Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

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Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Mar Mayo 13 2014, 16:25

Lamento si fue un mal viaje y no haberte llevado sobre mi lomo, pero soy un dragón casado y ya sabes como son las chicas… dijo después de habernos bajado con sumo cuidado sobre una planicie de mármol pulido –y congelado-

¿Bromeas?Esto es lo más genial que he… hemos hecho jamás en todas nuestras vidas! De aquí al infinito y de regreso le dije sin poder contenerme pese a la magnificencia de nuestra compañía.

Bueno… he de continuar mi viaje pequeña. Que los vientos del Norte siempre te bendigan y acompañen

Panda y yo le hicimos una reverencia pronunciada Jamás te olvidaré Dragos Khehydr le dije viéndole partir en su forma dracónica y desaparecer entre las nubes de una forma tan natural que parecía salido de un cuento para dormir. Era una vista bella, espectacular en un lugar que solamente habita en el reino de los sueños… o en el del Norte. Sonreí ante mi imagen mental y me giré para ver lo que teníamos a nuestros alrededores.

Panda profirió un bajo gruñido y lo acompañé en el sentimiento. Nuestros corazones estaban por salirse de nuestros pechos y aunque el aire era congelante, por primera vez no sentí frio. Paredes de hielo y nieve se elevaban a la distancia, mostrando su magnificencia, tras nosotros un puente incapaz de ser atravesado. Le faltaban varios metros y nos encontrábamos a una altura tremenda.

En el frente, una parte de la antigua ciudad encastrada en una pared de hielo tal vez milenaria. Sólo estaba una puerta separándonos de lo que era un punto pivote en mi…nuestro pasado y futuro. Nos acercamos lentamente y con cuidado. El hielo estaba resbaladizo, era como si una fina capa de moho lo recubriera todo haciendo que nuestros pasos fallaran en ser seguros. Los nervios me hacían temblar cual una hoja seca al viento. Nos detuvimos a poco menos de un metro del portal y estiré mi mano para sentir el material del que estaba hecho aquél separador, pero cerré los dedos y me contuve. Preferí observarlo.

El portal era enorme, parecía de piedra, fuerte, robusto, pero con detalles tan finos y cuidados que era difícil pensar que un artesano fuera capaz de modelar aquél material tan duro como si fuese arcilla o algo más blando. Runas, encajaban naturalmente en la decoración y aunque nombraran las atrocidades más grandes del universo o las maldiciones más crueles y torturantes, allí estaban, hermosamente plantadas con sus formas decorosas y bien presentadas.

La elegancia era el elemento predominante, ni siquiera en los pocos trabajos élficos habría visto un trabajo similar. Mi corazón se saltó un par de latidos. Miré a Panda y luego a la puerta que comenzaba a moverse con un estrépito que parecía mover las montañas circundantes.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Vie Mayo 16 2014, 01:40

Finalmente las puertas cedieron, dando paso a un fuerte vendaval que nos azotó como si fuese la cola de un ser vivo destinado a castigarnos por nuestra osadía de estar allí. Respiré profundamente y miré a Panda. Nos invitamos con la mirada y accedimos juntos a aquél místico lugar. Un brillo cegador nos detuvo una vez que atravesamos el lujoso portal, deteniéndonos por el tiempo suficiente como para que dos jóvenes de más o menos mi edad me quitaran las armas con suprema agilidad y suma velocidad. Apenas si pude ver sus sonrisas burlonas cuando habían desaparecido saltando entre los muros naturales de hielo.

De mi garganta se escapó un gruñido enfermizo y extremadamente enojado. Me sorprendí de mi misma pero pronto me percaté que Panda estaba haciéndome eco. Enarqué una ceja y posé una mano sobre su cuello. Caminamos lentamente por el estrecho pasaje congelado, en dirección a la luz a la que cada vez nos acostumbrábamos más. No era difícil el movimiento, pero no conocíamos el terreno, por lo que tardamos bastante en salir o más bien, yo lo hice.

Llegamos al final del pasillo, entrecerré los ojos. Me tomó un par de minutos poder adaptar la vista y estar segura de lo que estaba viendo. Entonces tuve que contener el aliento y apoyarme contra la pared de un lado. Era simplemente increíble. Me aferré fuertemente al tigre, tratando con ello de verificar si lo que presenciaba era verdad o fantasía. En mis casi veinte años de vida, había estado en muchos lugares, había hecho muchas cosas, había presenciado cosas increíbles… pero esto… esto escapaba a cualquier imaginación.

Era algo completamente indescriptible, porque veamos… se suponía que estábamos en un lugar rodeado de nieve, hielo y frío. Sin embargo nos golpeaba un aire húmedo y caliente. No solamente era eso, sino que frente a nosotros se abría una especie de selva verde, encastrada en la roca, la luz se filtraba de los costados, lo que no era del todo coherente, entonces… Agucé la vista desde donde me encontraba, pero era muy difícil. Terminé por creer que nos encontrábamos en alguna especie de bóveda natural, quizás una especie de burbuja aislada del exterior con su propio microclima. Lo coherente sería que la luz traspasara alguna capa delgada de hielo, pero jamás podría estar segura.

Tenía miedo de poner un pie fuera de la real nieve que había estado rodeándome por semanas. Frente a nosotros había una especie de jungla, con olores de jungla, con sonidos de jungla… con todo… pero no sabía si aventurarnos o no. Pequeños riachuelos se abrían paso como venas en el bosque verde y algunas estatuas y lo que parecían ruinas eran devoradas por el manto verde característico del lugar.

¡Panda! No… me quejé tratando de atraparle en el aire, pero era demasiado tarde, el animal ya se había aventurado hacia lo desconocido.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Mar Mayo 20 2014, 22:00

Me lancé sin pensarlo tras el tigre y pronto me di cuenta que no había sido una mala idea. Las risas despreocupadas de varios niños hicieron eco en la gran arboleda. El sonido del agua corriente me traía paz y hacía que me sintiera en casa. Un par de sombras corrieron en paralelo a Panda y a mí. Instintivamente nos juntamos y decidimos continuar nuestro recorrido hasta encontrar a alguien que sí se mostrara ante nosotros.

No tardamos mucho en encontrarnos con varios niños. ¡Pequeños niños bestia! Y lo que tenían en común era que todos y cada uno de ellos estaba protegido por los rasgos de los tigres. Cuatro menores estaban frente a nosotros. El más alto me llegaba poco más abajo del pecho.

¿Cómo te llemas?-
¿De dónde eres?
¿Quién es él?
Deberíamos llamar a los mayores…

Todos ellos parecían tener mucho para decir, a excepción del más pequeño –y prudente a mi gusto- estaban curiosos y se les notaba en cada parte de sus pequeños cuerpos.

Mi nombre es…

Indira dijo una voz tras de mí. Cuando me di la vuelta una gran sombra desaparecía tras unos arbustos. Miré a los pequeños con la interrogante en mi rostro, pero estaba segura de que no sacaría nada de allí.

Eh niños, dejad a la joven en paz. Sus padres les están llamando y parecen bastante cabreados canturreó una voz femenina en el aire y de un salto se posó frente a nosotros, momento en el que los cuatro se desvanecieron como vapor. Delante de mí, estaba una mujer cubierta por una fina capa de pelo brillante y rasgos exóticamente félidos. Su vientre estaba abultado con una preñez notoria.

No sabía qué decir. Por mi mente solamente pasaba que estaba en el lugar indicado.

No lo puedo creer. La última albina, existe y está aquí, frente a mí. Mis preocupaciones están cubiertas jaja rió despreocupadamente. No entendía nada, pero bueno, me limité a sonreír tímidamente mientras le extendía mi mano.

Encantada, mi nombre es Eco, este es Panda y estamos buscando…

¿Esto? dijo con la sonrisa plantada en su rostro mientras señalaba la magnificencia de nuestro alrededor.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Mar Jun 03 2014, 01:44

Le sonreí un poco apenada, claro que buscábamos eso… pero también mis orígenes. Así es le respondí en tono bajo al tiempo que nos estrechábamos. Debes estar cansada, acompáñame, te llevaré a un lugar confortable para que te pongas a gusto. Luego hablaremos tú y yo de lo que quieras saber

Sus palabras si bien amables, fueron cortantes. No pude hacer más que asentir y preguntarme quién habría sido el que susurró el nombre de mi madre. Ella comenzó a caminar hacia un punto que ya no sabía cuál era; lo cierto es que aunque siempre había sido buena para hallar los puntos cardinales, sentía que allí “abajo” estaba desnorteada. Al cabo de unos diez minutos caminando en un estrecho sendero en la hierba y la vegetación de aquél pequeño bioclima llegamos a una especie de acoeducto-portal.

Spoiler:

Eché mi cabeza hacia atrás a medida que lo cruzábamos, buscando grabar en mi memoria cada uno de los finos detalles de sus capiteles y bases, hecho que le arrancó unas risas a nuestra comensal. Sonreí en silencio y me sequé con el reverso de mi mano las pequeñas gotas de cristal en mi frente.

¿Falta mu…? comencé a preguntar, pero mi boca quedó semi abierta y trancada a mitad de la frase. Un despampanante pasillo de piedras antiguo se abría ante nosotros para luego desembocar a pocos metros en una construcción hermosa, antigua, sobria pero detallada. Simplemente genial. Me alegro que te guste. Le pertenece al líder de nuestro clan. Tragué saliva al escuchar eso. Creía que… comencé a decir dando pasos hacia atrás, como si el lugar estuviese maldito.

Casona:

En realidad no sabía qué esperar desde que llegué a ese lugar, pero definitivamente no estaba en mis planes que existiese algo así como una estructura y hogares como esos de un líder desconocido del que nunca escuché hablar. Jamás se me pasaría por la mente quedarme en casa de un desconocido de esa forma, menos de uno de tanto rango y a decir verdad, no sabía si estaba preparada para hablar con él. Yo sólo quería ver a mi papá y mi hermano, un hermano del que me enteré por un dragón desconocido.

Tenía ganas de llorar.

Pero niña, ¡tranquilízate ya! Nadie te va a comer dijo la joven mujer acariciando su bulto para luego tenderme la mano. El líder no se encuentra aquí y como la sobrina de su mujer y la segunda descendiente después de su hijo, yo te estoy invitando. Tragué saliva y volví a ella, sin soltar al animal aunque no estaba del todo consciente del momento en el que le agarré.

Juntos ingresamos al lugar. La decoración era bella, ligeramente exuberante, pero no al exceso; los motivos eran una mezcla entre rústico con finos detalles de distintos lugares. Pude reconocer objetos que sólo había visto en las islas Ilidinenses así como maderas con el olor al bosque de Midgar u objetos que se ven en el gran puerto de Lunargenta. La verdad es que era muy variopinto, pero no por ello dejaba de conformar un mosaico hogareño y a la vez elegante.

El lugar no tenía una mota del polvo y estaba perfecto. Juzgaría que se cuidaba con demasiado esmero. Algo en él me recordaba a mi mamá. Me solté de ambos, permitiéndome recorrer la espaciosa habitación.La esposa del líder debe ser una decoradora excepcional. Quisiera preguntarle acerca del origen de los objetos que aquí se encuentran le dije volviéndome hacia ella. Perdona, pero no te he preguntado tu nombre ni me he presentado. Nosotros somos

Se quienes son, esperaba su llegada dijo con una sonrisa torcida, marcando así sus bellos rasgos que sólo conservaban la forma humana en silueta y armonía, el resto era animal me llaman Azalea dijo con una elegante reverencia. Con respecto a la mujer del líder, me temo que no podrás hablar con ella sentenció arrugando el ceño pero de eso es mejor que hables con el líder finalizó, saliendo de la habitación hacia un pasillo exterior para dirigirnos ahora en una gran cocina.

Me mantuve en silencio el resto del tiempo, me sentía incómoda y realmente no sabía qué decir. Probablemente era la primera vez que algo similar me pasaba… Sírvete lo que quieras y así lo hice. Revisé el lugar rápidamente con la ayuda de olfato  y vista. Busqué algo de carne para Panda –la cual había en abundancia- y tomé para mí una hogaza de pan que comí con un pequeño trozo de carne que rebané de un jamón cocido colgante además de dos mangos que eché bajo el brazo.

Gracias le dije, siguiéndola fuera nuevamente. Ahora nos condujo a una habitación que por dentro sólo tenía una especie de pozo labrado en roca y agua caliente y vaporosa en él. Es una larga historia… sólo… ven a bañarte cuando lo necesites. Sólo lo usaremos ustedes y yo aclaró guiñándome un ojo. Tomé una nota mental y nos dirigimos al último destino: mi cuarto.

Más bien parecía el cuarto de una princesa, unos delgados rayos de luz de filtraban por unas cortinas claras semi abiertas. La cama era de doble ancho, con tela mosquitera, muebles labrados en fina madera y varios objetos de valor como decoración. Sábanas de seda color pastel cubrían el lecho. No puedo aceptar este lugar Comencé a decir, pero ella fue tajante con su respuesta. Por lo que no pude objetar nada más.

Al cabo de pocos minutos, quedé “En mi casa”. Terminé con mi mango como Panda el suyo y luego nos dirigimos al baño. El agua estaba espectacularmente en la temperatura ideal, por lo que estuvimos más tiempo del que generalmente nos tomaba higienizarnos. Luego, volvimos al cuarto justo cuando los últimos rayos del sol iluminaban el lugar.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Mar Dic 09 2014, 14:23

Escuché un sonido tras la ventana, envuelta en una prenda de ropa ajena a mí que me esperaba curiosamente sobre la cama, me acerqué las cortinas y eché un vistazo fuera. No se veía más que el bosque nocturno que rodeaba la casa, pero aquél sonido de ramas moviéndose no eran las naturales del casi inexistente viento que arrullaba el lugar, no. Olisquee el ambiente en vano, ya que aún no estaba familiarizada con las esencias que me rodeaban. Busqué la compañía de Panda y con manos temblorosas, listas para clavarle las garras en el cuello a la primera amenaza, salimos en busca de quién quiera que nos estuviera asechando.

Después de un par de minutos prácticamente jugando a las escondidas, encontramos a uno de los niños que nos habían recibido horas antes y en su compañía un pequeño ejército de niños tigre de diferentes tamaños, edades y conformaciones, desde chicos con apenas algunos rasgos bestiales que bien podrían pasar por humanos superdesarrollados, como otros que eran poco menos que pequeñas bestias mimosas.

Si no cierras la boca se te caerán las babas dijo la voz juguetona de un hombre joven a mis espaldas. No había sido capaz de escucharle, aunque no me sorprendía. Los pequeños eran bastante ruidosos y no dejaban de picarme, preguntarme cosas o acariciarme. Al parecer yo era tan rara para ellos como lo eran ellos para mí. Me giré pensando en darle una merecida respuesta al desconocido, pero estuve demasiado ocupada intentando recuperar el aliento como para darle una buena respuesta.

Al igual que yo, usaba un taparrabos, pero su color era verde esmeralda y claro, con terminaciones mucho menos humildes, extravagantes quizá para un lugar tan remoto, pero ahora me estaba haciendo una buena idea del tamaño de ese… ¿Clan? por lo que intenté no parecer demasiado estúpida frente a él. Su porte era un poco más elegante que el mío y por algún motivo sentí una fuerte atracción hacia él. Mi pecho ardía bajo esas ropas que de pronto parecían ser muy pesadas y asfixiantes pese a la primera impresión que había tenido al ponérmelas.

Al igual que yo, solamente poseía unos pocos rasgos de tigre, sus orejas, una cola larga, fuerte y elegante, además de unas delicadas rayas que no dejaban de fascinarme. Panda me dio un ligero cabezazo y recordé que debía respirar. El joven, consciente de sus efectos sobre mí sonreía alegre consigo mismo, o al menos eso parecía, haciendo que la sangre se me subiera a la cabeza. Intenté decir algo, más las palabras se me atascaron en la garganta y no dejaba de balbucear cosas sin sentido mientras tartamudeaba.

Él se reclinó haciendo una sutil reverencia ¿Sería el líder? parecía demasiado joven, pero la manera y la gracia con la que se movía parecía sacado de una pintura aristócrata. Carraspee un poco y él reclinó su cabeza en señal de respeto, sus cabellos de un anaranjado que jamás había visto eran cortos y estaban parados, estilizados de una forma que nunca había visto antes. Pero lo que más impactaba eran sus ojos, unos grandes y desorbitantes ojos marrones, tan profundos que sentí estar parada en el borde de un abismo.

Abrí y cerré los puños, intentando juntar fuerzas y para cuando lo hizo él me extendió una mano, invitándome. Los niños ahora parecían alejados de mí y sus voces y gritos no eran más que una densa neblina en mi subconsciente. Mi atención dirigida solamente a aquél joven. Caminamos en silencio durante varios minutos, tomados de la mano, entre delgados senderos y amplia vegetación hasta que escuché el sonido de agua, al principio parecían insectos en un fuerte zumbar. Pero luego fue claro como el cristal, se trataba de una catarata. No Tenía más de cinco o seis metros, pero era hermosa. La luz de la luna llena se filtraba hasta un pequeño estanque que se formaba varios metros más adelante y allí nos detuvimos.

Es hermoso dije casi en susurros, como no queriendo perturbar aquella escena. Él pareció no escucharme, por lo que me volví hacia él, levantando ligeramente la cabeza para quedar a la altura de sus ojos. Te esperábamos fue su única respuesta. Y quizás fuera por la magia del lugar, la soledad, la calidez o su mirada, pero le creí y por unos momentos me sentí en casa. ¿Quién eres? le pregunté, pero mi voz fue silenciada por una especie de rugido dominante.

Quita.tus.manos.de.ella. A- ho- ra autoridad. Eso era claro. El joven me miró con ojos taciturnos y moviendo los labios en una mueca casi imperceptible soltó mi cintura, toque que no había percibido hasta el momento. La voz me pareció conocida, más me parecía más importante encontrar su fuente. Después de varios segundos escudriñando entre las sombras, encontré una figura inmensa y casi brutal. Una bestia erguida en dos patas, rodeado de tres grandes tigres que observaban intimidatoriamente a Panda, quién no se dejaba amedrentar a mi lado. Tragué saliva y di un paso al frente, respondiendo al llamado hipnótico de su mirada.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Miér Dic 10 2014, 16:59

La bestia, era un hombre tigre. Todo su cuerpo estaba cubierto de una densa capa de pelo, su barba blanca no era más larga que los bigotes de esos felinos, medía alrededor de dos metros y tenía una masa muscular importante…imponente. Sus tigres nos rodearon y él tomó uno de mis brazos como si yo fuese una niña pequeña, Panda rodeado por el trío y nos llevaron hasta la casa del líder. Nos sentamos en silencio durante tanto tiempo que no sabía si aún era de noche, no me atrevía a mirar por la ventana o elevar mi vista de la mesa frente a la que me encontraba. No había ningún ruido, al parecer todo el lugar había conspirado para que incluso el movimiento de algún bicho se escuchara ampliado.

Entonces él, quién no había quitado sus ojos de mí mientras se paseaba por la habitación, se sentó frente a nosotros y comenzó a murmurar algo en un idioma desconocido. Creí que estaba maldiciendo, por lo que me quedé muda en mi lugar, como si me hubiesen estaqueado allí. Por lo general yo era más extrovertida y no me dejaba manejar así, pero habían muchas cosas en juego y no estaba segura de poder manejar bien todo lo que estaba ocurriendo. Eran muchos cambios en muy poco tiempo y aún no conocía al dueño de casa, no sabía el nombre de aquél joven que había quedado atrás, junto a aquella hermosa luna ni tampoco sabía sobre mi familia, por quienes había llegado a ese lugar. Tampoco habían señales de la Azalea ni su gran vientre. Estaba fregada.

Entonces escuché un gran suspiro. Sentías que no podías despegarte de él, como si hubieran nacido para estar juntos dijo al fin, con una voz tan profunda que parecía abrir un hoyo en mi corazón, el que latía desbocado. Abrí los ojos de par en par, asintiendo, me aclaré la garganta luego de dos intentos fallidos por emitir un sonido. Exactamente. Sus ojos parecieron ablandarse un poco y se relajó sobre su silla. No son comunes las visitas, deberás perdonar su comportamiento. Siempre tiene un efecto similar sobre las féminas pero no esperaba que fueras así contigo también Día… él pensaba seguir hablando, pero me enderecé en la silla –increíble, pero aún podía enderezarme más- y le interrumpí.

Disculpe, creo que se refiere a la persona equivocada, mi nombre es Eco, no Día. Él pareció ido por unos instantes y luego me observó durante lo que pareció un tiempo interminable. Entonces con un movimiento suave y completo sacó del aire, mateializó de la nada mis armas. Estas armas te pertenecen ¿me equivoco? las mantenía en una mano, altas como para desalentarme incluso del pensamiento de retomarlas. Negué con la cabeza Las cimitarras son mías por derecho, son una herencia de mi familia. Las dagas también me pertenecen, las adquirí con mucho esfuerzo respondí. Comenzaba a sentirme un poco más cómoda ya que al parecer lo único bestial era el cuerpo de mi acompañante, no sus maneras.

Y tu madre se llamaba Indira. Entonces, tú eres Día se encogió de hombros como si con esa revelación no hubiera hecho más que rectificar a un niño que el cielo no es celeste, sino azul claro. Abrí la boca para contestar pero me quedé en silencio. Probablemente ese hombre sabía más de mi pasado de lo que yo quisiera. ¿Día? ¿conoció a mi madre? le pregunté al fin, sin saber a qué atenerme. Él me observó dubitativo, y luego de unos momentos asintió con la cabeza.

En una noche de verano, hace ya más de dos décadas un joven soldado fue enviado como delegado del clan de los hombres tigre del Norte. Un muchacho quizás, sin mucha experiencia, pero había demostrado su valía en guerras y tenía la estima de los jefes del clan y la familia. Su hermana mayor le acompañaba, era la mejor guerrera que hubiera nacido bajo la estrella del clan y la especie. Su misión era felicitar a un hombre poderoso por la adquisición de un nuevo harem que le llenaría de hijos y prosperidad. Lo que era bueno para todos los que estaban bajo su esfera de influencia hizo una pausa para verme a los ojos, como buscando algo en ellos y supongo que lo encontró ya que sonrió de lado y continuó con la historia, cruzando sus manos sobre la mesa.

Lo cierto es que ese joven se enamoró de una de las mujeres del harem cuando lo encontraron a medio camino antes de llegar a su destino. Ellas habían sido compradas en distintas tierras y conocerían por primera vez a quién sería su amo y señor. Viendo esto y habiendo visto a escondidas al humano que poseía a las damas, la hermana decidió tomar el lugar de la joven, convirtiéndose en primera esposa varios años después.

Al principio el joven guerrero fue severamente castigado por lo acontecido, pero la chica rescatada resultó que tenía sangre noble y era bien dotada, por lo que se le permitió ingresar a la familia y casarse. Tiempo después la prosperidad llegó no solo por la buena fortuna, sino por el conocimiento de que la buena hermana vivía una vida plena. Aquella quién había sido rescatada se casó con el hijo del jefe de familia y clan, adoptando el nombre de Indira, tú madre.


Claro que conocía parte de la historia y también sobre los primeros años de matrimonio de mis padres, pero no estaba al tanto del estatus de mi padre o el de mi madre. Su nombre en el pasado había sido Bresna. Una luz de reconocimiento inundó los ojos del hombre que de pronto pareció haber envejecido varios años. Así es. ¿Conoces el nombre de tu padre y hermano? negué con la cabeza y esperé a que él respondiera. Es curioso, ya lo conociste y por dos veces no has preguntado su nombre. Era el chico que estaba contigo en la laguna. Mi mandíbula casi se cae por la sorpresa y lo primero que hice fue atinar correr hacia la puerta y buscarle. Pero un fuerte agarre me lo impidió.

Tranquila, él no desaparecerá intentó reasegurarme. Respiré profundamente e intenté calmarme, pero era extremadamente difícil. Estaba a punto de sentarme cuando la puerta sonó un par de veces y sin esperar una respuesta la figura ya conocida traspasó el umbral y se dirigió a mí. Mi visión se tornó borrosa y sentí que las lágrimas armaban anchos caminos por mis mejillas.

¡Oh padre! ¿Qué le has hecho?
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Mensaje  Eco el Jue Dic 18 2014, 14:20

Pasaron varios minutos antes de que pudiera hablar a través del nudo en mi garganta, más aún para decir cosas cuerdas o hilar pensamientos. Mi padre había resultado ser el guerrero que salvó a Bresna: Ivan Sannack y mi hermano, Louis Sannack. Al parecer mi madre adoptó el apellido que había recibido al entrar al clan cuando huyó y mi nombre no era más que la forma en la que me llamaba mi padre por parecer una copia descolorida de mi hermano y de todo lo que él hacía. No me puedes culpar, Louis siempre iba de aquí para allá y siempre le seguías a todos lados imitando sus movimientos completó con una sonrisa.

El sol ahora estaba en la primera cuarta parte del cielo. Habíamos pasado toda la noche hablando y comentando cosas. Me habían explicado como funcionaba la vida en un clan, cuáles eran las relaciones de poder, el lugar de los tigres blancos allí, cómo vivieron la partida de mi madre y la sorpresa al no hallarla bajo el cuidado de su familia. La mudanza obligada de los tigres desde las llanuras nevadas hacia este remanso escondido en el poblado abandonado y el sentimiento de deuda y agradecimiento desde las épocas de mi tátara abuelo Vermoth quién se aventuró para proteger a su familia así como el apoyo de otras familias de tigres hacia mi padre para dar lugar a ese clan.

Después de un merecido desayuno, Panda se encontraba entre familia con una gran cantidad de tigres domesticados que lo reconocían, observaban y le daban su lugar. Por mi parte fui presentada a tantas personas que creí no ser capaz de recordar todos los nombres, rostros y mucho menos poder relacionarlos. Los siguientes días los utilizamos para conocernos mejor, compartir ideas, enseñarnos cosas. Papá quería tener información acerca de ciertas cosas que pasaban en el exterior, ya que ellos pocas veces se aventuraban fuera de su escondite. Muchos recuerdos del pasado fueron removidos y era doloroso, pero las nuevas memorias que hacía cada día aliviaban mi corazón y mi mente.

El gran Ivan no solo era gigante y su presencia impartía respeto, sino que era querido y apoyado. Al principio fui tratada con respeto, con una mezcla de forastera con eso de ser “la hija de…” o “la hermana de” pero poco a poco me fui ganando sus corazones con ayuda de mi querido Panda. Algunos días en el mes se hacía una especie de reunión para discutir temas de convivencia y para conversar y divertirse. En esos días todos pedían por nuestros actos de circo y algunas veces tenía que pensar muy duro para dar con algo nuevo y original.

Pasaron meses de esa forma, conociendo, aprendiendo cosas como una esponja, dedicando preciosas horas con mi padre y hermano aprendiendo los deberes de la hija del señor así como el de las mujeres dentro del clan y principalmente, el rol de una tigresa blanca en ese lugar. El clan consistía de unas cincuenta personas, más o menos, contando niños, aunque habían más extra muros y en otras localidades de Aerandir, también discretamente ubicados. Donde nos encontrábamos, solamente éramos cinco tigres albinos, de ellos dos éramos mujeres y yo la más joven, la anciana había sido… era una especie de tía abuela mía lejana, tan llena de arrugas que podría rastrearse el tiempo si se escarbaba en ella. Los hombres tenían distintas edades y de alguna forma más cercana o más lejana teníamos algún pariente en común. Era raro cómo casi todos en ese lugar en poco tiempo podían llegar a saber sus orígenes familiares y hasta qué grado se emparentaban además de otros recuerdos que yo ni siquiera sabía que deberían de ser atesorados…

Después de varios meses en eso que podría ser llamado pueblo, comenzaron mis entrenamientos como guerrera del clan.
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Re: Secretos de Familia [interpretativo/solitaria][finalizada]

Mensaje  Eco el Mar Ene 06 2015, 23:53

Cierto día noté a mi padre preocupado y con extrañeza intenté en vano averiguar qué era lo que aquejaba su corazón más no recibí más respuestas que algunos bufidos o miradas llenas de un sentimiento que no había visto jamás en él y que no sentaban a su rostro: temor. Para entonces Azalea ya había tenido a sus cachorros. Se trataba de trillizos; los pequeños eran saludables y fuertes, como todos las pequeñas fieras de la aldea.

El humor de padre parecía haberse extendido a toda la aldea. Louis se había ofrecido a llevarme a un lugar escondido que pocos conocían, él era de las pocas personas a las que no le afectaba padre, ni lo que pensaran los demás, mucho menos se hacía mala sangre por pequeñas cosas, más compartíamos un lazo tan fuerte que con solo mirarnos comprendíamos lo que el otro sentía. Era genial tener un hermano, mucho más un gemelo y mejor aún, toda una aldea y clan tras tu historia.

El día de calidad con Lou fue absolutamente genial, pero algo comenzó a olerme raro cuando él no demostró interés alguno por bajar a la aldea antes de que cayera la noche. Dijo que estaba algo cansado y que quería mostrarme las primeras luces del amanecer desde aquella altura. Nos encontrábamos en una cueva tallada en la piedra y el hielo, muy cerca de la superficie pero a varios metros bajo el nivel más seguro del suelo de la antigua ciudad de los dragones. Sin mucho que agregar, me volví una especie de bolita entre Panda y la siempre fiel tigresa de mi hermano: Clarita, y allí dormí, bajo la vigilancia de mi sangre.

Despertamos antes de que los primeros rayos del sol bañaran el suelo sobre nuestras cabezas. El hambre había comenzado a picar pero lo que más me incomodaba era que mi hermano no hiciera alguno de sus comentarios lascivos sobre alguna de las chicas del clan. Él era un mujeriego declarado y según él “a mucha honra” pero eso estaba faltando desde el día anterior. Me pregunté si algo andaba mal con él o si querría contarme que había dejado embarazada a alguna de sus noviecitas pero lo que siguió me hizo carcajearme tanto que el eco de mi voz retumbaba tras nuestros oídos.

-¿Yo, tu esposa? ¿estás de broma? ¿Qué has hecho Louis?
-¿Qué? es una propuesta razonable, no habrá mejor madre para mis hijos que tú y siendo albina probablemente nuestros hijos lo sean, lo que me dará el pase directo a liderar el clan después de padre

Vi la seriedad en sus ojos y dejé de reirme mientras sentía que la sangre se drenaba de mi rostro. No es posible que estés hablando en serio, estoy segura de que esto de ser líder no te interesaba. Tampoco creo que sea idea de papá, dime ahora mismo qué se traen o te juro que… miraba el suelo buscando quizás que me susurrara la mejor de las amenazas para decirle a ese pedazo de tronco que tenía por hermano, pero nada se me ocurrió. Entonces salí disparada hacia la aldea.

Podría estar en desventaja en lucha frente a él, aunque ya había zanjado casi todas las diferencias y la mayoría de las veces terminábamos en tablas, pero había algo que él no tenía y era un cuerpo esbelto y ágil para atravesar la espesura de la pequeña jungla sin ser alcanzada por las ramas, por lo que le saqué una buena ventaja y me encontré con un escenario que no era precisamente lo que esperaba.

Todos estaban reunidos en la plaza aunque no era día de reunión y un desconocido que no era nada más ni nada menos que un dragón con una buena escolta de no menos de una docena de sus pares estaba observando con escrutinio a las mujeres del clan y a los hijos de mi prima. Paré en seco frente al que parecía el líder, a apenas centímetros de su cuello. Todos parecieron contener el aliento en ese momento y fue entonces que todo cayó en su lugar en mi mente. Todo tuvo sentido. La verdad que se me había estado ocultando y que yo no quería conocer ahora se plantaba desnuda frente a mis ojos.

-Ind… comenzó a decir el desconocido mientras tendía una mano hacia mi cuello para violentamente tomarlo. Sentí que podría quebrármelo si él lo deseaba y el aire faltaba en mis pulmones, pero combatí como pude mis ganas de defenderme y bajé mis brazos a los costados resignada. Él veía en mi a mi madre, de eso estaba segura así de como que de él había sido la culpa de mi exilio. Pero ¿por qué?

-Deja a mi prometida Harold, ella es la siguiente líder del clan, lleva en ella mi semilla diría la voz de mi hermano, segura, amenazante.

Los ojos de mi agresor parecieron volver a la realidad y se enfocaron primero en él, luego en la masa de mi padre que se debatía por acercarse y quedarse plantado en su sitio y luego en mí, en mis ojos azules, no el los miel de mi madre, en mi pelo blanco, muy distinto al ébano puro que había pertenecido a la líder de Sannack y finalmente en mis orejas redondeadas, las que estaban perfectamente sanas a diferencia de las de mi madre quién después de un desafortunado accidente –que estaba segura no había sido tal sino parte de alguna agresión de aquél dragón- tenía su lóbulo izquierdo rajado hasta la mitad de su volumen.

Lentamente los dedos constrictivos comenzaron a aflojarse y caí al suelo en cuatro patas. Rápidamente fui levantada por brazos desconocidos y miré que estaba en poder de los horribles seguidores del tal Harold ese, quién ignoraba a mi hermano mientras daba órdenes apresuradas para una boda allí mismo. Miré los rostros de todos mis amigos y encontré en ellos distintos sentimientos: odio, sospecha, coraje, tristeza, resignación pero lo que más sentí era que no iban dirigidos hacia los dragones, sino hacia mi.

Cuando la tos se fue lo suficiente como para recobrar mi voz hablé desde las espaldas del que parecía querer ser mi futuro marido. Y tú ¿de verdad te quieres casar conmigo? pregunté usando el tono de las calles de Lunagenta, decidida a deshacerme de él de la forma más diplomática posible. Como veía las cosas ese tipo quería ser mi dueño, pero no sabía por qué. ¿Por mi posición? Eso no podía ser ya que para ello debería de engendrar a un pequeño albino y eso no sería posible con él, ¿entonces? Nuevamente todo volvió a hacer click en mi cabeza.

Eres un coleccionista dije algo chocada mientras que los que me sostenían parecían haber caído en la misma conclusión que yo o estaban demasiado avergonzados por lo que estaba siendo revelado a toda voz. Observé a mi padre, tenía sus puños cerrados y miraba hacia el frente con ojos enmascarados. Evité buscar la vista de Louis. …y te vales de tu poder como un dragón para venir aquí a demandar tus derechos ¿no? Y dado que soy la última nacida con esta piel… me detuve asqueada, no quería seguir diciendo más nada ni averiguando más sobre el oscuro pasado.

No importa, nada importa, ya que por derecho me perteneces y si estás esperando un hijo con ese que es tu hermano por mí mejor dijo relamiéndose los labios. Puse mi cabeza de lado y le sonreí, no podía hacer nada estúpido, sabía que no debía de haber venido a ese lugar y que como la hija del líder debía de dar el ejemplo, pero tampoco iba a dejar que el sacrificio de mi madre fuera en vano. Ella había querido darme una opción y ¡por todas las deidades! La estaba tomando.

Es cierto, eso no importa. Nada limpiará mi nombre, es de público interés que le he pertenecido a todos los hombres que hay desde aquí hacia Lunargenta y que mi interés reside en las mujeres. Tener a un dragón respetable como marido solucionará mis problemas y será una buena excusa para no salir a matar para comer. ¿Sabías que me buscan en cada pueblo y ciudad desde el Sur hasta aquí? Este había sido mi último refugio pero…¡oh mi señor! Me rindo gustosa ante el yugo de vuestra ley y cederé ante cualquier petición que tengáis para mí. ¡Pedidme! ¿queréis que cometa parricidio aquí, frente a todos para comprobar mi devoción a ti, ¡oh! hice una pausa en mi discurso y me acerqué de una forma muy poco femenina al primer dragón que estaba a mi lado, quién me miraba incrédulo y hasta parecía hacer fuerzas para no alejarse de mí y mi impuro cuerpo. ¿Cuál es el nombre de este idiota? pregunté más alto de lo que la etiqueta lo permitía.

“Los dragones y su orgullo” pensé para mi mientras caminaba de regreso hacia la gran puerta que meses atrás me había permitido conocer a mi familia, al clan. La situación se había solucionado de una forma bastante diplomática, después de todo, era una verdad latente que a l tipo le faltaba una chaveta, pero debido al maldito orgullo y la deuda de los tigres hacia ellos la situación se había vuelto insostenible, pero ahora… todo había quedado solucionado y yo, había decidido volver a mis andanzas antes de tomar alguna decisión con respecto a mi residencia permanente.

La despedida había sido dolorosa, pero tenía muchas cosas en qué pensar. La más importante era mi madre. Lo primero que debía hacer era visitar su tumba.

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