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[cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

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[cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Jue Ene 29 2015, 05:21

Continúa de: El Encanto (Privado Kuu/Luka)

Me encontraba en la Posada el Encanto, luego de un delicioso desayunoalmuerzo, junto a la compañía del pimpollo más rosa de los… ¿siete mares? No estaba seguro de cuantos habían en Aerandir, pero no me parecía una cifra demasiado alejada. Había sido una noche de ensueño, y luego de reponer mis energías y la pulcritud de mi ropa, estaba listo para llevarme al mundo por delante. O por lo menos salir ahí y mostrarle lo que el mundo tenía para ofrecer a esta princesa aristócrata, pero el destino tenía otros planes.

Con el recuerdo fresco de su piel desnuda, caminé triunfante por los pasillos de aquél lugar. A diferencia de la noche anterior, la cantidad de ruidos obscenos que se colaban por las rendijas de las puertas se había reducido notablemente, aunque de vez en cuando una que otra puerta por la que pasábamos en recordaba que la noche no es obligatoria para responder al llamado de la lascivia. Antes de llegar al vestíbulo, me detuve y le dirigí la palabra a mi compañera. - Espero que aún quieras tomar mi mano, y recorrer juntos el mundo.- le dije a Luka, extendiendo mi mano con una sonrisa sincera.

Una vez en la recepción, nos esperaba la misma vieja regordeta del día anterior, quién a juzgar por su inmovilidad bien podría ser la dueña, o una esclava de tiempo completo. Quedaba para la imaginación saber si ella dormía, comía o iba al tocador, ya que se veía completamente idéntica al día de ayer: misma ropa, misma cara, mismo nivel de gordura, incluso sus pelos enmarañados parecían inalterados dentro de su mismo caos. - Buenos días~ Espero hayan disfrutado su estadía, tor-to-li-tos ♥- dijo con una sonrisa inalterable, casi enfermiza. - Ehm… si… gracias por todo.- murmuré con cierta cautela. Habiendo cumplido con la mínima cordialidad, decidí continuar mi camino, pero al final solo me quedé en la intención cuando la cara de la recepcionista cambió radicalmente de “Señora hipócritamente dulce” a “Lider cabreado del gremio de delincuentes juveniles”. - Gracias hacen los monos. Son tres mil aeros.-

Miré la cara de mi compañera, esperando alguna reacción, y luego de que mi mente procesara y digiriera lentamente lo que mis oídos acababan de escuchar, volví a dirigirme a la vieja. - ¡¿Tres mil?! Debe ser un error. Nosotros…- protesté, pero casi como si estuviera hablando con una actriz profesional, fui interrumpido por lo que podría ser un discurso repetido y pasado de generación en generación. - Si, ustedes ganaron una estadía gratis, pero solo eso. Aquí tienen la boleta por los servicios prestados.- su seriedad esta vez era perturbadora, y rápidamente dirigí mi atención al papel roñoso que sostenía con sus inmundas pezuñas.

- Servicio de desayuno buffet continental de 6 estrellas, servicio de lavandería ultra express, servicio de mayordomo personal de lujo... ¿mayordomo? ¿Ese chivo enano? ¡Ha! Definitivamente hay un error aquí.- ironicé, sin siquiera terminar de mencionar todo lo que esa lista decía, y procedí a retirarme del recinto, pero su voz nuevamente me detuvo en mis pasos. - Si no quieren pagar… me veré en la obligación de reportarlos a la guardia.- “¿Guardia? ¿Qué guardia?” Sus amenazas eran ambiguas y de cartón, pero no estaba seguro de querer convertir a Luka en la pelirosa más buscada de la península. Y antes de que pudiera tomar una decisión siquiera, dos sujetos con porte y cara de guardaespaldas me bloquearon el paso.

- Tch…- chisté mientras le lanzaba una mirada asesina a los sujetos y luego a la mujer. Las opciones se acababan, y tres mil aeros era una cifra absurda. Podría pagar decenas de estadías de lujo, o quizás un súper traje de mega lujo. Hasta una linda casa en la pradera. O raciones casi infinitas de comida. Era demasiado, no había forma de que pudiéramos pagar eso. - Veo que sois pobres a más no poder… y yo que pensé que al menos la chica se veía de buena familia.- murmuró a un volumen casi imperceptible, salvo quizás porque era el único ruido en el ambiente en ese momento. - Pero podemos llegar a un acuerdo. Trabajarán un día para mi, y si se portan bien hasta quizás les pague por su trabajo, les regale una noche gratis, más el saldo de la deuda. ¿Qué les parece?- inquirió con un tono entre decepcionado y reanimado. No era una decisión que pudiera tomar yo solo, por lo que entre susurros me dirigí a Luka en búsqueda de la respuesta. - ¿Nos vamos por la fuerza, o nos arriesgamos a ganar dinero con trabajo honrado?-
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Vie Ene 30 2015, 14:49

La comida no había estado mal y la ropa había vuelto perfumada a nuestra habitación. Kuzu se había comportado como el caballero que sabía que no era, lo que parecía ser ciertamente preocupante… aunque en esos momentos, mientras caminábamos por el pasillo para salir de ese lugar pervertido –y lleno de sonidos sugerentes aún- mi mente navegaba por otras ideas. En ese punto, no fue sorprendente escuchar las palabras de la mujer medusa que parecía traerlas con Kamui. Cuando era apenas una adolescente púber, mi madre me mandó a clases para ser una buena esposa e incluso, ella misma me dio algunos consejos y vaya que los estaba recordando muy bien en esos momentos, incluso su voz nasal de madrequelosabetodo.

«Cuando estés con un buen prospecto debes de observar su comportamiento antes de tomar alguna decisión. Deja que los hombres resuelvan los problemas, aunque nosotras seamos más eficientes, dales esa satisfacción y no les lleves la contraria. Ya luego tendrás tiempo y más lugar para actuar si él cree que no te interpondrás en su camino y él no ha sido capaz de hacer nada, aunque mi niña, si es tan inútil deberías de pensar en buscarte a otro»

Mamá era una bruja sabia, de joven habái elegido un muy buen partido en mi padre, yo no hubiera dado ni tres aeros por él cuando se conocieron –según las historias era un debilucho feo y lleno de espinillas, pero ella supo encontrarle sus virtudes y como marido y padre le respeto mucho. Por lo que, después de teorizar mentalmente en cuáles debían de ser mis pasos para echarme al bolsillo a Kuzuryu decidí ver qué resultaba de su intercambio, además, los gorilas que trabajaban allí parecían bien dispuestos o al menos con las herramientas suficientes como para deshacerse de mi acompañante sin molestarse demasiado.

Puse cara de nada durante todo el rato, aunque digamos que me costó un poco mantenerme en mi sitio cuando habló como lo hizo acerca de mí y de mis bienes ¡Cómo se atrevía esa maldita… …. ¡bestia!! A decir tales cosas entrecerré los ojos y sonreí de una forma políticamente correcta a los presentes mientras fingía observar mis uñas con cierto aburrimiento hasta que Kuu inquirió sabiamente acerca de mi posición en el tema. Entonces le mostré mi sonrisa más encantadora, pestañee un par de veces y me eché hacia un lado para ver a la medusa. ¿Arriesgarnos? Jajaja eres un chistoso cariño, no podemos irnos por la fuerza, eso va contra las leyes de este… lugar me estaba costando mantener mi fachada de buena joven, pero esa bicheja ya me las iba a pagar.

Me eché hacia adelante, tomando las manos de Kuzu entre las mías, le miré a los ojos y poniéndome en puntas de pie le besé la línea de su mandíbula. Dame un segundo le susurré, y sin darle tiempo a nada, pasé por entre los tipejos esos con cara de tarado asombro hasta la regordeta esa repintada. Me recliné sobre el mostrador –que era un poco bastante elevado como para alguien de mi estatura- y tomé un abanico de entre los souvenires que allí ofrecían. Tapando mi boca con él hacia los hombres le dije apáticamente Si crees que me engañas estás equivocada, agradece que no tengo ganas de que nadie sepa que estoy aquí o la guardia te llevaría a ti por estafa y cerraría este antro de la perdición y no se te ocurra decir que tienes a media guardia comprada porque si Lunargenta es grande, no imaginas el poder de los Kaliope en Beltrexus. al principio la horrible mujer había querido responderme, hablar al mismo tiempo que yo y oponerse a lo que yo estaba diciendo, pero al parecer no encontraba las palabras como para desmentirme.

Pero ya que lo mencionas tan amablemente dije, devolviendo el abanico a su sitio y mirando a los guardias Claro que aceptaremos el trabajo por el día como cocinera y camarero. Tu sugerencia de no menos de doscientos cincuenta aeros me parece excelente querida. ¿Supongo que nos pagarás a la noche? pregunté abriendo mis ojos muy grandes y pestañeándole consecutivamente, como diciéndole que si no me seguía la corriente terminaría estampada contra una de sus sucias y macabras paredes pervertidas.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Mar Feb 03 2015, 04:45

Luka tenía razón al decir que no podíamos irnos por la fuerza. O quizás no debíamos si queríamos volver a pisar Lunargenta alguna vez, porque de poder, no sería gran problema. Si bien los tipos se veían rudos e imponentes, estaba seguro de que eran más lentos que el choque de dos tortugas cojas. Sin embargo, aunque yo pudiera vivir con ese estigma, no podía hacerle eso a mi acompañante, no merecía que el mundo le cerrara las puertas por andar con un rufián como yo.

- Dame un segundo.- dijo mientras me daba un beso tiernamente digno de una novia o una esposa incondicional. Mi corazón se saltó un par de latidos frente a ese despliegue, y aún algo sorprendido observé cómo se dirigía secretivamente hacia la otra mujer, como si estuviesen discutiendo asuntos que las pequeñas mentes de los hombres presentes no estaban autorizadas a conocer. Con cara de interrogante, observé a los guardias, quienes se encontraban en la misma situación que yo, y los tres nos encogimos del hombro al mismo tiempo, como si se hubiera generado una especie de vínculo místico. No necesitábamos palabras, solo miradas, miradas incomodas y atónitas, cómplices incluso de que lo más saludable era dejar que las mujeres resolvieran sus “asuntos de mujeres”, y que el resultado de aquél choque determinaría nuestro futuro actuar.

Una vez terminada “la negociación femenina”, Luka levantó el velo del misterio al remover su abanico y anunciar en voz alta el resultado. Doscientos cincuenta aeros no parecían la gran cosa, pero intervenir o regatear por más podría ser peligroso, y considerando que la deuda era de tres mil… era un resultado bastante favorable. Que Luka fuese la cocinera y yo el camarero no sonaba tan mal tampoco, aunque estaba más seguro de mis habilidades culinarias que serviciales. Al menos no me había tocado ser un “Mayordomo de lujo”, eso si que hubiera sido insufrible.

Por un momento la regordeta parecía estar en el mayor de sus sufrimientos, pero de pronto algo cambió en su cara, y un escalofrío recorrió mi espalda, como si eso hubiera servido alguna vez para advertir que algo no andaba bien, o de que si todo podía salir mal, saldría aún peor que eso. - Trato hecho, que-ri-da~.- finalizó con una sonrisa macabra la de cabellos ovejunos, que daba para pensar en si este había sido su plan desde el principio, o solo un paso más en su plan de dominación mundial. - Oye tu, el humano con cara de nada… no hay tiempo que perder, ven y ponte este uniforme.- se dirigió con un cambio de personalidad radical hacia mí, mostrándome un delantal rojo con un gran corazón negro en el centro, probablemente más como una humillación que como el atuendo oficial del personal, ya que no había visto a nadie con uno de esos, pero agradecí tener algo para mantener alejadas las manchas de mi ropa recién lavada.

- ¡¡FERGUUUUUUUS!!.- rugió la bestia pelirroja, y el insignificante chivo no tardó en aparecer con sus orejas gachas, temblando de miedo, tanto que ni siquiera pudo decir una palabra. - Fergus, ve y enséñale al señorito como debe hacer su trabajo. Al parecer los de la habitación n°7 necesitan algo.- ordenó con majestuosidad. - Y tú, que-ri-da~…- volteó su mirada a la bruja, con una sonrisa de hipocresía absoluta. - Ve a la cocina, ahí te espera nuestro chef de lujo. El te dirá qué tienes que hacer.- dijo apuntando hacia una puerta en el vestíbulo.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Mar Feb 03 2015, 14:54

Ignoré a la medusa cuando me respondió por primera vez, ambas entendíamos bien como se jugaba ese juego, pero realmente odiaba tener que recurrir a él, sobre todo con personas tan bajas como ella, y no hablo precisamente de su descomunal estatura presenciosa… sino de su moral. Puse cara de póker cuando le habló a Kuzu pero no pude más que darle la espalda para tirarle un beso juguetón al hombre cuando le vi con ese delantal. Era una prenda pervertida, como todas las cosas allí, pero se veía ridículamente tierno o bueno, una mezcla entre asesino serial y lindo con corazones. Solamente faltaban las arpas y empezaría a vomitar arcoíris de colores. Le guiñé un ojo y le hice adiós como despedida mientras me giraba para enfrentar con una sonrisa cínica a aquella bestia que se atrevía a tratar a mí esclavo amigohumanoyalgo más como a ella le placía. En breve le enseñaría modales, sólo necesitaba algo más de tiempo ya que tampoco podía tensar tanto la soga.

Una especie de gatita ronroneosa y babosa que no hacía más que mirar el trasero de Kuzu cuando se volteó me guió hacia la cocina. Al llegar a la puerta me lanzó una mirada de ataque sorpresa muy hostil, por lo que le devolví el favor. Gracias… resbalosa mi sonrisa era transparentemente odiosa y me aseguré de demostrarle con mi mirada que aquella carne ya había sido mordida. Respiré profundamente antes de golpear la puerta recientemente pintada. Probablemente era uno de los lugares que podrían estar más pulcros y aunque no había escuchado hablar del chef, su sazón era muy buena, por lo que no me desagradaba la idea de ser su ayudante por un día. Tras tres golpes limpios y soltar el aire lentamente de mis pulmones tomé el valor de entrar a la estancia.

Buenos días, soy Luka y me han enviado a ayudarle por el día… comencé a decir, por algún motivo me sentía nerviosa, era la primera vez que estaba en una situación así, por lo que tenía ganas de ponerme manos a la obra, pero por otra parte estaba ese sentimiento encontrado de quemar todo el lugar mientras bailaba descalza alrededor del fuego. Tras varios pasos me detuve frente a una gran mesa cuadrada que ocupaba buena parte del lugar. Estaba repleta de distintos platos y alimentos prontos para ser cocinados. El lugar era espacioso y sumamente iluminado con grandes ventanales, de esos que eran escasos incluso en mi ciudad… El ambiente estaba cargado de especias, pero no aturdían, mientras que los colores de todos los ingredientes le daban un toque familiar.

Wenas y santas pequeña, ¿qué haces tú por aquí? preguntó la voz de un hombre con acento extraño, como si inspirara las vocales antes de largar las palabras con demasiada confianza entre cánticos. Eché mi cabeza hacia atrás como si me hubiera lanzado un cubo de agua ¿yo, pequeña?... por todo lo que era bueno, ¿dónde me había ido a meter? pensaba una forma rápida e inteligente de salir pitando de allí cuando el dueño de la voz se hizo presente frente a mí, haciéndose lugar con sus manos entre dos medias reses que estaban colgadas. Se trataba de un hombre que no llegaba a doblarme la edad, su tono de piel era entre castaño y oliva y sus ojos tan verdes como la inmensidad del mar. Le observé unos instantes, comprobando su pulcritud incluso bajo las uñas y me sentí halagada de haber probado su comida. Sonreí ampliamente.

Soy su ayudante por el día de hoy…
Oliver, me llamo Oliver me respondió rápidamente tomando mi mano para besarla con decoro. Fruncí el ceño y le hice una reverencia con mi cabeza.
Sucede algo Luka? preguntó directamente, sin mayores preámbulos, dándole al blanco.
No quiero sonar grosera pero… usted no parece encajar en un lugar como este. Para directo, directa y media. Miré de lleno sus ojos, aunque me costó un par de pasos hacia atrás. Él se sonrió, encogió sus hombros y respondió Es una larga historia.

Oliver parecía un tipo muy bien, aunque reacio a contar cosas sobre él, parecía el amo y señor de los cuchillos y ciertamente apresurado. ¿Siempre lo haces tan rápido? inquirí con la cabeza de lado. El negó silenciosamente Hoy tengo el día libre y muchas cosas para hacer, pero me temo que si te dejo sola en esta cocina no sólo la destrozarás y echarás a perder los alimentos, sino que podrías lastimarte… quiero terminar todo antes de la hora del almuerzo, pero me temo que es demasiado…

Ultrajada, me sentía extremadamente ultrajada, como un cristal transparente que había sido tirado al suelo con malicia y se había destrozado por su dureza extrema. ¿Cuánto hacía? ¿media hora? Y ya había visto a través de mis terribles habilidades. Cerré mi boca tan fuerte que sentí el frío de mis labios. Levanté el mentón y busqué sus ojos. Bueno, siento ser un desastre de mujer, pero es lo que hay. Si prefiere, puedo llamar a mi marido para que se haga cargo… comencé a decir, pero él me silenció tomando mis manos. Eso no es lo que quise decir preciosa
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Sáb Feb 07 2015, 02:05

Mientras avanzábamos por los pasillos, podía sentir como el aire se tensaba cada vez más producto del silencio demoledor, casi abismal que había entre nosotros dos. “Con que el chivo, ¿eh?” sonreí ante el pensamiento de que tendría una preocupación menos al mantener sus pezuñas lejos de mi Luka.  Él por su parte no parecía muy contento con la forma en la que se habían dado los hechos; probablemente hubiera preferido acompañarla a ella, o quizás no concordaba con el actuar de su jefa y la decisión tomada.

Luego de lo que pareció una eternidad, arribamos a una de las puertas más normales, comunes y silvestres que había visto desde que pisamos las inmediaciones de la posada. No había nada especial, en lo absoluto; ni siquiera ruidos provenientes de su interior. - Habitación número siete…- murmuró con la obviedad más grande del mundo. Sinceramente no necesitaba que me lo dijera, podía verlo con mis propios ojos, gracias. - ¿No piensas entrar? Es tu trabajo. Te enseñé la habitación, es todo lo que puedo hacer por ti.- dijo con una radical cambio de actitud. El chivo entusiasta de hace unas horas se notaba agobiado y desinteresado, como si todo hubiese sido una farsa.

- Como sea.- dije con total antipatía, y abrí la puerta. - ¿Con su permiso, desea ord…?- mis pensamientos se detuvieron forzadamente al ver el cuerpo al ver a una mujer en sus veintes, tirada en el piso con las manos llenas de sangre, vidrios desparramados por toda su ropa, y un gran trozo de cristal alojado en su pierna.  Mientras la cara de fergus se desfiguraba del horror y se hacía bolita en el piso, salí de mi trance y me apresuré en auxiliarla. - ¿Estás bien?- Duh, era obvio que no lo estaba, pero tampoco tuve respuesta a mi pregunta.

A juzgar por la poca cantidad de sangre derramada, y la ausencia de brotes importantes de esta, pensé que su vida no corría demasiado peligro, aunque su pulso era débil, y si no hacía algo pronto podría cambiar esa situación. “No lo permitiré… resolví, y decidí sacarla de su miseria. - ¿Qué haces ahí pasmado? ¡Ven y ayúdame! dirigí al mitad bestia, pero al parecer el shock fue demasiado para su mente y salió huyendo de la habitación, con rumbo desconocido. - Maldición…- empecé a buscar en los estantes, en los muebles, debajo de la cama, pero nada; hasta que en el baño di con un pequeño botiquín con suficientes implementos para poder hacer algo. - Heh… no esperaba menos de este lugar.- sonreí para mí mismo.

Agradecí mis años de experiencia curando mis propias heridas al momento de ponerme a trabajar. Noté que al costado de su cuerpo había una botella de vino quebrada a la mitad, por lo que era improbable que ella misma se profiriera ese tipo de lesiones, a menos que estuviera ebria, claro. Sin embargo, mi tesis era que quizás un verdadero borracho la hubiese atacado, y que ahora mismo anduviera suelto en el lugar. - Espero que Luka esté a salvo…- dije al aire, hablando solo como de costumbre, *para luego con una pinza desinfectada en alcohol, proceder a retirar meticulosamente cada trozo de vidrio visible en el cuerpo de la dama.

*Pero al sacar el trozo mayor de su pierna, la herida se abrió lo suficiente como para empezar a sangrar de forma exagerada. *Y entre volver a meterle el trozo de vidrio o avanzar en la curación, preferí sacrificar todo el algodón para hacerle presión, hasta que dejase de coagulase un poco y pudiera zurcirle la herida. - Tch… no me pagan suficiente para esto…- dije mientras tomaba a la señorita en brazos y la recostaba en la cama. Ya no estaba en peligro de muerte, y no estaba seguro de si alguna vez lo estuvo, pero al menos no sufrirá tanto al despertar.

- Será mejor que le traiga algo para comer… y de paso ver como lo está haciendo mi amada…- murmuré, y decidí dirigirme a la cocina en busca de algo para la damisela.

Off-Rol: * Uso de habilidad pasiva de primeros auxilios.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Mar Feb 10 2015, 00:11

Oliver había resultado ser un hombre extremadamente dulce, pero pese a eso no pude sacarle más nada, ni información acerca de qué hacer en su cocina, ni a quién llamar, no siquiera a dónde meterme si algo salía mal. Me había comportado soberbia y orgullosa frente a la medusa de la recepción y planeaba mantener la fachada por el tiempo que fuera necesario. Llevaba ya un rato considerable en la cocina sin hacer desastres, es decir, unos quince minutos cuando llegó el pequeño Fergus.

Mi señora, lamento mucho lo que está… comenzó a decirme con ojos grandes y sus orejotas bien caídas. Shhh le respondí, poniendo mi diestra sobre su cabeza. ¿Tienes algo que hacer? le pregunté. Pareció meditarlo por un momento pero negó rápidamente, aunque algo en su semblante me hizo preguntarme si algo había pasado y se estaba refugiando en ese lugar. Creí prudente no meterme en donde no me llamaran por lo que me encogí de hombros y me volví hacia él. ¿Te molestaría ayudarme por aquí? Es un lugar muy grande y me siento sola, además ya se viene la hora del almuerzo y siento que no llegaré le dije, incapaz de aceptar mi inutilidad extrema en asuntos culinarios.

Hubiera jurado que Fergus movió el rabo de felicidad, pero me deshice de la idea rápidamente, es decir, no era un perro… ¿por qué lo haría? Pronto volví a concentrarme y busqué en el libro de recetas los ingredientes necesarios para preparar un caldo con cebollas de verdeo. En el fuego teníamos ya una sopa de legumbres y en el horno un asado. También debíamos preparar bistec y varias ensaladas. Intuí que lo mejor sería poner al chico a juntar los materiales para mí y estaba a mitad de darle esas órdenes cuando sentí olor a quemado. Intercambiamos miradas, buscando qué podría ser cuando di con el objetivo.

Uno de los troncos de leña que habían sido puestos en el horno había rodado hacia el centro de la cocina, sobre las cáscaras que debían ser tiradas a los deshechos cuando éstas se prendieron fuego. Las llamas estaba adquiriendo proporciones importantes para cuando nos dimos cuenta y el humo rápidamente comenzaba a ganar terreno. Fergus tosiendo atinó a abrir más las ventanas más con mi ráfaga de viento las cerré en sus narices casi rompiéndole los dedos en el intento. ¡No! ¿Agua?!! pedí a gritos mientras me cubría la boca y nariz con la manga. El chico era de mente ágil y más que oponerse a mis órdenes me hizo caso con una celeridad y eficiencia impropias para su edad.

Vi como tiraba de un barril y puse ahí mi objetivo. Aparta Fergus dije con la garganta casi cerrada por el esfuerzo y el humo. Entonces la masa de agua comenzó a salir de aquél gran recipiente, al principio lentamente con forma gelatinosa. Al chico bestia parecieron salirsele sus ojos de las cuencas, pero no estaba yo como para disfrutar del espectáculo ya que toda mi atención estaba siendo absorbida por la tarea. Las gotas de sudor corrían por mi frente, cuello y sien mientras hacía un último esfuerzo por mantener el líquido unido y soltarlo en el lugar correcto.

Inspiré profundamente antes de soltar el agua y junto con el aire solté el líquido que cayó sobre las llamas apagando incluso el horno. Intenté respirar aliviada pero el humo había cerrado mis pulmones y ahora estaba chocando mientras trataba de respirar. De pronto sentí que una brisa fresca me envolvía, abrí mis ojos para encontrarme a mi pequeño ayudante arrodillado a mi lado haciéndome aire. Las ventanas habían sido abiertas y la cocina estaba hecha un lío. Apenas si tuve tiempo de sonreírle unos instantes. Hazme otro favor Fergis lindo, ve a revisar que los alimentos no se quemen y pasen mientras me repongo un poco. Parece que tú estás mejor que yo y así como terminé de decir esas palabras el joven parecía volar por la habitación.

Traté de respirar aliviada, pero me dolía la garganta y nariz. Miré a nuestro alrededor y sólo vi caos y destrucción. Estaba en el horno.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Miér Feb 11 2015, 03:35

Me disponía a salir de la habitación y dirigirme a la cocina, pero antes de eso necesitaba al menos lavarme las manos luego de todo aquel “trabajo sucio”. No quería imaginar la reacción que tendría Luka si me veía llegar con las manos ensangrentadas, ni la serie de malentendidos que se podrían formar de aquello. De ninguna forma le mostraría aquel lado oscuro de mi vida, ni a darle pistas sobre aquello.

Al entrar al baño, noté de inmediato que se trataba de uno bastante convencional: el agua caliente, las burbujas y la misma tina brillaban por su ausencia. En su lugar había una regadera con un par de cubos, y un lavabo que dejaba bastante que desear. Terminé rápidamente la faena, pero al salir, la mujer había desaparecido. Por más que busqué en cada rincón, no había cuerpo, ni fragmentos de vidrio, ni siquiera una mancha de sangre. Era como si hubiera salido a otra habitación, o la mujer nunca hubiera estado en primer lugar. - ¿Qué rayos está pasando?- dije anonadado. Ya era el segundo o tercer suceso inexplicable desde que había llegado a Lunargenta, y empecé a preocuparme seriamente no solo por la seguridad de Luka, sino por la mía propia.

“Quién quiera que lo haya hecho, me estuvo observando y esperó la oportunidad para hacerlo. ¿O tal vez simplemente se levantó y caminó por la puerta? No, no puede ser coincidencia…” reflexioné mientras caminaba por los largos pasillos de la posada y sentía un escalofrío en mi columna vertebral. El cobarde de Fergus había huido, podría haber sido mi único testigo de la desaparición de la dama. “Debiste haber nacido gallina en vez de chivo, Fergus.” maldije, pero lo importante ahora era cómo explicaría todo aquello. ¿No me estaba volviendo loco, o sí?

- ¿Y bien, que necesitaban?.- inquirió la recepcionista y/o dueña cuyo nombre aún eludía mi conocer. “¿Encantadora quizás?” Sacudí mi cabeza ante el pensamiento y no la hice esperar. - Al parecer nada, la señorita al parecer no tenía hambre.- mentí con descaro. La mujer frunció el ceño, y antes de dejarme ir disparó de nuevo. - ¿Y el caballero?- volvió a preguntar. “¿Caballero? Claro… esta mujer sabe sobre el acompañante… pero no hay forma de preguntarle sin causar un escándalo…” apreté mi puño ante la impotencia. De algún modo le sacaría la información, tarde o temprano. - Eh… el caballero… ¡tenía prisa! Si… ¡prisa en irse a dormir siesta! solté un poco nervioso. Era la primera vez que yo mismo dudaba de mis mentiras de forma tan descuidada como para que mi interlocutora sospechase algo, y lamentablemente su cara lo decía todo, así como su penoso intento por levantar una ceja.

Me sentía acorralado y no deseaba seguir cavando mi propia tumba, pero justo antes de ser descubierto, un leve olor a humo llamó mi atención. - Si me disculpa, iré a la cocina y resumiré mis labores.- dije con una reverencia, y partí raudo por el camino que había tomado Luka anteriormente, al tiempo que me preguntaba donde rábanos se había metido Fergus.

Al llegar a la puerta de la cocina, el olor a humo era mucho más fuerte, pero no parecía haber nada quemándose, más a mis pies corría lo que parecía ser… ¿agua? Tragué saliva y abrí la puerta, para encontrarme a una Luka que parecía haber pasado por mil tempestades y vivido para contarlo. Tosí un poco mientras notaba cómo una pila de… “algo abstracto” chamuscado que decoraba el centro de la habitación y decenas de “alguitos abstractos” que flotaban a su alrededor aún desprendían una leve nube de humo.

Corrí hacia la peli-rosa y me semi-arrodille frente a ella, tomándola de la mano y mirándola a los ojos. - ¿Estás bien? ¿Te lastimaste?- dije con preocupación genuina, más no lograba entender que era lo que había sucedido. Un accidente cualquiera quizás, o tal vez culpa de Fergus, de cualquier modo ese chico estaba empezando a convertirse en una especie de amuleto de mala suerte.

Una vez que ella se hubiere incorporado, me levanté y le di un beso en la frente. - No estoy seguro de si ser camarero es lo mío.- dije mientras alternaba entre agachar los hombros y observar con enojo a Fergus, quién me había abandonado minutos antes. “Mas te vale que no le hayas contado nada, pequeña sabandija.” traté de transmitirle con la mirada, para luego volver mi atención a mi amada. - Si gustas podemos cambiar de lugar, deja que yo me encargue de la cocina.- propuse con ojos de decisión mientras me sacaba el delantal e intentaba colocárselo a ella. - O pensándolo mejor, podríamos dejarle la cocina a él, que parece que se le da bastante bien. Tu dime.- finalicé con una sonrisa.

Off-Rol: O ninguna de las anteriores? Make your choice <3
PD: Duendecillos! °o°
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Sáb Feb 14 2015, 00:04

Sentí como unas manos conocidas me abrazaban para ayudar a incorporarme. Miré a mi alrededor para encontrar el rostro serio de Kuzu, “cielos…” dije para mis adentros mientras me parecía estar reviviendo alguna de las escenas de mi niñez en la que las fuerzas me abandonaban y él estaba siempre allí para velar por mí. Negué con mi cabeza Estoy bien le respondí con cierta dulzura en la voz –para mi mayor sorpresa- estaba dispuesta a dejarle ver que yo estaba perfectamente bien, más por él que por mí. Odiaba que mi persona pareciera depender de ayuda y quería aprovechar mejor la sanidad que me había sido entregada en aquél ritual que acabó por dejarme con el cabello rosa.

Una vez en pie, fui besada brutalmente en la frente, más que un beso fue como una estampa de pertenencia. Miré rápidamente a Fergus, que parecía querer ignorar a propósito la presencia de Kamu y me sonrojé muy contra mi voluntad y sin saber bien por qué. Escuché las palabras de él y decidí aprovecharme de esa abertura que estaba dejando. Desde el concurso culinario estaba claro que no era lo mio eso de estar en una cocina, pero ¿Para qué recordárselo? mejor hacer parecer que le hacía un favor al querer intercambiar puestos. Entrecerré los ojos mientras urdía mi plan.

¿Ah…? ¿perdón? pregunté estupefacta “vas un paso por delante de mí, maldito” espeté para mis adentros mientras peleaba con mis labios para dejarle escuchar la respuesta a su propuesta. Me enojó lo que dijo de mi pequeño ayudante, por lo que con decisión respondí a su respuesta, apartándome de él de una forma políticamente correcta. No se de qué estás hablando Kamui Kuzuryu, Fergus es apenas un chico y no puedes dejarle a él tú trabajo. ¡Has crecido para convertirte en un adulto irresponsable! ¡Trae para acá! rezongué señalando el delantal que antes había intentado ponerme.

Fer lindo, ayúdame con el delantal y a arreglar mi apariencia, ya que hay ciertas personas que no son confiables por aquí pedí con ironía en la voz mientras me atusaba las greñas peleando con mi garganta para que me dejara hablar sin toser. Aún no me sentía del todo bien y tenía un fuerte mareo junto con algo de dolor de cabeza, cosas que disimulé apoyándome en el chico bestia. Sus deseos son órdenes mi señora dijo poniéndose manos a la obra luego de intercambiar una larga mirada con el humano que no supe cómo interpretar.

Cuando el pequeño finalizó levanté la mirada para ver a Kuzu y con interés velado por la apatía en mi voz me di media vuelta para marcharme, sin embargo, antes de traspasar el umbral de la puerta le dediqué algunas palabras: Te encargo la cocina mi –a-mor- y sin más el cabrito y yo partimos por los pasillos hacia el comedor, por la hora que era ya los primeros clientes deberían de estar llegando y alguien debía de tomar sus órdenes. Llegando a uno de los últimos recodos del pasillo, un escalofrío recorrió mi espalda al no dejar de sentir por un buen rato unos pasos que nos seguían. Intercambié miradas con Fergus que no salía de mi lado y él negó con la cabeza: había peligro.
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Mensaje  Kuzu el Mar Feb 17 2015, 03:56

“Intento de esclavizar al enano… fallido. Abortar misión.” pensé imitando a un viejo bio-cibernético que había conocido en una de mis misiones. De cierto modo Luka tenía razón, era un adulto irresponsable para la sociedad, porque efectivamente no había sido educado para ser un adulto. Seguía siendo la mezcla imperfecta de un niño travieso, un adolescente asesino amargado, y un hombre jugando a hacerse el seductor. Más cuando creí que Fergus se salvaría, ella misma se encargó de esclavizarlo para su propia conveniencia. “Eres ruin, Luna Kaliope… muy ruin.” reflexioné con una sonrisa bordeando la maldad. “Está bien, si eso es lo que quieres, entonces llévatelo. De todos modos estoy apestado del olor a chivo.” finalicé mi monologo interno mientras ella se colocaba el delantal.

Muy atrás había quedado la supuesta imagen de héroe que tenía de mí el pequeño hombre-bestia. Ahora no era más que un elemento indeseado ante su mirada, un estorbo, aquél que le impedía alcanzar la felicidad que solo se podía encontrar en el cuerpo y alma de la peli-rosa. Traté de ignorarlo y enfocarme en ella,  pero solo encontré desprecio en su mirada, la cual no tardó en ser reemplazada por una vista de su nuca. “Felicidades Kuzu, la has cagado.” supuse, sin embargo Luna no tardó en girar mi mundo en 180° una vez más. - Te encargo la cocina mi –a-mor-

“¿Mi amor?” repetí en mi mente, mientras sentía como la sangre y todo el calor que emanaba mi cuerpo habían decidido hacer una convención en mis mejillas. - ¿Que acaso soy una quinceañera?- dije sacudiendo mi cabeza una vez que la puerta se hubiese cerrado, más mi corazón no paraba de latir… y más le valía que no dejase de hacerlo, o estaría en serios problemas. Pero lo hacía realmente fuerte, y me inundaba de cientos de sensaciones que jamás había conocido que me provocaban querer hacerme bolita ahí mismo y disfrutar de la calidez de su amor.

Con energías renovadas, me dispuse a ordenar la cocina. Aún no podía creer que una bruja de agua casi incendiara la cocina. El olor a humo impregnaba el ambiente aún, aunque no lo suficiente para que fuese difícil de respirar. - Quizás deba preparar platos ahumados… - murmuré. De pronto las puertas de la cocina se volvieron a abrir, pero no era mi mujer favorita quién volvía a visitarme, sino que un comité completo de mujeres que bien podrían ser candidatas a aquel puesto.

- Te recuerdo, eres Frey, ¿no? Nunca olvido el nombre de chicas lindas. dije con una voz seductora y sonriendo con todo mi carisma, haciendo que se sonrojara instantáneamente. Lamentablemente no podía decir lo mismo de sus tres acompañantes, cuyos nombres no conocía y a quienes no había visto ni siquiera el rostro, salvo por la mujer-bestia de rasgos felinos que había acompañado a Luka hasta la cocina hace un rato. - Muchas gracias por el cumplido. Pero la verdad es que estamos acá para llevar el banquete al comedor.- dijo recuperando el profesionalismo.

- ¿Eh, banquete?- inquirí con cara de estúpido. “¿Qué banquete?” me preguntaba a mí mismo, como si alguna de mis múltiples personalidades pudiese responderme a aquella pregunta, más parecía imaginarme que todas me negaban con la cabeza. - El banquete para la gran fiesta de esta noche. Los invitados ya están llegando, ¿acaso nadie le dijo nada?- inquirió con una seriedad aplastante, ante lo cual termine siendo yo quien negara con la cabeza. Por otra parte, la gata se mostraba inquieta y observaba para todos lados, probablemente buscando la presencia de Luka en la habitación, y cuando me veía solo reflejaba extrañeza de verme ahí.

“Tch… esto no es bueno… si la comida no está lista, se desquitarán con la camarera...” entré en razón de que Luka correría peligro si no hacía nada, por lo que puse cara decisión y me dirigí a las cuatro mujeres que tenía en frente. - Bien, es hora de ponerse manos a la obra. Las que quieran ayudarme en la cocina, comiencen pelando papas, tomates y cebollas, serán bien recompensadas. Las que no estén aquí para eso, fuera de mi cocina, vayan a estorbar a otro lado.- dije con total autoridad y arrogancia ante la mirada atónita de las féminas.
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Mensaje  Invitado el Mar Feb 17 2015, 22:11

El tumulto era obvio en la sala, más una gruesa pared nos separaba de los ojos curiosos o de cualquier persona que pudiera prestarme auxilio. En esos momentos pensaba que tal vez y sólo tal vez hubiera sido bueno haber nacido con el poder del trueno en vez que el del agua. Mis manos temblaban sudorosas mientras me debatía si enfrentarme a quién estuviese siguiéndonos. Finalmente, miré a Fergus, su pequeña cabeza aún en desarrollo y reuní el coraje para darme la media vuelta. Tenía el aliento en la garganta y un grito a flor de labios con algunos improperios mezclados más todo se disolvió cuando una elegante dama pasó a nuestro lado dejándonos congelados.

El pequeño joven chivo y yo intercambiamos miradas aliviadas y comenzamos a reírnos por aquél momento extraño y de tensión. Eso fue muy loco comenté negando con la cabeza y dándome la media vuelta sólo para darme de lleno contra el plano y musculoso pecho de una persona muy alta. Mi señora… escuché decir a Fergus mientras tomaba mi mano para apartarme de aquél extraño al que me había llevado por delante. Lo sient… comencé a disculparme mientras daba un paso hacia atrás con ayuda del pequeño, pero de pronto escuché un “crak” y fui súbitamente jalada hacia el cuerpo hirviente de ese desconocido.

¡Fer dije, pero mis palabras quedaron enmudecidas contra la ropa de ese hombre que apestaba a alcohol. Luché con todas mis fuerzas para gritar y apartarme. Después de un par de golpes –que probablemente me dolieron más a mí que a ese mal educado- fui nuevamente movida como una muñeca de trapo. ¿Fergus? ¿Esa alimaña? comentó el hombre, girándome violentamente sobre mis pies luego de tomarme por los hombros para que viera al jovencito inconsciente.

¿Qué has hecho? pregunté tartamudeando y levantando mi tono un par de notas desafinadas. Entonces él comenzó a reír como un desquiciado mientras me tomaba por la cintura y me jalaba hacia sí. No podía ver su rostro, él era un hombre alto, muy alto y fuerte, tanto que era indiscutida su prominencia sobre mí. Era peor luchar, imposible. Tenía miedo y no podía moverme, no sólo porque no servía de nada con aquellas manos gigantes que me apresaban y constreñían  sino porque me había paralizado. Solamente temblaba mientras mi mente vagaba en blanco. Las palabras no salían de mi garganta y no había nada que pudiera utilizar para defenderme, no había viento, tampoco agua. Mis más bajos instintos pensaban en defensa, pero el resto de mi cuerpo se negaba a colaborar.

Las manos de él recorrían mi espalda, más bien, ocupaban mi espalda mientras besaba mi cuello y lo dejaba todo babeado con su sucia saliva que apestaba a alcohol. Su ropa apestaba a tabaco y perfume barato. ¡Ese maldito ya había tenido su dosis por la noche! ¿por qué me buscaba? tenía ganas de vomitar y todo giraba a mi alrededor. Las piernas comenzaron a flaquearme, pero no siquiera en ese estado él me liberó, no… fue peor. Me tomó fuertemente por los brazos, besándome y mordiéndome mientras me mantenía él en pie a pura fuerza.

Al poco tiempo y al parecer cansado de mi no cooperación, me tiró al piso con violencia y sin darme tiempo a nada se tiró sobre mi cuerpo, abriendo mis piernas para meterse entre ellas, con una mano apoyándose en el piso sobre su codo, con la otra rasgando mi ropa, sin importarle que me estaba lastimando en el acto. Me gustan así, como ratoncillas dijo con una sonrisa despreciable. Entonces algo en mí despertó ¡Aléjate de mí! ¡Déjame! grité apretando mis dientes y usando mi telequinesis para apartar sus sucios labios de mi rostro que lo querían todo, que lo abarcaban todo.

¡Deja a mi señora en paz! espetó la voz conocida de Fergus con un impresionante tono grave que jamás le creí capaz de hacer. El hombre, duro como estaba en mi entrepierna se contentó con dar un leve gemido mientras me abría más las piernas y le ignoraba. Entonces volví a escuchar un “crack” pero esta vez una lluvia de un material duro y cortante cayó de los lados de la cabeza y hombros del desconocido asaltante. ¡Muere! grité pudiendo soltar una de mis manos para darle una bofetada. El hombre sacudió su cabeza y cabeceó un par de veces. Entre la borrachera y el golpe parecía que en breve estaría fuera de combate.

Luché para sacármelo de encima, más era demasiado pesado para mí Ve por ayuda dije con la voz ahogada, sintiendo que el aire se iba de mis pulmones.
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Mensaje  Kuzu el Vie Feb 20 2015, 05:36

- Debes estar bromeando.- dijo Frey en un tono casi irritante. Su actitud servicial había cambiado radicalmente, y probablemente había tomado aquello como un insulto a su estatus de líder. - Estaré afuera, avísame cuando estes listo.- finalizó, dándose media vuelta y saliendo por la puerta de la cocina junto a sus supuestas subordinadas.

Pero una se negó a salir. La mujer-bestia de rasgos felinos se mantuvo firme en su lugar, con ojos de decisión. - ¿Qué ocurre? ¿Los ratones te mordieron la lengua, minina? Tus compañeras te esperan afuera.- desquité de algún modo mi frustración con ella, más no se inmutó ante mi apatía. - Yo… yo me quedaré, ¿señor…? - contestó con una mezcla de timidez y carácter inquebrantable. Sorprendido ante su decisión, cambié mi cara de ogro por una sonrisa sincera, iluminando su rostro. - Dime Kuzu, y no me digas señor, no son tan viejo.- fruncí el ceño ante tanta formalidad. - Entendido, señor Kuzu. Por favor llámeme Felicia.-  finalizó las presentaciones con ojos de decisión y un saludo similar al de la guardia real, mientras mi mano formaba un pulpo que consumía casi toda la superficie de mi cara. “Como séa, manos a la obra.”

- Fergus… esa alimaña.- pensé en voz alta mientras revisaba el horno. Había sido lo suficientemente inteligente como para poner la carne a asar antes que todo, por lo que le faltaba muy pocos minutos para estar lista. Si quería servirla a punto, tendría que actuar rápido y preparar ensalada, acompañamiento y salsa. Con el tiempo en contra, le di suficientes instrucciones para pelar, picar y rallar todo lo que fuese vegetal; ante lo cual ella sacó dos dagas de entre sus ropajes, obligándome a detenerla antes de que se lastimase a sí misma. - ¿Que acaso eres una asesina del gremio? Será mejor que uses esto.- dije haciéndole entrega de un cuchillo de cocina y un rallador.

Mientras tanto, yo me encargaría de mezclar los ingredientes e ir armando los platos. Cebollas y morrones picados se juntarían para realzar el sabor, mientras que setas de dudosa procedencia serían salteadas sin piedad; fideos serían revueltos, creando sonidos lascivos en el proceso, y el resto de los ingredientes harían lo suyo también. - No perderé…- se le escucharía murmurar repetidas veces a Felicia. ¿Perder contra qué o quién? Era todo un misterio para mí.

- Será mejor que nos ap… ¡¡¡uuuu!!!- no alcancé a finalizar lo que estaba diciendo mientras me quemaba las manos con la superficie del horno, haciéndome retroceder y pasando a llevar una tabla que no dudó en hacer volar por los aires una bandeja llena de tenedores perver en dirección a Felicia, quien no dudó en soltar una olla llena de salsa de tomates para ponerse a resguardo. - Bueno… ahí va nuestra salsa de tomates. Eso fue peligroso.- agaché la cabeza, suspirando al unísono con ella mientras ponía mis manos bajó un chorro de agua fría.

- Gracias por ayudarme. Sin ti no lo hubiera logrado.- dirigí a la mujer gata, consciente de que probablemente lo hubiera logrado igual, ante lo cual conseguí un sonrojo y un tartamudeo incomprensible. “Luka debería haber vuelto ya…” pensé algo preocupado mientras miraba el techo por alguna razón que no comprendía del todo. Mis manos dolían, pero no teníamos más tiempo, por lo que me armé de un mitón que Felicia amablemente encontró y saqué la carne del horno, o más bien las carnes. Había suficiente para hacer Salmón Verisar, Jabalí Illidiense a la piña, Pavo del Palacio Real queso de cabra norteña, y un trozo innecesariamente gigante de Filete de Vaca Asada. Dispuse todo en 4 bandejas gigantes, y las ensaladas en una quinta, y con la ayuda de Frey y sus otras dos subordinadas, caminamos raudos al salón.

Una vez allí, fuimos recibidos como héroes por los presentes, pero todo se interrumpió cuando un pálido y desesperado Fergus entró corriendo a la sala, dirigiendose a mi apenas notó mi presencia. - ¡Es terrible, terrible! ¡Mi señora… mi señora!- enarqué una ceja ante las palabras de la pequeña peste, hasta que reaccioné a la ausencia de Luka, su “Señora”. - ¡Luka! ¿Dónde está, que pasó?- inquirí con desesperación al chivo mientras lo zarandeaba. - Por acá, rápido, no hay tiempo.- dijo liberándose de mi agarre. “Más te vale que no hayas muerto, Luna Kaliope.” pensaba mientras seguía al hombre-bestia. Por otro lado, al parecer una de las chicas había decidido seguirme, pero le resté importancia y me enfoqué solo en Luka.

Al llegar al lugar, un sujeto grande y ebrio estaba tirado boca abajo en el suelo. - ¿Qué es esto, una mala broma?- inquirí  a Fergus, más su cara estaba completamente desfigurada por el horror de… ¿algo?. Inspeccioné más de cerca el cuerpo del hombre, y noté que debajo de él sobresalían levemente cabellos rosa, y ahí recién entendí el horror. - ¡Luka! .- grité mientras removía aquél pedazo de humanidad alcoholizada que yacía sobre mi amada. - Reacciona por favor.- dije preocupado mientras me preparaba para darle reanimación y respiración boca a boca.

- Off-Rol: Puedes manejarme para el tema de la respiración boca a boca si gustas, o puedes elegir algo totalmente distinto si quieres xD
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Sáb Feb 21 2015, 14:18

Mi pecho se movía involuntariamente mientras mis pulmones se negaban a expandirse, sentía que  alguien intentaba forzarme a algo y recordé los sucesos acontecidos antes de perder el conocimiento, por lo que antes siquiera de abrir los ojos, golpee con todo lo que tenía el rostro del maldito que aún quería forzar su entrada en mí. El problema fue cuando abrí los ojos y me di cuenta de que el golpeado había sido Kuzu. Sentí que todos los colores se subían a mi rostro y bajé la cabeza automáticamente.

Tú estúpido tonto! ¡¿Qué haces aquí?! dije con un hilo de voz forzado mientras me alejaba lo más que podía de él. Fergus estaba allí para asistirme y se interpuso entre el humano y yo. Creo… que mi señora necesita descansar un poco señor Kuzuryu, si me lo permite, yo le avisaré cuando esté en condiciones de volver a verla. Mi cabeza estaba hecha un lío, al momento de ponerme en pie sentí como la sangre se me iba de la cabeza y me maree, pero el pequeño chivo estaba allí para tenderme una mano. Sobre mi mandíbula sentía un terrible dolor: el de la bofetada que me había dado ese maldito abusador antes de que una mujer con pintas de meretriz lo terminara mientras pasaba poco menos que impasible por el pasillo, ignorando la situación, pero ni bien pareció reconocer al sujeto le pegó allí donde estaba varias patadas antes de que pudiera él siquiera reaccionar, dejándolo inconsciente sobre mí.

Gracias Fergus dije mientras me reclinaba levemente sobre él y le besaba la corona de la cabeza. Fuiste de mucha ayuda pequeño comenté mientras él me llevaba por unos pasillos llenos de quebradas para finalizar en una habitación sencilla, muy humildemente amueblada Así es dijo él ante mi pregunta implícita con la mirada cuando entramos. Se trataba de su habitación Trabajo aquí desde que recuerdo, no he conocido a más padres que los que trabajan aquí informó, poniendo entre mis manos temblorosas con maestría un vaso con agua. Entiendo fue lo único que pude articular. Si me lo permite… comenzó a decir, se sentó frente a mí en un taburete y buscó mis ojos.

Le devolví la mirada mientras me enderezaba sobre la cama. Me sentía indefensa y pequeña, como si la vida me pesara demasiado y fuese una pecadora por lo que ese hombre me había hecho –o tratado de hacer- sentía aun sus asquerosos labios sobre mi piel y mi ropa rota no dejaba de repetirme lo mal que me había podido defender. Era una inútil con todas las palabras y para cuando me di cuenta de ello estaba llorando a mares muy a mi pesar. Entonces la voz de Fergus volvió a sonar, pero esta vez más cerca.

No debería de alejarse tanto de su marido mi señora, él puede protegerla contra ese tipo de bastardos. Una dama tan delicada como usted no debería de estar sola, confíe más en su señor aconsejó con voz paternal mientras me acariciaba la espalda en círculos. Entonces me sentí terriblemente culpable y era como si el peso del mundo hubiera caído sobre mis hombros súbitamente. Mis mentiras me estaban pasando facturas finalmente y me dolían como cuchillos que se clavaban en mi carne. “Tonto Kuu” pensé y busqué a Fergus con la mirada, más no estaba allí. Entonces me asusté tanto que no sabía qué hacer y me hice bolita sobre la cama mientras sacaba todo lo que sentía a través de mis ojos.

Cuando desperté Fergus estaba allí conmigo, tomando mi mano con dulzura y tras él una tina con agua. No está caliente, pero las chicas me ayudaron con todo esto cuando se enteraron de lo que sucedió. Tómese su tiempo mi señora y cuando esté lista, le estaremos esperando para protegerla de cualquier mal aseguró con vehemencia. Sus ojos estaban decididos y entre sus manos un nuevo atuendo. ¿Para mí?  pregunté Así es.

traje:

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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Jue Mar 12 2015, 05:35

“Uno, dos, tres, cuatro…” estaba determinado a no dejarla morir en una pocilga como esta, más cuando fui a darle el “beso de la vida”, recibí la reina de las cachetadas, dejándome perplejo por un instante. - Tú estúpido tonto! ¡¿Qué haces aquí?¡.- recriminó. “¿Qué más se supone que hago aquí, aparte de salvarte la vida?” quería decirle, pero al verla en aquél estado no tardé en darme cuenta de que yo me había convertido en el villano, y Fergus estaba muy convenientemente ubicado para evitar que la cosa escalara a mayores.

Bajé la vista y apreté mi puño mientras veía a ambos partir, sin rumbo conocido. No terminaba de digerir la situación, ni entender lo que acababa de ocurrir. ¿Qué había hecho mal? ¿Y qué se supone que debía hacer ahora? No encontraba las palabras para detenerlos, ni creía tener el derecho a hacerlo. - Con su permiso… o sin él.- dijo Frey mientras ella y sus chicas se llevaban cuerpo inconsciente del sujeto, a quien sabe dónde, salvo por Felicia, quien se quedó observando mi expresión vacía con una de consternación. - Señor Kuzu…

- No te preocupes, no sucede nada.- le devolví con una sonrisa que no pude mantener por mucho tiempo. Me sentía traicionado por mí mismo y por mi mente. “¿Acaso realmente hice hecho algo malo y no me di cuenta?” analizaba la posibilidad de que hubiera tenido un lapsus entre el momento en el que le di respiración y la cachetada. “O peor aún. ¿Y si intenté asesinarla inconscientemente?.” llevé la vista a mis manos, aquellas que tantas veces habían sido manchadas de sangre, que no sabía cómo aún mantenían el mismo color de mi piel, cuando de pronto unos grandes y profundos ojos heterocromos se asomaron entre ellas.

“Felicia”:

- Se lo que está pensando, señor Kuzu, pero no fue su culpa, no tiene porqué torturarse a si mismo.- dijo la felina al borde de las lagrimas mientras sostenía mi mano. “¿Qué rayos sucede con ella también? ¿Acaso solo sirvo para hacer infeliz a las mujeres?” me pregunté, más antes de poder decir algo, fui literalmente arrastrado por ella por el mismo pasillo que habían tomado Fergus y Luka.

- Pase por favor.- indicó con la mano mientras abría la puerta de la misteriosa habitación. “¿Acaso acá trajo Fergus a Luka?” pensé intrigado, más el interior de la habitación estaba vacío, salvo por la sencilla decoración con motivos felinos y una cama que se asimilaba a una nube o un algodón de azúcar, incluyendo las pequeñas almohadas que parecían flotar sobre ella.  “Donde está Luka” observé cada rincón pero la habitación estaba vacía. Me encogí de hombros, y al voltearme para increpar a Felicia, ella bloqueó la puerta con ojos de determinación.

- ¿Qué sucede?.- traté de decirlo con convicción, pero estaba agotado. Parecía más un cadáver en vida que un humano lleno de vitalidad. - Señor Kuzu, puedo notarlo en su rostro, usted no puede seguir en esas condiciones.- acto seguido, sacó un espejo y me lo sacó en cara. “¿Ese tipo tan feo y acabado…. soy yo? No… imposible…” entré en negación mientras ella avanzaba sin temor reflejando el verdadero estado de mi alma, hasta que terminé al borde de la cama. - Descanse, yo me encargaré del resto.- susurró con su boca a unos centímetros de la mía, sosteniendo firmemente mi bufanda con una mano, pero cuando creí que el beso sería inminente, desistió luego morderse los labios con una mirada de frustración. Con sus manos me volteó y me recostó de espalda en la cama.

Caí como un tronco sobre el colchón y no opuse ningún tipo de resistencia. No tenía ánimos de nada, solo podía pensar en Luka, cuyo rostro estaba grabado en mi mente y en mi corazón. De pronto sentí un ligero peso sentarse sobre mí, y luego un masaje en la espalda que no tardó en mandarme al reino de los sueños. - Delicioso... demasiado deli... cio... zzz...-

~ ♠ ~

Me sentía flotando en las nubes, con el cuerpo más ligero que una pluma. “¿Es esto un sueño? Porque si es así, no quiero que me despierten.” reflexioné. Sentía tanta comodidad que no me hubiera molestado quedarme así, hasta que me di cuenta de que estaba demasiado consciente como para ser un sueño. Hice un esfuerzo sobrehumano para poder ganarle a la fuerza de gravedad que parecía emanar de aquella cama, y una vez que lo logré, noté que no estaba en mi atuendo de siempre. “¿Qué rayos… quizás si es un sueño después de todo?”. me dije a mi mismo mientras observaba a mi alrededor, y para mi desgracia no había rastro de Felicia, ni de mi ropa.

Confundido, inconsciente del paso del tiempo -y más importante que todo, de que tanto había visto la felina de mi desnudez- decidí salir de la habitación en mi nueva tenida en busca de respuestas.

”Traje de Kuzu”:
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Vie Mar 20 2015, 22:49

Fría, el agua estaba fría. Tirité los primeros minutos en los que me había sumergido entre aquél líquido purificante y que estaba atado tan fuertemente a mi destino Si tan sólo hubiera tenido algo de líquido a mi alcance sollocé mientras dejaba correr un río de lágrimas por mis mejillas, se deslizaban con suavidad sobre mi piel hasta perderse en aquel pequeño mar; era un contraste que me hacía temblar: el calor de las lágrimas y el frío del agua. O quizás solamente era mis nervios siendo destrozados o tal vez… solo tal vez la sensación de alivio de estar en una pieza y con mi honra intacta. Miré mi reflejo distorsionado con cierto asco de mi misma y quizás por primera vez dándome cuenta de mi pequeñez en este mundo, la imposibilidad de defenderme me había hecho dar cuenta de lo inútil que era y del poco poder que tenía. Sería un largo camino, pero me ocuparía de prepararme para que nunca mas eso volviera a suceder y lo que era mejor, impediría que le pasara a otras mujeres.

Con una nueva fuerza comencé a restregar mi cuerpo, las marcas que él había dejado sobre mi piel las borré una a una restriegue y restriegue hasta dejar todo del mismo color rojizo, excepto claro, aquella bofetada que ya comenzaba a adquirir un tono violáceo sobre mi piel. El hecho de que estuviera sana con respecto a mi pasado no quería decir que mi piel no se marcara con facilidad y esa mísera fragilidad me dejaba colorada del coraje. Lavé todo y estuve practicando un poco con el agua durante unos minutos extra. Al salir de la tina usé una pequeña brisa para secar mi pelo el que até en dos torniquetes uno a cada lado de la cabeza. Listo… susurré para mi misma mientras me daba ánimos para salir por aquella escueta puerta que me separaba de los peligros del mundo que había estado ignorando hasta ese momento. Viéndolo desde esa perspectiva ahora entendía mejor la insistencia de mis padres por ponerme un guarura para acompañarme donde quiera que fuese, pero la realidad era otra y afrontaría hasta las últimas consecuencias.

Saqué de entre mis ropas rotas la flauta y la daga; estuve un rato observando esos dos objetos y pensando en mi niñez y adolescencia, lo distintas que hubieran sido las cosas si su familia no hubiera sido masacrada de aquella forma, si Sol no hubiera muerto y en cambio yo sí, sin embargo a mí me había sido dada aquella oportunidad y no podía desaprovecharla. Debía reunir el coraje de atravesar aquél umbral y salir a hacer mi trabajo. Metí la aga en un liguero que estaba con el traje y la flauta en un bolsillo del que salía más de la mitad a la vista. Respiré profundamente y atravesé la puerta para toparme casi de frente con un hombre.

¡Aaaaah! ¡Aléjate! grité sacando la daga y apuntando con una mano temblorosa el pecho del desconocido que si no se había percatado de mi presencia probablemente lo habría hecho para ese momento. Levanté el rostro para encontrarme solamente con Kuzu vestido de una forma extraña No entiendo dije mientras guardaba mi arma y le daba la espalda para ponerme frente a la pervertida pared, mirando fijamente mi sombra. Deberías de estar en la cocina agregué tratando de ocultar los colores en mis brazos y escondiendo mi rostro en donde estaba la más clara evidencia de lo que había pasado. No quería ver a Kuzu a los ojos, probablemente creería cualquier cosa de mí, después de todo, habíamos estado separados durante mucho tiempo y en cambio a mi situación en la que había averiguado muchas cosas de él y confiaba en su espíritu, él era desconfiado por naturaleza y probablemente me acusaría sin preguntar.

Me agaché y abracé mis rodillas intentando ignorar su presencia, pero en realidad me moría porque me abrazara y me protegiera de todo y todos, que nunca más se volviera a apartar de mí, de mi lado, de mi corazón…
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Sáb Mar 21 2015, 01:53

- Bien Kamui Kuzuryu… no sabes qué rayos está pasando en este maldito burdel, pero vas a salir por aquella puerta, vas a terminar tu trabajo, vas a encontrar a Luka y vas a dejar de hablar solo.- me dije a mi mismo tratando de darme ánimos para continuar. No era mi estilo estar confundido, era más práctico que eso. Y quizás podrían haberme juzgado de insensible, pero era mi forma de ser, la única que conocía.

Busqué entre mis bolsillos para ver si todo estaba en orden, y como era de esperarse, no tenía a Sylph ni a la daga de mi familia. “Genial… creo que tendré que empezar a ocultar mis cosas en otro lugar que no sea mi chaqueta” tomé nota mental del suceso, como algo pendiente para el futuro. Tendría que defenderme sin artimañas… o más bien con artimañas pero sin armas, pero me sentía preparado, nada me iba a detener.

Atravesé la puerta, y lo que encontré fue… nada. El pasillo estaba vacío y desolado, mientras que al fondo se escuchaban risas y pasos de baile mal ejecutados. Debía encontrar a Luka a la brevedad, antes de que se volviera demasiado peligroso. De ningún modo le dejaría su protección a un chivo enano, por lo que comencé a golpear las puertas, las cuales supuse que daban con las habitaciones del staff de la posada. - ¿Lukaaaa?.- grité, en varias puertas, más nadie respondía. “¿Acaso son todos unos trabajólicos?” pensé, pero cuando estuve a punto de golpear la quinta, ésta se abrió sin que alcanzara a mediar palabra, y algo más pequeño que yo chocó de frente con mi torso.

- ¡Tch!.- di un salto hacia atrás y llevé instintivamente mi mano al lugar donde ya no estaba mi daga ante el grito de la mujer de voz curiosamente familiar. Tanta convicción y ya había perdido cuando la daga de su mano temblorosa amenazaba con atravesar mi corazón ante la más mínima provocación. Para mi sorpresa, y quizás mi desgracia y mi fortuna, mi verdugo sería ni más ni menos que la persona que amaba, mi querida Luka.

Observé su rostro una última vez mientras atenía a las consecuencias de mis actos. Había estado llorando, tenía los ojos hinchados, y eso causaba una enorme tristeza en mi alma. “¿Qué he hecho… en qué clase de monstruo me he convertido?” me preguntaba con arrepentimiento. Su hermosa cara, ahora manchada por su propia sangre producto de una hemorragia interna, contrastaba de forma imperdonable con la pureza de su piel blanquecina, como un lago de sangre profanando la mismísima luna.

- No entiendo.- musitó mientras guardaba su arma y me perdonaba la vida. “Creeme que yo tampoco, cada vez estoy más confundido” quería decirle, pero las palabras no me salían. Ignoré completamente el hecho de que anduviera con otro vestido, no era el momento, y ella me lo ratificó dándome la espalda. - Deberías de estar en la cocina.- dijo en un tono acusante, pero no quería estar en la cocina, no debía… mi lugar era con ella, ahí en ese momento; y ahí me di cuenta de que no había hecho nada malo… o más bien no había hecho nada, había fracasado en protegerla.

“Palabras… no, las palabras no sirven” descarté de inmediato la idea mientras ella se hacía bolita en el suelo. De nada serviría decir “lo siento”, porque era incapaz de sentir su dolor. Entonces me agaché a su lado, la miré a los ojos y la abracé mientras las lágrimas corrían por mi mejilla, para luego recorrer su pelo. - Debería estar a tu lado, no me interesa proteger a la cocina.- delaté mis intenciones entre sollozos mientras le besaba la cabeza. - No quiero volver a fallarte… no quiero perderte, por eso te protegeré con todo lo que tengo, para que nunca vuelvas a pasar por algo como eso.- finalicé, ahora con la certeza de que el borracho había sido el culpable de manchar su hermoso rostro.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Sáb Mar 21 2015, 15:38

Podía sentir sus ojos clavados en mi rostro como un par de saetas mortales, más no tenía el coraje para devolverle la mirada, para preguntarle con la petulancia habitual si tenía Mikakos en la cara o para simplemente ignorarle. La primera vez que lo vi había tenido la misma sensación; yo había estado tocando la flauta en el jardín y sentí aquellos ojos afilados sobre mi cuerpo desde la distancia, pero no había podido reunir el coraje para levantar la mirada y cuestionarle su intrusión en la mansión de mi familia. Entonces se acuclilló a mi lado y me abrazó, me tensé automáticamente, estaba segura de que pronto vendría una mala reacción o que quería gastarme una broma pesada pero no fue así.

El orgulloso armatoste bruto y denso de Kamui Kazuryu me abrazó hasta casi dejarme sin aire y pronto sentí no solamente su respiración en mis oídos sino también los latidos erráticos de su corazón y lágrimas, lágrimas frescas recorriendo mi cabeza, haciendo sendos caminos entre mi pelo. Le devolví el abrazo como pude, alegrándome y sintiéndome aliviada de que él compartía mi dolor, mi pena, que estaba allí conmigo sin juzgarme. Poco después comenzó a hablar y ya era imposible contener mis propias lágrimas y los temblores. ¿Quieres protegerme? pregunté descreída y tartamudeando en casi todas las consonantes. Si hubiese sido una prueba de pronunciación hubiera sido la mejor de los peores.

Me aparté un poco de él mientras recibía mi respuesta. Acaricié su rostro y por unos momentos me atreví a probar la miel de sus ojos, estaba preocupado y eso era mi culpa, también se le veía cansado pero muy determinado. Lo siento, soy una inútil acepté mientras daba un paso hacia atrás Pero me convertiré en una bruja digna agregué bajando los brazos y volviendo a mirarle a los ojos con convicción. Te quiero Kamu, siempre lo he hecho y siempre lo haré le dije con una sonrisa medio torcida. Su abrazo aunque genial, me había recordado los lugares en los que el cuerpo de aquél bastardo se había apoyado en el mío por varios minutos y también de los dolores que tenía.

Es hora de trabajar o la medusa horrible esa nos va a dar problemas aseveré dando unos pasos hacia adelante. Por el recodo del pasillo apareció el pequeño chivajo. Estoy lista Fergus informé cerrando un puño y haciéndolo para adelante. Muéstrame lo que hay ordené antes de partir, pero tomándome unos momentos para volverme y saber qué pasaría con aquél hombre desconocido con el corazón y los ojos de mi mejor amigo. Un hombre que me había confesado su amor…
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Dom Mar 22 2015, 23:49

Quería quedarme todo el día ahí, abrazado a ella, pero sabía que más temprano que tarde tendría que soltarla. Primero porque terminaría aplastando su frágil cuerpo entre mis brazos, y segundo porque no quería que nadie más nos viera. Estábamos en medio del pasillo después de todo. - ¿Quieres protegerme?.- preguntó mientras sentía como trataba de ser fuerte y contener su llanto, probablemente tenía los ojos secos de tanto haber llorado ya, no podía culparla por ello.

- Más que nunca en mi vida.- contesté su interrogante con determinación. “¿Acaso no es obvio? Pensé que nunca volvería a verte, y ahora que te he vuelto a encontrar, no quiero volver a perderte.” reflexioné mientras me apartaba lentamente de ella y observaba mis manos. - Si estas manos fueron creadas para proteger algo en esta vida, ese algo quiero que seas tú.- le dije mientras volvía a mirarla a sus ojos, sus cálidas manos recorriendo mi rostro donde hasta hace algunos momentos solo se atrevían a deambular mis frías lagrimas.

- Lo siento, soy una inútil.- me dijo mientras se alejaba de mi. ¿Acaso esa era su respuesta, su conclusión? Quería decirle que estaba equivocada, que no era cierto, que era mucho más capaz que yo, pero no fue necesario. - Pero me convertiré en una bruja digna.- concluyó con la fuerza necesaria para enfrentar las adversidades de la vida sin vacilar, con esa determinación que era capaz de mover montañas si se lo proponía, esa faceta de ella que a pesar de siempre haber sido una niña enfermiza me había cautivado, y que al día de hoy me fascinaba y me hacía amarla aún más. - Yo también te quiero, desde siempre y para siempre, nunca nadie ni nada va a cambiar eso.- sonreí sinceramente mientras era inundado por una sensación de alegría inigualable.

- Tienes razón… la función debe continuar.- hice una analogía relativamente acertada, ya que esta posada no era muy distinta a un circo de fenómenos, y hasta ahora sentía que estaba fallando como cocinero, es decir, que clase de cocinero NO está en la cocina “Esa vieja bruja no estará nada feliz si se entera.” Mientras divagaba en mis pensamientos, Fergus apareció de la nada, listo para escoltar a mi princesa al escenario principal. Me quedé mirándola perplejo, pero cuando se dio la vuelta le guiñé un ojo y le lancé un beso al aire. No alcancé a hacer más cuando por atrás apareció Frey, jadeando como un perro o un corredor sedentario.

- Uf… uf… Al fin… te encuentro…- dijo tratando de recuperar el aliento  la pobre mujer que parecía haber corrido por todo el lugar para dar con mi paradero. - ¿Donde te habías metido?.- inquirió recuperando su tono amenazante. - Verás… Felicia…- traté de excusarme en ella, más al pronunciar su nombre, su rostro cambió. - ¿Felicia no está contigo? Recorrí toda la posada y no tampoco la encontré.- dijo con preocupación. Sacudí la cabeza y decidí omitir comentarios. “¿Felicia desaparecida? No puede ser…” traté de no pensar demasiado en ello, y al parecer no era el momento para ambos. - Como sea, la fiesta está por terminar, y la gente se está impacientando por la falta de postres. ¿Eres el cocinero, no? Ve a la cocina de inmediato.- ordenó con tono de futura dueña, y los dioses nos libren de aquello.

Me apresuré a la cocina en mi nuevo traje, el cual era sorprendentemente ligero. “Mucho mejor que andar con una pesada chaqueta.” concluí. Pero al llegar a ella, fui recibido por un sujeto desconocido, que no parecía encajar en el lugar. - Wenas y santas pequeño, ¿qué haces tú por aquí?- soltó el hombre con un acento que no reconocí de ninguna parte de Aerandir y que me costó trabajo aguantar la risa, sobretodo porque yo no dejaba de ser más alto que él, aunque sí más joven. - Este… yo soy el… ¿cocinero?.- dije confundido y con falta de convicción como para sonar convincente. - No, claro que no lo eres muchacho, la cocinera es esa tal niña Luka, si. O al menos lo era… y cuando la encuentre…- soltó un intento de amenaza con una expresión dolida en la cara, como si le hubieran destrozado el alma.

Fui interrumpido brutalmente antes de poder inquirir al respecto. - ¿Como sea, es ese el traje de camarero de gala?.- dijo con unos cantitos que tentaban seriamente mi nervio de la risa, además de mi vejiga. - ¿Donde están los pedidos?.- preguntó, ante lo cual solo pude encogerme de hombros.  - ¿Qué clase de camarero eres? Toma, ten dos bandejas de postres y ruega de que alguien los haya tomado por ti, o tendrás que tomarlos tu mismo.- cuasiordenó su majestad el cocinero mientras me empujaba fuera de la cocina y refunfuñaba “se supone que era mi día libre” y “descuidas un segundo tu trabajo y pasa esto”.

Cargado como estaba, y sin digerir aún todo lo que había pasado recién, me dirigí al salón principal.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Lun Mar 23 2015, 01:01

Me sonrojé como una niña ¡COMO UNA NIÑA! cuando él me guiñó y me tiró aquél beso al aire. Agaché rápidamente la cabeza, dando con la cabeza del chico cabra que ahora negaba con convicción pero una sonrisa que iluminaba sus rasgos jugaba entre sus labios. Mi señora parece haberse repuesto comentó, abrí mis ojos grandes e inspiré para darle una respuesta que jamás llegó a mis labios, si siquiera a mis pensamientos. Una nueva oleada de pena hizo que mi rostro se encendiera como una llama y así llegamos al salón principal, en donde ya había pasado la hora de los platos fuertes y llegaba el momento de los postres.

Mi señora debe de tomar las órdenes y… comenzó a instruirme disimuladamente desde la entrada, más me apresuré en dar un paso al frente y cubriendo lo mejor posible mi rostro con lo que caía de la pañoleta de mi pelo le contesté Si esto es como en el resto de las posadas, se cómo debo comportarme aseguré, le puse un pulgar para arriba y rematé con la sonrisa más carismática que fui capaz de reunir. El chico nuevamente puso esa expresión paternal, suspiró y asintió una sola vez con la cabeza dejándome ir.

Varias de las invitadas parecían un poco contrariadas con el servicio y no era para menos, yo misma lo hubiera estado de no ser porque me tocaba estar del otro lado y había tenido aquél percance de fuerza mayor. Ahora yo era una de las caras visibles de esa posada pervertida y no quería ni media queja de mi servicio. Quería ganarme aquellos benditos aeros como una muestra de mi primer paso hacia convertirme en la mejor y más digna bruja de todas las Islas, de toda Lunargenta y quizás de todo Aerandir.

Habían tantos pedidos que la pequeña libreta que se me había dado para sacar notas estaba a punto de quedarse sin hojas. Era llamada por personas de todos tamaños, colores, edades y orientaciones sexuales…evidentes. Varios se sorprendían al ver el estado de mi piel, más siempre se me ocurría alguna extravagancia para divergir su atención o alguna mentira para sacarme del paso. Iba con dos bandejas cargadas de platos sucios y sobras hacia la cocina cuando por entre el lugar que me dejaron libre para ver entre los mismos pude distinguir a Kuu viniendo por el pasillo en mi dirección, bueno, siendo francos era el único camino hacia el salón.

[i]¿Ahora los cocineros también trabajan de camareros? ¡Hablaré seriamente con esa meduza!
espeté al paso, sin detenerme ni siquiera por un instante y es que si lo hacía corría el riesgo de que las cargas se movieran y todo resultara en un gran desastre. Apurando mis piernas llegué a la cocina en donde encontré una presencia conocida y no esperada. Bajé con la máxima precaución las cosas y me apresuré a extender mis brazos hacia el hombre que tan bien me había acogido en su cocina varias horas atrás.

Oliv……er” terminé mi frase abrasando el aire y algo desconcertada. El hombre que siempre irradiaba energía y calor ahora me daba una mirada fría y enojada. Te confié mi cocina Luka y… sus palabras se apagaron cuando vio mi rostro. Entonces se perfiló mejor y me acercó a uno de los faroles para verme mejor. Asentí a la pregunta de sus ojos y tan solo le contesté lo justo Ha sido una noche larga, pero en la cocina estaba mi marido Kamui Kuzuryu… a quien supongo relevaste. Siento lo de tu día libre solté todo tan rápido como pude, haciendo que algunas veces mi lengua se tropezara con ella misma.

El negó con la cabeza, recostando su peso contra una mesada ¿Estás bien? pregunté con cierta preocupación mientras le acercaba una jarra con agua. Intercambiamos algunas palabras mientras él se movía como un huracán en su cocina… uno que no dejaba un tiradero detrás sino platos y postres. De la nada también se había materializado un tipo extra que se encargaba de lavar los trastes y deshacerse de los desperdicios. Él simplemente se había contentado con saludar y luego agachó su cabeza para realizar su trabajo. Pensé en él como el empleado modelo que en caso de no tener trabajo, mi familia debía alquilar.

Pronto, Oliver había hecho de mi libreta una especie de libro mágico que veía con ojos llenos de ilusión y no fue mucho el tiempo que tardó en cargarme dos bandejas y darme otra libreta en blanco para que le trajera más y mejores retos. “Es un masoquista después de todo” pensé con una sonrisa mientras subía las escaleras para salir de su territorio y arrancar hacia el salón por aquél incómodamente largo pasillo. Cuando terminaba de entregar el último de los pedidos y era atosigada para que más creaciones del buen Oliver fueran despachadas, Fergus llegó a mí con un requerimiento y cara de “necesito ayuda urgente” miré a los alrededores por si encontraba algún peligro pero lo más peligroso que encontré fue a un Kuzu de pasada que parecía bastante atareado.

Hay una señora que dice que le persiguen malos espíritus, espíritus de sus muertos mi señora agregó al final, tragando saliva y señalándome una mesa aparada en un rincón, parecía fría y desolada. Asentí con la cabeza Supongo que por aquí tienen runas de protección ¿no?, tráelas que haré un conjuro para que su clienta esté en paz dije con convicción, dándome la vuelta para atender a un cliente que hacía rato estaba dando lata para que le atendiera. “¿Es que no veía que estaba ocupada?” me pregunté yendo hasta él no sin antes darle una última mirada a aquél rincón tétrico. “Parece un niño” pensé cuando llegué a la mesa de aquél regordete carente de atención.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Kuzu el Mar Mar 24 2015, 01:37

Iba caminando en dirección al gran salón, equilibrando lo mejor que podía las dos bandejas que llevaba en mis manos, cuando de pronto veo que en mi dirección ya venía Luka con su propia carga de platos sucios. - Reducción de personal.- solté mientras pasaba por su lado. “¿Con medusa se refería a la dueña? Hmm… ciertamente su cabello es como el de una” me permití pensar mientras seguía mi camino.

Al llegar al lugar de la fiesta, simplemente no supe por dónde empezar. Era como un cachorrito de gato en una jauría de lobos, un cachorrito mesero de postres. Sentí como todas las miradas se habían posado sobre mí, esperando un momento de debilidad para abalanzarse sobre las bandejas y devorar todo como los barbaros que eran. Tragué un poco de saliva y puse una cara amenazante, de que si se atrevían a hacer algo, se estaban metiendo en el territorio de un humano común y silvestre, pero muy peligroso. Defendería esos postres con mi vida hasta que fueran entregados a sus respectivos comensales.

El problema era como… no tenía pedidos, así que tuve que partir al revés. Me dirigí a una mesa vacía convenientemente ubicada a la entrada de salón y dejé una de las bandejas. Luego pasé por las mesas más cercanas repartiendo los postres que me iban pidiendo. - Lo mío es un flan tástico.- dijo un viejo calvo y regordete con bigote de magnate de cuarta. - Como usted guste, mi señor.- respondí con la elegancia de un bisoñé pomposo, ante lo cual le entregué un plato con lo que yo llamaría un “Flan completamente ordinario y cotidiano”. En el resto de los casos, como no me conocía los nombres de ninguna de esas mierdas, simplemente dejé que los invitados me apuntaran con el dedo que era lo que deseaban, y les sería entregado. De vez en cuando lanzaba miradas de reojo y señas amenazantes a quienes quisieran pasarse de listos y tratasen de acercarse a la otra bandeja.

Luego de haber entregado todo lo que llevaba, me encargué de tomar pedidos que pusieron a prueba mi más pura y profesional cara de póquer. La mayoría de los postres tenían nombres pervertidos, y me sentí como un niño que recién estaba descubriendo su sexualidad, al mirar con nuevos ojos aquellas perversiones culinarias que había estado repartiendo. “Al menos los flanes eran normales… extraña elección…” pensé, teorizando de que aquél sujeto de la cocina hubiese influido en la pureza de aquellas gelatinosas delicias cubiertas de caramelo. De algún modo me encargué de tomar los pedidos de la mitad de quienes seguían en el arduo camino de la espera eterna por el postre, y de algún modo me tocó ser la cara visible de esa pocilga. “¡Me las pagaras, mujer medusa!” me prometí a mí mismo mientras reía internamente por el sobrenombre que le había puesto mi compañera.

Solo me quedaba espacio para un pedido más en mi libreta, y por alguna extraña razón me vi atraído hacia una mesa cuasi abandonada en un rincón de la sala. Era como la esquina de los olvidados, excepto por una señora que parecía impaciente por probar “mis” postres. - Buenas tardes, ¿puedo tomar su orden?.- inquirí con una sonrisa, y por un momento dudé si realmente había sido escuchado por la vieja que no hacía más que mirar para todos lados, hasta que se me enteró de mi presencia y me observó fijamente con dos gigantes ojos de huevo frito. - Lo siento señora, pero yo no estoy en el menú.- bromee, pero su rostro por alguna extraña razón se desfiguró por completo. - ¡Fa… fa… fantasmas!.- exclamó, ante lo cual solo ladee mi cabeza. “¿Escuché bien? Nah, debe ser el cansancio.” concluí. - Entendido, un flantasma para la señora. En seguida vuelvo.- anoté con toda seriedad, luego una reverencia y por último me retiré del lugar.

Retomé mi camino a la cocina, observando mis apuntes de vez en cuando para reírme un rato, y en el camino me topé con Luka, la cual parecía bastante atareada con el pequeño renacuajo de Fergus. Tenía ganas de darle un beso, y desearle ánimo, pero solo atiné a sonreírle brevemente y levantar el pulgar, para luego continuar serio mi rumbo. Al llegar a la cocina, fui recibido con cara de pocos amigos por el chef y su ayudante “Aparicio”, apodado así por haber aparecido de la nada. - Veo que estás haciendo progresos, niño.- dijo tomando un cuchillo que parecía cortar el aire de lo afilado que estaba. Instintivamente me puse en guardia, y de nuevo eché de menos mi daga. “¿Tch… es este el final de la línea? Ya me había dicho mi madre que nunca me fiara de los hombres que saben cocinar.” pensé, pero su hostilidad rápidamente se disipó, dando paso a una cara de depresión lastimera. - Toma, ve y termina tu trabajo.- finalizó, entregándome dos bandejas más repletas de postre.

Esa sería una suerte con la que no contaría dos veces, y luego de una ardua jornada de trabajo y de recuperar mis posesiones, prometí no volver a separarme de Luka nunca más, promesa que lamentablemente duraría menos que un flan.
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Invitado el Miér Mar 25 2015, 23:38

Los clientes de esa posada pervertida parecían querer seguirme, observarme y tocarme. Al parecer veían en mí el postre o la frutilla del postre que querían obtener o que estaban consumiendo. Pronto, tuve media libreta llena, pero a mi rescate llegó el pequeño chico chivo quién, con unas viejas runas talladas en madera de segunda mano me condujo sana y salva hacia aquél desolado rincón donde parecía que la temperatura bajaba unos cuantos grados. Buenas noches amable señora, me han comentado que… comencé mi discurso, con la intención de ser políticamente correcta, siguiendo todas las reglas de la etiqueta, más la mujer me interrumpió con muy poca educación, profiriendo chillidos. Espíritus, están por todos lados ¡mátales! ordenó con tono imperativo, momento en el cual me paré recta, cruzando los brazos frente a mi pecho y enarqué una ceja. “¿Cómo puedes matar algo que no tiene vida?”.

Como le decía, mi nombre es Luna y no tengo la… me tomé parsimoniosamente unos segundos para buscar la palabra correcta, sabiendo que a cada momento que pasaba la mujer parecía estar más cerca de estallar en una crisis de nervios facultad de “matar” espíritus, pero puedo alejarlos de usted y su… bajé el tono de voz sólo para la siguiente palabra tétrico rincón. Ella pareció ligeramente aliviada por la revelación y con todos sus gestos y cuerpo me urgió a que comenzara. Lo primero que hice fue acercarme a ella, hacerla parar y buscar algo que me dijera qué era lo que realmente estaba sucediendo. Como bruja podía sentir muchas cosas, aunque era consciente que en algunos casos los humanos eran más sensibles a ciertos… “fenómenos”. Al no dar con nada, descarté algunas hipótesis, aunque otras quedaron en el tintero ya que carecía de la información necesaria como para refutarlas o aceptarlas.

Tratando de no demorar demasiado, urgí a un Fergus tembloroso a que me alcanzara las runas para formar una especie de amuleto de protección alrededor de la mujer y su rincón, después de todo, no nos convenía que las personas comenzaran a crear rumores sobre la posada, no al menos del tipo que le da mala publicidad. Recité algunas palabras generales para la creación de hechizos de ese tipo mientras pensaba en un conjuro que llenara los requerimientos del caso. Estando a poco de terminar, y con la última runa en la mano, sentí una potente descarga sobre la misma que literalmente prendió en llamas la madera. Miré incrédula mi mano y de no ser porque sentí que me quemaba no hubiese soltado aquél objeto. Había escuchado acerca del poder de las runas y el de los malos espíritus, pero eso ya era demasiado. Las teorías más locas y disparatadas ni siquiera hacían alusión a algo como eso. No podía tratarse de un espíritu.

La conmoción comenzó a rodearnos. Solté la muñeca que me había estado sosteniendo por acto reflejo cuando sentí al quemadura de mi palma y sin demasiado problema usé la telequinesis y el manejo del agua para reunir el líquido de varias jarras y apagar el pequeño foco ígneo. La mujer del rincón, vieja, flaca, con un peluquín mal peinado, barba y los labios mal pintados, levantó su brazo para señalarme y fue entonces que lo vi. No era un espíritu, sino una runa “tentada” o así me gustaba denominar ese tipo de objetos que, habiendo tenido una existencia pacífica en algún momento, se vieron expuestos a energía maligna y acabaron con poderes ocultos y mal dirigidos.

Fergus, levanta las runas y limpia el desorden. He encontrado el causante del problema mi tono de voz no admitía dudas. Miré fijamente a la mujer y le apunté con mi pulgar justo en medio de los ojos. Estábamos a una distancia de unos dos o tres metros y con una mesa redonda de por medio, llena de platos y hasta un gato feo, peludo y regordete. ¡Te culpo a ti mujer de los gatos! Condenada al infortunio y te exorcizo a ti y tu hado, la desdicha es tu hermana y haces del frío tu casa. los murmullos se hicieron evidentes y la mujer intentó dar un paso hacia atrás, más cayó sentada en su silla, temblando como una hoja al viento. Su rostro se había vuelto pálido, pero eso era lo que yo buscaba. Caminé hacia ella con el orgullo de un juez sin dejar de señalarla ni perder el contacto visual jamás. Estaba casi domada, sólo debía tomar su pulsera y quemarla, por su apariencia era un legado familiar; esas cosas suelen tener muchas memorias encerradas y cuando son poseídos por energías malas suceden esas cosas y esa mujer no me la hubiera hecho fácil de haberle dicho la verdad.

Tomé el objeto con muy poca resistencia por parte de su dueña Sin embargo, el niño quiere que se haga la paz y heme aquí, tendiendo mi mano y mi bendición finalicé, dándole una de las viejas runas de protección mientras me aseguraba de tener bajo estricto control aquél brazalete del mal. Entre aliviada y asustada la mujer solamente asentía a todo lo que yo decía y poco a poco los curiosos comenzaron a desaparecer. En cuanto me fue posible, tomé todas las bandejas sucias y corrí hacia la cocina, esquivando a Oliver en mi camino al fuego para quemar de inmediato aquél objeto maligno. Oye niña, eso ha estado de locos dijo el hombre desde mi espalda, mientras su ayudante asentía en silencio repetidas veces, cuando se dio cuenta que ambos le mirábamos pareció esfumarse en el aire. Adivinaré, ¿otra larga historia? comentó con una sonrisota. Asentí y me dirigí hacia las bandejas, más antes de tomarlas su mano me lo impidió Niña Luna, ya has cumplido con tu trabajo y el holgazán de tu marido también. Pasa por el mostrador que les espera su paga y no olvides que el viejo Oliver siempre estará aquí para echarte una mano. Abracé fuertemente a aquél hombre de piel bronceada, le dediqué mis mejores palabras de agradecimiento y una vez libre de despedidas y formalidades partí rauda hacia los brazos de mi amor; dispuesta a una pelea a muerte con aquella horrible medusa.



Trabajo terminado


La trama continuará...
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Re: [cerrado] El Desencanto [Privado Kuu/Luka][Trabajo-Día]

Mensaje  Rad el Mar Mayo 26 2015, 04:11

Buen trabajo, con variedad de sucesos, aunque... get a room you two!

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