquísimo en bañarse, menos de lo que me creí, y salió del baño con el pelo recogido en una coleta larga, y se puso una camisa color crema, un pantalón, unas botas y una chaqueta bastante larga, todo ello de cuero marrón. Se le veía muy contento y orgulloso, pero seguía siendo bastante tosco. Se puso a charlar un poco con Mildred y con Ian y su tono de voz seguía siendo igual de expresivo, fuerte y ronco. 

Mientras tanto entré en el baño, me quité la capucha, después el abrigo, luego las botas y por último el pantalón y la camisa, y me metí en la bañera, que estaba aún caliente pero un poco turbia. Cogí una pastilla de jabón y froté sobre todo en brazos, piernas y en la cabeza. Terminé limpio, pero no tan limpio como Fribba. No me llevó demasiado tiempo, así que aproveché para lavar también mi ropa y dejarla secar frente a la chimenea. En el momento en que eliminé todo el barro de la misma, la apreté hasta que dejó de chorrear y la doblé hasta formar una pila. Justo después cogí un traje de Ian que había aquí cerca, que me quedaba un poquito justo, ya que Ian estaba bastante delgado. El traje consistía en una camisa de lino normal, un chaleco pastoril sin mangas hecho de piel y lana y un pantalón de pana sencillo. 

Cogí mi ropa recién lavada y me la llevé de vuelta a la chimenea, en el momento en que Mildred nos empezaba a servir un cuenco de sopa a cada uno. Rápidamente cogí una de las sillas que sobraban (había seis) y coloqué la túnica y el pantalón extendidos sobre ella. 

-¡Que aproveche! -dijo Mildred tras sentarse y servirse su parte.

Empezamos a comer y la verdad es que el estofado estaba muy bueno. La mezcla de espliego, romero y hierbabuena la verdad es que le daba un olor peculiar y ensanchaba mucho mis pulmones. Entonces Ian, que en ese momento me di cuenta de que me estaba mirando todo el rato, me miró y me preguntó:

-Oye, Narem... este no es el típico guiso de arroz con setas que prepara mi hermana. ¿Qué es lo que le has echado si puede saberse?

-¿Yo? Nada, solo son un par de hierbas normales y corrientes. Me lo agradeceréis cuando no cojáis una pulmonía -bromeé un poco.

-En serio, dime, ¿qué hierbas?

-Lo normal, algo de lavanda, romero y hierbabuena. Para evitar coger resfriados y demás.

-¿Y dónde están? -dijo Thomas un poco extrañado al no ver las hierbas entre la guarnición.

-En el caldo. Son parte del caldo.

-Ya veo... De todas formas esto está para chuparse los dedos. Ya te lo he dicho, hermana, hay cocineros en la ciudad que matarían por hacer las sopas igual que tú -aduló Ian a Mildred.

-Qué tonto eres, si al final nunca crecerás... Venga, come y calla, antes de que la cosa empeore.


Por un momento me quedé reflexionando un poco sobre aquel "que la cosa empeore" que dijo nuestra compañera. Continuamos comiendo y dimos buena cuenta de nuestra sopa en poco tiempo. Durante ese tiempo empezó a amainar un poco la tormenta: dejaron de oírse truenos y la lluvia fue cayendo con más tranquilidad. Cuando Fribba estaba comiéndose sus últimas cucharadas, vimos cómo llamaban a la puerta. Thomas se levantó y fue a abrir. Yo no tenía ni idea de quién podía ser.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Fribba Hedevary el Mar Jun 24 2014, 18:08

Mientras escuchaba a Narem que explicaba cómo había mezclado distintas hierbas para añadirlas al caldo y prevenir un posible resfriado, mi vista se había quedado fija en este, como si intentase encontrarle un color diferente de una sopa normal. Inspiré profundamente el aroma, notando cómo me despejaba la nariz; al menos si terminaba cogiendo un catarro no sería muy grave.

Continué comiendo el estofado, escuchando la animada conversación entre los granjeros acerca de la comida de Mildred y no podía hacer otra cosa que darle toda la razón a su hermano, ya que estaba más que delicioso. Mi mirada se desviaba de vez en cuando hacia la ventana, pues temía que el tiempo pudiera empeorar, pero ocurría todo lo contrario: la lluvia comenzaba a amainar poco a poco, los relámpagos ya no cruzaban el cielo gris oscuro y los truenos habían dejado de sobresaltarnos. A lo lejos, las copas de los abetos que había cerca del río habían dejado de doblarse por la peligrosa fuerza del viento. Había sido un día muy, muy duro, sin duda. Notaba mis músculos doloridos y cansados y mi cuerpo pedía dormir urgentemente.

Estaba apurando lo que me quedaba de sopa cuando escuchamos unos golpes en la puerta de la casa. Nos miramos unos a otros y Thomas se ofreció a ir a ver quién era. Me llevé la última cucharada a la boca antes de que el capataz volviera acompañado de una mujer de mediana edad: era bajita, de hecho los hombros de Thomas quedaban por encima de su cabeza, de pelo castaño recogido en un moño salpicado por bastantes canas que delataban su madurez. Su semblante era amable y transmitía tranquilidad y confianza.

-Narem, Fribba, esta es la señora Owen…

-Por favor, Thomas, deja a un lado la formalidad-dijo la mujer haciendo un gesto con la mano y dando un par de pasos hacia delante para presentarse. Narem y yo nos levantamos al mismo tiempo-. Mi nombre es Helena, soy el ama de llaves de los McCoy-paseó su mirada por cada uno de nosotros, sonriente-. Veo que no hay que lamentar ningún daño personal, me alegra que todos estéis bien y que no os haya pasado nada durante la tormenta. Estaba muy asustada-una arruga de preocupación se dibujó en su frente-. La tormenta ha sido muy fuerte y temía que hubiera ocurrido alguna desgracia…

-Algún percance sí que tuvimos…-comenzó Ian.

Thomas le dio un codazo al granjero que lo miró con ojos de odio llevándose la mano hacia el brazo donde había recibido el golpe. Pude ver como los labios de Thomas murmuraban un ‘’no la preocupes’’ o algo similar. Quizás porque quería olvidar cuanto antes lo ocurrido en el río y enterrarlo entre sus recuerdos más horribles.

Helena se volvió hacia ellos, perpleja, sin entender muy bien qué había pasado entre los dos hombres. Como ninguno de ellos añadió nada más, se dirigió hacia Narem y a mí.

-A los señores McCoy les gustaría hablar con vosotros. Si sois tan amables, me gustaría que me acompañarais a la residencia principal…
avatar
Cantidad de envíos : : 117
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Narem Adalbert el Jue Jun 26 2014, 14:10

Al terminarme esta sopa tan rica, Thomas abrió la puerta. Vino a visitarnos una mujer de alrededor de treinta o cuarenta años, con un traje algo más recatado, y el pelo castaño recogido en un moño. Se la veía muy afable. Thomas, haciendo uso de una formalidad que me extrañó un poco verla en él, nos la presentó como la señora Owen.

-Por favor, Thomas, deja a un lado la formalidad- dijo la señora conforme se acercaba, tras lo cual me levanté y me sorprendí un poco al hacerlo a la par que mi compañera -Mi nombre es Helena, soy el ama de llaves de los McCoy -se presentó mientras nos miró de arriba abajo, mejor dicho, de abajo arriba; ya que Fribba le sacaba casi una cabeza y yo más de una-. Veo que no hay que lamentar ningún daño personal, me alegra que todos estéis bien y que no os haya pasado nada durante la tormenta. Estaba muy asustada... -dijo, con un tono algo más plomizo- la tormenta ha sido muy fuerte y temía que hubiese ocurrido alguna desgracia...

-Algún percance sí que tuvimos... -se le escaparon esas palabras a Ian, para inmediatamente recibir un codazo disimulado de Thomas para callarle y no preocupar a Helena. Esta les miró con cara neutra durante un segundo y luego volvió la mirada hacia nosotros dos.

-A los señores McCoy les gustaría hablar con vosotros. Si sois tan amables, me gustaría que me acompañarais a la residencia principal…


Asentí y fui al mismo paso que Fribba hacia la casa. El cielo estaba negro, a pesar de que apenas anochecía. La lluvia amainó y solo caían unas gotas, las cuales se veían rebotar en algunos de los grandes charcos que había en el camino. Pasamos por el lado del establo, y a través de una rendija que había entre los tablones que Thomas clavó en la ventana se veía a una cabra dormida, y a las gallinas comiendo. Al ver esa imagen respiré tranquilo. También vi la lona gruesa colocada justo encima del huerto, la cual tenía una gran mancha húmeda en el centro para que las plantas se nutrieran de la lluvia sin correr peligro. Además, por el canal circulaba el agua sin desbordarse, aunque el nivel del agua estaba a alrededor de un palmo del borde de la acequia. Conforme pasábamos por esas zonas, Helena nos miró y nos dijo:

-He de reconocer que un fortín contra los elementos de estas dimensiones no se ve todos los días. Me habéis impresionado.

-No es para tanto, señora... -le agradecí el cumplido, llevándome la mano a la nuca y ruborizándome un poco.

-Pasad, avisaré a los dueños y volveré enseguida. Mientras tanto esperad en el recibidor, no voy a tardar -dijo al llegar a la puerta de la casa, para coger un manojo de llaves y entrar, tras lo cual le seguimos adentro.

La Residencia McCoy:

La casa, contrastando con el aspecto rural de lo demás, se erigía frente al río como un tradicional albergue de montaña. Estaba casi enteramente hecha con madera, salvo los cimientos, los contrafuertes laterales y la chimenea, los cuales estaban hechos de piedra caliza labrada, la cual daba un aspecto rústico e imponente a la propiedad. Entramos y nos encontramos con una sala bastante bonita, en la que había un banco de madera, un aparador, una guadaña colgada en la pared a nuestra izquierda y el trofeo de un alce en la que estaba a nuestra derecha, al entrar. Apenas había terminado de observar lo bonito que es el recibidor hasta que vino Helena y nos avisó.

-Pasad, jovencitos. El señor y la señora McCoy quieren veros.

Seguimos a Helena y esta nos llevó a la sala de estar, donde el crepitar de la chimenea y el crujir de una mecedora de madera se fueron notando desde el pasillo. Nos encontramos a un hombre relativamente alto, corpulento, entrado en edad, calvo y con un poblado bigote blanco. Llevaba una camisa elegante, un chaleco de cuero, un pantalón y unas botas, y tenía un libro bastante grande en sus manos. Además tenía un monóculo colgando del cuello de la camisa. En la mecedora estaba su esposa, una señora de pelo oscuro, liso y grisáceo, con bastantes menos arrugas que su esposo, que llevaba una suéter marrón de lana y una falda larga de algodón en azul oscuro, y estaba bebiéndose un té mientras escribía en lo que parecía ser su diario, empleando una pluma estilográfica. Se veía que eran muy recatados para ser los típicos "terratenientes de campo".

Willard McCoy y Lauren McCoy:




-Willard, Lauren, les presento a los jóvenes que salvaron la cosecha -les dijo Helena.

Willard, que así se llamaba el hombre, se levantó y entornó los ojos, fijándose en mí.

-¿Ian? ¿Te ha crecido el pelo? -me dijo con un tono de duda.

-Willard, el monóculo -le recordó al pobre hombre.

-Ah, casi me olvido, un segundo... Vale, mucho mejor -dijo al ponerse el monóculo de nuevo- No sabéis cuánto me alegro de que nos hayáis ayudado a soportar esta tormenta. Soy el señor Willard McCoy y llevo mi vida entera viviendo en esta finca. En estos sesenta años he visto muchísimas cosas, pero ninguna ni de lejos comparable a la tromba de hoy. Parecía el fin de todo, pero por lo que veo, habéis puesto a salvo las hortalizas, los animales y cómo no, a nuestra querida Bonnie -dijo sonriente, mientras recordaba cómo oí de Mildred el nombre de Bonnie cuando estaba con el ganado, el cual lo asocié inmediatamente con la vaca lechera-. ¡Jua jua jua! La cosa es... ¿cómo es que ha caído semejante tromba y no ha llegado la riada del canal aquí dentro?

-Fue idea mía, señor -le aclaré lo que ocurrió-. Tras poner a los animales y las plantas a salvo había que colocar algo en la compuerta para que no cediera ante la riada, así que cortamos un abeto y entre todos lo colocamos encima de la compuerta, creando una pequeña presa. Con lo grande que es ese tronco, yo diría que a partir de mañana podrían quitarlo y gracias a él, obtener leña para este año y parte del que viene -dije bromeando un poco, pues el buen humor del señor se contagiaba.

-Madre mía, quién iba a pensar que todo fuese a salir tan a pedir de boca... -dijo mientras se levantaba a colocar el libro en la estantería que había en la pared del fondo- Me temo que este trabajo se merece una recompensa en condiciones. Vuelvo enseguida.

Willard se fue por el pasillo, y a medida que él se iba, Lauren terminó de escribir en el diario y se acabó de una sentada el té. Se incorporó y nos agasajó:

-¿Os apetece algo de comer?

-No, gracias, vamos bien servidos -dije a la señora.

-Bueno, vosotros mismos. La verdad es que mi marido estaba bastante preocupado cuando empezó a tronar y a diluviar sobre nuestro tejado, pero le habéis dado una alegría. Si volvéis a pasar por aquí siempre seréis bienvenidos a nuestro hogar. No olvidaremos fácilmente este gran favor.
avatar
Cantidad de envíos : : 77
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Ansur el Dom Jun 29 2014, 19:32

Muy buena redacción y desarrollo por parte de ambos.

Narem Adalbert Nivel 0: recibes 15 pts de exp. +200 aeros.
Fribba Hedevary Nivel 0: recibes 15 pts de exp.+200 aeros.
Ansur
Master
avatar
Cantidad de envíos : : 1232
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Luchando contra los elementos [Trabajo - Narem, Fribba]

Mensaje  Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.