Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

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Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Sáb Ago 16 2014, 19:36

Off rol: Johannes, Sydara, si algo no encaja, no os gusta o no os parece bien, ya sabéis, me avisáis y edito~  Lo he dejado así por si queréis poner, como ofreció Sydara, que llega un grupo de elfos que se oponen al liderazgo de su clan, o si por el contrario queréis otra cosa, ¡por mi de acuerdo! No tengo problema respecto al orden.

Venimos de aquí: "Como último recurso"

~  ~  ~  ~  ~  ~  ~

Llovía copiosamente. Era el final de la tarde, y todos los alrededores de la casa en el árbol que tenía la función de hospital estaban empapados. El sonido era relajante y tranquilo; pausado. Habían pasado dos días desde que llegó allí con Johannes, y su ceguera aún perduraba, quedaban unos seis días y medio, pues había pensado salir aquella noche, y eso lo dejaba con ese margen de invisión.

Ébano estaba medio recostada en unos cojines, en un pequeño balconcillo que se recortaba en la pared de madera, desde donde se podía ver parte de las copas de los árboles cercanos. Podía oler la tierra mojada, así como todos los aromas potenciados por la lluvia.  Suspiró y miró al cielo, que se mostraba completamente encapotado y cubierto; gris, en tonos oscuros. Se percibía levemente la luz del sol, o al menos eso pensaba ella, pues quedaban un par de horas hasta el atardecer, cuando tenía pensado salir de allí.

La vampiresa se irguió, se incorporó sentada y sacó del bolsillo el frasco que el elfo le había dado y que tan útil le había resultado. Quedaba poco de esa sustancia rojiza; la observó a la leve luz y abrió el frasco para apurar las gotas. Esperaba aguantar con eso un tiempo, de modo que lo guardó y se incorporó para buscar a Johannes luego de agradecer a los elfos su ayuda.

Lo encontró sentado sobre su cama, le preguntó sobre si estaba listo y luego, le comunicó que le esperaría en la puerta, con el caballo. Sabía que quería valerse por sí solo, y la distancia de la cama a la entrada le pareció buena opción para que recorriese sin ayuda.

De modo que salió fuera, tapada igualmente con su capa, por si acaso; no terminaba de fiarse del sol. Mientras esperaba, supuso que debería devolver el caballo a su dueño cuando llegasen, de modo que decidió pasar por el cuartel para ello.

Una vez que Johannes hubo llegado, le ofreció su ayuda para subir al caballo, y luego ella subió, detrás. Y comenzó un paso lento por el sendero que salía de allí.

El cielo continuaba nublado y aún lloviznaba aunque menos ahora. El Sol, por las tonalidades en el ambiente, parecía empezar a ocultarse. "Mejor..." -pensó ella, pues se movía más y mejor de noche.

Echó a trotar cuando hubo pasado una media hora de camino, pero cuando empezaba a pensar que tendría buen ritmo, su oído le permitió detectar pasos de caballos, a lo lejos. Tensó los músculos y se puso alerta. Podían ser elfos, sí, pero podían ser amigables o no, o incluso otras razas, como ellos.

-¿Has oído eso? -preguntó a su compañero con la esperanza de obtener una más certera respuesta debido a su momentanea ceguera.



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Lun Ago 18 2014, 19:04

Solo dos días habían pasado desde que desperté de aquella terrible pesadilla y darme cuenta de que mi capacidad visual se había reducido a cero. Me incomodaba mucho estar sumergido ante toda esa oscuridad. A veces sufría ataques de ansiedad ante la situación y estaba a punto de arrancarme las vendas de los ojos y abrir con fuerza los parpados para intentar ver el color de las hojas. El calido y fuerte brillo del sol que acaricia cada superficie a su paso. Por lo menos conocer la absurda decoración de la habitación en la que había permanecido durante mi convalecencia.

No todo era tan malo. El resto de mis sentidos se esforzaban por mantenerme cuerdo y llevar a mi mente estímulos que de ninguna otra forma habría disfrutado tan plenamente. El olor de la tierra y la hierva mojada se colaba entre las hendiduras de la ventana, inundando son su delicioso y fresco aroma mis receptores olfativos. La delicada y fina tela que servían como sabanas, delicadamente bordadas, me sumergían en un apacible y cómodo sueño entre nubes de seda y algodón. Por las noches, los ecos de algunos cantos elficos, entre sus matices del grave y el agudo, armonizaban con deleite a mis oídos. No podía percibir la naturaleza de sus cantos, todos iban impregnados por diversos sentimientos y emociones. Para mi, eran un deleite único. un arrullo en medio de la tempestad que ayudaban a conciliar el sueño.

La señorita Ebano había sido muy amable e incluso aquellos que se esforzaban por soportar mis caprichos de niño refunfuñon, habían ayudado en mi recuperación y me habían encaminado nuevamente para dejar esa fría y solitaria cama en medio de la antesala de la muerte. Ahora la apacible tarde se veía invadida por el tranquilizante sonido de la lluvia. Pasaba las yemas de mis dedos por las sabanas que habían fungido como nido durante ese par de días, me despedía de ellas pues sabia que precisamente hoy seria el día en que Ebano y yo, abandonaríamos el hospital y reanudaríamos nuestros caminos.

Mi compañera atravesó la puerta y dio la pauta para prepararse. Me levante con facilidad de aquella cama, la palpe por ultima vez para despedirme. Me dirigí hacia una mesita de noche, donde se suponía estarían mis cosas. Una tras otra las tome. El ritual para enfundarme en mis ropas y armaduras lo tenia perfectamente practicado y ensayado. Aun sin el uso de la vista, sabia donde iba cada pieza, como debía ser ajustada y el como tenia que verse con aquella perfección que procuraba en mi apariencia. Las prendas estaban colocadas. Tome mis armas y colgué sus fundas con cuidado en mi cintura, estaba completo nuevamente. Las dagas y katares se balancearon con elegancia sobre mi centro de gravedad. Pase mi mano por mi cabello, no sabia como se veía pero no podía lucir peor que en esa cama. Con cariño envolví mi cuello con la bufanda. Todo estaba listo.

Con ayuda de mi mano y alguna gentil indicación, llegue hasta donde se encontraba Ebano, esperándome. Amablemente me ayudo a montar al caballo que nos había facilitado aquel guardia de Lunargenta, el cual nos ayudaría a volver a la ciudad y de ahí, podría arreglármelas por mi mismo, al menos eso pensé. Comenzamos la cabalgata, el sendero estaba puesto y la disposición hervía en nuestras venas. Ajuste mi bufanda para cubrir mi boca y nariz. El clima era perfecto, aun más para ir acompañado por una vampireza. El viento acariciaba delicadamente mi cabello y golpeaba mi rostro para hacerme despertar. Los sonidos del territorio elfico eran maravillosos. Una sinfonía de la naturaleza abriéndose a nuestro paso. Disfrutaba del viaje, no hacia mucho que habíamos comenzado, cuando algún sonido de cascos, golpeando contra el suelo, fueron perceptibles a algunos metros de nosotros.

- ¿Has oído eso? Pregunto mi compañera con cuidado. - Lo he escuchado. Si no me equivoco, estarán aquí pronto. Me sorprendió lo mucho que mi percepción por los sonidos se había agudizado de forma esplendida. - Esperemos que no sean problemas. Agregue a la charla. A pesar de todo, este era un territorio desconocido para mi y dudo mucho que todos sus habitantes se comportaran tan amablemente con los vampiros y humanos.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Mar Ago 19 2014, 00:23

-Vaya tarde...-murmuré malhumorado cubriendo más mi cabeza con la capucha, con la vista alzada hacia la lluvia. Había oscurecido muy pronto, y las circunstancias no eran nada favorables para un negocio con la gente de Alyssa y Oberyn.

Esa mañana había recibido una carta diciendo que alguien de la casa de Lólindir Ar-Feiniel había sido capturado por ellos, quienes ansiaban nuestra caída desde que los ancianos elfos nos dieron el mando heredado por nuestros antepasados. En ese día no había visto a Lys, ni Hyur, ni a Aria, ni a los tenientes, pero las órdenes eran claras. Me habían indicado que me adentrara hacia el este del bosque, en una zona llena de pendientes y que poco me gustaba en días así; que se negociaría el rescate con quien sea que tuvieran.

De la mañana había padecido la ansiedad que fue aumentando a cada momento sin saber de nadie y no recordaba que alguno hubiese tenido planes. Me gustaba ser informado de las cosa que ocurrían y más para estar preparado en situaciones así. Aunque varias veces algunas decisiones me tomaron por sorpresa, y ya nada podía hacer. Cosas que amargaban, claro. Si el no encontrarse en la Casa había sido por alguna razón y no me había enterado, juraba que me haría oír, o bien... Haría lo mismo a ver si les gustaba.

También podía estar amargándome por nada, pues la noche pasada había sido muy extraña. Aria y yo habíamos estado hablando, y pasando entre silencios incómodos había bebido algo de hidromiel por el sólo motivo de darle utilidad a mis manos. Después de ello, me había retirado a dormir, pero como si fuese normal, había dejado que ella permaneciera en mi habitación, y después vagamente recordaba como un sueño, que de pronto estaba en mis brazos... Bueno. No es necesario contar todo. Sin duda, había algo en esa bebida, pero no me importaba. Ella sabía que engañarse con la bebida no lograría cambiar nada en mí respecto a lo que sentía por ella.

Al despertar, algo tarde, ella ya no estaba en mi cuarto, y la nota estaba sobre la mesa de luz, junto a la lámpara de aceite y pétalos de rosas que Aria había dejado para esa noche, así como las copas. Me reprendí un buen rato por haber aceptado conversar con ella y caer en su juego. Nada se podía ya.


Sólo estaban mis guardias, además de los otros que siempre se quedaban resguardando por la seguridad de Lólindir Ar-Feiniel. Había dejado el mensaje con lo sucedido adjuntando también la carta por si alguno aparecía. Oliver, Zod, Lex y Linel me acompañaban al lugar de encuentro, bien armados, así como la infaltable espada y arco míos, y las respectivas armaduras debajo de las capas empapadas por la lluvia, todo con emblema del clan. Los caballos en los que nos transportábamos por el empinado sendero, portaban armaduras también, dándonos seguridad de que si tenían alguna emboscada, no saldrían gravemente perjudicados. Lo único que no llevaba en mi caso, era un yelmo como ellos.

Llegamos a un claro del bosque, tras al menos una hora de galope, y detuvimos a nuestros caballos.
-¿No es aquí el lugar?-pregunté mirando al entorno. Oí unos ruidos y alcé la mano para que nadie hablara, haciendo que Lionel cerraba la boca, que iba a responderme. Tomé con cuidado mi arco, mientras volvía a alzar la vista, esta vez en dirección a la copa de los árboles, escudriñando a traves de la penumbra y poca visilibdad que teníamos, algún indicio anormal entre los ruidos, esperando oír algún grito de advertencia, o  en el peor de los casos, el sonido de una ballesta o arco. Tomé una flecha de mi carcaj, colgado del lado derecho de la cintura y la coloqué sobre el tensor, sin dejar de mirar a los árboles. Mis guardias me imitaron. Me disponía a apuntar al primer movimiento que descubriera, sin decidirme a tirar a menos que percibiera algo hostil en verdad.



_________________
Off rol: siento que quedé corto con el post, pero escribía y sentía que iba a largo xD Espero que les guste y si alguno está en desacuerdo, un mp ^^. No estaré hasta la noche de hoy, estaré en la facu todo en día y luego en armas u.u.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Mar Ago 19 2014, 16:19

Johannes y su vista invalidada era muy útil para detectar sonidos, pues al parecer había escuchado el trote de un caballo, como ella.

- Lo he escuchado. Si no me equivoco, estarán aquí pronto. Esperemos que no sean problemas.
-le dijo a ella, aunque no sonaba muy convencido.

-Ya.. Los pasos suenan más allá. Yo también espero que no sean problemas, aunque tengo entendido que hay muchos elfos que recelan de otras razas... -se quedó pensativa un rato mientras el caballo disminuía la marcha- Johannes. Creo que lo más indicado es acudir nosotros al encuentro. Si huimos, pensarán que no tramamos nada bueno, entra la noche y soy una vampiresa. Si te parece bien.. Podemos bajar por las pendientes, en dirección al sendero y a un claro que, me parece, hay más allá.

Esperó su respuesta que deseaba que fuese positiva. Pensaba realmente que podrían no ser bien recibidos: iban en un caballo de un guardia, un guardia elfo, era de noche, y ella era una vampiresa. Y sabía de sobra que mucha gente en Sandorai era cerrada, que debía respetar sus costumbres y preferencias y a veces, eso indicaba no adentrarse en ciertos lugares.

Deseaba con todo su ser que no fuese ningún sujeto problemático aquel cuyo caballo se escuchaba y para evitar líos, Ébano creyó más adecuado acercarse, a modo de buena señal...

De modo que tras la respuesta de su compañero encaminó el caballo hacia el lugar de donde provenían los otros sonidos de cascos. La sorprendió un terreno en pendiente, hacia abajo, de modo que el caballo echó a trotar, veía los árboles pasar más deprisa, y los arbustos zumbar a su paso. Se acercaban a un claro y ella no se lo había pensado dos veces... Era ahora cuando comenzaba a dudar de su decisión tal vez equivocada.

Aminoró el paso y con todos los sentidos alerta, músculos tensados, entró en el pequeño claro en pendiente que guardaba algo. O alguien, totalmente inesperado.

Emitió un sonido de freno al caballo y tiró de las riendas, esperando que no fuese brusco para Johannes, y a la vez alzó la vista al frente. Había hecho ruido para hacerse notar, para evitar el sigilo y que pudiesen tomarlos por maleantes, y como producto de ello, tenía ante sí a un elfo con sus guardias, apuntandolos con un arco diréctamente, y no dudaba de su punteria. Más bien, tenía a Sydara y a dos de sus guardias, ahí delante.

Un torrente de imágenes y recuerdos golpeó a la chica, que reconoció a los encontrados. Llevó una mano a su rostro y cerró los ojos "Oh, dioses..." - musitó en voz baja. Fue ese momento en el que se dio cuenta de que con Sydara había abandonado su fría apariencia de impasibilidad, y encontrarlo con Johannes delante, la ponía en una duda existencial de personalidad. No se había acordado de que él vivía allí, y lo último que quería era ser indiscreta, u ofenderle invadiendo su territorio. Solo esperaba que todo aquello acabase bien.



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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Mar Ago 19 2014, 22:56

No creí equivocarme. aunque de un momento a otro así fue, pues el sonido del galope a lo lejos se detuvo de golpe. Al parecer los jinetes de dichas bestias habían decidido detenerse para evaluar el terreno y la situación a su alrededor. Agache la cabeza y me encogí disimuladamente de hombros. Respingue la nariz en busca de alguna otra señal pero mi percepción no podía decirme mucho. Sin dudas mis sentidos se agudizaban en la frecuencia de mi visión, pero tampoco es que lograría desarrollar un agudo olfato como el de un licántropo o un sensible oído como el de los elfos.

- No estoy seguro de si sea buena idea pero creo que será lo mejor. Procura ir con cuidado. Lleve mis manos a las riendas del equino, procurando no estorbar el control para Ebano. Me sujete con fuerza pues en caso de un veloz escape, lo menos que quería era caer y tener mas dificultades. En caso de una brusca caída, un tenue dolor en mi tobillo aun permanecía frecuente. Me lo había lesionado al caer por la trampilla en el cementerio al parecer y aunque había sanado gracias a las habilidades elficas, aun podía sentir algunas molestias en él.

Ebano reanudo la marcha del equino. Todo lo que percibía era el fresco aire pasando por mi piel y el aroma de los árboles agitando sus hojas en el viento. El cabalgar del caballo se presento un poco mas inclinado, al parecer íbamos cuesta abajo de alguna pequeña loma, el caballo no pudo evitar ir un poco mas aprisa. El oído mi decía que atravesamos algunos árboles y arbustos en el camino, pero todo lo demás, permanecía bastante callado, incluso mi compañera se mostró concentrada y su silencio no me inspiraba nada de tranquilidad. Algo ocurría en los alrededores, pronto lo averiguaríamos.

Ebano detuvo repentinamente al cuadrúpedo, haciendo que me zarandeara levemente. - ¿Sucede algo señorita Ebano? La respuesta a mi interrogante fue nula. Pude notar una alteración en la respiración de mi compañera quien se mantenía en silencio, probablemente estoica. Ahora sabia que algo ocurría, pero no podía ver nada. Intente guardar el mínimo silencio y averiguar por algún sonido que me diese alguna señal. Me fue imposible escuchar algo y el silencio comenzaba a ponerme nervioso. - Ebano, por favor, ¿Que es lo que pasa?
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Miér Ago 20 2014, 06:36

Bajé el arco entrecerrando los ojos para visualizar a quien o quienes se acercaban. En el caballo en que iban, bajaba la pendiente hacia el claro donde se encontraba con sus cuatro guardias elfos. Eran dos personas encapuchadas en negro, pero no fue difícil recordar el rostro pálido de la joven de cabellos dorados, y a su acompañante peliblanco. Extraña relación, situación y circunstancias. No dejé de apuntar con mi arco, pero ya no tensaba la cuerda. Pensé que podría tratarse de alguna trampa, que ellos serían los prisioneros, pero ella ni él estaban asustados. ¿Y porqué juntos? Los soldados detrás de mí, tampoco sabían que hacer, y esperaban orden mía.

Terminé bajando el arco hacia mi regazo, a la vista sorprendida de los cuatro que dudaron y seguramente preguntándose qué estaba haciendo yo. Bajé mi diestra en señal de que bajaran sus armas también.
-No son enemigos... Lo contrario-hablé sin quitar la mirada de los dos viajeros. No pude evitar una sonrisa al recordar mi encuentro con Ébano y el duelo con Johannes, aunque algo en su mirada me indicó que no iba todo bien-Ébano... y el señor "Joh"-no recordaba bien si ese era su nombre realmente. Hablé fuerte para hacerme oír tras el aguacero que caía sobre nosotros, golpeando con fuerza los charcos de lodo, y las hojas susurrando con el viento que azotaba.

La sorpresa de encontrar a ambos me hizo olvidar momentáneamente el objetivo por el que allí estaba. Jalé un poco de las riendas para dirigirme al centro del claro, y ver mejor el rostro de los viajeros.
-No pensé que os gustaban los paseos bajo una noche lluviosa.. ¿Que os trae por estas tierras?-quise saber. Observé los ojos de ella. Me alegraba mucho volverla a ver. No habíamos conseguido contactarnos desde ese encuentro, y más siendo lo que había acontecido con dos soldados. hermanos en el árbol madre y a consecuencia, la seguridad en el clan se había duplicado. Pero me extrañaba ese día, donde de la noche a la mañana habían desaparecido y nada sabía hasta el momento. Todo era muy extraño y la situación pintaba cada vez peor.

-Recuerde que no estamos en condiciones de sociabilizar... -comentó la voz de Lionel, con un dejo de desprecio sobre los viajeros. Giré mi cabeza con brusquedad hacia él dispuesto a decirle algo. Los nervios de la situación me estaban jugando en contra, así que apreté los labios con el rostro tenso y volví la mirada a ambos jinetes.
-Me temo que lo que dice mi guardia es cierto, pues estamos en el punto de encuentro con una gente poco amiga...-hablé con amargura. Habría ofrecido acompañarlos a algún lugar, pero este encuentro era importante. Alguien estaba en peligro.




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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Jue Ago 21 2014, 01:19

- ¿Sucede algo señorita Ebano? -había dicho Johannes, justo antes del inesperado encuentro y su consiguiente alteración anímica.-  Ebano, por favor, ¿Que es lo que pasa?

La vampiresa, antes de hablar, dejó que fuese la misma voz del elfo quien ilustrara a Johannes, que de seguro oiría su comentario. No sabía qué hacer, ni cómo reaccionar. No lo esperaba, "¿Y ahora qué?" -pensó ella. Consciente de que su nerviosismo era por eso, porque no quería dejarse conocer por todo el mundo, no quería dejarse mostrar, pero Sydara ya la conocía, y todo era enredoso.

Mientras ella se dejaba invadir por pensamientos, ponía vagamente el oído a lo que ocurría.

-No son enemigos... Lo contrario-Ébano... y el señor "Joh" -decía Sydara, con lo que, al menos, su teoría de que no sería un problema de disputa en el bosque, estaba probada.

Suspiró casi imperceptiblemente y esperó la reacción de Johannes mientras tiraba del caballo para acercarlo al claro, un tanto insegura, aunque decidió mantener el rostro firme y tranquilo, fuese así o no.

-No pensé que os gustaban los paseos bajo una noche lluviosa.. ¿Que os trae por estas tierras?
-dijo Sydara.

Lo miró a los ojos casi por primera vez en el encuentro. Observó que uno de los guardias ya le era conocido y devolvió la mirada al elf mientras sopesaba qué iba a decir.
-Bueno... Es una historia bastante larga, y terminamos cas.. -empezó a decir, pero el guardia interrumpió sus palabras.

-Recuerde que no estamos en condiciones de sociabilizar...

Lo miró directamente con un deje de enfado en la mirada, cerró los ojos y volvió a tirar del caballo para quedar en paralelo con el de los otros. -Tenía que venir con él, necesitábamos ayuda y, bueno, eso es todo. Nos dirigíamos a la ciudad, de nuevo. ¿Qué ocurre aquí? -dijo observando sus caras, un tanto preocupadas.

Esperaba que Johannes entendiese, o los interrumpiese para cualquier cosa. Y más, que opinase después de lo que oyeron de boca de Sydara:  -Me temo que lo que dice mi guardia es cierto, pues estamos en el punto de encuentro con una gente poco amiga...

¿Has oído Joh...? -dijo junto a su compañero, posando su mano en la espalda de él. "Lo que faltaba..." -murmuró casi imperceptiblemente. Empezaba a tener hambre, encima.

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Off rol: Siento que no aporté nada u.u estoy bastante cansada, mañana espero hacerlo mejor *^* espero con ansias qué camino tomará esto.!! Si no les gusta me dicen y edito chicos!



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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Jue Ago 21 2014, 18:15

El silencio me incomodaba bastante. Ebano estaba siendo un poco injusta conmigo, ya que conocía perfectamente mi condición y que yo no tenia los medios por ahora para enterarme sobre los acontecimientos. Guarde la calma y preferí no juzgarla de ese modo, después de todo, seguramente ella tampoco estaría acostumbrada a servir como guía de un invidente, más bien daba por sentado que todos percibíamos lo mismo.

Era realmente frustrante el tener que esperar por cualquier indicación o referencia. La imposibilidad de ver mi entorno de algún modo comenzaba a afectarme, aun más de lo que había creído. Una presión se hizo presente en mi estomago y empuñe la mano tenuemente. Intentaba no perder la calma y dejarme llevar por la desesperación. Finalmente pude escuchar una voz a una moderada distancia de nuestra posición. No se trataba de la señorita Ebano, provenía de otra persona. Aquella voz, de algún modo me pareció conocida, pero no estaba seguro si realmente la habría escuchado antes.

Aquella varonil voz se dejo escuchar nuevamente, esta vez en un tono mayor. Arquee la ceja confundido y un tanto disgustado por utilizar la referencia de "señor" Cuando pronuncio mi nombre. No mi nombre exactamente, más bien aquella abreviatura que solían utilizar algunos de mis colegas. Intente hacer memoria. Casi explota mi cerebro al esforzarme por traer aquel timbre de nuevo a mi cabeza. Como un golpe al rostro me llego, no podía haber otra respuesta. Se trataba de aquel elfo que en malas circunstancias había conocido, todo debido al encargo de una bruja. - Señorita Ebano... ¿Conoce a ese sujeto? Dije acercándome a mi compañera y susurrando solo para ella. Sydara había mencionado de igual forma el nombre de la vampireza, pero por algún motivo deseaba que fuera Ebano quien confirmara las sospechas.

Sydara parecía acercarse, los pasos de su caballo me lo indicaban. Ebano hizo lo mismo con el nuestro y salio a su encuentro. Desconocía la opinión de la dama, pero para mi este no era un encuentro para nada grato. En mis adentros, claro que quería volver a encontrarme con ese elfo, pero no en estas circunstancias. Quería volver a batirme en duelo con él en las mejores condiciones, pero con mi estado, solo habría dado lastima o gracia en cualquiera de los casos. Tome la capucha sobre mi cabeza y cubrí mejor mi rostro. Preferí callar y no responder a su pregunta. Dejaría que mi compañera abogara por nosotros y fuera ella quien diera las pautas para proseguir.

Ebano se preparaba a responder, pero fue interrumpida por algún otro sujeto. Al parecer habíamos llegado en un momento de lo menos oportuno pues algunos instantes después, Sydara lo confirmaba asegurando que estaban al encuentro de alguna situación desfavorable. agache la cabeza e intente ser lo menos descortés posible. - Por supuesto que lo he oído señorita Ebano. Me temo que solo estamos interrumpiendo las actividades de estos hombres... Será mejor que les dejemos tranquilos y nos retiremos, seguramente solo seriamos un estorbo para ustedes ¿cierto? Aunque intente justificar alguna posible retirada, también intente impregnar en mis palabras el poco interés por las actividades de aquel grupo.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Vie Ago 22 2014, 03:34

Joh, poco sociable... Vaya. Lo vi muy diferente a la última vez, y no parecía querer dirigirme la palabra. "Tanto le habrá´ofendido el duelo?"me pregunté, pero tenía asuntos más importantes y no deseaba incomodarlo. Asentí con la respuesta de la vampiresa, y cuando ella le preguntó al peliblanco, éste respondió que prefería marcharse para evitar interrumpir. Bajé la mirada con un suspiro hacia adentro. A pesar de que había combatido por alguna misión de él, me había alegrado de verlo de nuevo, y a ella también. Además del día que habían tenido, unos rostros familiares parecieron aliviar la desesperación que tenía de no encontrar a nadie ni saber de sus suertes.

-Hace bien, señor...-habló Zod, quien no podía evitar el desprecio en su semblante aprovechando que yo no podía mirarlo. Él estaba a mi espalda. Sólo Oliver, el rubio, estaba a mi lado y tenía dificultad para ocultar su sonrisa de felicidad al ver a Ébano. Ni Lex y Lionel podían verse bien, pues las sombras los ocultaban bien a mis espaldas.

-En Sandorai existen muchos lugares donde pueden hospedarse, pero podría indicaros alguna con comodidades que les permitirán pasar la noche y los días que gusten...-ofrecí alzando la vista, pero mi semblante cambió bruscamente al mirar por detrás de Joh unas hojas de espada resplandecientes. Instintivamente, volví a alzar mi arco.

-Baja ese maldito arco, o estos intrusos mueren acá mismo-dijo la voz grave de un elfo, oculto entre las sombras encapuchados como el resto de sus compañeros, quienes se las habian ingeniado para que no pudiéremos oírlos. Mis guardias desenfundaron sus armas pero no me quedaba más ocpión que hacer caso a los rebeldes. Alcé la diestra en señal de que los cuatro soldados detuvieran sus movimientos. Paseé la mirada en un semicirculo por detrás de Ébano y Joh, viendo al menos a unos no menos de 6 encapuchados.

Pero el que había hablado estaba detrás de mí y los escoltas junto con uno o dos más. Oí el sonido de una ballesta, que hizo girarme hacia donde estaba.  
-Que nadie se mueva. Quien lo haga, será el responsable de la muerte de nuestro prisionero-dijo.

Elfo:


El elfo se adentró al claro, a una distancia prudente. Iban todos en caballos también, robados del clan en cuanto las cosas se les dieron vuelta. Saquearon cuanto pudieron, pero nada de gran importancia más que caballos, ropas, armas y armaduras. Tiré de las riendas suavemente e hice voltear a mi caballo de costado, pudiendo así tener un campo visual de todo el panorama.

-¿Qué necesidad de apuntarme? Estoy en desventaja...-dije con la voz firme, hacia el hombre. No alcanzaba a distinguir quienes eran los otros dos en las sombras. Los rebeldes que estaban con la vampira y el humano, intentarían reducirlos bajo la amenazas y tratarían de quitarles las armas-¿A quien tienes?-pregunté cortante ante la sonrisa que dibujaba el elfo de piel cetrina y pelo negro. Se quitó la capucha.

-Tres vidas por una, y liberaremos al prisionero-dijo y miró a Ébano y a Johannes-Ellos dos, y la tuya...-señaló con la punta de la ballesta en mi dirección. Hizo un gesto con la cabeza mirando apenas de reojo hacia su lado derecho, y dos sujetos arrastraron a una elfa. Se trataba de Aria, de cabello castaño y ojos azules, amordazada, con un vestido de color turquesa todo empapado por el agua de la lluvia, quien ésta ahora había parado un poco. Entre los dos elfos se pudieron al lado izquierdo de su jefe, y la arrojaron de rodillas al lodo, ambos armados, uno con una daga y otro con un arco apuntándola desde su espalda.

Aria tenía las manos atadas a su espalda, y poco pude hacer para evitar el impacto de la caída. Los dos que la tenían de rehén, llevaban una pañoleta oscura en sus rostros para evitar que los identificaran. El de la daga, con un mano libre, tomó uno de sus antebrazos y jugueteó con la daga pasándola por el rostro de ella, provocándole un pequeño corte. Sus ojos se encontraban llorosos, y tenía unos cuantas marcas en sus brazos desnudos, rostro y cuello. No todo parecía producto de maltrato y pensar en lo que le habría hecho, me haría perder el control, aunque como habían advertido, no podía hacer nada, y cualquier cosa, pondrían en riesgo la vida de ella.

-Aria Elmeris... ¿no tiene una vida por delante?-preguntó el elfo con una sonrisa sarcástica-Tres vidas por la de ella...-repitió.


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Off rol: no quise adelantar más porque no daría lugar a sus reacciones ^^ espero que les guste. Les di like a ambos. Igual fue buen aporte tu post Ebano!! Si están en desacuerdo con algo, díganmelo y edito. Pueden manejar a los pnjs como quieran, pero no al jefe, soldados y Aria xD
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Dom Ago 24 2014, 23:52

Off rol: bueno, chicos. Mis disculpas por ausentarme, pero hacer un post sin ganas no me gusta y no me encontraba bien. Encima este es el TERCERO. Porque el word se me cierra solo y no se guarda.

    ~     ~     ~    


-Sí, nos conocemos, bastante bien. Me ayudó en unos asuntos hace un tiempo en la ciudad. -dijo ella distraídamente, recordando.

Se conocían al parecer. Ébano echó un vistazo rápido alrededor. Johannes le decía que lo mejor era irse de allí. ¿Enemistad? Realmente en su tono había cierto grado hostil.. Aquello intrigaba a Ébano notablemente.

Observó que tras Sydara había otro guardia y que Oliver, pues creía recordar su nombre, le sonreía abiertamente a la chica rubia. Ébano desvió la mirada y la centró en el elfo, que le ofrecía alojamiento en los bosques; realmente parecían interrumpir un asunto importante, dada su determinación en el rostro...

-En Sandorai existen muchos lugares donde pueden hospedarse, pero podría indicaros alguna con comodidades que les permitirán pasar la noche y los días que gusten..
-le ofrecía, a la par que el comentario de Johannes: -Por supuesto que lo he oído señorita Ebano. Me temo que solo estamos interrumpiendo las actividades de estos hombres... Será mejor que les dejemos tranquilos y nos retiremos, seguramente solo seriamos un estorbo para ustedes ¿cierto?

-Os lo agradecemos, Sydara, pero ciertamente, debemos devolver este caballo. Hemos estado unos días en una.. sala médica en Sandorai, solucionando unos asuntos, y debemos volv... -decía, pero se interrumpió, por la turbada expresión de Sydara.

Tras de él, unos elfos que ella ni había visto llegar. Sintió crecer sus colmillos, tensar los músculos, y la sed, de sangre. Tiró del caballo a pesar de las insistencias de que estuviesen quietos y lo puso en diagonal, permitiendose ver entonces que al menos seis elfos los rodeaban en un semicirculo. "Maldición...." -pensaba para sí.

El elfo de piel cetrina y oscuro pelo le decía a Sydara que bajase las armas y que se rindiesen, o no dudaría en acabar con la vida de un prisionero.

De improviso uno de los elfos, -todos en caballo- se acercó a ella y forcejeó.-Las armas, rubita, ¡venga! -le decía. Ébano le propinó un codazo en la nariz, pero la altura del elfo la superaba y la rodeó desde un lado, el cuello, amenazandola con asfixiarla y con un cuchillo. -Necio, asqueroso y estúpido elf.. -decía, pero él le propinó un golpe en el rostro que le hizó girar la cara, escupir al suelo y mirarle con más odio del que podía en aquel momento. También habían intentado quitar las armas a Johannes, y sin poder evitarlo a pesar de resistirse, el elfo cogió la daga que Ébano guardaba en la bota.

-Estúpido, no sabes dónde te estás metiendo... Desearás no haber nacido. -dijo ella, que empezaba a pensar que sería una noche movidita, y no pensaba quedarse quieta; si iban a jugar, jugarían, así que dejó sus sentidos salir y acomodarse, dejarse a la luna.. Los colmillos crecieron en su totalidad, sus ojos se tornaron rojos y se sintió acelerar su sangre y corazón.

Se zafó del brazo del elfo y se dirigió a los demás, miró, espectante. No sabía cuánto de la conversación se había perdido. Sonrió internamente, sabiendose poseedora de una daga más, la aguja del pelo y una garra. Y lo más importante... Sus dientes.

Una sonrisa acudió a su rostro, musitada, apenas imperceptible y observó, escuchó.

-Tres vidas por una, y liberaremos al prisionero. Ellos dos, y la tuya.. -le decía el elfo de piel cetrina. Sydara estaba lívido, supuso Ébano que por la presencia de un prisionero que suponía de importancia. Dos elfos trajeron a una muchacha, de bonito rostro y ropas allí en medio, la conmoción acudió al rostro de Sydara y el regocijo al del elfo.

La apuntaban con armas, y al parecer, ella era la que pretendían intercambiar.... Ébano torció la cabeza pensativa. Miró a Sydara. Estaba dispuesta a ello, pero no lo tenía tan claro de su compañero, Johannes. Demasiado era ya no poder ver, como para ser prisionero. Preparó una mano cerca de una de las dagas, en sus vendajes de cuero de las caderas, a cualquier movimiento, alerta.

La muchacha miraba con ojos suplicantes.

-Aria Elmeris... ¿no tiene una vida por delante? Tres vidas por la de ella...



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Lun Ago 25 2014, 21:13

Esperaba haber sido bastante claro ante Sydara y Ebano. No tenia ni la mínima intención de permanecer por más tiempo en este lugar y continuar prolongando mi irremediable dependencia hacia Ebano para llegar hasta la ciudad. El elfo pareció sonar bastante comprensible y hasta quizás, amable. Nos ofrecía algunas referencias para que nuestra estadía en su pueblo fuese acogedora, pero tal como Ebano lo menciono, afortunadamente para mi, debíamos proseguir nuestro camino hasta Lunargenta.

Antes de que mi compañera terminara de dar su gentil explicación, fue interrumpida por alguien o algo. Logre escuchar levemente el sonido de algún arco y su cuerda tensándose hábilmente. Otra vez el silencio de Ebano no me decía nada bueno. Algo ocurría entre nosotros. Nuevos pasos se hacían presentes, alguien se unía a nuestra concurrencia y al juzgar por las circunstancias, se trataba de algo inesperado. Fruncía el cejo mientras agachaba la cabeza. Había pasado sin siquiera percatarnos. Un montón de sujetos, probablemente aquellos indeseados que al parecer mantenían asuntos pendientes con Sydara y su gente, de algún modo nos habían emboscado. Se las habían arreglado para tomarnos por sorpresa bajo la mas silenciosa de las procedencias y cobardemente habían relucido su presencia bajo la amenaza de terminar con la vida de algún rehén si alguno de nosotros mostraba resistencia.

Hace algunos momentos regresábamos a la ciudad sin ningún problema y ahora algunos mal nacidos nos amenazaban como genuinos tiranos e intentaban desarmarnos a mi y por el juzgar del ajetreo en el caballo, igualmente a la señorita Ebano. Ante mi condición, no tenia una idea clara del como sucedían las cosas, como habría sido el panorama que nos rodea y los repudiantes rostros que se habían atrevido a ponernos las manos encima. La vampireza oponía resistencia , yo por mi parte, aunque así lo hubiese deseado, no podría hacer mucho. Me sentía totalmente impotente ante los hechos. Aunque huir hubiese sido una opción, dudo mucho que llegáramos lejos, menos si yo tomaba esa decisión por mi parte pues no sabría ni que dirección tomar.

- No ceda ante las palabras de ese sujeto señorita Ebano. A nosotros no nos incumbe el futuro de esa chica, debemos tomar en cuenta nuestra propia seguridad antes que nada. Estaba siendo un tanto egoísta, pero realmente poco me importaba el porque habían decidido capturar a esa mujer. Escuche nuevas palabras por parte del captor y aparente líder  del grupo enemigo, palabras que me llenaron de odio y una perfectamente justificable irritación. - ¿Sabe ese idiota lo que dice? Mencione en mi interior, respecto a aquella frase. “Tres vidas a cambio de una” y para colmo reclamaba las nuestras como si tuviéramos algo que ver en todo esto. Reí silenciosamente de forma irónica. – ¿Es una broma acaso? Dije alzando la voz hacia el maldito. - En lo que a mi respecta, puedes hacer lo que gustes con esa mujer. El disgusto era notable en mi tono de voz. Esperaba que Sydara no pensara en doblegar su voluntad ante tan mal negocio y menos aun que prestara la integridad de Ebano y la propia por alguien que ni siquiera conocíamos.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Lun Ago 25 2014, 23:21

Off Eb, había olvidado darte positivo despues de leer tu post o ya no tenía votos, pero ahi está ^^ Johan buen post, tambien like.

Hasta ahora me caías bien, humano peliblanco...Lancé una fugaz mirada de las mas asesinas a Johannes y volví la vista a Aria. Él tenía parte de razón, pues no la conocía, pero sin embargo la vida de ella peligraba nadie merecía una muerte tan injusta. "Espero que no necesites ayuda alguna vez..."pensé hacia mi antiguo captor.

-Si alguien muere, serán ustedes. El humano ese, ni la joven-señalé con la mirada a Ébano-no tienen nada que ver en esto. Quieren a uno de los que lideran el clan, o ¿no es así?-dije con un tono sorprendemente tranquilo.

El frío que antes habría sentido, ahora era un calor casi insoportable de la furia que sentía. Ya estaba harto de estas cosas, y daría fin a esto. Si podía llegar hasta donde los líderes enemigos, los acabaría en persona. Después de todo, ellos habían acabado con muchas vidas inocentes.

-Oliver y los demás, llévense a Aria-dije con firmeza y suponiendo que éste iba a replicar, me adelanté-No desobedezcas-

El elfo de ojos negros avanzó un paso hacia nosotros quedando cerca de la rehén de ellos. Soltó una carcajada despectiva.
-Suponía que harías esto...-empezó pero lo interrumpí cortante.
-Seguramente has preferido que viniera solo, y no contabas con dos vidas inocentes. ¿Qué ocurre?-pregunté y bajé de mi caballo de un salto para enfrentarlo-¿No te alcanza sólo la mía?-apreté los labios. Eran tanta la furia, que empezaría a largar todo lo que pensaba de esa gente e insultando no ganaría nada.

-Dos...-escuché que el elfo rubio se bajaba del caballo un poco titubeante, y en ello lanzó una mirada a la vampira, con media sonrisa. No perdía oportunidad de hacerse ver ante la mujer con la que él soñaba y veía gran oportunidad con otras. Pero también debatía entre mi orden y su corazón-Es mi deber la seguridad suya y la de los inocentes...-dijo poniéndose a mi lado y procuró escudar a Ébano y al humano.

Aria, la elfa rehén trató de levantarse, pero el que tenía la daga la obligó a quedarse en el suelo.
-Deja de juegos estúpidos-sentí el impulso de tomar mi arco y empezar a tirar flechas a todos aquellos, pero si hacía algo, temía que dañaran a la vampira y Johan... no, a éste que le hicieran lo que quieran... pensé después con gran amargura.

El elfo de ojos negros asintió a sus dos captores y soltaron a la elfa, quien se levantó y corrió hacia mí, pero apareció Zod en su caballo interponiéndose entre nosotros y los enemigos, para tomarla y subirla al caballo. Hecho eso, pegó unas patadas al animal, y salió a todo galope, con Lionel y Lex siguiéndoles en sus caballos tambien. Oliver permaneció a mi lado y en cuanto los tres guardias se alejaron, el elfo ordenó.

-Maten a los "inocentes" y al guardia rubio-

Los que nos rodeaban atrás y delante, alistaron sus ballestas y arcos, y de atrás intentarían acercarse para rebanarles el cuello a Ébano, Johannes y Oliver, pero yo preparé mi arco y lo tensé apuntando en dirección a la frente del elfo jefe.

-Intenta algo y serás el maldito primero en morir-exclamé sin perder la calma. Pero mi voz estaba cargada de odio este día.

Algún elfo disparó su ballesta en dirección a los dos caballos, el mío y el de Oliver. Hirió a uno, pero no supe a cual, sólo vi que enloquecieron de los nervios, relinchando con furia sobre sus patas traseras y dispuestos a atacar a quienes estuvieran cerca.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Miér Ago 27 2014, 13:34

Bueno, era oficial, saltaban chispas entre el elfo y el humano. Ébano comenzaba a exasperarse, estaba tensa, muy tensa, nerviosa, y no soportaba tener a tantas personas pendientes de su movimiento, personas que además querían quitarle las armas que le quedaban, aunque eso, por el momento no lo sabían.

- No ceda ante las palabras de ese sujeto señorita Ebano. A nosotros no nos incumbe el futuro de esa chica, debemos tomar en cuenta nuestra propia seguridad antes que nada. -dijo Johannes a la vampiresa. Ébano se inclinó hasta su oído, estaba confusa, no sabía que rumbo tomaría todo. Seguían apuntandolos y no tenía ganas de verse muerta, para nada. -Mi prioridad es librarnos de ellos, rehenes a parte...

Tenían que volver a Lunargenta, y era el principal propósito de ambos, pero a pesar de aquello, una parte de ella sentía que le debía algo a Sydara por haberla ayudado semanas antes.

– ¿Es una broma acaso? En lo que a mi respecta, puedes hacer lo que gustes con esa mujer. -más chispas, el ambiente cargándose en pocos segundos... Ébano suspiró, estaba poniendose significativamente nerviosa, y además, tenía sed.

-Si alguien muere, serán ustedes. El humano ese, ni la joven, no tienen nada que ver en esto. Quieren a uno de los que lideran el clan, o ¿no es así? -dijo Syadara, sobresaltandola, y viendo su expresión cambiar completamente. Bueno, al menos no tendría que ver discusión entre ambos compañeros.

Paseó los ojos por todos y cada uno de los presentes, atenta a cada uno de sus posibles movimientos. Estaba alerta, sí, pero con la tensión del momento no era capaz de articular un solo pensamiento con sentido. Y aquello... Ébano sabía en qué desembocaba. Iba a terminar dejándose ir en brazos de sus instintos más primitivos...

La respiración se le aceleró, presuponiendo la disputa que vendría.
-Oliver y los demás, llévense a Aria. No desobedezcas -habló Sydara.
-Suponía que harías esto...
-Seguramente has preferido que viniera solo, y no contabas con dos vidas inocentes. ¿Qué ocurre?¿No te alcanza sólo la mía?
-y dijo ésto último saltando del caballo amenazante, en dirección al elfo rebelde.

Ébano se removió en el caballo. ¿Necesitaba que la protegiesen? Una risa gutural acudió a sus labios. Oliver se acercaba medio sonriendo a donde estaban. ¿Un escudo humano? Los sentidos de Ébano eran ya instintos, sin más. Flexionaba el cuello, prepada ante cualquier cosa. Se inclinó hacia delante, hacia el oído de Johannes dispuesta a hablarle.

Mientras pensaba, vio a la muchacha intentando levantarse, -Deja de juegos estúpidos. -Y ante el comentario de Sydara, la soltaron. Entonces todo sucedió rápido, tal vez demasiado rápido. Zod en el caballo se adelantó, cogio a la chica y salió con los guardias al galope de allí.
-Maten a los "inocentes" y al guardia rubio -"La voz de alarma.." -pensó Ébano.

-Empieza la fiesta. La chica está fuera, seis guardias tras nosotros, a tu derecha otros tres rodean a Sydara. -dio un rápido vistazo más. La tensión era cargante, la calma antes de la tempestad.- Tú decidas.. O corres, arrasas con ellos, o en dirección contraria, confío en que sepas jugar tu condición. Te cubro.

-Intenta algo y serás el maldito primero en morir
-la voz de Sydara era odio, completamente odio. Y voló una flecha de una ballesta hasta un caballo, el de Oliver, se tambaleó ante la confusión y el pánico se adueñó de él.. Y del de Sydara.

Ébano no lo pensó dos veces. Empuñó la daga que le quedaba y la garra para el dedo. Sacudió los hombros para desprenderse de la capa y en un abrir y cerrar de ojos se puso en pie en el caballo para impulsarse y saltar en dirección a uno de los caballos tras ella, con dos de los bandidos.

Se sentía fuera de sí y ya estaba cansada de tanta parafernalia. Siseó, abrió la boca y cayó encima de ellos, mordiendo en el cuello profundamente a uno de ellos. La impresión los mantuvo quietos unos segundos, manaba sangre y ella se volvía más salvaje. Los ojos rojos de la chica denotaban no estar saciada. Lanzó a su víctima a un lado y forcejeó con el segundo, que trataba de quitarle las armas. Cayó en la cuenta cuando una flecha voló junto a su cabeza de que no estaba pendiente de los demás. Forcejeó de nuevo, sentía la piel rasgandose en su muslo bajo un cuchillo del bandido, hizo acopio de fuerzas y hundió la garra en el cuello de éste. Fin. Cogió su ballesta y su impulso fue tirar de las riendas del caballo hacia el siguiente grupo de bandidos, al que intentó torpemente disparar con la ballesta.

No sabía qué ocurría con Sydara y con Johannes, ni con el resto de bandidos. Limpió con la mano la sangre en su mentón y vio volar otra flecha que hirió el hombro de la chica, pasó volando, pero dejó el corte. Sin pararse, siguió hasta el siguiente grupo de bandidos con media sonrisa salvaje en la cara, estaba completamente fuera de sí, sin sentido común.



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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Miér Ago 27 2014, 19:02

Me encontraba bajo un irremediable impotencia ante la situación. Todo parecía ocurrir tan rápido y a la vez de una forma tan despreciablemente lenta. Apreté los puños con desesperación mientras intentaba sosegar mis nervios. Había tenido ya una respuesta por parte de mi acompañante pero no me tranquilizaba para nada. Ella como el elfo, tenia las intenciones de ayudar a todos, incluyendo a la rehén. No estaba seguro del precio que eso nos costase.

- Maldición... Dije en un tono sumamente bajo. Intentaba comprender mi propia situación. Mi condición limitaba por completo mis funciones, solo había pasado un par de días desde mi despertar y no estaba para nada acostumbrado a la ceguera. Seguramente en otras circunstancias habría ayudado a liberar a aquella joven con el uso de mis bastas habilidades o incluso quizás, habría aceptado convertirme en prisionero pues siempre tendría la oportunidad de llevar a cabo un ingenioso y milagroso escape... ¿Pero ahora? no seria capaz ni de esquivar la mas torpe de las estocadas.

El siempre temerario elfo se ofrecía como premio del maleante, alegando que ninguno de los presentes, ni nosotros ni la rehén, deberían acompañarlo. Al parecer todo esto iba relacionado a la posición de Sydara en la comunidad elfica, como anteriormente me lo había mencionado, así que por supuesto, aquel sujeto tendría un especial interés en llevárselo con él. Alguien desmontaba su caballo, al menos eso fue lo que escuche. En seguida supe que se trataba de Sydara, quien encaraba al captor con un reto y una muy clara amenaza y momentos después, otro acto de valentía por parte de uno de sus hombres. Estos sujetos eran todo un lío, parecía que ni ellos se ponían de acuerdo. Comenzaba a dudar ampliamente por mi seguridad y la de Ebano.

Un nuevo suceso parecía llevarse a cabo. parecía que finalmente el captor aceptaría el trato y dejaba libre a la joven. La chica temerosa se acercaba hacia nosotros, pero fue interceptada por algún trote de caballo el cual, se alejo rápidamente del lugar. Si todo había pasado como lo imaginaba, la situación comenzaría a ponerse peligrosa casi de inmediato. No me equivoque...

- Maten a los "inocentes" y al guardia rubio Ordeno aquel maldito. Las negociaciones habían terminado pero al parecer no saldrían a pedir de boca. Escuche el sonido de arcos y ballestas preparándose, al igual que algunos pasos acercándose. La desesperación afloraba rápidamente en mi. Apreté los dientes ante la imposibilidad de ver cualquier cosa y la inminente muestra de que tendría que entrar en combate a costa de que nunca fue mi intención llegar a eso. Ebano me dio algunas indicaciones aunque no estaba seguro si me servirían de algo. De igual forma agradecí el gesto y me prepare para lo que sucediera.

Sydara amenazaba pero instantes luego, Ebano se lanzo directo por la acción. Ahora comenzaba el caos, el juego entre ellos o nosotros. Baje del caballo como pude y desenvaine el par de mis dagas las cuales aun no me habían sido arrebatadas. Tome mi posición de combate, dos de los hombres venían a por mi, pero se mostraron confundidos cuando notaron que mi pose parecía totalmente desviada de su dirección. Pude escuchar sus pasos acercándose y casi de inmediato corregí mi pose para enfrentarlos.

Uno de ellos se acerco salvajemente, intentado clavar su arma contra mi pecho. De milagro pude esquivarlo, pero propino una pequeña herida contra la parte de mi brazo sin armadura, eso me serviría como referencia para conocer su posición. Rápidamente lancé un ataque hacia él y por el juzgar de su alarido y el tacto del fuerte corte de mi daga, había logrado atinar mi golpe y lo había herido gravemente pero... no había reparado con el otro sujeto que se colocaba a mi costado, intentado flanquearme. Cuando escuche sus pasos acercarse, casi era demasiado tarde. Intente lo mismo como con el anterior y al parecer logre esquivarlo, pero un segundo después recibí un fuerte puñetazo en el estomago que casi me dejo sin aire. Acto seguido pateo mi hombro para hacerme caer y se abalanzo con el filo de su arma contra mi cuello. Pude frenar el avance de su brazo con el mío, ahora forcejeaba con él para evitar que cortara mi garganta.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Jue Ago 28 2014, 03:27

-Empieza la fiesta. La chica está fuera, seis guardias tras nosotros, a tu derecha otros tres rodean a Sydara. Tú decidas.. O corres, arrasas con ellos, o en dirección contraria, confío en que sepas jugar tu condición. Te cubro-Escuché decir detrás de mí, antes de amenazar yo a mis enemigos.

Dos de los caballos estaban en pánico y dieron lugar a que una batalla sangrienta comenzara en el claro. Los relámpagos en el cielo seguían resplandeciendo sobre nosotros y los truenos resonaban detrás con fuerza.

Ébano se abalanzó contra dos jinetes de los seis, y los otros vinieron por nosotros.
-¡Dije vivo, pero no significa que no lo puedan herir! ¡A los otros dos, mátenlos!-gritó el elfo de ojos negros desenfundando su espada.

Tuve que retroceder un paso y sentí el brazo de de Oliver asiéndome hacia atrás para evitar que mi caballo me atacara, presa del pánico. Eran demasiados, estaba oscuro, y no estaba favorecido en tierra, mientras los jinetes me rodeaban. no podía dejar que lastimaran a Ébano, o a Johannes. Apunte mi arco hacia los primeros que tenía delante, y era el mismo elfo jefe, pero dos se interpusieron mientras él retrocedía, y tomando aire, disparé una flecha al pecho de uno de los caballos,corriendome a un lado. Sentí una flecha rozarme el brazo, pero no llegó a causar siquiera un raguño. Aún así no me importaba. El del caballo herido, mientras Oliver ahuyentaba al mío y el de él, intentó dispararme con la ballesta, pero mi flecha logró desviar al animal, quien en poco tiempo cayó muerto derribando a su dueño contra el del arco.

Varios optaron por bajar de sus caballos y apartarlos de la lucha, para regresar luego a pelear, hasta que finalmente quedaron dos jientes en el claro. Ignoraba cuantas bajas habrían causado Johannes y Ébano. Oliver entrechocó espada con el tercer que iba a atacarme mientras los oros dos se recuperaban de sus caidas por los dos caballos, uno que huyó, el otro muerto.

Me giré para ver cómo la vampira lidiaba contra un jinete, tirando las riendas del animal y una ballesta, pero nada más vi. El humano peligraba con dos, uno caído, y el otro a punto de clavarle la espada en el cuello.

Cargué otra flecha, y sin dudar, tiré a la espalda del bandido, asestándole en el corazón atravesándolo de lado a lado. Estaba seguro que Johannes podría librarse del herido que intentaba incorporarse, y el otro muerto estaba por mi flecha.

Quedaban cuatro bandidos con vida, entre ellos, el jefe, quien saltó con agilidad sobre el caballo muerto, y abriéndose paso entre los dos jinetes antes caídos, ya recuperados. Aprovechando mi descuido, apuntó la ballesta contra mí, y disparó, pero giré sobre mis pies a un costado, haciendo que el proyectil rozara mi costilla izquierda. La ropa se desgarró donde se produjo el rasguño, que por menor que fuera la herida, se tiñó de sangre, pero el agua de la ropa misma ayudó en ello. Seguí con el semblante firme, y una mirada llena de furia, como pocas veces. Oliver salió de la nada, interponiéndose ante los dos maleantes detrás del jefe, y se encargó de enfrentarlos. El miedo se reflejaba en sus ojos de un azul intenso. Tenía un par de cortes menores en sus cuerpos, pero nada grave por el momento.

Dejé caer mi arco, mientras el jefe volvía a cargar su ballesta, pero fui mas veloz desenfundando mi espada, y estaba casi sobre él. Tres delante, y no estaba seguro cuantos habrían detrás o sino había visto a algunos entre la oscuridad.

El elfo optó por dejar caer también su ballesta, y desenvainó su espada, para detener mi golpe con fuerza.Lo llevé hacia un costado mientras él intentaba frenar mi fuerza, pero estaba decidido a acorralarlo contra un árbol. Oliver, quedó detrás de mí, luchando a duras penas con lso dos soldados y no parecía que fuera a resistir mucho. Estaban muy bien entrenados en el combate, aunque carecían de fuerza como todo elfo y por ello era mas peligroso.

Él se corrió a un lado, casi desestabilizandome al desviar mi corte que él había estado atajando sobre su pecho, cruzando su filo con el mío. Pero éste de algún modo se la arregló para inteponer su pié contra el mío y tuve que apartarme hacia atrás trastabillando. En ello dejé caer mis brazos en un intento de sujetarme por si caía. Volvió contra mí, con toda furia. a la vez que uno de sus hombres lograba derribar de una patada en las costillas a Oliver, y el otro fue a acabar con su vida, o intentarlo si alguien lograba ayudarle. El elfo rubio había chocado en su espalda contra un árbol, sin aire, y el otro venía a tirarle una estocada al pecho. Quien le dio la patada, se giró a ver el panorama de batalla, y terminó decidiendo por ayudar a su jefe contra mí.

Defendí el corte del elfo de ojos negros, quien comenzó a rodearme como yo a él, para evitar que me atacara de costado, pero descuidé el elfo que estaba detrás mio, e intercambió mirada con su jefe, planeando algo. Volvimos a chocar las armas, sin éxito de parte de ninguno, entre ataques y defensas, con gran fuerza de ambos. Entre tanto movimiento, el colgante salió por fuera de mi cuello, agitándose sobre mi pecho. Vi una leve sonrisa formarse en el rostro de mi oponente y tras jactarse, soltó un grito tirando una estocada hacia mi abdomen, pero que desvié hacia abajo para la derecha y ambos volvimos a quedar forcejeando cerca del otro, pero tiré un golpe con el hombre contra él, que respondió con una patada hacia el costado izquierdo, que dejé al descubierto. Me tiró hacia atrás, pero alguien detrás, me tomó con el filo de una daga sobre mi garganta.
-Detente-susurró agitado por el cansancio, mientras yo tomaba sus antebrazos y delante de mí, el jefe parecía satisfecho. Lanzó un corte a mi muñeca que empuñaba la espada, y el dolor me obligó a soltarla.

No iba a dejar que me acorralaran así, por lo que apreté los dientes, a la vez que el jefe venía sobre mí dispuesto a herirme en la pierna ahora. solté el aire y dejé caer una de mi rodillas, inclinándome sobre mi cuerpo y con un rápido movimiento, logré posicionar delante de mí al de la daga. En ello sentí la sensación de quemazón sobre mi garganta, y lego el tibio líquido rojo brotando de él. Otro rasguño. El otro debía pasar sobre él para intentar algo, sin embargo, el elfo decidió soltar una estocada contra el mismo clavándola lado a lado sobre la costilla. Lo solté antes de sentir el filo también sobre mi. No tuvo tiempo de quitar la espada de su soldado, que cayó entre ambos con un gemido de agonía, presionando su herida que sangraba profusamente.

No perdí oportunidad y ataqué de nuevo, el otro solo alcanzó a tomar la daga, preo tuvo que sujetar mis brazos que iba a su cuello, sin embargo tropecé con la pierna del agonizante elfo, y de pronto me encontré forcejando como antes había ocurrido con Johannes y su atacante. Con una mano sujetaba mi brazo, y con la otra que empuñaba la daga estaba dispuesto a clavármela en un ojo. Viendo el peligro, llevé ambas manos al rostro de él, con los pulgares en dirección a sus ojos.

-O detienes, o perderás ambos ojos...-susurré pero al ver que no le importaba, giré mi rostro a un costado, y por alguna razón, el elfo de ojos negros bajó la daga a mi cuello. No podía contra él. Estaba exhausto, y se me ocurrió la última solución.

Dejé que el peso de mi cuerpo cediera, y las manos de él, una sujetaba mi garganta para de arme inconsciente ante la presión. Ignoré que hizo con la daga. Cerré los ojos y todo cambió a mi alrededor, haciendo que un frío gélido pasara sobre mí y quien tenía contacto conmigo. Cuando entreabrí los ojos, una sombra incorpórea sobre nosotros hizo sus aparición y con una guadaña atacó. Mis oídos zumbaron, contuve un grito de dolor, pero había conseguido que la visión de la muerte alejara al elfo, quien al separarse, cerró su puño contra mi garganta y de tirón, arrancó mi colgante, cerrándola contra su puño. Me miró confundido, jadeando de la impresión, con odio. pero al volver todo a la normalidad, se jactó en una carcajada.

Quise incorporarme. Era la primera vez que había conseguido controlar estas visiones, y generarla por mi mismo. Aún así quedé exhausto. Caí con una rodilla al lodo, y la otra, derecha, doblada hacia adelante, apoyando mi antebrazo derecho.

-Esto puedo destruirlo. Escuché rumores de la leyenda de esto, Edén.. -no sabía sobre la suerte de Oliver, Ébano, o Johannes, mis oídos continuaban zumbando y poco alcanzaba a oír.
-Ven por las buenas, o comprobaremos que pasa si no tienes esto...-mostró la reliquia brillante ante sí, y la guardó en el bolsillo de su chaqueta-Daré la oportunidad de que tus dos amigos huyan con vida... Vamos, por las buenas-insistió el elfo mirando detrás de mí y alrededor-



Off rol: si no se entiende algo en mi post, mp. Ando jodid que amanecí mal hoy u.u.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Vie Ago 29 2014, 16:57

Off rol: chicos, siento tardar. No quería hacer un mal post, auqnue tal vez este lo sea. xD les di like. Si algo necesitais, sabeis donde encontrarme y, manejad a eb, os doy permiso si lo neceistais, confio en vuestro criterio xD Saludos!!!

~ ~ ~

Todo lo que Ébano percibía eran colores que pasaban fugazmente ante sus ojos. Frío nocturno. Calor, calor por la agitación de la pelea. Jadeos, chillidos.

Roces de espada.

Y el olor... El olor que sentía en cada fibra, la necesidad de sangre recorría cada nervio de la chica a pesar de haber desangrado ya al primer maleante, y recientemente, a otro que se dirigía hacia Oliver.

Le costaba pensar, separar entre aliados y enemigos, sabía que debía ir con mucho cuidado, pero su cuerpo le pedía más y más cada vez, más sangre, más ataques, más velocidad, más.

Se dejaba herir con tal de atacar. En breves momentos de lucidez cuerda, había podido ver cómo Johannes estaba acorralado, y como pasando de una escena a otra, de pronto, ya no, sino que uno de los maleantes había caído. Sydara luchaba con ahínco, empeño y odio en los ojos, la mayor parte de veces, contra el elfo que había encabezado aquel enfrentamiento.

Todo tan rápido, todo tan confuso. Divisó a un lado a Oliver, el elfo guardia, enfrentandose a alguien que tras propinarle una patada, se daba la vuelta para acudir a la llamada de su jefe. Ébano avanzó veloz a través del claro y con un salto para alcanzar la altura del robusto elfo, siseó y se agarró con las piernas a su cintura, forzó su cuello a un lado y mirando salvajemente a Oliver, hundió la garra del dedo en el cuello del elfo, dejandose bañar brazos y manos de sangre, estremeciendose. Rió guturalmente y dejó caer el cuerpo. Volvió a mirar a Oliver y con ese solo quedaban dos.

¿Se habría deshecho Johannes de aquel que quedaba peleando con él? Se quedó demasiado absorta en ese fugaz pensamiento, una mano se arrojó contra ella en un golpe hacia la cara de Ébano, que cayó del imacto al suelo, desprevenida. Ladeó el rostro para mirar al elfo, con ira y furia en la mirada y trató de levantarse, pero su pie esta vez se cirnió sobre su vientre, en una patada. Abrió mucho los ojos tratando de coger aire, y volvió a tratar de levantarse. Fue posible porque él la cogió de un hombro y la levantaba. Como pudo, forcejeó, no pensaba morir esa noche, de ninguna manera.

Trató de clavar los codos en su pecho, consiguiendolo, la soltó en el suelo y se incorporó, encarándolo, tras él pudo ver a Sydara y, ¡el colgante! Ébano abrió mucho los ojos, viendo que estaba tocando al elfo y sintiendo el leve frío que la invadía. El momento de distracción le costó un corte en el hombro producto de su propia daga, que estaba usando el elfo.

Deseaba que Johannes estuviese bien, luchando, o guarecido, pero esperaba que estuviese bien. Se echó a un lado esquivando otro corte y volvió a propinar uno con la daga, al cuello del elfo pero sin conseguirlo. La rabia la invadía, abrió la boca y siseó, saltó hacia él y trató de morderle, mas él la cogió de un brazo tirando de ella y bruscamente la cogió de ambos codos, por detrás de la espalda. Chillaba y se retorcía, el elfo reía por lo bajo, y entonces Ébano fue consciente de cada golpe de aquella noche, sus ojos volvieron a enfocar imágenes, aunque seguían rojos de sed, la boca y las manos manchadas, al igual que más zonas de su piel. Respiraba agitadamente, el elfo la acercó forcejeando a donde estaba Sydara con el cabecilla del grupo rebelde.

Deseaba gritar, saber si los demás estaban bien, pero su orgullo le impedía mostrarse débil ante los desconocidos. Trató frenéticamente de ver alrededor pero el hombre mantenía una mano en sus codos presionando contra él con el brazo, y con la otra agarraba su cara para que no la ladease. Casi estaba elevada del suelo, y no soportaba, estaba muy nerviosa e irritada por saberse capturada.

-Esto puedo destruirlo. Escuché rumores de la leyenda de esto, Edén..Ven por las buenas, o comprobaremos que pasa si no tienes esto... Daré la oportunidad de que tus dos amigos huyan con vida... Vamos, por las buenas
-escuchó al elfo. Sostenía la reliquia de Sydara, la que le protegía o al menos se suponía que lo hacía contra su problema.

Estaba de espaldas a ella, con lo que no podía verla, no veía a Oliver, ni tampoco a Johannes, escuchaba respiraciones agitadas y jadeos, pero nada identificable. Hizo fuerza con un brazo y soltó un codo, haciendose daño y con gesto de dolor:

-Ni te atrevas, necio -dijo impregnando de odio cada palabra, con los dientes apretados.



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Vie Ago 29 2014, 21:42

El momento se mostraba tenso. Debatía por mi derecho a vivir ante el amenazante filo de la espada de aquel elfo, mi atacante. Echaba su cuerpo hacia adelante con furia, todo para hundir su acero en mi garganta y terminar conmigo. No cedería tan fácil, si se trataba de sobrevivir, lucharía con cada gramo de fuerza para llegar a un mañana. Fruncí el cejo con fuerza. Las venas en mi cuello se sobresaltaron, mi brazo comenzaba a temblar ante el esfuerzo. -ahgg... Infeliz bastardo... Mencione forzadamente, apretando los dientes.

De repente, pude escuchar algún sonido impactando contra la carne. El hombre, quien intentaba asesinarme, dejo de ejercer presión. Boqueaba con sonidos intermitentes, parecía estar agonizando. Poco a poco comenzó a perder las fuerzas y se tambaleo hacia adelante, dejando caer su cuerpo sobre el mío. Desvié su arma hacia mi lado derecho para no sufrir algún accidente. El cuerpo inerte del sujeto sangraba y me envolvía de una forma peculiar. Sentí las gotas de lluvia caer sobre mi rostro. El fango sostenía mi nuca y el frío de la humedad comenzaba a ser presente. El fuerte sonido de los rayos se mezclaba entre el chocar de las espadas, los gritos de dolor y pena, al igual que los de furia y coraje. La herida en mi brazo sangraba un poco y ardía un poco. Al parecer estaba a salvo por ahora o poco me importaba.

Cualquier impulso por levantarme y continuar me abandonaban poco a poco. ¿Que sentido tendría? Había tenido suerte deshaciéndome de uno pero el otro casi me aniquila... Seguro contra los demás habría tenido el mismo o un peor resultado. Me hacia a la idea, no servia de nada en esta condición. Cerré los ojos con fuerza e intente imaginar la escena. Podía escuchar aun las voces de Ebano y Sydara, eso me indicaba que continuaban luchando por sus vidas. Relaje los músculos y mi mente se quedo en blanco. Cualquier sonido que llegaba a mis oídos, parecía provenir de un lugar lejano, detrás de un grueso muro, provocando un eco que rebotaba a través de toda mi cabeza.

Escuche algunos pasos acercándose. Me sentí nervioso, mi mente se negaba a repetir aquella molestia angustia. Intente reaccionar lo más rápido que pude, utilizando mis fuerzas retire el cadáver que me presionaba, aquellos tranquilos pasos que parecían solo caminar, se convirtieron en una violenta carrera aproximándose hacia mi. No podría percibir la rapidez con la que me levante, pero lo había hecho. Ahora aquellos pasos parecían detenerse frente a mi, solo podría significar alguna cosa: Un ataque frontal. Eche mi tórax hacia atrás, intentando quedar fuera del alcance de la hoja pero no fue suficiente.

La punta del aguijón se clavo contra mi pecho. Con mi mano izquierda tome el filo de la hoja y la jale hacia mi, ahora solo restaba recibir a mi atacante con un ataque hacia el abdomen. Mi daga se posiciono justo donde lo quería. El sujeto se retorció de dolor y soltó un grito desesperado, soltando su espada y cayendo al suelo de dolor. Arroje la espada lejos y me aproxime hacia él. Siguiendo el sonido de sus quejas, me incline sobre él y comencé a apuñalar su pecho una y otra vez. Lo hacia con maña y furia, intentando descargar toda aquella frustración. La sangre que brotaba a borbotones salpico mi rostro, pero poco me importaba. Perdí el numero de veces que retire y volví a clavar mi arma, al menos un poco más de una docena. Mis manos y el mango de la daga estaban empapadas por la sangre del maldito que se atrevió a atacarme. Solté el aire que se había contenido en mis pulmones y relaje los hombros luego de esa muestra de desahogo.
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Dom Ago 31 2014, 02:25

Me levanté con algo de esfuerzo, dispuesto a volver a enfrentar al elfo que sostenía la reliquia con aire victorioso. Uno de sus hombres trajo a Ébano, acorralada contra sí. Estaba bañada en sangre y giré un poco mi cabeza al oír una respiración acelerada. Era Johannes, quien había ultimado a su atacante de una forma salvaje. Su aspecto no era muy distinto al de la vampira. Entre tanta sangre, no pude ver si se encontraba herido, más que los rasguños y cortes en brazos y rostro.

Ébano habló hacia el sujeto, quien sonrió con burla. Oliver, que esta cerca de Johannes, descubrió su ceguera y se acercó para ayudarlo a levantarse. Solo quedaban dos enemigos. El elfo de ojos negros, y el que tomaba a la vampira y estaba atento a cada movimiento de los otros dos.
-Si ese elfo o humano se acercan un paso, mataré a la damisela-advirtió. Oliver, por la joven, no permitiría que el humano fuera a intentar algo, por seguridad de ella.

-Aunque... tengo el colgante... Supongo que es lo mismo. No estoy en condición para seguir luchando, Edén y compañía... Si quieres hablar antes de exhalar el último aliento, pregunta a tu buen guardia, Zod Raisen...-Con ágiles movimientos, se giró y corrió hasta un caballo cercano, para de un salto montar.

El soldado que aferraba a la vampira, la arrojó hacia a í con intensión de desestabilizarme e impedir que hiciera algo contra él para ir con su jefe e imitar su ágil salto, en el cual preparó su arco y apuntó una flecha.

-Mi señor, el humano está herido...-anunció mi guardia, pero lo dejó, apresurándose a llegar a nosotros, preparando su arma también, listo a atacar.

Antes de que pudiera hacer nada, el elfo exclamó mientras jalaba las riendas de su animal:
-Nos vemos en el infierno señores... ¡Oss!-la flecha del soldado detrás de él, salió disparada del arco y si la vampira se había incorporado, la atraería hacia de mí aferrándola del brazo haciendo que el proyectil pasara zumbando por su lado y se perdiera en la oscuridad. Fue más para hacerme perder tiempo, que para intentar herirnos.

Los dos maleantes se alejaron a todo galope.
-Señor, iré a recuperar la reliquia, os sugiero que vayan a casa de la anciana Audri, frente al Gran Roble de hojas blancas-informó y tras mirarnos por última vez, buscó con la mirada algún caballo que quedara vivo o regresara por su amo muerto en ese claro.

-Oliver, no es prudente que vayas solo, te lo prohíbo-ordené autoritario mientras me acercaba, y la mirada chispeando de rabia-Déjalo ir, preguntaremos a Zod más tarde...-bajé la voz en las ´últimas palabras, con miles de preguntas asaltándome de repente. ¿Porqué Zod? Sabía que en el pasado había trabajado para ellos, pero si me lo habían designado como guardia de confianza, era porque se había ganado ese derecho, y si no era así? Como que todas las piezas iban encajando mientras más lo pensaba, pero no era tiempo de atar cabos. La vampiresa y el humano estaban heridos, y no podían quedar solos, pero no podía permitir que el soldado en quien depositaba mi confianza absoluta, e incluso para mi vida misma, se arriesgara así-Después nos encargaremos de eso-seguí, pero el elfo optó por desobedecer.

-Confíe en mí mi señor-dijo y reverenció levemente con la cabeza, y se detuvo unos momentos en Ébano. Giró sobre sí y saltó sobre el cuerpo de un elfo, bañado en sangre y lodo. En breve estuvo sobre uno de dos caballos que estaban en los alrededores y salió tras los enemigos.

-Maldita sea...-murmuré para mí-Considérate suspendido...-dije luego.

Me volteé a la vampira examinando si tenía algún golpe o herida grave, pero recordé lo dicho por el soldado, y fui a acercarme a Johannes, pero lo suficiente. Aun no lo conocía del todo, y sabía que era un buen luchador. Un hombre como él, seguramente no aceptaba que le tendieran la mano para ayudarlo. Quizá pensaba por mí, quien era así, pero en mi caso, era como que alguien me dijera "te ayudo porque tú no puedes hacerlo, eres incapaz de levantarte"

-Aún queda vuestro caballo, tienen suerte que no ha huido. Os guiaré hasta la casa del Roble... Necesitáis descansar y recuperaros. No tardaremos mucho...-mentí con esto último. Teníamos un buen rato de viaje andando. Yo conduciría al caballo tomando las riendas. No tenía idea qué ocurriría si no tenía la reliquia conmigo y nunca había probado en separarme de ella por las dudas. Sólo fui advertido de que no lo hiciera.



===============
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Dom Sep 07 2014, 00:49

Off rol: jolin chicos u.u os ruego que me perdonéis... Me fui de viaje -no avisé a Syd u.u- y al volver me he liado con papeleo y se me ha ido pasando esto, no tengo excusa. Perdonadme... Y como siempre, si no os gusta, decidme.

~ ~ ~

Centró la vista finalmente con el movimiento de Oliver, precipitadamente hacia Johannes. Pensó Ébano que aquello significaba entonces que se había zafado de sus atacantes, y que tenía la ayuda del guardia.

No dejaba de forcejear con las manos del elfo que la mantenía sujeta. Podía pensar con más claridad, pero aún se sentía ardiendo por la ira, el hambre; estaba colérica.

-Si ese elfo o humano se acercan un paso, mataré a la damisela. -decían sobre ella. La vampiresa soltó una risa algo desdeñosa, grave y musitada. Pretendía contestar pero se vio interrumpida por la voz del cabecilla:

-Aunque... tengo el colgante... Supongo que es lo mismo. No estoy en condición para seguir luchando, Edén y compañía... Si quieres hablar antes de exhalar el último aliento, pregunta a tu buen guardia, Zod Raisen...

Ébano alzó la cabeza al escuchar el nombre. "¿Está implicado?" -pensó con asombro. Forzó el brazo pero aquello solo empeoró el "golpe", pues quien la tenía sujeta la lanzó contra Sydara. Siseó, enseñando los colmillos y se volvió a ambos, para ver cómo montaban y sacaban las armas para apuntarles, con el rabillo del ojo, Johannes ocupaba un lugar junto a Oliver que avanzaba a interponerse entre ambos bandos.

-Mi señor, el humano está herido...

-Nos vemos en el infierno señores...


Se sentía tremendamente impotente, los colmillos estaban crecidos en toda su longitud, se sentía frustrada y por ello, iracunda. No soportaba saberse a merced de otros y además, sin poder hacer nada, ni ayudar, ni pelear, ni defenderse.

Una flecha voló, y Ébano agradeció internamente que Sydara tirara de ella, pues no estaba en condiciones de reaccionar con lucidez. Habia vuelto a dejarse llevar por la impotencia, frustración a causa de la ira, y apenas sentía nada. Todo eran sensaciones a flor de piel, tan perceptibles para ella que se tapaban entre sí.

Y echaron a correr, galopando. Se acabó. ¿Se acabó?

Relajó los hombros y se dirigió a Johannes, siendo cada vez más consciente de las contusiones y heridas. Se acercó a él, lo cogió de un brazo y observó a Sydara y a Oliver. No tenía ni idea de cómo reaccionarían ahora con la aparente hostilidad que había con Johannes, o al menos eso había notado antes. Oliver se ofreció a ir tras la reliquia.

La reliquia... Sabía lo mal que podía pasarlo Sydara sin ella... La culpa se apoderó de ella como una sombra de repente. Debería haber sido capaz de ayudar... Ser capaz de controlarse.

-¿Cómo te encuentras? -dijo a Johannes en voz baja, mirándolo con aprehensión, lo sujetaba de un brazo, no sabía exactamente por qué, si para mostrarle apoyo visual, o físico.

Sydara regañaba a Oliver y éste, a pesar de ello decidió partir. Una parte de ella se alegraba, tal vez encontrase la reliquia.. Pero otra parte pensaba que era prácticamente imposible, un suicidio incluso. Inclinó la cabeza ante Oliver en su saludo, para saludarle, y luego vio cómo emprendía su marcha...

El elfo se acercó a Johannes y a Ébano, murmurando algo. Los miró a ambos examinándolos.

-Aún queda vuestro caballo, tienen suerte que no ha huido. Os guiaré hasta la casa del Roble... Necesitáis descansar y recuperaros. No tardaremos mucho...


Ébano asintió con la cabeza y miró el caballo, más allá, algo alterado.
-Nos dirigíamos a Lunargenta.. -suspiró, miró a ambos y se mordió el labio pensativa- Deberé enviar misiva de nuevo. Johannes deberías ir en el caballo, saliste perjudicado, y no creo que sea bueno cargar al animal. Podemos hacer turnos... -eludía el hecho de subirse, Johannes lo necesitaba más que ella.

Fue consciente de su aspecto y trató de poner el pelo en su lugar, pero rotos en algunas prendas no tenían arreglo y había sangre en su muslo, su costado... Sacudió la cabeza y relajó el semblante por fin.

-Caminemos pues... ¿Tenemos un plan? -dijo mirándolos. Y después, pensativa, añadió- ¿Os conocíais?



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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Lun Sep 08 2014, 22:42

Me retire del cadáver de mi agresor lentamente. Continué hincado a un metro de su posición. Pase los dedos por la hoja de la daga para retirar el exceso de sangre de ella, La coloque a un lado y sacudí mis manos con fuerza para de igual modo quitarme la sangre de encima. Me sentí realmente sucio en ese momento, menos mal que no podía ver mi aspecto cubierto por mi propia sangre y la de mi oponente o quizás me habrían dado unas terribles ganas por regurgitar cualquier cosa que se encontrara en mi estomago.

Luego de algunos instantes, escuche algunos pasos acercándose de nueva cuenta. Volví a tensar mis músculos y me prepare para un posible nuevo ataque. Finalmente sentí una mano tomando mi brazo, a lo que reaccione de forma casi instintiva, lanzando un nuevo ataque hacia aquella persona. Me había equivocado, no se trataba de un enemigo, si no de uno de los hombres de Sydara, quien me dirigía algunas palabras para hacer saber sus buenas intenciones hacia mi. - Disculpa, estoy algo nervioso. Dije un poco agitado y arrepentido por mi ataque. Enfunde mi arma y e incorpore mis pasos.


Escuche la voz de uno de nuestros enemigos, amenazando la vida de alguna dama. Me lo pensé por algún momento, solo podría tratarse de la señorita Ebano pues la otra chica ya había sido retirada del peligro. Apreté los puños y espere hasta que alguien ayudara a mi compañera, yo por mi parte no podía hacer nada, de hecho no quería hacerlo, solo quería abandonar este lugar y encontrarme en mejores circunstancias. Ahora todo estaba claro, no lo había pensado antes... Mi espíritu de lucha se había desvanecido junto con mis capacidades visuales, ahora lo tenia seguro...

El líder del bando contrario volvió a hablar. Poca importancia le preste... aunque me pregunte el porque de su tono hacia Sydara. Aquel nombre que menciono "Zod Raisen". Parecía que tendría una relación estrecha con el elfo. Luego de algunas palabras más y varios apresurados pasos, Aquel maldito parecía retirarse, dejando un amargo sabor de boca en todos los presentes. Permanecí quieto y distraído un largo rato hasta que Ebano se acerco a mi y tomo mi brazo para hacerme saber su presencia.

Ebano preguntaba por mi estado. - Estoy bien... Dije en un tono sumamente bajo para responder a su interrogatorio. Los elfos continuaban discutiendo a la distancia y a pesar de que Sydara no estaba de acuerdo con el tal Olvier, este se puso en marcha para ir tras el maleante, aparentemente para recuperar un objeto que le habían arrebatado a su líder. Luego de su muestra de inconformidad, Sydara se acerco nuevamente y nos invito a acompañarlo hasta un lugar donde podríamos atender nuestro estado y descansar antes de reanudar el viaje. No tenia ánimos de discutir y volver a mostrarme hostil, simplemente asentí a su palabras con la cabeza y seguí las acciones que me indicaran.

No me rehusé a rechazar la cortesía de la señorita, por lo que monte al caballo sin ninguna palabra y me prepare para el trayecto en silencio. - Supongo que el plan es no dejar que nos maten... Dije seriamente en un intento por agregar algo a las palabras de mi compañera. La dama volvió a hacer una pregunta, esta vez relacionado al aparente, o mas bien notable disgusto hacia con Sydara. - Algo así... Es complicado. Dije a secas, recordando la forma en la que el elfo me había ofendido en tiempos pasados. Era curioso, un día tienes como prisionero a un importante sujeto en la comunidad elfica y al otro eres solo un torpe ciego lamentándose por su estado...

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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Mar Sep 09 2014, 05:25

Me había adelantado para tomar las riendas del caballo para guiarlo, donde Johannes iba a subir, procurando que nos pondríamos en marcha. Escuché la pregunta de ella, y la respuesta de él, a lo que no pude evitar dibujar una sonrisa divertida en mis labios. Ninguno podía verme, ya que les estaba dando la espalda, sin mucho ánimo de hablar. Hice una pausa y me giré apenas para unirme y adelantarme a la respuesta.
-Fue un encuentro casual. Él tenía una misión, y yo tenía asuntos más...-"importantes" habría dicho-que debía atender con urgencia en esos momentos...-justifiqué finalmente y volví a girarme con aire despreocupado. Ahora le tocaba a él dar su explicación a la vampira si quería profundizar más en el asunto.

Para mi ya era pasado y poco me interesaba recordar. Ahora estábamos en una situación complicada todos, donde los malhechores podrían regresar y tendernos una emboscada. Sería una noche demasiado larga para mi gusto. Nunca había estado tan lejos de ese maldito colgante. Ignoraba las consecuencias, sabiendo que estar sin él unos breves momentos, ya podía ver a la muerte asechando en todos lados. Vagos eran mis recuerdos sobre lo ocurrido antes de ir a la Fortaleza de los Hechiceros, más que visiones y dolores atroces que derivaban todos a una agonía inacabable. Así también, como la posesión de fuerzas oscuras, atentando con quienes más quería, e incluso a mí mismo.

Alguien más me había acompañado en esos momentos y no lograba recordarlo. Cuanto más intentaba pensar, más sentía que se alejaban de mí, e iban al olvido.

Un relámpago de pronto y un rayo cayó sobre un árbol cercano, resplandeciendo con fuerza ante mis ojos justo al ver a una dirección no muy lejana. Cubrí con mi antebrazo libre de las riendas como un acto reflejo de protegerme de ese brillo. El árbol afectado crujió sobre y se vino abajo contra otro entorpeciendo nuestro camino hacia adelante.

Deberíamos costear el árbol y pasar por pendientes empinadas y pantanos. Era muy grueso para que el caballo donde Johannes estaba lo saltara. Detuve una de las riendas del animal para que se detuviera, avanzando unos pasos para observar el tronco que se interponía en nuestro camino.
-Se nos viene una larga noche...-suspiré amargo de la situación. Miré hacia ambos lados del tronco caído, lleno de ramas y hojas que superaban dos metros y más de alto.

Percibía como la llovizna y varios relámpagos seguían a nuestro alrededor, ahora que me había detenido para examinar lo que nos rodeaba a la escasa luz nocturna.

Terminé señalando el camino hacia la izquierda, donde saliendo del camino, teníamos un pequeño pantano que había que costear cuidadosamente y que acababa en una pendiente que subía a una colina. Rogaba que ni la vampira ni el humano se encontraran gravemente heridos. Este árbol nos costaría un tiempo valioso en el cual podríamos haber cruzado el camino hasta la casa que Oliver había mencionado.


_________
Off rol: Bien, como no quise adelantar acciones, entonces me ha quedado corto el post. ^^ Espero que así sea mas "ligth" el rol para evitar saturarnos. No ando con mucha motivación últimamente para escribir, y antes de cerrar todo de una, prefiero que vayamos tranqui. Lo del árbol me quitó la idea que tenía. Pero si quieren que avancemos más, pueden poner que Sydara continua guiando al caballo y suben la pendiente hasta la colina y que se ha mantenido en silencio ^^
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Miér Sep 10 2014, 00:26

Ébano suspiró para si misma, aquella situación la tenía un tanto nerviosa, y las contusiones le recordaban que estaba algo herida, y que no podía moverse con normalidad, luego tampoco podia estar tan alerta como ella quisiera.

Miró a ambos acompañantes, esperando sus respuestas... Aunque el silencio predominaba, y ciertamente, los comprendía... Johannes, aún sin poder ver, tras un combate a ciegas y con ella, que apenas la conocía; y Sydara, sin el colgante... Ébano recordaba los efectos del contacto con él, llevando la reliquia, y ahora sin él.. No sabía qué podía ocurrir, y suponía que él iba inmerso en esos mismos pensamientos..

Johannes no renegó de la propuesta de la vampiresa respecto a turnarse en el caballo. Él antes le había contestado que estaba bien, antes de marcharse Oliver, y se preguntaba si realmente era así. ¿Diría aquello únicamente para tranquilizarlos? ¿Para evitar preguntas?

- Supongo que el plan es no dejar que nos maten...
-dijo él, contestandole ante su cuestión por un plan. Asintió lentamente con la cabeza y guardó silencio.- Algo así... Es complicado.

Y aquello, entonces, respondía escuetamente ante la curiosidad de la chica. "Se cononcen.. ¿De ahí la frialdad en el ambiente?" - se preguntaba ella. Por el motivo que fuese, no se llevaban precismente de un modo agradable, llegó a la conclusión. Además, aquellas palabras tan efímeras confirmaban su malestar.. Sintió culpa por haberlo arrastrado a aquella situación. Tal vez si hubiese tomado otra decisión en el camino... "Necia..." -se decía a sí misma.

-Fue un encuentro casual. Él tenía una misión, y yo tenía asuntos más.. que debía atender con urgencia en esos momentos.. -la voz de Sydara la sacó de su ensimismamiento y levantó la cabeza para mirarle. -¿..Eh? Oh. Entiendo. Pues es... verdaderamente, una coincidencia... -dijo tratando de encontrar palabras adecuadas.

La lluvia arreció, tornandose en tormenta. O lo había hecho antes. Ébano no se había fijado. Había recuperado la capa antes de seguir y la llevaba puesta. Eso paliaba el olor a sangre y por tanto, su sed. Sin embargo, llevaba la cabeza descubierta, con lo que pudo ver con gran claridad el rayo que caía junto a ellos, en un árbol.

Se sobresaltó, dando un gran paso, como un salto, hacia atrás, agarrando las bridas del caballo, según pudo ver, Sydara reaccionó seguidamente igual. La bestia relinchó y alzó las patas delanteras, pero la sujección y que no cayeron más rayos cerca, propiciaron su calma. El árbol cayó lentamente hacia el camino, impidiendo nuestro paso.

-Oh, dioses... -suspiró- Un rayo ha impactado en un árbol, Johannes, ha caído al camino. -dijo como autómata, intuyendo la curiosidad de su compañero.

-Se nos viene una larga noche..

-Sí, eso parece. -dijo, siguiendo al elfo, que obviamente conocía mejor cada camino, y el cual parecía ir a bordear el árbol.

Avanzó en silencio un rato, el árbol quedó atrás, pero otros mucho más altos les dieron la bienvenida a su camino alternativo. Fueron disminuyendo el tamaño y.. Humedad. Agua. "¿Un riachuelo? No se escucha nada... No será." En uno de los relámpagos, la vampiresa pudo ver un remanso de agua. "Un pantano..." - pensaba para sí. Se alegró, podria lavarse un poco al menos, aunque no quería detenerlos mucho.

-Eh.. ¿Eso es un pantano? ¿Vamos a parar? No me gusta interrumpir, menos una travesía... eh.. así. -se sentía extrañamente cohibida, era una sensación que hacia demasiado tiempo que no sentía.. Eso la apenaba. Suponía que era por la reciente pelea, la sequedad de sus acompañantes y bueno, en ciertos momentos, recuerdos de Sydara acudían a su cabeza.

Y nada de aquello ayudaba. Se quitó la capa por la cabeza y se la echó al hombro.

-Me adelantaré.. Necesito un poco de agua, por la sangre. No quisiera cenar temprano.. -dijo mirandolos a ambos con media sonrisa, intentaba quitarle tensión al ambiente.- ¿Os importa? Seré breve. -dijo mirando ahora a Sydara, pidiendo permiso en la travesía, insconscientemente. Al fin y al cabo era el elfo, en tierras élficas, y él conocía peligros de la zona, caminos, y a los bandidos de antes... ¿Podrían volver?

Además de aquello, no quería que, si alguien los encontraba, estar llena de marcas y sangre, aquello no era muy buena carta de presentación. Le sonrió nuevamente y se adelantó. La tierra era algo fangosa, los árboles más finos, muy juntos, y plantas semi hundidas en el agua. La humedad en el ambiente era sofocante. Se inclinó en la orilla y comenzó a pasar las manos mojadas por la sangre, suciedad.. Se lavó la cara y bebió un poco, torciendo el gesto, no era el mejor sabro... Se atusó el pelo con las manos mojadas, tratando de peinarse como pudo. -Lo siento, siento todo esto. No quería meteros en ningún lío. Debimos retornar antes de que apareciesen esos elfos. -dijo terminando de lavarse, no contuvo más sus pensamientos. Estaba mojada, pero aquello la refrescaba y la mantenía alerta.- -Y también siento que paremos por mi culpa. -dijo, aunque ésta vez para quitar peso al asunto.

~ ~ ~

Off rol: chicos! Siento mi anterior demora >.< les di like, me gusta como va quedando, y siento si me retraso.. Por mi parte sin problemas, tomaos el tiempo que neceistéis. Y me parece bien hacerlo más light Syd ^^ Como siempre, cualquier cosa que no les guste, ¡saben donde encontrarme! Saludos~



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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Johannes el Miér Sep 10 2014, 22:49

Cuando escuche las palabras de Sydara, no quede muy convencido. No conocía la opinión que él podría tener de mi o si tuviera algún tipo de resentimiento por los hechos pasados, pero yo si que estaba molesto con él.

Algún par de días después de aquel suceso, Reptil me había contado lo que había sucedido luego de que perdí la conciencia. No me importaba haber perdido contra él, de hecho, lo había disfrutado. Podía dejar pasar el hecho de haberse atrevido a atender mis heridas de ese modo pero claro, había algo que no podía dejar pasar. Esa noche antes de retirarse, deposito en las manos de mi colega reptil un saco con Aeros, aquella había sido una gran ofensa, no solo a nuestro trabajo como mercenarios, si no también al duelo que habíamos desarrollado. No había nada de orgullo u honor en recibir una recompensa de ese modo como si nos tratáramos de meros mendigos, no... Ahora estaba ciego y aquel ímpetu por volver a retarlo a un duelo se desvanecía como mis ganas por continuar.

Ebano no parecía muy satisfecha con la respuesta de ambos ¿Y quien habría quedado satisfecho con respuestas tan secas? no podía juzgarla pero en realidad no quería agregar nada más por ahora, quizás luego cuando me encontrara en un mejor o peor humor se me soltaría la lengua pero por ahora, solo deseaba atender mis heridas y descansar un poco, tal vez estar a solas durante un largo rato.

La lluvia parecía no dar tregua a nuestro paso, incluso parecía caer con más fuerza a cada paso que dábamos. Las botas se deslizaban rápidamente por los mechones de mi cabello que sobresalían de la ya sucia capucha que tenia puesta. Comenzaba a sentir un poco de frío pues la humedad y el fango del que me había llenado anteriormente, descendían poco a poco mi temperatura. Todo parecía ser tan molesto y desagradable a pesar de que ya en otras veces me había encontrado en situaciones bastante similares, pero supongo que en mi estado y debido a las ultimas circunstancias, todo parecía más nefasto.

Un fuerte ruido precedido del sonido de destrucción me hizo estremecerme por la sorpresa. Ebano alzo la voz y explico lo que había sucedido. Por suerte aquel rayo no había caído cerca de nosotros aunque... Ese habría sido el colmo para todos; Terminar muertos con el fulminante golpe de un rayo... Valla final. Al parecer no era solo yo, todos parecíamos caminar al ritmo de la más sosa y lenta de las melodías. Ebano hablo nuevamente, esta vez para hacer algún tipo de excusa o pregunta, no estaba seguro. Al parecer habíamos encontrado un poco de agua donde la señorita deseaba asearse un poco. Quizás podría hacer lo mismo pero me daba igual, seguro mi aspecto era deplorable pero por suerte no podría verlo.

Avanzamos algunos pasos hasta donde nuestra compañera se había acercado. Una ves ahí, ella se disculpaba de algún modo. Suspire en tono bajo e intente darle ánimos. Descuida, no ha sido tu culpa... Supongo que todo lo que ha sucedido va más allá de nuestras manos. Ni yo podía creer en mis palabras. Sonaban inusualmente calmadas y amables a pesar del momento y todo lo sucedido. Tal vez ya no tenia ni ganas de buscar culpables, razones o aparentes motivos a todo.

Reanudamos la marcha, el camino era largo y Sydara se había mantenido en un completo silencio. Llegamos hasta un terreno más inclinado, una colina al parecer. Avanzamos a través de ella y desee profundamente que luego de la pendiente, llegáramos a nuestro destino.





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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Sydara el Jue Sep 11 2014, 05:32

Exacto, había estado en un amargo silencio, optando por escuchar la conversación de ellos. En un momento había girado mi rostro hacia el rostro de Johannes, curioso de lo que le sucedía. Así descubrí que estaba ciego por alguna razón, y agradecí que tuviera sus ojos en sus lugares. No noté nada extraño en ello, más que perdidos en algún punto inexistente. La palidez de su piel, las ojeras y las venas que formaban en ellas me indicaban que no hacía muchos días había tenido algún problema en la circulación de la sangre, y por la lógica, cortado el torrente sanguíneo a sus globos oculares, y apagado la luz ante él. Sonreí para mí mismo hacia adentro. Aria podría ayudarle con una pócima capaz de mejorarlo y reducir el efecto de lo que fuera que le causó su estado actual, pero se lo mencionaría mas tarde.

Habíamos logrado bordear el árbol caído, pasando a un terreno fangoso, con el aguacero sobre nosotros y la tormenta desatada con fuerza. Daba la sensación de que el cielo caería sobre todos. Me ponía de nervios los estruendosos que eran los truenos, retumbando hasta el corazón.

-Lo siento, siento todo esto. No quería meteros en ningún lío. Debimos retornar antes de que apareciesen esos elfos-habló Ébano del otro lado del caballo, después de haberse aseado y empezando a retomar el camino nuevamente. Mientras ella se había apartado para limpiarse, aproveché  a sacudirme un poco el lodo de la capa, con algo de dificultad por los cortes que tenía sobre costilla, brazo y cuello. Éste último, el más molesto de todos. Podría haberme degollado por un centímetro más.

Hice ademán inconsciente de acomodar la cuerda que sujetaba la reliquia, pero ya no estaba. Estiré los dedos de la mano izquierda tensándolos de la rabia y dejé caer el brazo al costado de mi cuero. Con la diestra, sujetaba unas de las cuerdas del caballo donde estaba Johannes.

-Descuida, no ha sido tu culpa... Supongo que todo lo que ha sucedido va más allá de nuestras manos-

Dejé escapar un suspiro resignado.
-Sólo han pasado por el claro en el momento menos indicado, pero... creo que la suerte hubiese sido peor si no estaba yo...-giré de nuevo hacia la vampira, con una leve sonrisa en mis labios-Los hubieran matado de lo contrario, por ser ajenos a estas tierras... Ellos buscan la noche para cazar a los que son considerados enemigos...-expliqué. Observaba el suelo mientras, a la luz posible para ir rodeando el pantano en dirección a la colina que nos llevaría al destino.

Volvió a asaltarme la preocupación sobre dónde estarían Lys, Hyur y sus soldados, recordando el combate reciente. Rogaba que no les hubieran hecho nada los hombres de Oberyn y Alyssa. Estaba cansado de tantas traiciones y ya no sabía en quien podía confiar en Sandorai. Zod Raisen... ¿Qué tendría que ver él? Si mis sospechas eran acertadas.. sinceramente temía que fuera así. ¿Me habrían puesto a estos escoltas a propósito?

Apreté los dientes, dejando escapar el aire entre ellos, pensando en Hyur y en lo que sería capaz de hacer. Aún no había tenido ocasión de hablar con él después del asunto de la Playa de los Ancestros. Aunque ya había visto que Aria y yo... parecíamos tener algo, que no lo era.  ¿O pensaba que yo quería a Lys? No podía pensar en serio que yo era de esa clase de hombres...

Sacudí mi cabeza para alejar esos pensamientos. Ya estábamos ascendiendo la colina, cosa difícil porque era alta y el terreno se resbalaba bajo nuestros pies. El caballo tenía problemas también, y retrocedió mucho. pero no era imposible esta empresa.

De imprevisto, mi rodilla derecha flaqueó, y solté las riendas para amortiguar la caída. Noté que mis brazos tenían poca fuerza, y al intentar levantarme, sentí mi cuero demasiado pesado. No deseaba retrasar el camino mucho más, por lo que no dije nada, y tiré de las riendas sintiéndome cada vez más exhausto. Tranquilamente podía justificar lo que ocurría por el mismo camino, además la misma lluvia y la tormenta imposibilitaba mucho que me viesen.

Al terminar de subir, se nos extendía un camino hacia la derecha que se perdía entre árboles frondosos y arbustos. No faltaba tanto para llegar.Miré hacia atrás y a Johannes para ver que tal se encontraban. Ahora el terreno estaba un poco mas iluminado, a los rayos de los relámpagos. Habían faroles en el camino, con lámparas de aceite, e indicaba que hacia lo profundo de ambos lados del camino, ya estaban los primeros hogares élficos.

-¿Tienen heridas graves...?-pregunté directamente de pronto. No sabía si Johannes o Ébano podía encontrarse mal seriamente, pero cuando Oliver lo mencionó, me había alarmado. No aparentaban estar muy mal, más que llenos de cortes y magulladuras. Prefería sacarme la duda por ellos mismos.

Alguien venía en sentido opuesto al camino. Era un jinete, y traía consigo un arco. No se lo podía ver ya que estaba a contraluz. Pero al vernos, apenas visible tras la densa cortina de lluvia, pude ver como preparaba su arco, y la voz de un joven gritaba:
-¡Identifíquense!-
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Re: Encuentros y desencuentros. Sydara - Johannes - Ébano. Interpretativo.

Mensaje  Ébano el Jue Sep 11 2014, 14:03

A pesar del ambiente seco de palabra, tranquilo y sosegado, la respuesta de Johannes fue agradable.

-Descuida, no ha sido tu culpa... Supongo que todo lo que ha sucedido va más allá de nuestras manos. -le dijo. Ella sonrió, a pesar de que no podía verla. -Sí, bueno... Supongo que tienes razón. -Accedió para hacerle notar su conformidad.

-Sólo han pasado por el claro en el momento menos indicado, pero... creo que la suerte hubiese sido peor si no estaba yo...Los hubieran matado de lo contrario, por ser ajenos a estas tierras... Ellos buscan la noche para cazar a los que son considerados enemigos... -les dijo Sydara nuevamente.

Estaba muy callado también..

-Sí, y la verdad es que.. Lo había pensado. Albergaba esperanzas de que no intentasen matarnos pero viendo que la situación es tensa... De habernos encontrado lo habrían intentado. Como dices, me alegro de que estemos vivos. -esbozó una sonrisa y se escurrió el pelo sobre el hombro. Volvió a ponerse la capa y reanudó la marcha, consciente de que los había retrasado un poco.

Observaba a sus compañeros de cuando en cuando, sumida en sus pensamientos. Era normal aquel silencio al fin y al cabo. Johannes, casi con toda seguridad se sentiría reprimido por su vista, y hostil con Sydara. Y él, por su parte.. Bueno, se había visto envuelto en un encontronazo con aquellos elfos, aunque lo esperaba según vio. Supuso que el robo de la reliquia, el secuestro de esa chica y la traición de su guardia habrían minado su humor.

Y el de todos... Porque a eso, se sumaba el hambre, el cansancio, sueño y sed. Todos querían llegar a algún lugar sanos y salvos, descansar y.. Y luego, a saber qué, ya no tenía idea de nada. E Isell... En aquel Orfanato.. Se sentía fatal con ello. Tenía que enviar otra misiva... El traspié de Sydara la hizo salir de sus pensamientos. El terreno era inestable...

Llegaron arriba, a la colina y desembocaron en un camino con ocasionales farolillos. "Por fin..." -pensó para sí animada por encontrar civilización nuevamente. La noche transcurría y no había reparado en ello. Pero apenas veía la Luna y no sentía la hora...

-¿Tienen heridas graves...? -preguntaba de golpe Sydara. Miró a Johannes y a si misma.

-¿Eh? ¿Qué? No.. Bueno, nada serio por mi parte. Johannes.. Él puede que sí necesite ayuda. Pero estamos llegando a nuestro destino, ¿no es así? -preguntó, con brillo en los ojos cansados mirando al elfo.

¿Desde cuando era tan dubitativa? La situación aquella la tenía un poco tensa, quería retomar su máscara de frialdad pero no se sentía con fuerzas.
Un jinete que portaba un arco apareció a lo lejos en el camino en medio de la lluvia. Lo miró endureció el rostro y tensó los músculos, deseando que no fuese otro ataque...

-¡Identifíquense!
-decía alzando el arco.

-Por los dioses.. No puede estar pasando esto.. -musitó para sí, sin poder creer que hubiese más impedimentos. Trató de no resultar hostil, pues esperaba que aquello fuese por simple defensa- No venimos buscando mal. Solo estamos algo cansados. -dijo. No creía que fuese a servir de algo pero, no estaba muy lúcida y como bien dijo Sydara.... En tierra élfica pocos confiaban en los viajeros, con los tiempos que corrían. Y menos aún de un vampiro... Se pegó a Johannes y musitó -Nos adentramos en la civilización, amigo..



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