El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

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El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Sep 08 2014, 22:34

Spoiler:
Off: Aunque este tema comienza en la ciudad, abro aquí porque es donde se desarrollará la mayor parte de la trama del mismo. Las acciones de Eirik están previamente acordadas con la propietaria de este PJ.
Continuación de éste tema. Ficha de Meredy

El sol de una nueva mañana entraba por la ventana, incidiendo con fuerza sobre mis ojos. Molesta y adormilada, fruncí el ceño y me di la vuelta, apoyando el otro lado de la cara en la almohada, para evitar que me diera la luz. Me pareció escuchar una voz, una voz conocida, que gritaba cerca de la casa, pues había sido capaz de oírla, pero no le di importancia. ''Seguro que es alguno de los amigos de Sabin para que vaya a jugar con ellos'', supuse y continué durmiendo. Hasta que momentos después, la puerta de mi habitación se abrió y unos pasos se dirigieron hacia mi cama.

-Fribba...-me llamó la voz de tía Anya-. Fribba, tesoro-me puso la mano en el hombro.

''Con lo bien que estaba yo durmiendo'', me quejé, negándome a abrir los ojos, aunque sabía que el truco de hacerme la dormida cuando quería que me dejasen tranquila que usaba de pequeña ya no funcionaba. Me incorporé con pereza, con las marcas de la costuras de la manga del camisón marcadas en la mejilla que había estado apoyada sobre ella, y miré a mi tía, interrogante, esperando que me dijera qué era eso que quería y que la había llevado a despertarme.

-Fribba-me fue imposible descifrar la expresión de la cara de la mujer: era una mezcla de sorpresa, confusión y alegría. Se sentó en el borde de la cama, como si tuviera la intención de soltarme una charla bastante larga. -Hay un hombre en la puerta que pregunta por ti-dijo simplemente.

-¿Un qué?-pregunté, frotándome un ojo, sin comprender. ¿Quién iba a venir hasta la puerta de mi casa a buscarme?

-Que sí, está abajo, en la entrada-Anya juntó los dedos de sus manos-. Fribba, estoy tan contenta... ¿Cuándo nos lo ibas a contar?

-Espera, espera-la detuve. Definitivamente, había perdido el hilo de la conversación-. ¿Contar? ¿El qué?

-¡Que tienes novio!-mi tía me abrazó, entusiasmada-. Ya empezaba a preocuparme por que no fueras a encontrar pareja... Parece un poco mayor para ti pero es muy guapo-me guiñó un ojo. Un escalofrío me recorrió la espalda cuando empecé a comprender de qué, o mejor dicho de quién me hablaba-, y además tiene una hija... Aunque eso significa que será un padre estupendo si es capaz de cuidar él sólo de una criatura tan...

-¡¡Me he dormido!!-entendí de pronto, saltando de la cama, percatándome entonces de la claridad del día. La noche anterior, entre los nervios, la preocupación por Meredy, de que los hombres que la buscaban no encontrasen la posada donde ella y Eirik estaban, y la preparación de lo que podríamos necesitar hasta dar con la caravana de los mercaderes, no había pegado apenas ojo y había acabado durmiéndome bien entrada la madrugada. Anya dio un respingo y se apartó cuando me levanté bruscamente, observando cómo salía precipitadamente de mi habitación, descalza y con el pelo revuelto y corría escaleras abajo. Un joven acompañado de una niña de unos cuatro años de edad, de pelo pelirrojo y ondulado y grandes ojos azules me esperaban en la entrada-. ¡Meredy!

-¡Friiibbaaaa!-me recibió la niña con los brazos abiertos, andando hacia mí. La cogí en brazos, aliviada de verlos a los dos. Eirik estaba visiblemente incómodo al verse rodeado de pronto por mi familia: mis primos estaban desayunando aún, Seith no prestaba mucha atención a la escena, tan sólo apartó un momento la mirada del libro que tenía en la mesa junto a él y después continuó leyendo, Sabin por otra parte reía por lo bajo, travieso. Anya bajaba por las escaleras, entre extrañada y conmovida y Edward dirigía una mirada al joven desconocido que acababa de entrar en su casa con una expresión en la que se podía leer claramente ''¿Por-qué-lleva-mi-ropa?''.

-Hola, hola-los saludé. Meredy me dio un besito en la mejilla, risueña por volver a verme-. ¿Me has echado de menos?-le dije a la pequeña y me volví hacia Eirik que seguía plantado junto a la puerta-. ¿Habéis dormido bien?-pregunté. Meredy se alejó un momento para mirarme a los ojos-. Tengo hambre...-me dijo con voz lastimera.

-Pero bueno, ¿es que no habéis desayunado?-miré al joven, que se encogió de hombros, murmurando. Probablemente el desayuno que ofrecían en aquella posada que parecía que iba a desplomarse en cualquier momento dejaba mucho que desear y, por lo que había comprobado ayer, la niña tenía un gran apetito. La senté en una silla junto a Sabin, quien le sonrío de forma amistosa, acercándole unos bollitos de leche como el que se había comido en la panadería.

-Fribba, ¿podríamos hablar contigo un momento?-dijo Anya.

-Claro, ahora mismo voy-contesté, mis tíos se dirigieron al piso superior-. ¡Vigila a Meredy! ¡Volveré enseguida!-le pedí a Eirik antes de empezar a subir las escaleras.

Mis tíos me esperaban en mi cuarto, él sentado en la cama y ella de pie, con los brazos cruzados, expectantes. -Todo esto tiene una explicación-me adelanté antes de que ninguno de los dos abriera la boca-. El joven se llama Eirik, lo conocí en mi último viaje. Y no-me apresuré en añadir al ver que Anya empezaba a sonreír-, no somos pareja, sólo somos amigos-tomé aire-. Hace una semana que vino a Lunargenta y ayer lo vi en la plaza del mercado, cuando fui a comprar el pan, por lo que fuimos a dar un paseo para enseñarle la ciudad.

-¿Y la niña?

-Se llama Meredy, la encontramos cerca de la plaza del mercado, se había perdido-Anya se llevó la mano a la boca, consternada-. Estuvimos preguntando en diversos negocios y al final descubrimos que sus padres podrían estar en el campamento de mercaderes que hay a las afueras de la ciudad-iba hablando atropelladamente, mencionando únicamente lo más importante e imprescindible para que mis tíos comprendieran la historia-. Sin embargo ya estaba anocheciendo, por lo que decidimos ir hoy a buscarles. Eirik y Meredy se quedaron en una posada...

-¿En una posada? ¡Podrían haber venido aquí a dormir!-dijo Anya.

-Bueno... Eso ya da igual...-sospechando que a mi tía le hubiese encantado que Eirik se quedase a cenar y a dormir, a pesar de haberle dicho que no había nada entre nosotros. Mi tío frunció el ceño y levantó la mano para hablar, antes de que mi tía me siguiera interrogando.

-Hay una cosa que yo no entiendo, ¿por qué lleva mi vieja ropa?

Edward no pudo hacer otra cosa que echarse a reír a carcajadas cuando le conté que había encontrado a Eirik junto a la fuente, completamente empapado y que le había prácticamente obligado a cambiarse de ropa porque, de lo contrario, cogería un resfriado. -Dijo que tenía calor y se había dado un bañito-recordé la explicación que me había dado, mi tío rió aún más fuerte. Una vez estuvo aclarado el por qué de aquella inesperada visita, mis tíos volvieron a la cocina, donde estarían mis primos, Meredy y Eirik y yo me aseé y me vestí con una falda azul oscuro, larga y una camisa blanca todo lo rápido que pude, para después coger mi zurrón, que pesaba bastante, la ropa de Eirik y mi capa de viaje. Terminé de recogerme el pelo en una trenza mientras bajaba las escaleras: Anya ofrecía un vaso de leche a la pequeña Meredy, quien tenía la boca llena de chocolate, y mi tío bromeaba con Eirik.

-Oye, si tienes calor puedes darte un bañito aquí, no hace falta que te vayas a una fuente, ¿eh?-le dio unos golpecitos en el hombro. Eirik me miró, entrecerrando los ojos, con una expresión que no indicaba nada bueno, y yo me encogí de hombros, agarrando uno de los bollos que sobraban, tendiéndole su ropa.

-¿Nos vamos ya?-sugerí una vez se hubo cambiado, antes de que mi tía nos convenciese para quedarnos a comer y nos retrasase.

-¿Ya? ¿Tan pronto?-dijo Anya, apenada. Como había imaginado, insistió en que nos quedasemos un poco más, por lo que me vi obligarla a detenerla, alegando que teníamos que darnos prisa y llevar a Merey con sus padres cuanto antes, pero no nos dejó marcharnos sin haber llenado nuestros zurrones de manzanas, melocotones, pan, queso y los bollitos de leche y chocolate que tanto le habían gustado a la pequeña.


Última edición por Fribba Hedevary el Jue Sep 11 2014, 16:35, editado 2 veces
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Mar Sep 09 2014, 12:57

Llegaba tarde, escandalosamente tarde de hecho. Después de lo sucedido anoche, Morgana les había dado una habitación, pero esa mañana tras un desayuno que dejaba a desear mucho, la mujer le había pedido que reparase las tejas del decadente establo que poseía la posada, y así lo había hecho, casi había acabado de substituir la viejas tejas rotas por unas nuevas. Llegando así casi a tocar el medio día. Dejó el martillo a un lado y con el brazo se secó el sudor de la frente, se sentó y miró al patio. Allí vio a Meredy perseguir a Pyke, el enorme gato blanco de Morgana, bajo la vigilancia de la misma.

Estiró el brazo para alcanzar un botijo con agua que la mujer le había ofrecido para que no pasase tanto calor allá arriba, bebió y volvió a dejar el recipiente a un lado. En el fondo aquella vieja bruja no era tan mala, solo tenía un carácter algo… Especial. Tras unos minutos se dio cuenta de que ya había terminado la faena y seguía sin haber ni rastro de Fribba, Eirik bufó y bajó del tejado. Una vez en el suelo fue a buscar a la habitación donde había dormido la ropa que la joven pelirroja le había dejado, pues para trabajar Morgana le había dejado ropa más cómoda para no estropear la que llevaba puesta, se cambió de ropa y bajó a la cocina donde Boris los saludó

-¿Qué? ¿Te está matando a trabajar la jefa? –bromeó el cocinero, Eirik se encogió de hombros

-Nada fuera de lo normal, al menos ahora los caballos de los clientes no se mojaran. –respondió en tono átono, el cocinero rió a carcajadas

-Mientras no se les caiga el establo entero encima –siguió bromeando, Eirik medio sonrió llenándose un vaso con algo de zumo de naranja que había sobrado del desayuno

-No lo digas muy alto que aún me lo hará arreglar a mí –siguió con la broma y el cocinero rió a carcajadas, el licántropo dejó el vaso a un lado y subió de nuevo las escaleras para salir de la cocina. A pesar de que se acercaba medio día no parecía tener pinta de que fuesen a llegar muchos clientes y en cualquier caso ya había hablado con Morgana y ella había acordado cazar a algún pardillo para que hiciera de camarero aquel día a cambio de unos cochinos aeros.

-¡Eiiiik! –exclamó Meredy con los brazos abiertos y corriendo hacia él cuando lo vio aparecer, pues no sabía pronunciar muy bien la erre, el nombrado se acercó caminando tranquilamente y la niña impactó contra sus piernas en un fuerte abrazo, él apenas la miró

-Sí, hola… -saludó sin entusiasmo, la niña lo miró con ojos brillantes como si esperase algo-. No se me dan bien los niños…-se excusó de manera gruñona, la niña hizo pucheros y Eirik suspiró-. Ea, ea… -comentó dándole unas palmaditas en la espalda con algo de resignación, Meredy sonrió ampliamente-. Muy bien… Venga a correr animalillo…-comentó con algo de desgana, y la niña comenzó a corretear detrás de una mariquita

-Recuérdame que te recomiende de canguro –comentó con sorna Morgana, alzando una pelirroja ceja con impertinencia y divertida ante la ineptitud del joven a tratar con menores, Eirik se encogió de hombros

-No me gustan los niños.-aseguró sin entusiasmo, la posadera sonrió con algo de malicia

-No te gustan o ¿No sabes cómo tratarlos? –preguntó malintencionada y con cierta picardía, Eirik frunció el ceño

-Ambas. Ya he acabado de arreglar el tejado del establo, ¿A llegado ya Fribietta? –preguntó temiéndose de antemano la respuesta de Morgana, la cual cabeceó y cogió a Pyke en brazos

-No. –luego sonrió dispuesta a tomarle el pelo-. Creo que tu querida mujercita te ha abandonado con vuestra niña –sin embargo no contó con que Eirik se tomaría tan en serio la bromita

-¡Y una mierda! –Exclamó el licántropo furioso, al fin y al cabo Fribba pertenecía a una raza mentirosa e interesada, bien podía ser que aquello hubiese sucedido-.¡Y no es mi esposa! –Finalizó después, acto seguido llamó a la niña que fue corriendo hasta él que la tomó de la mano y se fue de la taberna-. ¡Se acabó voy a buscarla! ¡Y me va a oír! –siguió refunfuñando enfadado con Meredy sonriente a su lado, dejando atrás a Morgana que reía divertida al ver lo fácil que era tomarle el pelo a Eirik.

No tardó demasiado en encontrar la casa de Fribba, no por que recordase donde estaba, porque su sentido de la orientación era bastante malo, si no porque había seguido su olor. Un olor femenino y ligeramente dulce pero que de alguna manera recordaba al de tierra mojada para arar, femenino pero un poco basto.

-¡He Fribba! –exclamó enfadado picando a la puerta-.¡No te hagas la sorda sé que estás ahí!¡No vas a dejarme a mí solo con la niña!¡Y menos cuando fue idea tuya! –siguió gruñendo, no tardó en abrirse la puerta, pero no fue Fribba quien abrió, si no un hombre algo más bajito que él, rechoncho, de pelo castaño oscuro corto y con muchas entradas, de ojos oscuros y algo de barba-. ¿Y tú quién eres? –preguntó Eirik tras parpadear un par de veces algo confundido, tras el hombre rechoncho asomó una mujer delgada y aunque el paso de los años se reflejaba en su cara a través de unas leves arrugas al lado de los ojos era hermosa, llevaba el pelo negro y corto, sus ojos también eran oscuros y sus facciones muy suaves, al parecer eran un matrimonio, ambos le miraban desconcertados.

-Soy Edward Hedevary, ¿Y tu? –se presentó el hombre con seriedad y mirándolo de arriba abajo, al parecer no le hacía mucha gracia que un hombre se presentase así por la buenas preguntando por su sobrina. Eirik frunció el ceño desafiante, no por nada si no por costumbre

-Eirik Argyle, ¿Esta Fribietta? –preguntó de manera gruñona, pues había captado el hambiente tenso que se había formado entre los dos hombres, pues la mujer lo miró de arriba abajo y después posó la mirada en Meredy, tras lo cual sonrió ampliamente, Edward fue a decir algo, posiblemente para hecharlo, sin embargo se adelantó la mujer

-¡Claro! Ahora mismo voy a llamarla! –aseguró ella dando una palmada, su esposo la miró consternado

-¡Pero Anya! –exclamó patidifuso, la esposa se cruzó de brazos

-¡Pero nada Edward!¡¿Es que no lo ves?! –comentó alterada pero contenta, el hombre puso los brazos en jarra

-¿Ver el que? –gruñó, su esposa se acercó y le susurró cerca de la oreja

-Es un hombre preguntando por nuestra sobrina, debe de ser su novio, al fin ha pasado. Así que trátalo bien –le explicó en susurros, tras esto ambos miraron a Eirik que ajeno a las suposiciones de Anya levantó una ceja. De nuevo Edward lo miró de arriba abajo y a regañadientes le tendió una mano

-Bienvenido a nuestra casa –lo saludó al fin, la tía Anya dio una palmada y rió

-¡Así me gusta! Hay pero que pilluela que es nuestra Fribba, que bien oculto te tenía, ahora mismo voy a buscarla, no te muevas –pidió contenta y alejándose casi dando saltitos de alegría

-…-Eirik fue incapaz de responder nada, porque no entendía que era lo que estaba pasando, pero si eso hacía que trajesen a Fribba ya le parecía bien. No tardó en aparecer bajando por las escaleras la joven pelirroja en pijama, descalza y con el pelo revuelto, Meredy enseguida corrió a saludarla, y la pelirroja los saludó a ambos, Eirik se apoyó en el marco de la puerta de brazos cruzados, mientras Fribba no dejaba de parlotear, sobre cómo habían dormido o si habían desayunado-. Claro que hemos desayunado, pero es que casi es hora de comer –refunfuñó Eirik de malhumor. Luego Anya llamó a Fribba, al parecer aquel matrimonio quería hablar con ella a solas, Eirik meneó una mano cuando ella le pidió que vigilase a la niña<< Llevo vigilándola desde anoche >>refunfuñó, en ese momento vio asomar un pequeño zorro<< Debe de ser Ember >>recordó, en la mina ella le había hablado de su mascota, el animalito miraba con curiosidad a Meredy y al recién llegado. La niña extendió los brazos y comenzó a perseguir al zorro que dio un pequeño gruñido asustado por la pequeña, corrieron alrededor de Eirik que cansado cogió a Ember en brazos alejándolo de Meredy y acariciándolo, eso tranquilizó al animal y la niña se lo quedó mirando.

-Pero no te quedes ahí, pasa, pasa –le pidió Anya al verlo allí de pie aun en la entrada, en un tono que suponía que Fribba no le había contado lo que sucedía o si lo había hecho no se lo creía, en fin, ya daba igual, tampoco iba a quedarse tanto rato. El licántropo con el zorro en brazos y seguido por Meredy que no dejaba de mirar a Ember con interés, entraron en la cocina, allí Anya les ofreció zumos y algunas olivas junto algunas cosas más para ir picando. La mujer comenzó a hablar con él que se limitaba a escuchar y a asentir, al fin y al cabo él era de pocas palabras y aquella mujer hablaba como una cotorra, así descubrió que aquella pareja eran los tios de Fribba y que los niños que lo miraban con curiosidad eran sus primos Seith y Sabin-. Por cierto ya tienes la ropa seca –aseguró de manera acogedora la mujer, mostrándole su armadura de cuero especial para licántropos, entonces sintió un codazo del tió Edward

-Oye, si tienes calor puedes darte un bañito aquí, no hace falta que vayas a la fuente –bromeó el hombre con simpatía, Eirik medio sonrió nervioso, de nuevo el trato acogedor de unos desconocidos lo inquietaban, no sabía cómo responder a ello

-¿Dónde puedo cambiarme? –preguntó algo entrecortado, pues aunque no lo pareciese además de reservado era algo tímido y aquella gente lo estaba agobiando con tanta familiaridad, la tía Anya le indicó una habitación. Dejo a Ember en el suelo, donde Meredy con la boca y las manos llenas de chocolate comenzó a perseguirlo de nuevo. Cuando se cambió salió de la habitación y se encontró a Fribba ya aseada y vestida, hablando con sus tíos y metiéndole a él mismo prisa para que se marchasen, tía Anya quiso retenerlos, pero se despidieron de ellos y se fueron no sin antes escuchar un

-¡Esperamos volver a verte pronto Eirik! –de la tía de Fribba, él miró a Fribba arqueando las cejas y pidiendo una explicación, al mismo tiempo que se alejaban, en su mirada era fácil leer un ¿Qué-les-has-dicho-ya?. Pero no estaba molesto, si no más bien algo desconcertado a la par que divertido, aunque esto último no quería admitirlo.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Jue Sep 11 2014, 18:52

-¡Esperamos volver a verte pronto Eirik!-se escuchó decir a Anya cuando nos despedimos de mi familia. La puerta se cerró tras nosotros al emprender nuestro camino; Meredy me agarraba del dedo índice con una mano y con la otra sujetaba un bollito de chocolate a medio comer y Eirik me miró, arqueando las cejas, como si pidiera una explicación.

-No me mires así, que yo no he hecho ni dicho nada-me encogí de hombros. Mi tía era una mujer agradable y simpática, aunque algo estricta, y a pesar de que le había dicho y repetido antes de marchar que no había nada entre Eirik y yo sospechaba que, en realidad, ella se había creado su propia historia y tenía la esperanza de que en realidad así fuera. ‘’No sé a qué viene esa preocupación por que encuentre pareja’’, fruncí el ceño, molesta. Claro que, no le iba a contar aquellas suposiciones a Eirik, bastante habíamos tenido ambos con que nos confundiesen allá a donde íbamos con un feliz matrimonio-. A tía Anya le agradan las visitas. Además, les has caído bien-‘’sobre todo a ella’’, pensé sin evitar una media sonrisa. Lo cierto es que la situación sí que tenía su parte cómica y divertida.

Giramos hacia la derecha en la siguiente esquina, perdiendo de vista mi casa tras ella, rumbo hacia la salida de la ciudad, adentrándonos en una callejuela en la que, en el suelo, el sol del mediodía proyectaba la sombra de las distintas prendas que habían tendido en una cuerda que cruzaba de una ventana a otra, y no hacía mucho, pues me cayeron un par de frías gotas de agua sobre el pelo, y una a Meredy en la nariz, que miró hacia arriba confusa, como si intentara averiguar si llovía o había sido sólo su imaginación. La niña, que movía mi mano de un lado a otro, no dejaba de hablar de que si la mujer de la posada gritaba mucho, que había jugado con un gato y que le gustaba la sopa de huevo que hacía el cocinero de allí.

Y vinieron los…-comenzó a decir, aunque antes de que terminase, Eirik la cogió en brazos de repente, una acción que me pilló por sorpresa y me dejó perpleja. Abrí la boca para preguntar a qué se refería Meredy, pero el joven se adelantó a mis palabras.

-Vinieron unos trovadores y titiriteros a alojarse en la posada, estuvo jugando con ellos y sus muñecos y se lo pasó muy bien-dijo en un tono algo extraño-. ¿A que sí?-añadió, mirando a la pequeña y ésta asintió, entre risitas, llevándose sus manitas a la boca. Los miré a los dos, extrañada por su comportamiento. ‘’¿Qué andarán tramando?’’, me pregunté, esbozando una sonrisa; me alegraba que ambos se llevasen tan bien.

Las madres llamaban a sus traviesos niños para que ayudasen a poner la mesa y, tras nosotros, una mujer tuvo que salir para tomar a su hijo, que jugaba en la calle junto a la puerta de su casa con unas figuritas similares a la de Meredy, del brazo para hacerlo entrar, entre las protestas y quejas de éste. El aroma de las comidas caseras preparadas en las cocinas de las casas que había a un lado y a otro de la calle, hacía que ésta quedase inundada de un delicioso olor a pollo, huevos y a los guisos que probablemente hervían en aquellos momentos en las chimeneas. Meredy, que iba agarrada ésta vez de la mano de Eirik, se detuvo y me señaló.

-Tu barriga hace ruiditos-dijo la pequeña riendo.

Y tenía razón. El aroma que provenía de los diferentes hogares me había abierto el apetito, y es que apenas había comido un bollito, con el cual casi me atraganto, mientras Eirik se cambiaba de ropa en casa de mis tíos, y mi estómago se quejaba de nuevo. Carraspeé, incómoda, intentando ocultarlos, pero, como si lo hicieran adrede, se escucharon con más intensidad. No quería perder más tiempo, ya que habíamos retrasado bastante, demasiado, nuestra partida debido a que me había quedado dormida, aunque, por otra parte, me moría de hambre. –Hay… Una frutería aquí cerca-me rasqué la barbilla, Eirik alzó una ceja para que continuara hablando-. Al final de esta calle, girando a la derecha. Será solo un momento-dije, retrocediendo, mientras murmuraba palabras de disculpa-. ¡Vuelvo enseguida, esperadme aquí!

Eché a correr hacia la frutería que había en la esquina de la derecha como les había dicho, no muy lejos de donde estábamos, y entré precipitadamente en ella. La dueña, una amable mujer que colocaba con cuidado varias naranjas en una de las cajas que había en la estantería, dio un respingo, sobresaltándose al escucharme entrar por sorpresa.

-¡Hija, no me des esos sustos!-replicó, recogiendo una naranja que había resbalado de su mano antes de que cayera al suelo-. ¿Puedo ayudarte?

Me había inclinado sobre mí misma y respiraba entrecortadamente por la carrera, tratando de recuperar el aliento. –Ma… Manzanas…-conseguí decir, alzando dos dedos para indicarle la cantidad que quería. Así por lo menos aguantaría hasta volver a casa después de dejar a Meredy con sus padres en el campamento.

Pagué las dos piezas de fruta a la aún asombrada mujer y abandoné la frutería. Cuando bajaba los escalones del negocio, detecté un movimiento por el rabillo del ojo y me giré al ver que parecía que se acercaba. -¿Quién…?
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Zast el Jue Sep 11 2014, 20:41

En los tejados no tenía porqué llevar la túnica tapando su cuerpo deforme. Podía sentir el sol calentando su piel. El viento acariciando su pelo. Podía ser él mismo.

Zast abrió los ojos a la realidad y volvió la vista hacia abajo. Ahí estaba, Lunargenta. Enorme, viva, despreocupada. Cientos de personas caminaban por sus calles, y el eco de sus risas ascendía hasta sus oídos. El hombre bestia no recordaba cuándo fue la última vez que rió de verdad a carcajadas. Lo intentó... pero fue inútil.

Su estómago protestó, sacándolo de este ensimismamiento. La noche anterior no había cenado, pues llevaba varios días sin conseguir un buen botín; de manera, pensó, que se vería obligado a robar a alguno de los mercaderes de la ciudad.
No le parecía bien aquello, ultimamente siempre intentaba pagar lo que se llevaba de las tiendas, aunque fuese con dinero robado.
Una vez más, su estómago insistió. Con un suspiro, volvió a ponerse la túnica y se dispuso a bajar a las calles de la ciudad.


Caminaba en silencio, con la vista baja, y no protestó cuando un bruto casi lo tira a un lado de un empujón. Zast tenía otras cosas en mente, y su mirada iba buscando bolsas desprovistas de atención. Al acercarse a una de las pétreas paredes de un edificio se detuvo, con el pie en alto. Casi pisaba a una rata.
La había visto antes, Zast conocía a esa rata. Era blanca y andaba a saltitos y trompicones entre los pies de la gente, pues le faltaba una pata, producto de una trampa para ratas defectuosa. Se extrañó, pues supuso que aquella rata ya habría muerto, incapaz de adaptarse a la ciudad por su deformación y su color, que la hacían una presa fácil. Sonrió para sí mismo, sintiendose identificado con aquella pequeña alimaña. Ultimamente se sentía más unido a esos roedores que al resto de "seres superiores"
Quizás fuese un problema.

Giró la esquina y la vio. La chica pasó corriendo, con su pelo ardiente ondeando tras ella como un incendio furioso. Sin saber muy bien porqué, el ladrón apretó el paso para seguir a la chica. Fribba, eso era.

Fribba había entrado en una frutería, donde hacía poco la dependienta se encontraba colocando manzanas en una estantería, de vista al público, y le estaba comprando algunas. A Zast se le había hecho un nudo en el estómago, ya no tenía hambre. Ahora era... otra cosa, era... ¿era remordimiento?
Se acercó con cautela a la puerta del establecimiento, y esperó a que la chica saliese. Sí, definitivamente era ella. Aún sin saber muy bien porqué, empezó a seguirla, pero no debió hacerlo demasiado bien, ya que ella se percató de su presencia.

-¿Quién…? - preguntó mientras se giraba.

Zast se quedó mudo, sin saber muy bien qué hacer. Una parte de él quería salir corriendo, otra le empujaba a hablar con ella. Tragó saliva.

- Yo... yo... - el hombre bestia alzó el rostro bajo la capucha y la miró a los ojos. Ahora ambos se veían la cara - Te debo una disculpa, Fribba.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Jue Sep 11 2014, 22:21

Por suerte fue rápido de reflejos, tomó a Meredy en brazos y la interrumpió antes de que explicase que habían entrado aquellos tipos al Lecho de Pulgas. Lo importante era que Morgana los había echado y no les habían visto, no merecía la pena preocupar a Fribietta por aquello y si se atrevían a acercarse él mismo se encargaría de echarlos y sacarles toda la información sobre los padres de la cría.

El sonido del estómago de la joven pelirroja lo sacó de sus pensamientos, se detuvo y a miró, ella comenzó a excusarse y a decir que había una frutería cerca, solo serían unos minutos, el licántropo asintió y ella se fue dejando a Meredy con él, la niña aun le estaba cogiendo de la mano y le miraba sonriente con la boca manchada de chocolate por un bollo que se había estado comiendo

-¿Y ahora qué quieres? –preguntó él  arqueando las cejas al ver que la niña extendía los brazos hacia arriba en su dirección

-¡Aupa , aupa! –pidió contenta y con las manos también sucias, Eirik miró a los lados en un intento tonto de asegurarse de que efectivamente se refería a él, se cruzó de brazos

-Pero si acabo de levantarte hace nada –refunfuñó y Meredy comenzó a hacer pucheros

-Aupa, aupa… -insistió a punto de llorar, Eirik bufó, luego se rascó detrás de la cabeza y miró de nuevo a los lados

-Joder… -murmuró con resignación, luego volvió a bufar y cogió a Meredy en brazos-. Pero no te acostumbres animalillo, yo no soy ninguna mascota –siguió rezongando con la niña en brazos que ignorando sus palabras, reía contenta e intentaba trenzar los despeinados mechones del cabello castaño oscuro, casi negro de Eirik.

Aburrido miró a su alrededor, así como el día anterior, Lunargenta volvía a estar abarrotada

<< Que puto agobio… >>pensó, pues no le gustaban un pelo las multitudes, y allí la gente iba y venía por oleadas, sin ton ni son se paseaban de aquí para allá hablando con el primero que pasaba y riendo o gritando, eran muy ruidosos y el bullicio tampoco le gustaba. Paso un largo rato y Fribba no volvía<< ¿Dónde coño se ha metido? >>pensó mientras Meredy cantaba una cancioncita del todo inteligible sin dejar de toquetearle el pelo.

Canción de Meredy:

Eirik suspiró resignado y olfateó el aire en busca del olor de Fribba, iba a ir a buscarla, de ninguna manera iba a escaquearse de su responsabilidad, eso sí que no, él no era la niñera de nadie. Siguió el rastro por una callejuela y la encontró de pie, delante de un hombre bestia, no porque lo estuviese viendo, por que la joven pelirroja lo tapaba, peor si por el olor y olía a rata

<< Mal… >>pensó el con un gruñido, tampoco le gustaban las ratas y se temía que el hombre bestia no sería de mejor confianza que aquellas alimañas de bodega, dejó a Meredy en el suelo y con la niña cogida de la mano se acercó a Fribba-. ¿Te está molestando este tipo? –preguntó en tono amenazador, no porque realmente pensase empezar una pelea si no para prepararse por si acaso.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Vie Sep 12 2014, 16:47

Me quedé observando al encapuchado, entre curiosa y confusa. Lo había visto antes, lo sabía, y tardé unos segundos en acordarme de él y la ocasión en la que nos habíamos conocido, hacía cierto tiempo, en el mercado de esa misma ciudad. Un encuentro que había acabado de forma peculiar, atrayendo la atención de curiosos y de algunos guardias que pasaban por la zona, y que me había enseñado una importante lección que tenía que aprender a aplicar por mucho que me costara: no había que fiarse de nadie.

Recordaba que los días siguientes a lo sucedido había salido a la calle con una precaución y desconfianza que no eran usuales en mí: vigilaba mi zurrón, poniendo una mano sobre él para asegurarme en todo momento de que no había desaparecido, evitaba cruzarme con extraños, llegando a tomar otra calle para llegar a mi destino si era necesario, e incluso llevaba la daga que Aredhel me había dado antes de desaparecer escondida. Pero, poco a poco, había ido dejado de lado esa inseguridad al ver que todos los días se desarrollaban con su normalidad habitual y que no había vuelto a verlo. Hasta aquel momento.

El hombre bestia parecía tener una pelea interna, algo similar a lo que me ocurría a mí en ese momento, pues me había quedado paralizada sin saber qué hacer. Finalmente dijo:

- Yo... yo... - alzó el rostro bajo la capucha, podía verle la cara y le sostuve la mirada, esperando que continuara- Te debo una disculpa, Fribba.

-¿¡Una disculpa!?-estallé, sorprendiéndome a mí misma por aquella repentina reacción-. ¿Después de ayudarte, de que te ganaste mi confianza para… Para… Luego largarte sin más?-apreté los puños. Estaba frustrada; no quería mencionar el detalle de que Paul le había acusado de ser un ladrón y que probablemente esa había sido la razón por la que había sido amable, había sido una víctima más y pensar en ello sólo me ponía más furiosa-. Sí, me debes una disculpa-me mordí el labio, nerviosa-. Y una buena explicación.

-¿Te está molestando este tipo?-escuché una voz a mis espaldas.

Al darme la vuelta vi a Eirik que, al parecer, se había cansado de esperarme y había ido hasta la frutería acompañado de Meredy, que iba agarrada de su mano, y se acercaba a nosotros. Bufé; aquella situación había sido de lo más inesperada. –No exacta…

-¡Hola!-se oyó la vocecita de Meredy que se había agarrado a mis faldas y miraba a Zast con curiosidad-. Está roto…-dijo señalando el bajo de la capa del hombre bestia.

-¡Meredy!-la niña se escondió detrás de mí entre risitas traviesas. La calle en la que estaba situada la frutería comenzaba a estar cada vez más transitada, madres, niños, personas que iban y venían y nos miraban por encima del hombro, intentando averiguar qué nos traíamos entre manos-. Vayamos a otra parte-propuse, pues empezaba a sentirme incómoda por las miradas de los transeúntes y el parque abandonado donde habíamos comido el día anterior no estaba lejos; allí podríamos hablar con tranquilidad-. Tú aquí, a mi lado-dije con un tono, quizás un poco frío, a Zast; temía que volviese a salir corriendo sin decir nada y quería tenerle vigilado.

Los guie hasta llegar a una pequeña placita sin salida, rodeada por casas, que había sido abandonada hacía unos años y estaba totalmente descuidada: algunos de los bancos de piedra estaban destrozados, los restos de una fuente que había en el medio ya no tenía agua y los árboles habían crecido sin control, entrelazando sus ramas y sus hojas, formando una bóveda natural, al igual que flores de vivos colores y malas hierbas que se habían abierto paso entre las losas agrietadas del suelo. Meredy exclamó de emoción al volver a aquel lugar, que sin duda le había encantado, y comenzó a perseguir mariposas y a intentar encontrar alguna que otra lagartija como la que Eirik le había mostrado. Eirik se colocó a mi lado y me miró frunciendo el ceño, al parecer molesto por aquel inesperado retraso en nuestros planes de ir al campamento donde se suponía que encontraríamos a los padre de la niña.

-Fribie

-Será sólo un momento, de verdad-le pedí paciencia a Eirik, aunque yo misma estaba a punto de perderla. Inspiré hondo y me crucé de brazos, mirando a Zast, como una madre que mira a su hijo para que éste le cuente su versión de una travesura antes de echarle una reprimenda-. ¿Y bien?
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Zast el Mar Sep 16 2014, 11:26

-¿Te está molestando este tipo?

Había llegado un joven, acompañado de una niña. ¿Sería su hija? Fribba parecía un poco joven para...

No exacta…

-¡Hola! Está roto… -dijo la pequeña, señalando el bajo de la capa del hombre bestia.

El ladrón bajó la mirada y observó que la niña tenía razón: sus ropas tenían un enorme desgarrón que, pensó, mejor sería que arreglase luego. Esperaba que aún le quedase algo de hilo.

- Vayamos a otra parte

Fribba les condujo a una pequeña plaza abandonada, y Zast no pudo evitar acordarse de lo que ocurrió la última vez: el farsante que lo amenazó, su caída al suelo y cómo todo el mundo miraba horrorizado su rostro deforme. Ni siquiera sabía qué hacía allí, porqué se estaba disculpando con aquella mujer. Quizás sería mejor marcharse, no le debía nada. Pero, aún así...

- ¿Y bien?

Zast suspiró. De perdidos al río, pensó.

- Mira, sí, es cierto. Soy poco más que un burdo ladrón callejero, un paria que vive entre los tejados de la ciudad, sobreviviendo de lo que consigo robarle a las buenas gentes de esta ciudad, y sí, aquel día tenía pensado robarte a ti. Pero luego la cosa cambió. De verdad. Verás, intento... expropiar los bienes de aquellos a los que... bueno, les sobran. Burgueses, comerciantes, hombres acaudalados. Comprendí que tú, muy a mi pesar, no merecías que nada te ocurriese.
Pero luego apareció ese tipo, fingiendo ser un pobre desamparado, y créeme, después de pasar toda una vida entre las calles más oscuras de esta ciudad, aprendes a reconocer a un embaucador cuando lo ves. Aquel tipo tramaba algo, en serio. No digo que yo sea mejor persona que él (si es que persona es la palabra indicada), pero... mira, digamos que no me fiaba un pelo. Y luego... todo ocurrió deprisa. Huí, cierto, ¿pero qué podía hacer? Soy un hombre-bestia, ya viste la reacción de la gente, soy los restos de una guerra pasada, muchos humanos consideran que no deberíamos existir. Y había guardias ¿crees que me habrían dejado marchar sin más? No... no... La verdad, ni siquiera sé qué estoy haciendo aquí.
Si quieres no volver a verme nunca más, lo comprenderé. Y haré todo lo posible porque así sea. Es solo que... no sé, pensé que debía hablar contigo.
- se disculpó Zast, apartando sus mirada de la de ella. - Lo siento.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Mar Sep 16 2014, 13:20

De nuevo Fribietta lo había vuelto a hacer… Más contratiempos ¡Claro que sí! Por si no tuviesen ya suficientes problemas, no señor, no era suficiente estar cuidando de una niña pequeña y pesada a la que unos matones de poca monta perseguían, no… Claro que no, ahora tenía que pararse a charlar con su amigo, el niño rata ladrón, por supuesto…
Bufó impaciente, al menos había escogido el parque del día anterior para hablar

<< ¿No podía escoger otro día joder? >>pensó enfurruñado al escuchar que la rata comenzaba a soltar un sermón sobre cuales habían sido sus intenciones y que sentía haber sido malo con ella y un largo blah, blah, blah, que para Eirik era completamente infumable. Esperó a que la rata finalizase su sermón inicial, luego aplaudió y los miró con sarcasmo-. Si, muy bonito, pero tenemos prisa. Así que vámonos de una puta vez. –gruñó Eirik cogiendo en brazos a Meredy que rió contenta de que él la levantase, acto seguido se dio la vuelta para irse, pero la mano de Fribba en su hombro lo detuvo

-Espera por favor –le pidió, pues posiblemente la pelirroja había notado lo rápidamente que se estaba agotando su paciencia, el licántropo la miró por encima de su hombro, suspiró y volvió a voltearse para encararla

-Fribietta, escucha…-comenzó a explicar buscando los últimos atisbo de paciencia que le quedaban y presionándose el tabique nasal con el índice y el pulgar-. A donde vamos es una caravana de mercaderes, no van a quedarse mucho tiempo si es que no se han ido ya… -expuso intentando no alzar la voz, pero en su miraba podía verse claramente que empezaba a estar poco menos que molesto-.Y no se a ti, pero a mi no me apetece ir dando vueltas por Aerandir buscando a esos mercaderes. Así que si no te importa acabemos ya con esto y luego ya hablaras con tu amiguito… -finalizó con engañosa calma y mirando con algo de desgana al hombre bestia. No era algo personal, es solo que estaba de mal humor.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Mar Sep 16 2014, 22:41

- Mira, sí, es cierto. Soy poco más que un burdo ladrón callejero, un paria que vive entre los tejados de la ciudad, sobreviviendo de lo que consigo robarle a las buenas gentes de esta ciudad, y sí, aquel día tenía pensado robarte a ti.

Cerré los ojos, casi tentada de taparme los oídos para no seguir escuchándole. Era lo que más me temía, que me habían engañado. No se podía confiar en nadie, ya me lo habían advertido miles de veces mis tíos, pero no, tenía que creer que todas las personas que me rodeaban tenían buen corazón y luego me veía en situaciones como aquella. Aun así, dejé que continuase hablando y escuché lo que me tenía que decir. Que intentaba robar a los acaudalados, a los ricos, aquellos que tenían más bienes y que luego cambió de opinión con respecto a robarme. –Ni yo ni nadie-bufé entre dientes, enfadada, cuando menciono que yo no me merecía eso.

Después pasó a hablar de Paul, lo recordaba bien: aquel joven que en un principio parecía torpe, tonto, incapaz de defenderse, que nos pidió quedarse con nosotros por miedo a ser atacado y que luego resultó que escondía más de lo que aparentaba. Recordaba también a Aredhel, la joven del pelo negro, y el hecho de que parecía que tanto ella como Zast, como bien decía, sospechaban del otro joven, era más, parecía que nadie se fiaba de nadie. Salvo yo.

Paul había sido quien había acusado de ser un ladrón, él había huido momentos más tarde, Aredhel le había imitado y yo me había visto obligada a salir de aquella plaza cuando Paul comenzó a actuar de manera extraña. Sin embargo, sus siguientes palabras hicieron que me comenzase a sentir mal: ¿de verdad la gente consideraba que alguien como Zast no debería existir? ¿No sería que por culpa de ellos se veían obligados a robar y a vivir en las calles?

-Yo…-me mordí el labio sin saber qué decir. Unos aplausos interrumpieron mis pensamientos.

-Si, muy bonito, pero tenemos prisa. Así que vámonos de una puta vez-gruñó Eirik, mirándonos con sarcasmo para después coger en brazos a Meredy. Fruncí el ceño, molesta. Tampoco tenía motivos para comportarse así-. Espera, por favor-dije poniendo mi mano en su hombro para detenerle.

-Fribietta, escucha… A donde vamos es una caravana de mercaderes, no van a quedarse mucho tiempo si es que no se han ido ya…- ‘’Tiene razón, cada minuto que perdemos en la ciudad nos separa de encontrar a los padres de Meredy’’, me lamenté. Era más del mediodía y aún no habíamos salido de la ciudad. Y era culpa mía-.Y no se a ti, pero a mi no me apetece ir dando vueltas por Aerandir buscando a esos mercaderes. Así que si no te importa acabemos ya con esto y luego ya hablarás con tu amiguito…

-Lo siento, tienes razón-me disculpé-. Adelántate, iré enseguida lo prometo-terminé rozando con mi dedo índice la nariz de Meredy, quien me dedico una enorme y radiante sonrisa. Eirik se dirigió al estrecho callejón que habíamos tenido que cruzar para llegar hasta allí, lleno de cajas y barriles que dificultaban avanzar por él. Suspiré, agobiada, dirigiéndome otra vez hacia Zast.

-Zast, yo…-no tenía ni idea de cómo empezar a explicarme-. Sí, es verdad que aún estoy molesta; me engañaste-me crucé de brazos-. Aunque tampoco quiere decir que no quiera volver a verte…-allí estaba de nuevo, confiando en un completo desconocido. Daba igual las veces que me lo advirtieran-. Pero ahora mismo tengo que ocuparme de unos asuntos importantes. Muy importantes-giré la mirada un momento hacia el callejón por donde se habían ido Eirik y Meredy. No me gustaba acabar la conversación de aquella forma un tanto brusca, aunque tampoco había mucho más que discutir. Descrucé los brazos y aparté uno de los mechones de pelo rojo que me caían sobre la frente, colocándolo tras mi oreja-. Acepto tus disculpas y… Bueno, gracias por tomarte la molestia de venir a hablar conmigo, supongo-dije y desviando la mirada nuevamente hacia el callejón y, después de despedirme de él, me reuní con Eirik que me esperaba a la salida de éste-. Lo siento, de verdad-me disculpe por enésima vez por el retraso-. Vayamos al campamento.

Cruzamos la plaza donde el día anterior había estado la mujer que vendía flores y que había regalado una de ellas a Meredy. Caminábamos en silencio, silencio roto únicamente por los gritos ilusionados de la niña cada vez que veía algún gato callejero deslizarse cerca de nosotros o la sombra de algún pájaro que volaba de tejado en tejado. ‘’Le encantan los animales’’, pensé, sonriendo de oreja a oreja, mientras Meredy movía hacia delante y atrás la mano con la que me agarraba. Recorrimos calles y más callejuelas, cruzándonos con niños que jugaban corriendo de aquí para allá, persiguiéndose los unos a los otros, un trovador que afinaba su laúd sentado en el banco de una plaza, vendedores ambulantes de flores y adornos… De vez en cuando me giraba hacia atrás; tenía la sensación de que alguien nos vigilaba, o nos seguía. ‘’Imaginaciones mías’’, me convencí. Y así anduvimos hasta llegar a los muros de la gran ciudad.

-Ya estamos cerca-dije, animada, cuando pasamos bajo éstos. Un camino de tierra continuaba una vez pasada la muralla y se perdía en la lejanía, donde un detalle captó mi atención e hizo que me alarmara-. Eirik, ¿eso es…?-entrecerré los ojos. El corazón empezaba a latirme cada vez con más fuerza: no quería creer lo que pensaba que estaba divisando a lo lejos-. ¿Es humo…?-pregunté con un hilo de voz.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Zast el Miér Sep 17 2014, 18:08

No, no, aquello no estaba bien. No bastaba solo con una disculpa, estaba claro.

Lo siento, de verdad- se diculpó la pelirroja mientras volvía con aquel hombre y la niña pequeña.- Vayamos al campamento.

Zast se caló bien la capucha y aceleró el paso.

- ¡Os acompaño! Es... lo menos que puedo hacer.

Les alcanzó mientras caminaban por una plaza, y, por el camino que estaban tomando, supuso que pensaban salir de la ciudad.

- Siempre que no os importe que os acompañe, claro. ¿Vais hacia algún lado? - miró a la niña que caminaba a saltitos junto a ellos - ¿Le pasa algo a la pequeña? Por cierto, ¿es... Oh, perdón - se disculpó mientras dirigía la mirada hacia Eirik - Soy Zast.

El hombre bestia hizo ademán de ir a darle la mano al joven, pero recordó que no llevaba guantes, así que cambió de idea en el último momento.

Llegaron al gran arco de la entrada a la ciudad, y finalmente salieron fuera. Muy pocas veces se había alejado Zast de la ciudad, pero se había comprometido a ayudarles. El exterior de Lunargenta era un lugar... extraño para él.

- Eirik, ¿eso es…es humo?

El ladrón volvió la mirada hacia aquella dirección, oteando la distancia.



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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Miér Sep 17 2014, 21:36

Aviso:
Las acciones y reacciones de fribba están habladas con la user propietaria del pj.

El ladrón decidió seguirles, se presentó como Zast y a Eirik no le pareció un mal tipo. Evidentemente al igual que el resto de personas, el chico-rata estuvo a punto de preguntar si Meredy era hija de ellos. Eirik ni se molestó en responder, sencillamente siguió avanzando en silencio. Suspiró, esos últimos días había estado dando tantos tumbos por Lunargenta que incluso comenzaba a conocer algunos lugares y como se iba a ellos, por suerte las murallas eran uno de esos sitios, al fin podría volver a la Arboleda, aunque antes tenía que hacer una pequeña paradita para dejar a la pequeña pelirroja, la miró de reojo.

Meredy iba cogida de una mano a Fribba y de la otra a él, caminando a saltitos y canturreando, excepto cuando veía algún animal, entonces gritaba y reía contenta identificando la clase de criatura que era, daba igual si era un perro, un gato, un pájaro o alguna alimaña como un roedor, a la niña le entusiasmaba todo ser vivo que veía. En tenso silencio aun siguieron andando, pues aunque personalmente no tenía ningún problema con Zast, el problema era de Fribietta y del hombre-bestia, así que el licántropo decidió no mover un dedo para cambiar la situación, la pelirroja ya era mayorcita para saber en que líos se metía. Llegaron a los muros de la ciudad donde salieron sin problemas, peor había algo que escamaba a Eirik pues notaba un olor extraña y tras caminar un rato por el camino,  Fribietta miró hacia el cielo:

-Eirik,¿Eso es humo? –le preguntó la joven señalando la oscura columna de humo, Eirik miró hacia el cielo y frunció el ceño

-Zast, cuida a Fribba y a la niña, ahora vuelvo –le pidió antes de comenzar a correr, y en carrera se transformó en un lobo negro, ya era hora de estrenar su armadura de licántropo.

-¡Auuuuuuu! –intentó imitar Meredy contenta cuando vio que el joven se había transformado en un inmenso lobo negro, y aunque en otro momento aquello le hubiese hecho cierta gracia a Eirik que ya estaba bastante alejado de los demás, en ese momento no tenía tiempo para las monerías de la niña, pues tenía un muy mal presentimiento. Llegó al campamento y volvió a adoptar su forma humana, daba gusto no tener que vestirse tras cambiar, pues la armadura funcionaba perfectamente y no le había molestado en absoluto para correr. Sin embargo sus peores augurios se confirmaron una vez allí; Alguien había arrasado el campamento de los mercaderes, el licántropo miró a su alrededor, las caravanas estaban reducidas a ceniza, algunas incluso en llamas aun, apestaba a quemado y a muerte. No era de extrañar, por que si bien habían reducido a poco más que escombros las caravanas, sus propietarios no habían corrido mejor suerte, yacían todos por en medio del campamento muertos, algunos incluso despedazados.

Eirik no tardó en darse cuenta que tal y como estaba todo, quien fuese el autor de aquella matanza lo había hecho durante la noche, pues valorando los desperfectos quedaba claro que todo llevaba horas ardiendo, de lo contrario más caravanas estarían en pie, en llamas pero no serían las montañas de ceniza que eran ahora. Lentamente caminó por el campamento olisqueando el pestilente aire, no parecía haber supervivientes, o no al menos a simple vista, pues tras oír un pequeño derrumbe tras de sí se volteó

-A… Ayuda… -escuchó que alguien pedía débilmente, Eirik corrió hacia allí. Debajo de una de las caravanas rotas que estaban más o menos enteras había un hombre de mediana edad atrapado, el licántropo  se agachó a su lado y apartó unas cuantas vigas de madera que aprisionaban el pecho del hombre con intención de liberarlo aunque fuese poco a poco, pero cuando empezó a quitar los escombros que cubrían el vientre del hombre, rápidamente se dio cuenta de que aquel pobre infeliz estaba atravesado por los escombros, no tenía salvación.

-¿Quién ha hecho esto? –preguntó él con algo de rabia, pues Eirik no era ningún héroe ni mucho menos, pero tenía un sentido de la justicia muy fuerte y allí habían muerto mujeres, hombres y niños, de varias razas, todos ellos no serían las mejores personas del mundo pero si inocentes, quien fuese el autor de aquello era repugnante.

-U… Un tipo A…Alto y ot…Otro gordo… -respondió el hombre a duras penas, Eirik miró a su alrededor chasqueando la lengua, se habían marchado-. E… Eran ordenes de El.. –siguió musitando, el licántropo miró al hombre frunciendo el ceño

-¿Él? –repitió, pues allí no había nadie más que ellos dos, el hombre tosió

-No… El…Eln…Elnah… -no terminó de pronunciar el nombre, pues expiró su último aliento, Eirik golpeó el suelo con el puño de rabia

-¡Joder! –exclamó con rabia al no poder hacer nada por ayudarlo, dejándose caer de culo al suelo quedado sentado y bajando la mirada, en ese momento se dio cuenta de que había alguien detrás de él, Eirik alzó la mirada y se medió volteó-¿Fribba, que…? –fue a preguntar que hacía ella allí, pero al ver la expresión desencajada y pálida de la joven se levantó-. Te dije que esperases a que volviera… -anunció en tono comprensivo acercándose a la joven pelirroja que comenzaba a temblar espantada, fue a decirle que debían marcharse y no podían hacer nada más, pero Fribba estaba tiesa, completamente helada y con los ojos llenos de lágrimas, lagrimas que empezaba a contagiar a Meredy, que miraba a su alrededor confundida y triste, pues a pesra de estar quemadas y rotas, reconocía muchas de las cosas que allí había. Eirik se volteó hacia Zast-. Zast, llévate a Meredy por favor. Ella no debe seguir viendo esto, nos veremos en el parque de antes –le rogó al hombre-bestia, pues comprendía que debía de darle algo de tiempo a Fribietta para recuperarse del shock y él haría lo que buenamente pudiese para ayudarla a reaccionar.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Jue Sep 18 2014, 00:09

Spoiler:
Las acciones y reacciones de Eirik están habladas con la user propietaria del pj.

-¡Auuuuuuu! –gritó Meredy entre risas, y tuve que sujetarla para que no fuera detrás de Eirik que corría transformado en lobo hacia el lugar de donde provenía la columna de humo hasta convertirse en un puntito negro. ‘’Por favor, que no haya pasado nada’’, me mordí el labio con el corazón en un puño, temiendo que fuera el lugar donde se encontraba la caravana en la que viajaban los padres de la pequeña.

Los minutos pasaban y cada vez estaba más inquieta, me movía de un lado a otro, incapaz de estarme quieto. ‘’¿Por qué no vuelve?’’, me preguntaba mirando cada pocos segundos al horizonte esperando ver la figura del licántropo regresando a las puertas de la ciudad. Me desesperaba la espera. –Se acabó, vamos a ir-dije agarrando a Meredy de la mano, quien se había estado entreteniendo hasta entonces intentando cazar alguna de las mariposas que revoloteaban por las flores que había cerca del muro. Zast me recordó que Eirik nos había dicho que esperásemos allí. -¡Me da igual!-exclamé, visiblemente nerviosa, casi histérica, y eché a andar a paso rápido siguiendo el camino por el que Eirik había ido sin esperar su respuesta. Al ver que la pobre Meredy no podía mantener mi ritmo, decidí cogerla en brazos para ir más rápido y llegar cuanto antes. A medida que nos acercábamos llegaba a mí un olor horrible, un olor a humo y ceniza, un olor que, por muchos que pasasen los años, siempre me traería recuerdos de mis peores pesadillas.

Y la escena que contemplaba hizo que la reviviera de nuevo.

Dejé a Meredy en el suelo cuando llegamos a los restos de lo que parecía haber sido un campamento, los carromatos y las pertenencias de los que viajaban allí habían sido en su mayor parte reducidos a cenizas y pedazos de madera chamuscada, y las personas que allí habían estado yacían muertas sobre la hierba teñida de rojo. Hombres, mujeres, niños, ancianos… La vista de aquel desolador panorama hizo que empezase a temblar como una hoja y mi respiración se aceleraba, tenía la angustiosa sensación de que me faltaba el aire y comenzaba a marearme. Me quedaba sin fuerzas y mis piernas parecían no poder aguantar mi peso; tuve que apoyarme en Zast para no caer al suelo.

-¿Fibba?-dijo Meredy, acercándose, con cara de preocupación.

-Estoy bien, Meredy, no te preocupes-dije con un hilo de voz, pasando mi mano por mi frente, intentando que mi voz sonara lo más tranquilizadora posible para que la pequeña no se asustase y demostrarle que estaba bien. Pero no era la realidad, ni mucho menos, ¿cómo iba a encontrarme bien? Respiré hondo y avancé unos pasos más, temblorosa, pálida y perdida. Mirase donde mirase sólo encontraba restos carbonizados y cadáveres. ‘’Tengo que salir de aquí’’, pensé, al darme cuenta de que mi estado empeoraba, sentía escalofríos y  todo a mi alrededor parecía dar vueltas, sin embargo era incapaz de moverme. ‘’Hay fuego por todas partes’’, miraba a mi alrededor completamente ida, desorientada. Escuché una voz conocida y, después, Eirik se acercó hasta donde estábamos: le veía mover los labios pero no podía escuchar con claridad lo que decía, aunque estuviese cerca; era como si no me encontrase allí, como si todo fuese un mal sueño. Pude ver cómo Zast y Meredy se alejaban, sin llegar a entender del todo la situación.

-Fribietta, eh, escúchame-Eirik me puso las manos en los hombros, devolviéndome a la realidad-. ¿Me oyes? Tenemos que irnos, ya no podemos hacer nada aquí…

Le miré a los ojos, siendo consciente por fin de lo que estaba pasando. Me di cuenta de que tenía las mejillas empapadas. Me llevé las manos a los ojos para secarme las lágrimas, pero sólo conseguí llorar aún más. –Y-yo… Yo…-apenas era capaz de articular palabra, tenía un nudo en la garganta. Recordé que Meredy, antes de irse había comenzado a llorar también, probablemente porque habría reconocido algunas cosas del campamento, y me giré hacia el camino que llevaba a la ciudad, preocupada, tambaleándome.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Zast el Vie Sep 19 2014, 12:17

Spoiler:
Las acciones y reacciones de Zast están habladas con el user propietario del pj.
BADUM TSSSSS!!!

Fribba no esperó. Visibemente ansiosa, agarró a la niña y echó a andar en pos de Eirik, y Zast no tuvo más remedio que seguirla.

El humo y la ceniza que llenaban el ambiente hacían casi imposible respirar, la contaminación raspaba tanto la garganta que al poco de estar allí ya la tendrían enrojecida. El olor de la madera ennegrecida se entremezclaba con el de la carne quemada, y el propio Zast se horrorizó de si mismo al pensar en una gran barbacoa.

Un gigantesco carromato yacía de costado sobre el suelo, y una de sus ruedas aún giraba sobre el eje, emitiendo un lastimero sonido, un agudo chirriar en contrapunto con el crepitar y el crujir de los restos de madera. Al poco, los restos chamuscados no dieron más de sí, y el carromato colapsó sobre sí mismo levantando una nueva nube de ceniza. Zast se cubrió el rostro, no quería que aquello le entrase en la boca.

Una mano se apoyó en su hombro. Fribba apenas se podía sostener, y parecía realmente afectada por lo que estaba viendo.
El ladrón la tomó de la mano, justo en el momento en que Eirik apareció:

- Zast, llévate a Meredy por favor. Ella no debe seguir viendo esto, nos veremos en el parque de antes.

En ese momento reparó en la niña. Sí, claro, tenían razón. Sin mediar palabra, el hombre-bestia levantó a la pequeña, antes de que tuviese tiempo a asimilar lo que estaba pasando, y se marcho de allí.

No habían llegado a Lunargenta cuando empezó a llorar.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Vie Sep 19 2014, 18:23

Aclaración:
Las acciones y reacciones de Fribba están pactadas con la user propietaria del pj.

-Y-yo…yo…-apenas llegó a balbucear Fribba llevándose las manos a los ojos y comenzando a llorar más, estaba muy pálida, temblaba y lloraba, apenas mantenía el equilibrio

<< Joder… Ya empezamos… >>pensó Eirik con resignación, al cual tratar situaciones tan delicadas como aquella se le daban como poco fatal-. Le he dicho a Zast que se aleje a Meredy de aquí, pero nosotros deberíamos comprobar si queda alguna pista sobre si los padres de Meredy han podi… -al ver que Fribba, temblorosa se daba la vuelta, para mirar hacia donde se había ido Zast con la niña, el licántropo se cruzó de brazos y levantó una ceja-. ¿Me estas escuchando? –preguntó a sabiendas de que la humana no lo estaba haciendo, para su sorpresa, esta de golpe se dio la vuelta y así como ya hizo una vez en la mina, lo abrazó y se puso a llorar desconsoladamente hundiendo la cabeza en su pecho-. Vale… -musitó Eirik tieso y con los brazos ligeramente levantados, aun reticente al contacto físico<< ¿Por qué esa manía de abrazarme? >>se preguntó algo molesto y frunciendo los labios y el ceño, mientras ella no dejaba de llorar, prácticamente a sollozo puro.

Al verla así Eirik comenzó a sentir algo de pena por ella, miró a los lados, bajó los brazos y suspiró

<< ¿Por qué siempre a mí? >>se preguntó, para luego  devolverle el abrazo-. Anda que… -farfulló a modo de protestas en voz baja al ver que así en lugar de calmarla, había conseguido el efecto contrario, la joven lloraba con más intensidad.

Durante cerca de dos minutos siguieron abrazados, Eirik no decía nada, porque realmente no sabía que decirle, peor al menos parecía que el hecho de que alguien abrazase a la humana la reconfortaba, pues la intensidad del llanto había aminorado. Él chasqueó la lengua y negó con la cabeza

-Tu no estas para buscar a nadie… -comentó de forma áspera pero sin maldad, luego se apartó de ella y con las manos le alzó con cuidado la cabeza a Fribba para mirarla a los ojos-. Te diré lo que vamos a hacer –comenzó a explicarle, sintiendo un pequeño nudo en la garganta cando vio que la pelirroja tenía los ojos completamente encharcados en lágrimas que no dejaban de caer, la cara completamente empapada y roja, los labios le temblaban y el flequillo y algunos mechones que rodeaban su cara estaban húmedos a la par que despeinadas, haciendo que a Eirik le pareciese más frágil que nunca-. Vamos a ir a buscar a Zast y a Meredy… -empezó a explicarle intentando moderar su tono para ser comprensivo o al menos parecerlo, pues no se le daban bien esas cosas y dudaba sobre si conseguiría el efecto deseado-. Os llevaré a casa de tus tíos y volveré a buscar algo que pueda decirme si los padres de la niña han escapado y hacia donde –explicó apartándole con cuidado los rojizos cabellos que se habían pegado en las pecosas mejillas de la pelirroja a causa de las lágrimas, ella fue a protestar pero él se le adelantó-. Volveré yo, tú no tienes por qué volver a pasar por esto ¿Entendido? –quiso asegurase, esta vez algo severo, pero al parecer Fribba lo entendió, pues lo agarró de la mano y comenzaron a ir a buscar a Zast, para volver a casa de sus tíos otra vez.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Lun Sep 22 2014, 17:51

Spoiler:
Las acciones y reacciones de Eirik están habladas con la user propietaria del pj.

Entre el miedo, los nervios y el malestar que me había provocado la horrible visión del campamento incendiado había hecho que me aferrara a Eirik para buscar tranquilidad y seguridad, así como había hecho en la mina, donde había visto la muerte cruzando el peligroso precipicio. Poco a poco, me fui calmando, mi respiración se relajó y, cuando dejé de llorar, Eirik me dijo que iríamos a buscar a Zast y a Meredy y que, después, él volvería al campamento a buscar pistas que pudieran arrojar algo de luz a la situación y saber si los padres de Meredy habían logrado escapar. Abrí la boca para protestar, no quería que Eirik se encargara de ello solo.

-Volveré yo, tú no tienes por qué volver a pasar por esto ¿Entendido?


Me llevé el dedo índice al ojo para secarme las pocas lágrimas que me quedaban. El joven tenía razón: volver con él, volver a ese lugar significaría revivir otra vez mi pesadilla… Y no estaba de ánimos para pasar por aquello otra vez, por lo que asentí en silencio y agarré su mano, tirando de él en dirección a la ciudad, dando la espalda a la desoladora escena. El olor a humo y a cenizas fue desapareciendo conforme subíamos por el camino de tierra que llevaba hasta los muros de la gran Lunargenta, algo que agradecí, pues conforme fui dejando de captar el aroma fui sintiéndome algo mejor, lo suficiente como para no encontrarme mareada.

Pasamos la entrada y busqué a Zast y a la pequeña con la mirada, mas no conseguía verlos por ninguna parte. Me puse de puntillas para observar mejor por encima de las cabezas de las personas que pasaban por allí: tal vez estaban esperándonos en alguna esquina, en algún banco…

Una mano en el hombro me hizo girar la cabeza hacia atrás. –Le dije a Zast que fuera con Meredy al parque de antes-me dijo como si intuyera que volvía a ponerme nerviosa al no encontrar al hombre-bestia y a la niña por ninguna parte. Algunas personas con las que nos cruzamos me miraban, preocupados, probablemente por mi rostro, aún pálido debido al shock, y que todavía debía tener los ojos enrojecidos; una señora mayor incluso me preguntó si me ocurría algo, a lo que respondí con negativas y atropelladamente. Seguida de Eirik, eché a andar por la calle que había a la derecha, por la que llegaríamos antes a la plaza abandonada, cuando tropecé con alguien que iba en dirección contraria a nosotros y, al parecer, también iba con prisa.

-¡Ay, lo sien..!-alcé la mirada para disculparme-. ¿¡Zast!?-exclamé sorprendida al reconocerle.

Por un instante suspiré aliviada por haberle encontrado, hasta que me percaté de que la pequeña no estaba con él. El corazón me dio un vuelco-. Zast, dónde…-puse mis manos en sus hombros, el labio inferior me temblaba-. ¿¡Dónde está Meredy!?
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Zast el Sáb Sep 27 2014, 09:54

Cuando llegaron, la pequeña plaza había comenzado a llenarse de gente, pues era día de mercado y los mercaderes montaban sus tenderetes, los clientes conversaban entre ellos, y en algún lugar ya se había desatado una pelea. Pero por encima de todos los ruidos sobresalían los llantos de Meredy.
Sencillamente, Zast no sabía cómo lidiar con aquella situación.

Se sentó en un banco con la cabeza gacha, mientras la niña continuaba llorando. Él no sabía tratar con cosas, cuando estuvo en el orfanato siempre había dejado a Isolde a cargo de los niños llorones.

- ¿Quieres... una piruleta? O, no sé, ¿qué os gusta a los niños?

La gente empezaba a mirar raro al hombre encapuchado que, sentado junto a una niña que lloraba, le ofrecía piruletas y caramelos. Algunas personas estaban hablando con otras en voz baja, pensando en avisar a la guardia de la ciudad, cuando dos hombres se acercaron a Zast y Meredy.

- La leche, artista, ¿no es es esa...
- Calla melón. Eeeeeh, disculpe. Le estamos muy agradecidos por esto. Verá, somos familiares de la pequeña...
- Sus tíos.
- Sí, eso, sus tíos. Verá...

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Zast corría por la plaza, se había dado cuenta tarde de lo que estaba pasando allí. Si aquellos dos eran los verdaderos tíos de la niña, él podía volar. Por todos los dioses, qué estupido había sido. Una figura chocó contra él.

-¡Ay, lo sien..! ¿¡Zast!?

Ups, mierda.

Zast, dónde… ¿¡Dónde está Meredy!?

Mierda, mierda, mierda.
Zast le contó, a grandes rasgos, lo sucedido.

- Llegaron dos hombres, uno alto y delgado, el otro bajito, y dijeron ser familiares de Meredy. No sé, parecían conocerla y yo... no se qué se me pasó por la cabeza. Lo siento mucho pero, no me griteis aún, no tenemos tiempo para ello, aún deben andar cerca. Podemos encontrarlos.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Dom Sep 28 2014, 16:24

-¡¿Pero tú eres subnormal o que te pasa?! –vociferó Eirik al escuchar la historia de Zast, incluso contuvo las ganas de darle una paliza al hombre-rata, pues este tenía razón no había tiempo para ello-. ¡Tú! ¡Haz algo útil y lleva a Fribietta a su casa! Yo iré tras esos tíos –explicó justo antes de irse a toda prisa y transformarse de nuevo en lobo, al verlo la gente se asustaba y gritaba, pero no había tiempo que perder. En su forma lupina, Eirik era más rápido, más fuerte y tenía más desarrollados sus sentidos.

No tardó en encontrar el rastro de aquellos indeseables, y los siguió rápidamente hasta un callejón donde vio una trampilla entre abierta que daba a las catacumbas, el lobo no tardó se lo pensó dos veces a la hora de entrar pues de ninguna de las manera iba a consentir que aquellos tipos gangosos hiciesen ningún tipo de daño a Meredy. Las catacumbas eran un lugar oscuro, apestoso y húmedo, le recordó vagamente a las minas donde se había perdido con Fribba, sin embargo por suerte en las paredes habían antorchas que alumbraban el camino, el lobo comenzó a olfatear la zona en busca de un rastro, en concreto el olor de la niña. Siguió uno de los caminos, esquivando a tipos indeseables de lo más seguro criminales y miembros de algunos de los gremios clandestinos de la zona. Estos al menos no parecían sorprenderse de la presencia del enorme licántropo negro en su forma lupina que avanzaba con actitud amenazante como aviso a todo aquel que se cruzase en su camino. Por suerte los habitantes de las cloacas de la sociedad parecían darse por aludidos o al menos no mostraban interés en meterse en lo que fuese que había llevado a aquel licántropo allá abajo, eso era bueno pues a Eirik no le gustaba la gente entrometida y el hecho de que no se asustasen y corriesen a ocultarse ayudaba bastante a seguir corriendo sin chocar con nadie.

Finalmente siguiendo el rastro por los túneles, llegó a una bifurcación donde tirado en el suelo encontró el muñeco de Meredy, aquel pequeño lobo negro de madera del cual la niña no se desprendía.

<< Ya estoy cerca, puedo olerles… >>pensó en un gruñido, recogiendo con el hocico el muñeco y guardándolo en uno de los bolsillos de su armadura de cuero para licántropos, acto seguido corrió más deprisa, solo esperaba que aquellos hombre son le hubiesen hecho ningún daño a Meredy o los descuartizaría sin ningún tipo de compasión.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Fribba Hedevary el Miér Oct 08 2014, 22:20

-¡¿Pero tú eres subnormal o que te pasa?!-vocifero Eirik antes de que pudiera decir nada-. ¡Tú! ¡Haz algo útil y lleva a Fribietta a su casa! Yo iré tras esos tíos.

-¡Pero Eirik…!-quise protestar pero el joven se transformó en un gran lobo negro y echó a correr por la calle, asustando a toda persona que pasaba a su lado, dejándonos atrás. Nerviosa, empecé a andar de un lado a otro, pasándome la mano por el pelo, mientras decidía qué era lo mejor, si ir detrás de Eirik o dejar que él se encargara de buscar a Meredy. Me detuve unos segundos mirando la calle por la que el lobo había desaparecido, bufé, volví a recorrer la calle de un extremo a otro y suspiré-. Me temo que ya no hay nada que hacer…-Eirik se había alejado demasiado y sería imposible seguir su rastro.

No me hacía ninguna gracia esperar a que Eirik volviera, sin saber dónde estaba Meredy ni saber si estaba bien. Le dije a Zast que me siguiera y pusimos rumbo a casa de mis tíos. Iba andando por la calle ausente, como si no estuviera allí y fuera una marioneta que esquivaba a la gente que se cruzaba en mi camino para no chocar con ellos. Aunque no pude evitar ser golpeada por un hombre de mediana edad cuando llegábamos a una plaza, cubierto con una capucha que dejaba solo al descubierto una gran barba negra salpicada de algunas canas que andaba a paso rápido.

-Disculpe, señorita.

Intenté articular un ‘’no importa’’, pero no me salieron las palabras. El hombre siguió su camino, acompañado de otro y pude oír cómo le decía antes de que se alejaran:

-Tenemos que darnos prisa en reunirnos con ellos y largarnos de aquí.

Me paré de golpe, paralizada. -¿Has escuchado eso?-pregunté en voz baja a Zast. Disimuladamente, giré la cabeza para observar cómo avanzaban por la calle por la que habíamos venido y luego torcían hacia la derecha, adentrándose en un oscuro callejón. –Vamos a seguirles-dije. Tenía la corazonada de que aquellos tipos tenían algo que ver en el secuestro de Meredy y podrían ser cómplices de quienes la habían raptado. Tenía dos opciones: actuar o esperar. Y desde luego no pensaba quedarme de brazos cruzados. Me detuve un par de pasos más adelante para volverme hacia el hombre bestia-. ¿Vienes conmigo, no? ¿Zast?

Miré a mi alrededor, a un lado y a otro, sin poder creerlo. Zast había desaparecido sin dejar ni rastro. Otra vez. Respiré hondo, encogiéndome de hombros y comencé a seguir a aquellos dos hombres, confiando en mi corazonada. Los hombres fueron internándose en callejuelas cada vez más estrechas hasta desaparecer por una trampilla. Espere unos segundos con el corazón en un puño escondida detrás de la esquina y cuando supuse que estarían lo suficientemente lejos como para no advertirme, bajé por ella.

Nunca antes había pisado los túneles, claro, ¿qué razones tenía para adentrarme en ellos? Andaba a paso rápido, con la mirada fija hacia lo que tenía delante, sin prestar atención a los hombres que me miraban con curiosidad y que incluso hacían ademán de perseguirme. En mi mente sólo tenía la idea de no perder la pista a aquellos dos hombres a los que estaba siguiendo, al mismo tiempo de tener la precaución de que no se percataran de mi presencia. Al torcer una esquina, vi que éstos se detenían y hablaban con una, o varias personas, a quien no lograba ver, pues un muro las tapaba. Lo único que pude escuchar fue un sollozo ahogado de una niña pequeña.


Off: Zast abandona el rol


Última edición por Fribba Hedevary el Miér Oct 29 2014, 20:37, editado 2 veces
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Eirik Argyle el Jue Oct 30 2014, 22:14

Las catacumbas: El lugar más pestilente, sucio, infeccioso y enrevesado de Lunargenta, lugar donde se unía la creme de la creme de la gente indeseable. Por suerte para Eirik, su olfato de rastreador era adecuado para discernir entre tanto hedor, la peste de los tipos repugnantes que se habían llevado a la niña.

Su olfato lo había guiado por una serie de túneles oscuros y semi inundados, de ser humano el agua le llegaría hasta las rodillas, sin embargo al tener la forma lupina, a pesar de ser un lobo de un tamaño considerable, aquel caldo de inmundicia le llegaba casi hasta el cuello, lo que dificultaba un poco su paso.

<< Menos mal que no tengo ninguna herida en la pata o después de esto tendría que amputármela… >>pensó mientras miraba de reojo un excremento flotar sobre las aguas y siguiendo el curso de la corriente, de hecho prácticamente tuvo que esquivarlo, chocando de pleno contra el cadáver de una rata medio podrida<< La virgen… >>pensó arrugando el hocico sin dejar de avanzar por aquel rio de podredumbre<< Definitivamente si una alcantarilla vomitase, olería así… >> siguió remarcando con hastío. Finalmente encontró un saliente al que subir por una especie de acera, ya lejos del agua corrupta. Eirik como buen canis lupus sacudió todo su pelaje haciendo que gotas de aquel agua infecta salpicasen por todas partes, después siguió con su camino, a su paso huían las ratas que se lanzaban al agua para huir nadando o se corrían a esconderse a los túneles, algunas incluso intentaban trepar inútilmente la pared, respirando con alivio al ver que aquel inmenso depredador las ignoraba por completo, pues él ya tenía sus presas fijadas.

Puso las orejas de punta y tensó todo su cuerpo al escuchar el eco de los llantos de una niña pequeña, bajó las orejas echándolas hacia atrás y arrugó el hocico mostrando los dientes y erizando su oscuro pelaje, vaya si conocía aquel llanto agudo y taladrante, solo podía ser de la pequeña Meredy, apretó el paso y no tardó en ver una débil y temblorosa luz provinete de una antorcha de uno de los oscuros pasillos, avanzó con prudencia hacia allí agazapado y acechando a sus presas que ahí estaban, uno de ellos tenía a Meredy cogida de la mano que intentaba por todos los medios soltarse.

-¡Haz que la mocosa se calle de una vez! –exclamaba el flaco alzando la voz, lo que hacía que Meredy llorase con más intensidad, el gordo, que era quien la tenía de la mano se encogió de hombros

-¿Y que quiereh que haga? –hablo con un acento potente de pueblo cerrado, de nuevo ambos iban encapuchados, no podía verles la cara. En ese momento el depredador alzó la cabeza y puso las orejas tiesas mientras su nariz se movía ligeramente de un lado para el otro

<< ¿Fribieta? >>reconoció el olor y se puso a mirar a los lados, pues su aroma tan dulce y agradable resaltaba por encima de aquel hedor nauseabundo, si ella no estaba ahí le faltaba poco para llegar. No tardo en recuperar su actitud agresiva cuando vio que el flaco alzaba un garrote para golpear a Meredy

-¡Pues si no la callas tú la callo yo a ostias! –vociferó, en ese momento Eirik, rápido como un rayo se abalanzó hacia el brazo del tipo alto arrancándoselo de un mordisco, fuentes sanguinolentas brotaron de su herida como si de un grifo abierto se tratase, mientras soltaba alaridos desgarradores ante el asombro de su compañero que soltó a Meredy, la niña no dudo en salir corriendo, mientras la fiera negra mostraba aun entre sus fauces el brazo de su víctima como si de un trofeo se tratase. En ese momento el aroma de Fribba se intensificó y la vio oculta entre la arcada de un túnel que daba hasta el lugar.
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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

Mensaje  Johannes el Miér Abr 22 2015, 22:53

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Re: El comienzo de un viaje inesperado [Interp/Privado-Eirik, Zast]

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