Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Thorn el Sáb Ene 16 2016, 20:24

El primero en llegar, último en partir: Johannes Voltaire había caído presa del embrujo de uno de los ilusionistas que con la experiencia de un mercenario se lo llevó a un lugar oscuro y reservado.

Woodpecker:

El hombre bestia demostró ser más rápido e inteligente que la mujer lobo. Parecía conocer por adelantado cualquier acción que ella quisiera emprender. Con una risilla baja esquivó sin dificultades el ataque del licántropo y por cada intento homicida que ella tuviese recibiría el doble de daño hasta el punto en el que apenas se pudiese mover.
Antes de escapar malherido el hombre mono te rompe una pierna. Además tendrás golpes por todo el cuerpo. Independientemente de la fractura, tus movimientos se verán limitados por los siguientes dos turnos.

Destino:

El brujo resultó tener ayuda de un ilusionista que se había mantenido en las sombras gracias a su habilidad, entre los dos habían hecho una secuencia de ataques que eran muy convincentes para un ojo inexperto en la penumbra, pero cuando el ataque de la espada le iba a ser devuelto a su compañero, el ayudante se interpuso entre la espada y su conjurador. Las flores de sangre brotaban y bullían en el delicado y femenino cuerpo de la intrépida dama. -Vive libre…- articuló, demasiado débil como para que el sonido realmente alcanzara los oídos de los presentes.

-Muere bien- respondió el conjurador, cerrando sus ojos y soltando el cuerpo inerte de lo que había sido su motivo para vivir. Demasiado chocado como para poder hablar, el brujo señaló el pecho de Destino con su pulgar y lo bajó al suelo. Ese sería el comienzo de un interminable ataque hacia el guerrero.

Sin embargo, toda aquella rabia volvería torpe al brujo quién terminaría pereciendo en manos del elfo luego de una buena pelea.

Destino, no me especializo en habilidades pero en mi lógica creo que te creaste un enemigo demasiado poderoso. Por ello puse a la ilusionista. Para que un materializador o conjurador pueda desaparecer tantas armas en ese ritmo tendría que ser muy OP y no podrías manejarlo. Para el siguiente post no lo hagas tan poderoso, es decir, menos armas, más dominio y sin desaparecerlas. El resto libre

Paul:

El puñetazo en el mentón surtió efecto en la guerrera, pero aquello no hizo más que encender su ira. Entre sus ropajes tenía varias armas, trampas y venenos ocultos. Con ellos combinaría una serie de ataques que dejarían mal herido al vampiro.

Con tres dedos rotos en la mano derecha y constantes mareos por el siguiente turno Paul sería capaz escapar de la guerrera a duras penas.

Bathory:

-Una bella dama que bebe el más delicioso de los néctares- murmuró el que parecía muerto. Con una sonrisa ladina se sentó con la espalda recta como si fuese un biocibernético, extendió su mano tentativamente para tocar el rostro del vampiro, en sus ojos no había nada - Los dioses me traicionaron al no garantizarme lo que por derecho es mío-. Miró a su alrededor y escuchó por largo tiempo.

-Esperaba a S. ¿Por qué estás aquí?- preguntó al cabo de un buen rato. - … Por el momento estoy muerto- concluyó el joven, llevándose el índice a los labios y volviendo a la posición inicial luego de ponerse unas hierbas bajo la lengua.


Momentos antes de que el vampiro abandonara la habitación escucharía unos pasos acercarse a la puerta, pero era demasiado tarde para evitarlo. El licántropo finalmente encontró tu locación y creyendo que mataste al heredero carga contra ti. Afortunadamente los dioses te sonríen y puedes matarle con relativa facilidad luego de un corto enfrentamiento. Sales ileso.


Excelente trabajo todos. Espero que esto continúe tan fluido como hasta ahora. Les recuerdo que en el siguiente post deberán caer en alguna trampa y buscar la forma en la que puedan utilizar sus pasivas para salir. El resultado de sus esfuerzos serán determinados por la suerte en las runas. Suerte
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Woodpecker el Vie Ene 22 2016, 01:00

Eran contadas las ocasiones en las que alguien demostraba tener más habilidad en la batalla o, como parecía ser el caso, más destrezas acumuladas que yo. Pero siempre había una excepción que confirmaba la regla, y esta era una de ellas. “Maldición, maldito mono imbécil” pensé con cierta alevosía. Mi intento de golpearle había resultado no simplemente vano, sino contraproducente; el muy hijo de su… gran mamá me devolvió el golpe y con creces. Sacudí la cabeza, su patada en mi hocico hizo que trastabillara e incluso que perdiera la dirección por lo necesario como para volver con otro juego de ataques en los que incluía manos, piernas, garras y cola. Incluso creo que en un momento en el que me aseguré un golpe en su cabeza, encontró la forma de morderme.

Estaba perdiendo, me di cuenta de aquello en el mismo momento en el que mi golpe había sido desviado. Aunque mi cuerpo y fuerza eran superiores, él parecía superarme en todo lo demás. No era un guardia cualquiera, un simple hombre bestia no tiene la sangre tan fría ni la tenacidad necesaria como para enfrentarse a una asesina del gremio. No. Probablemente él recibiría un premio por mi cabeza, pero no se la haría tan fácil, no. Levanté el cuello y troné mis articulaciones, usé mi modo alfa para aumentar mi tamaño en la forma bípeda. Si iba a morir en sus manos, al menos le complicaría la tarea hasta mi último aliento.

El tiempo corría y con él mis fuerzas. Mi enemigo me había abierto una herida poco profunda en el pecho por la que perdía más sangre de la que es naturalmente agradable en medio de una pelea. Además estaba toda golpeada, la parte buena: ya había perdido el sentido del dolor. Estaba tan encolerizada que lanzaba golpes a ciegas. Al menos tenía la tranquilidad que le había hecho usar su furia animal. Estaba tranquila. No me arrepentía de nada en la vida y morir en medio de una misión luchando dignamente era el mejor final para alguien que no había hecho nada bueno en la vida. Era todo un honor.

Mis cavilaciones de guerrera perdida se interrumpieron por un sonoro “crack” y un dolor conocido. Me había roto una pierna. En el calor del momento tomé al simio peludo del cuello y ahogué mis gritos de dolor mientras le mordía sin piedad. Afortunadamente para él, tenía una pescuecera que le protegió lo más grave del ataque. Tras una lucha desesperada por salvarse de mí, usando garras y puños, finalmente quedó en libertad. Lo siguiente que vi fue su horrible trasero desaparecer en el velo de las sombras. “¿Eh? Mierda…” pensé, sin poder dar crédito a que me hubiese perdonado la vida. Esa acción no me gustaba nada. La experiencia me decía que solo habían dos posibles explicaciones: la primera, la misión había fallado y yo sería el chivo expiatorio. Razón dos: de alguna manera había logrado herirle de gravedad, por lo que intentar matarme no compensaría su pérdida.

Si yo me veía como me sentía, entonces probablemente cualquiera hubiese estimado que esa sería mi tumba. Pero quien quiera que fuese ese imbécil se equivocaba. No me echaría a morir allí, de ser necesario saldría a rastras y me mordería la lengua antes de dar algún detalle que complicase al gremio. Me senté varios minutos mirando las sombras de las velas lejanas en el pasillo. Tenía que pensar en mis siguientes pasos, qué hacer, retomar el aliento. Mis manos eran demasiado torpes, tendría que arriesgarme y volver a mi forma humana. Cerré los ojos, más por acto simbólico que por necesidad, exhalé y me concentré en misiones pasadas con Johannes, momentos en los que había disfrutado en soledad y paz. Aquello me calmó lo suficiente para encogerme y volver a la fragilidad de la chica Feith.

Lo más difícil ya está. Ahora la herida y esa pierna dije con la voz entrecortada. Sentía que la garganta se me cerraba y los músculos se comprimían por el dolor que sentía en todo el cuerpo. La fractura no dolía tanto como otros puntos sensibles, era como si hubiese perdido esa extremidad. Con ayuda de mi cuchillo le arranqué una tira como de un metro de largo al vestido con la que cerré la herida del pecho. El resto del vestido fue sacrificado para hacer un torniquete alrededor de la fractura y de esa forma mantener unida la extremidad. Odiaba ver mis propias heridas y las de aquellos queridos en mi corazón, simplemente no estaba hecha para eso. Con un rápido chequeo pude darme cuenta que era una rotura expuesta. Aquello tardaría por siempre para sanar, claro, si no la perdía o no moría antes.

Luego de varios minutos preparándome e incluso tomando algo de coraje para volver a moverme, pude levantarme y paso a paso, con la pierna a rastras y un dolor casi insoportable comencé a avanzar. Intentaba mantener controlada la respiración, aquello era un calvario, lo peor de todo era no poder maldecir a toda boca. Pocas veces antes había terminado en un estado tan deplorable… y lo peor era que aún quedaba bastante noche por delante. Luego de algunos pasos lentos, que más bien eran pequeños saltitos lastimeros, me apoyé en la pared y escuché un “click” lo siguiente que registré es que mi cuerpo se movía rápidamente sobre un eje y de pronto estaba en otra habitación completamente iluminada y cerrada.

Oh… pero si hoy es mi noche de suerte ¿algo más? espeté mirando al cielo. De allí cayó algo de polvo dentro de mis ojos y boca, por lo que empecé a toser y estornudar, perdí el equilibrio y me caí. Gruesas lágrimas rodaban por mis mejillas mientras me mordía el labio hasta que la sangre comenzó a bajar por mi cuello. Comenzaba a perder realmente las esperanzas de sobrevivir. ¿Quién es la guerrera más perra de todas las perras? Maldita Wood, si no sales de esta no podrás defender tu nombre en el mundo de los muertos, estúpida sabandija que no resiste unos golpes de porquería. Tragué saliva y miré alrededor.

Estaba en una habitación de no más de cuatro por cuatro metros, era una especie de taller o estudio secreto, no una cámara de tortura ni nada similar. Probablemente había activado alguna especie de trampa al apoyarme en la pared. Las velas están encendidas y son nuevas, probablemente alguien piensa volver. ¿Qué hay aquí maldita sea? mascullé, observando con detenimiento. Habían varias cosas que podrían serme de utilidad, buscando algo de lo que sostenerme para ponerme en pie, encontré algo de cuero a medio curtir y unas cuantas lonjas, aguzando la vista vi unas macetas, punzones y leznas. Con aquello podría hacer al menos un lazo con el que defenderme a la distancia o alguna trampa. Luego de ponerme en pie, continué tomando detalle de todo lo que había allí: un escritorio que ocupaba la mayor parte del espacio, de madera cara, labrada. Una única silla a juego, con relleno blando y forrada. El techo era alto, no tenía arañas, la iluminación venía de candelabros en las paredes que parecían ser falsas, estaban hechas de madera. La ventilación era escasa, imposible escapar por ella. Provenía del suelo, de un respiradero.

No entendía el propósito de ese lugar, ni quién podría ser capaz de estar allí por horas, los papeles y libros desordenados, además del whisky demostraban que alguien solía pasar noches enteras en ese recóndito lugar. Tomé la botella y me eché su contenido en las heridas. Ahora que mi cuerpo no ofrecía la lenta resistencia de la ropa, el correr del líquido me refrescaba y tranquilizaba. Bebí el resto del contenido y comencé mi trabajo manual con aquellos cueros. El trabajo final fue un lazo trenzado de no más de cuatro metros. Tuve que improvisar ganchos y otros utensilios, pero ese trabajo me había ayudado a despejar la mente. Tenía que salir de allí… no podía seguir esperando sin hacer nada. ¿Qué pasaría si viene más de una persona y no podía encargarme de él o ella? Era demasiado cobarde como para querer pensar en suicidarme, quería que ese fuese el último recurso y no el primero en una situación difícil.

Revisé la habitación palmo a palmo hasta que, finalmente, encontré una serie de palancas ocultas en la altura. Perfecto… murmuré con ironía. De poder erguirme, sería fácil llegar para intentar usarlas y probar la suerte, pero con mi escaso movimiento y la pierna rota, eso era imposible… A no ser que… amasé un poco mi creación para ablandarla un poco, hubiese sido genial tener algo de grasa o una maceta más pesada para sobar el cuero, pero situaciones extremas requerían medidas extremas. Tú puedes susurré cuando lanzaba la lazada para agarrar las palancas y moverlas.
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Mensaje  Tyr el Vie Ene 22 2016, 01:00

El miembro 'Woodpecker' ha efectuado la acción siguiente: La voluntad de los dioses

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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Destino el Sáb Ene 23 2016, 21:33

Justo cuando pensaba que la batalla había llegado a su fin una tercera persona apareció en escena, había alguien más sin que el elfo lo hubiera notado y desde las sombras había ofrecido su ayuda al brujo; la mujer que se había mostrado solo para salvar la vida a su compañero, acabó muerta por la misma espada de quien pretendía salvar, pero antes que cualquier arrepentimiento, aquello solo sirvió para despertar la ira del brujo quien decidiría acabar con el elfo de la manera más lenta y dolorosa posible.

Destino se levantó del piso y retrocedió unos pasos mientras el brujo lo señalaba de manera amenazante sosteniendo con una mano el cuerpo de la mujer para acomodarla en el piso; sacar la espada desencadenaría una fuerte hemorragia que la mataría más rápido, así que el brujo decidió disponer solamente de su bastón metálico, avanzó sin decir una palabra hasta el elfo y es que no era necesario, sus ojos expresaban tal grado de ira que Destino no tuvo más opción que retroceder un poco más aunque finalmente sería alcanzado por el brujo que usaba su bastón de manera magistral, los ataques se sucedían desde múltiples direcciones, verticales, horizontales, diagonales, mientras el pelinegro se limitaba tan solo a interponer su espada que apenas y resistía los poderosos golpes del bastón.

La habilidad del brujo estaba muy por encima del nivel del pelinegro y ambos lo sabían, sin embargo el elfo era más que destreza para el combate -Matar a Destino no la hará volver- Susurró el elfo de forma maliciosa, lo cual de momento sirvió para detener los ataques del brujo, pero no por mucho tiempo, pues un nuevo ataque ahora más fuerte se dirigió directo a la cara del elfo dándole apenas tiempo para agacharse y esquivar aunque en su fuga acabó rodando por el piso para luego levantarse y ponerse en guardia -Nada que hagas ahora servirá para mantenerla vida, tu poder es nada si no sirve para lo que deseas- Murmuró de nuevo el elfo en un tono que seguramente su rival escucharía cargado de cizaña, y funcionaba bastante bien para enojar al brujo, que se lanzó de nuevo contra el elfo en una arremetida de golpes que el elfo apenas lograba bloquear con su espada que parecía cada vez más frágil hasta que finalmente ésta salió disparada hacia un lado golpeando la pared y quedando clavada en ésta.

Finalmente el final había llegado, el brujo no perdió tiempo y logró golpear varias veces por los costados al elfo aunque éste conseguía evitar cualquier golpe a la cabeza y puntos serios -¡¡Tu fuerza y poder son nada!!- Gritó el elfo haciendo que el brujo completamente ciego de ira lanzara un último y definitivo golpe directamente a la cabeza del elfo, o al menos esa sería su intención por el impulso que estaba tomando, levantó sus manos sosteniendo el bastón verticalmente pero antes de dejarlo caer el elfo usó su guante metálico y en un rápido movimiento lo incrustó en el pecho sin guardia del brujo que al final se había confiado pensando que la victoria era suya y le había costado muy caro, quedando con un agujero en el pecho al igual que su compañera.

Destino avanzó hasta la pared donde se había clavado su espada y la retiró para guardarla en la funda de su espalda mientras el brujo terminaba de caer el piso donde se comenzaba a dibujar un espeso mar de sangre que crecía cada vez más y más de manera inexplicable -Pagarás por esto, maldito- Dijo la ilusionista quien con sus últimas energías había dibujado en el piso una serie de runas usando como tinta su propia sangre, con una sonrisa se dejó caer mientras la ilusión que había hecho comenzaba a cobrar más fuerza, ya no era solo los charcos de sangre que crecían bajo el brujo y también debajo de la ilusionista, sino que además las paredes comenzaban a teñirse de rojo con sangre que bajaba desde el techo y comenzaba a llenar el pasillo de sangre; era una ilusión, tenía que serlo y el elfo lo sabía, pero su subconsciente no lo sabía y al encontrarse sumergido su mente estaría confundida imaginando también que se asfixiaba; Destino avanzó hacia la puerta que le permitiría continuar su camino dejando atrás aquella ensangrentada habitación pero al tomar la manija ésta se deshizo entre sus manos convertida en una enorme gota de sangre, para poder salir de aquella trampa ilusoria debía deshacer el hechizo arcano, por lo que volvió su vista a la habitación en busca de los cuerpos que ya se encontraban sumergidos bajo el líquido rojo que ya le llegaba al elfo por la cintura, la habitación se llenaba muy rápido así que debía actuar de prisa, buscar la runa bajo el líquido era una tarea imposible, su visión no era algo muy confiable en este momento, así que sin pensarlo, usó una de las filosas agujas en su guante metálico para escribir una runa en su mano derecha, la cual quedaría emitiendo un leve destello azul que se extendería a su antebrazo dibujando la palabra “διαλύει”, luego cerró sus ojos y se agachó hasta tocar el piso con la runa y gritar -dialýei- Con la intención de disolver la ilusión enfrentando su runa contra la de la ilusionista esperando acabar con aquella trampa sangrienta.
____________________________________________________________
Offrol: Subrayado el uso de la habilidad pasiva secundaria: Arcanos.


Última edición por Destino el Lun Feb 15 2016, 05:20, editado 2 veces
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Tyr el Sáb Ene 23 2016, 21:33

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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Paul Brown Moreau el Jue Ene 28 2016, 10:12

Me acerqué con toda la velocidad que mi cuerpo podía emanar, esperando derrumbarla con tan sólo un golpe. De repente pareció que el tiempo se ralentizó, porque mis nudillos iban en dirección del mentón de ella, y cuando la dama notó que no había escapatoria en mi contra ataque, no tuvo otra opción que endurecer su mandíbula para que el golpe no fuese tan doloroso, y también, que toda su compostura no sea derrumbada en una agresión. Como el elixir de la vida, la excitación del momento, sentí mi puño clavado en su sedosa piel, era lo mejor que podía pedir, se trataba de algo extraordinario, similar a que combatieses una almohada. Me mordí el labio con tanta agresividad que lo herí, aunque no le di importancia, estaba tan conectado con el dolor que todo era completamente normal.

Su cabeza se fue de golpe hacia atrás, pero lo que es su torso y las piernas quedaron clavadas contra el suelo, no se movió ni un milímetro. Me preocupé, estaba en lo cierto, su aura era de una verdadera mujer poderosa, algo así como Woodpecker, es más, me hice una idea de ver una lucha entre las dos. ¿Quién ganaría?, seguramente la licántropa, pero... No alcanzaría a opacar las habilidades de ésta mortal. Aparté mi brazo, sabía perfectamente que fue una estupidez defenderme, quizá debí rendirme antes de agravar las cosas. -Vaya resistencia...-Susurré antes de saltar hacia atrás, apoyando mi rodilla contra el suelo, observándola fijamente, notando que sus expresiones se volvían de furia, de enojo. Ella estaba dispuesta a romperme los huesos.

Traté de arrastrarme hacia la espada, mi físico, a pesar de estar tonificado, no daba para más, de alguna manera me cansé, no podía desplazarme con la misma rapidez que antes. ¿Será el siglo?, ¿estaré envejeciendo?, no le puse demasiado interés, la muchacha se acercaba con pisotones bruscos hacia mí, viéndose cómo los músculos de sus piernas se contraían. -Uhm... Creo que no tengo oportunidad...-Musité sin mucho esfuerzo. Volteé mi cabeza y quedé frente a frente a la mujer, habiendo tensión entre la diferencia de facciones. Exhalé e inhalé agitadamente, pronto iba a caer desmayado, necesitaba sangre, mi piel se emblanquecía. -Éste es el costo de ser un maldito intruso...-Quitó el nudo del sostén, casi liberando los senos. Por un instante pensé que aprovecharía mi desnudez para "violarme". No fue así, en el costado de su prenda, sacó más cuchillas junto con un extraordinario frasco de veneno, que al destapar, salió un montón de gas negro con un olor repugnante, doce veces peor que el hedor proveniente de las alcantarillas.

Tomó mi mano, la colocó contra el piso y sin remordimiento, aplastó ésta con su plantilla, logrando que suelte un alarido fuerte. Como si no fuese suficiente, clavó una cuchilla en la hinchada vena del antebrazo. Fruncí el ceño y la miré con desprecio, incluso mostré las venas restantes del cuello para que fuese capaz de enterrarlas. -¿Qué costo?... No siento nada...-Respondí en modo de burla. La chica aumentó su temperamento y me zampó una patada en la mejilla, luego colocó su rodilla en mi estómago, haciéndome abrir la boca. Regó toda la pócima dentro de ésta, no teniendo otra alternativa que tragarme todo, o bueno, la mitad.

El líquido tóxico restante, lo escupí en la cara de la muchacha, logrando que cierre los ojos, buen momento para empujar su pierna y derrumbarla al terreno. Me puse de pie, me arrastré hasta recuperar mi espada y rompí sus dagas por si nos encontrábamos de nuevo. Escapé sin más preámbulo, avanzando hasta el pasillo que depararía a una sala llena de condimentos y cajas de especias. Cerré la puerta y arranqué una tabla del estante que había en la esquina para trancar la entrada. Respiré hondo y descargué mi espalda en una de las cajas. El sitio era extremadamente diminuto, las cuatro paredes prácticamente me estaban aprisionando. Empecé a ver borroso, y cuando traté de levantarme para seguir mi camino, la piel de mi espalda quedó pegada contra el objeto detrás mío. Mi movimiento sólo hizo que todo el baúl de sal, azúcar, polvo y entre otras cosas infestaran el limpio aire que anteriormente se respiraba. Con el rabillo del ojo noté una cuerda adherida a la caja mía, que al haberme esforzado para levantarme, sólo hizo que se desplomara todo.

Empecé a toser, moriría asfixiado, el veneno que llevaba en el estómago comenzaba a hacer efecto. Usé mis conocimientos sobre ello, sabía que en alguna ocasión me serviría. Primero debía pensar en despegarme de la cosa detrás mía. Era fácil denotar que eran plantas elásticas unificadas con polvo ocre, así que pasé mi mano derecha por el suelo y recolecté el agua, pasándola detrás mío, esperando que prontamente la piel se desprendiera de la caja. Si sucedía lo que quería, el resto era salir de la habitación. Si no pasaba, lamentablemente moriría con la intoxicación y la incapacidad de absorber viento frente a la contaminación.
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Bathory el Dom Ene 31 2016, 18:44

El cazador noctívago estaba disfrutando de aquel maravilloso espectáculo desde la intimidad de aquel funesto cuartucho, apenas decorado con dos o tres muebles y tan penosamente escondido que temía que en algún momento se trasladara la batalla ahí dentro. Rió por lo bajo, puesto que aunque no pudiese ver lo que ocurría en la mansión, los gritos, gruñidos y pasos juguetones le hacían imaginarse una escena más propia de un circo que de una carnicería humana. Tenía el oído lo suficientemente agudo como para perderse en sonidos que otros seres tacharían de inaudibles.

Y por esa capacidad de abstraerse cuando creía estar solo, no se percató de que el joven de la cama se movía hasta que notó una mano reposándose en su cara. Se giró para contemplar unos ojos tan vacíos como los suyos. A distancia de contarle las pestañas.

Una bella dama que bebe el más delicioso de los néctares —dijo, y Erzsébeth se estremeció, soltando la jarra, que cayó de golpe y se rompió en mil pedazos contra el suelo. El líquido rojo comenzó a brotar por toda la sala, pareciendo que había tenido lugar allí un asesinato recientemente. No se esperaba que aquel muchacho moribundo se levantase sin previo aviso. Iba a contestarle cuando continuó con su monólogo: —Los dioses me traicionaron al no garantizarme lo que por derecho es mío —hizo descender su mano y contempló a la nada.

Erzsébeth tragó saliva. ¿La herencia? ¿Era eso por lo que estaba ocurriendo aquella masacre? Ladeó la cabeza, pensativo, en lo que intentaba llegar a la teoría más correcta. ¿Sería capaz aquel joven famélico y perspicaz de mandar a matar a su padre por una herencia? Siendo sinceros, quién no lo haría, pensó, a la vez que se reía un poco. Esbozó una sonrisa falsa.

La familia es complicada —se limitó a decir.

Esperaba a S. ¿Por qué estás aquí? —Preguntó, como si no le importase la identidad del vampiro. Al escuchar "S" no pudo evitar preguntarse de quién estaría hablando. Había, por lo menos, 2 o 3 asesinos en la casa... ¿serían ellos los que deberían haberse reunido con el parricida? ¿O sería algún trabajador traidor del propio Heber?

He venido a hacerte compañía mientras llega S —comentó, intentando aguantarse el tick nervioso en su ojo izquierdo. Igualmente, el chaval no parecía prestarle demasiada atención: asintió y sacó unas hierbas del bolsillo de su pantalón de pijama y le dedicó una última mirada juguetona. Se llevó el dedo índice a los labios.

Por el momento estoy muerto —concluyó y, tras meterse aquellos hierbajos en la boca, se dejó caer en la cama para sumirse nuevamente en un sueño que apenas se distinguía de la muerte. Su pecho volvía a estar inmóvil, todo aquello le estaba oliendo muy mal al vampiro. Registró los bolsillos del "muerto" pero no pudo encontrar más hierbas. Maldijo por lo bajo.

El ruido de fondo se había disipado y dedujo que las cosas ya estaban lo suficientemente tranquilas como para salir sin sufrir el mínimo inconveniente. Se acercó, con cuidado de no mancharse demasiado los zapatos de sangre mientras caminaba, hacia la puerta, y la abrió sin darse cuenta de que unos pasos apurados se concentraban justo delante de él. Una vez hubo abierto y apartado el armario que le hacía de tapadera, se encontró con las fauces del hombre lobo.

La bestia contempló el panorama: el joven aparentemente sin respiración, inmóvil en una cama deshecha, rodeado de un charco rojo brillante y, ciertamente, apestaba a pútrido y sangre. Después de mirar hacia atrás con una sonrisa de incredulidad, volvió a mirar al hombre lobo, el cual tenía los ojos inyectados en sangre y gruñía al aire, dando pequeñas dentelladas cerca del rostro del vampiro.

¿Serviría de algo decir que esto no es lo que parece? —preguntó, a la vez que esquivaba un mordisco que iba directo a su cuello— Me lo imaginaba...

Agarró a la bestia por los hombros y saltó a su espalda. Contempló el pasillo, buscando posibles ayudas para el lobo, pero no encontró más que su propia sombra. Ya quedaban lejos y eran sutiles los ruidos de aquella batalla campal. Mientras el animal se debatía por tirarle al suelo, Erzsébeth se aferraba con fuerza. Agarró una de sus dagas y la clavó en el cuello de su enemigo, el cual gimoteó y le lanzó contra la pared con violencia.

Se ajustó el corsé y le miró de arriba a abajo. Vio que tenía una de las patas heridas, con una brecha considerable, así que sin pensárselo dos veces apuntó y la clavó justo en la herida. Él gritó y arrastró su pesado cuerpo hacia atrás entre espasmos, sin darse cuenta de que llegaba hasta el final del ancho del pasillo, hasta las escaleras: tropezó y cayó por el borde. Erzsébeth primero rió, pero luego cayó en que sus dagas estaban clavadas en el cuerpo del lastimoso animal.

Corrió escaleras abajo y se encontró al hombre lobo con el cuello roto y un hilero de sangre que se originaba en su pierna. Arrancó ambas dagas e inspeccionó con rapidez el pasillo. No había nadie a la vista y una hermosa ventana se hallaba a unos diez pasos. Le dedicó una última mirada al cadáver, se aseguró de tener todo el papeleo recolectado en la mochila y se aproximó a la ventana.
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Thorn el Lun Feb 01 2016, 18:21

Bathory:

La suerte estaba de tu parte, tenías todas las facilidades para salir habiendo cumplido gran parte de tu misión pero algo te detiene, escuchas los sonidos lastimeros de alguien en el piso de arriba y tienes la necesidad de ir a echar un último vistazo. Decides ayudar a un asesino*. ¿A quién? queda a tu criterio, pero recuerda: tal vez con esta acción forjes una alianza más allá de tu control entre ambos gremios o ante un gremio y tu persona. Piénsalo bien.

Deberás coordinar tu salida con el personaje que elijas y narrarla. No tendrán mayores obstáculos.
* La elección está entre Wood y Destino ya que en este tema pinchar aquí Paul se sacó la mejor suerte por lo que deberá matar a Heber.

Quien elijas abrirá  el siguiente turno y tú seguirás. El resto de los turnos se mantienen.

Woodpecker: Las cosas se complican, la primera tirada no te ha salido bien. Deberás seguir intentando escapar. Tal vez debas sacar mejor provecho a tu habilidad pasiva.
Un frasco cae sobre ti rociándote con su contenido, el que mitiga un poco el dolor que sientes. Pero recuerda, estás débil, has perdido sangre y aún no puedes moverte con facilidad.

Destino:

El arcano que utilizaste comenzó a surtir efecto normalmente, pero algo sucede y tu magia se retrae rápidamente, por lo que apenas tienes tiempo de dar una ojeada al lugar general donde se oculta el origen de la magia ilusoria. Sientes que la sangre se te sube al cuello literalmente y dentro de todo eso aparece la figura de un hombre que viene hacia ti. Se trata de uno de los dobles de Heber.

Deberás matar al hombre y forjar tu salida de la ilusión antes de que sea demasiado tarde

Paul:
Escuchas unos pasos acercarse y de pronto del suelo, entre tus piernas se abre un agujero tras un fuerte estruendo que libera humo y un olor fétido que no logras reconocer. Del lugar emerge la figura de Sas*. El hombre saldría del lugar incómodamente -Se te ve mal muchacho, déjame ayudarte- ofrecería tendiendo la mano.

Sin mucho esfuerzo te sacaría del apuro en el que te habías metido dejándote en el pasillo más cercano, lejos del alcance de la mujer guerrera, pero la paz duraría poco ya que la figura de un hombre con la descripción del que tenías que matar se te aparece de un pasadizo oculto en una pared falsa. Es tu oportunidad.

Debes matar a Heber. Pero recuerda tienes tres dedos rotos y el efecto del veneno te resta fuerzas con cada minuto que pasa. Sientes sudoración, mareos, la vista borrosa, temblores y al final del post quedarás inconsciente en el suelo.

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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Woodpecker el Jue Feb 11 2016, 00:34

¡Maldita soga! grité con todas mis fuerzas, sin poder ya mantener la calma. Estaba volviéndome rabiosa del dolor y la inseguridad, la incertidumbre de lo que podría pasar estaba matándome más que la pequeña pero constante falta de sangre. Con todo el alboroto di un puntapié al suelo, que para mí, al ejecutarlo, no había sido más que una tontera que terminó en una Wood dándose contra un librero y luego cayendo al suelo. Me hice una bolita maldiciendo por lo bajo mi suerte hasta que al fin, la cereza del pastel llegó volando del cielo. Bueno, en realidad cayendo. Algo duro y pesado cayó sobre mi nuca con tal fuerza que me acordé de todos los insultos habidos y por haber en todo el largo y ancho de Aerandir. Sentí que un líquido viscoso bajaba por mi piel, pero curiosamente cada lugar por el que pasaba se adormecía.

Sonreí de medio lado, los dioses me estaban dando una maldita señal y la tomaría con los brazos abiertos. ¡La abrazaría de ser necesario! Como pude distribuí aquel elixir de la buena fortuna en las partes más adoloridas de mi cuerpo, el resultado no tardó en hacerse esperar. Mala suerte que no tenga una etiqueta o el nombre de quien te hizo murmuré observando con detenimiento un frasco de vidrio de lo más normal que había visto jamás. Lo puse con cuidado a un lado, no fuera a ser que al tirarlo el cristal se partiera y además tuviera perdidas de sangre por los pies. Con algo de esfuerzo me puse en pie, estaba algo mareada y débil. Además tenía hambre Perfecto Wood, te estás muriendo por las heridas, los golpes y la fatiga y tú te acuerdas que tienes hambre me reñí a mi misma, volviendo a poner mis manos sobre las herramientas que tenía.

Escuché que algo se aproximaba, alguien parecía recorrer un pasillo contiguo con la ligereza de un ratoncillo. Arrugué la nariz, se trataba de la esencia de un vampiro, pero no uno cualquiera, no… era el que se había cargado al guardia que encontré al mismo comienzo de la misión ¿Quién eres? pregunté en un tono más alto del que hubiese deseado. Los pasos se comenzaron a apagar, pegué mi cabeza a una de las paredes, la misma por la que había entrado. No se quién eres, pero lárgate, quiero morir con dignidad ordené, soltando las palabras cada vez con menos fuerza. Era cierto, aún conservaba algo de mi orgullo. Escuché su respuesta con atención, eran palabras de salvación dentro de aquél discurso No quiero la ayuda de un vampiro, como que me llamo Wood dije obstinadamente una vez más. Me estaba cansando de estar en esa posición, por lo que, con la pierna rota a rastras me fui hasta tras el escritorio y me senté sobre la confortable silla.

Tomé entre mis manos el cuero y tras hacerle unos cortes con mi cuchillo comencé a moldearlo con una forma diferente. Esta vez buscando hacer algo en beneficio de mi cuerpo. Con las últimas trazas de lonja cosí muy a lo grueso y de manera rústica una especie de estuche donde mantener la fractura lo más quieta posible. Los golpes sobre la pared en el lugar donde había escuchado por última vez al vampiro cada vez se hacían más fuertes, quería venir por mí y de seguir así no dudaba de su resolución. Haciendo oídos sordos a lo que escuchaba, proseguí rápidamente corté el lazo que había hecho anteriormente, le hice un ojal a una parte del cuero que ahora recubría la pierna y le pasé la parte mas corta del lazo para poder cargar con mi pierna en vez de llevarla a rastras. No había tiempo para improvisar nada más, ni siquiera un nudo, el vampiro estaba ya casi dentro del recinto. Puse el cuchillo entre mis dientes y esperé el ataque con la mayor compostura posible.

. . .

Intentaba mantenerme despierta pero aquello era una tarea sumamente difícil ¿Y los otros? pregunté, sentía que la fiebre subía y que mis labios ya no estaban en su lugar, que no eran míos. El sabor de aquellas palabras era repetido, estaba segura que ya lo había preguntado más de una vez, pero la voz que esperaba no respondió. No se trataba de mi superior Johannes, él no era quién me estaba sacando de ese lugar. Abrí los ojos para ver de nuevo la misma figura arreglada y misteriosa. Una melena rubia, pelo largo y ojos tan claros que parecían esculpidos en gemas preciosas. ¿Quién eres? ¿por qué?... pregunté, apenas articulando algunas palabras.

___________________
Off:Lo siento lo siento lo siento >o<. Estaba segura de que habia avisado de mi ausencia u.u lo lamento.
Bath, al final me decanté por no poner diálogos específicos. Agrega o quita todo lo que quieras. Y de nuevo, lo siento
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Destino el Dom Feb 21 2016, 06:27

¿Había funcionado? No podía ser tan sencillo, claro que no, sin embargo, la sangre, o al menos la ilusión de ésta, comenzaba a desvanecerse, el líquido carmesí comenzaba a volverse poco menos que una niebla, un vaho etéreo que se dispersaba lentamente hasta que sin explicación alguna comenzó a tomar fuerza de nuevo, la especie de niebla volvía a hacerse líquida cayendo y expandiéndose de nuevo por toda la sala, aunque al menos había dado oportunidad al elfo de ver el lugar exacto donde se encontraba exactamente la runa que controlaba y mantenía la ilusión, todo sería en vano hasta que lograra deshacerla, aunque al parecer no sería tan sencillo llegar ahora que venía apareciendo un nuevo enemigo.

Había llegado por sorpresa pero caminaba decidido a eliminar al asesino, no parecía ser afectado por la ilusión de la sangre, o en caso de estarlo actuaba con bastante normalidad, sus pasos eran fácilmente ocultados por el falso sonido de la sangre que caía desde el techo, por lo que el elfo no lo percibiría hasta ser ya demasiado tarde, Destino consiguió girar y aunque no le daba tiempo de esquivar el corte de espada que iba dirigido hacia su espalda, al menos consiguió moverse lo suficiente como para que éste solo le hiciera un corte en el brazo izquierdo -¿Heber?- Dijo el elfo ante el gran parecido que tenía al sujeto al que debían eliminar, apenas había visto un dibujo, pero tenía que ser él, y si no era, pagaría el precio por estar en el lugar y momento equivocado.

El orejas largas dio un salto hacia un lado mientras llevaba la mano derecha a su brazo izquierdo donde había recibido el  corte para tratar de sanarse aunque no sabía si le quedaría suficiente magia para completar el proceso -¿Quién os ha enviado?- Preguntó el falso Heber en tono imperativo, aunque Destino, incluso queriendo no podría responder, no tenía acceso a esa información, aunque su orgullo no le permitía admitir su desconocimiento de tales detalles de la misión -Destino no tiene la obligación de responder preguntas a nadie- Dijo el elfo mientras sacaba su espada sosteniéndola hábilmente con su mano derecha, el líquido no estaba allí realmente, pero en la mente del elfo era real, tanto como para limitar sus movimientos; no podría pelear en tales condiciones y con un brazo herido, a pesar de su orgullo de guerrero sabía cuándo pelear y cuándo no, así que se limitó a bloquear con su espadas los ataques del oponente que parecía ensañado en eliminarle lo más pronto posible.

La memoria del elfo no era perfecta, pero recordaba muy bien el lugar exacto en donde había visto la runa de la ilusión, así que al estar sobre ella clavó su espada en el lugar indicado dispuesto a cuando menos, romper el pedazo de madera del suelo en donde estaba dibujada la runa; el falso Heber por su parte, aprovechó el momento en que el pelinegro abandonada su única defensa para lanzar un ataque devastador directo a la cabeza del casi derrotado Destino, el elfo cerró los ojos un instante y al abrirlos, un brillo azulado comenzaba a salir de ellos, soltó su espada un momento y abrió sus brazos dejando salir una potente esfera de luz azul [1] que interrumpió el ataque del oponente lanzándolo levemente hacia atrás y dando tiempo al elfo para tomar la espada que seguía enterrada en el piso de madera y girarla con fuerza para arrancar el pedazo donde había permanecido la runa, con aquello hecho, la ilusión debería comenzar a desvanecerse en poco tiempo, pero el falso Heber aún se encontraba allí frente a él -Ésta noche tu muerte tiene un nombre escrito, es Destino- Dijo el elfo mientras lanzaba una fuerte estocada directo al pecho del impostor que se encontraba un poco aturdido todavía, aunque al final consiguió apartarse y la espada del elfo se clavó en su brazo izquierdo -Igualdad de condiciones- Murmuró destino mientras retrocedía para luego avanzar con una segunda y más fuerte estocada, el hombre no sabía muy bien cómo defenderse pues la esfera de luz totalmente inesperada le había dejado desconcertado; consiguió detener una segunda estocada pero la tercera fue más veloz y sin piedad acabó por incrustarse justo en medio de su pecho; el elfo en medio de su frenesí no detuvo su carrera y continuó empujando hasta que dejó al sujeto clavado a la pared con la espada atravesándole el pecho ¿Habría cumplido la misión? ¿Era realmente ese el objetivo? ¿Cómo podría saberlo? Había sido demasiado fácil para ser verdad.
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Paul Brown Moreau el Dom Feb 21 2016, 21:44

El cuarto estaba completamente infestado de polvo. El aire no tardó en mezclare con los condimentos y lograr que la respiración sea difícil. Mis inesperados ronquidos eran suficiente para darse cuenta que me estaba asfixiando. La tos apareció desde lo más profundo de mi garganta, soltando pequeños fragmentos de espesa saliva. Me sentí bastante agobiado, no sólo porque el ambiente no era completamente seguro para mí, sino más bien, el veneno no tardaría en hacer efecto, dándome dos conflictos en aquella situación tan irreal. Ahora sólo quedaba yo y mis silbantes pulmones, que fácilmente perecerían ante la cantidad de sal y harina que se trasladan por la brisa. La puerta que anteriormente aseguré también parecía que se movía, así que pensé rápidamente en la chica que se encontraba persiguiéndome.

-Se te ve mal muchacho, déjame ayudarte.-Fue lo último que oí antes de notar una neblina diferente a la que se veía hace unos minutos. Me percaté que no era el único allí porque esa voz no era ninguna ilusión. Ahora probablemente el hombre me asesinaría, y así acabaría la historia del vampiro aparentemente inmortal. Primeramente no había procesado bien sus palabras, pero después lo entendí. El hombre extendió la mano, enseñando algo de su misteriosa facción. No lograría reconocerla hasta que su sombra se reflejara en mis adoloridas piernas. El ardor de cada músculo era horrendo, pero valía la pena esforzarme para tomar su extremidad. Tomé el aire que pude por mi nariz, y luego, la alcé, en modo de libertad, en modo de una segunda oportunidad, en modo de cumplir mi palabra con la nueva organización. La agarré con ganas.

De repente no supe qué sucedió. Sólo mis fosas nasales se libraron de tanto polvo, aunque mi cuerpo seguía afectado por la dosis de veneno. Me percaté de una luz proveniente de un candelabro posicionado en el techo. Me hallaba recostado en el suelo, cansado y a punto de desmayarme. El tipo que vino a brindarme apoyo se había esfumado. Abrí los ojos con lentitud, notando que mis párpados se arrugaron al punto de aglomerarse bajo la ceja, pareciendo que prontamente se desprenderían y caerían al suelo, así como así, dejándome como un vampiro condenado a tener sus pupilas descubiertas.

Unas estrellas blanquecinas empezaron a destellar hasta ir emergiendo más y más, con la intención de que cayera en un profundo sueño. El cansancio se apoderaba de todo mi cuerpo, y por último, mi pulso bajaba agresivamente, asemejándose a que mi corazón renunciaba finalmente a la vida.

El primero en aparecer en mi mente fue Johannes, el típico mentor de comportamiento duro. Imaginé al joven combatiendo con una cantidad de enemigos, tratando de defenderse y asesinando a una minoría de sus contrincantes. También lo vi reclamándome de mi misión fallida, de no haber matado a Heber, así como nuestro equipo lo mantenía en mente.

Después, se manifestó Destino en problemas, también luchando contra los hombres de Heber, defendiendo su vida y lentamente perdiendo su cordura. No me salvaría de ser juzgado por él, de no tener la suficiente valentía de omitir el sufrimiento para levantarme y buscar a ese tipo. Todo lo que le pasase, sería mi culpa. Era un muchacho honorable, no se merecía semejante fallo por parte mía.

Por último se exhibiría Woodpecker. Mi mente la proyectó como la sobreviviente de esa antigua batalla. Ella traería los cuerpos sin vida de Destino y Johannes. Su ropa estaría levemente rasgada y ensangrentada, pero a pesar de eso, estaría mirándome con odio. Sus ojos emitirían furia, ira y fuerza, como si una llamarada estuviese encendida dentro de su salvaje forma. No se quejaría, sería la única en mantener el silencio. No pronunciaría nada, sólo dejaría que sus gestos me hiciesen probar el néctar del fracaso. Después, se iría de la escena, al igual que mi sueño y sólo me brindaría la amarga oscuridad.

Retomé mis inhalaciones y la consciencia se recobró. Impotencia.. Era lo único que me describía en ese momento. Ya no era Paul, sino más bien un mortal que extrañamente empezó a preocuparse por sus compañeros de la misión. El daño ocasionado a cada hueso era tenaz. Mis exhalaciones eran entrecortadas y también emanaban un gran tormento dentro de mí. ¿Qué esperaba?, ¿que acabara dormido?.

________________________________________________

-Al final de eso se trata, ¿no?. Los vampiros asesinan, porque de eso viven.-Uno de los asesinos soltaría una carcajada frente a sus propias palabras. Infortunadamente había oído aquellas palabras, por lo tanto me volteé y caminé velozmente hasta donde el tipo, agarrándolo violentamente de su prenda. -¿Qué decías, imbécil?.-Sonreí al tenerlo tan cerca de mí, podía succionarle toda la sangre en tan sólo una mordida. Él tipo imitó mis gestos, aunque no hizo nada más que apartar mis nudillos con sus dagas.

-No puedes hacer nada para revocar mis palabras, Paul.-Susurró por lo bajo, tratando de no causar un alboroto en el lugar donde nos localizábamos. Algunos se atrevieron a observar, aunque otros simplemente ignoraron lo que pasaba. -Es la realidad, es la que te ofreció el destino.-Dio unos pasos hacia atrás. -Es mejor aceptarla. Al fin y al cabo, somos asesinos, ¿no?. ¡¿No es un motivo para alegrarse?! Bebes sangre porque es lo que eres, bebes sangre porque es tu trabajo... Cuántos hombres desearían tener todo eso junto...-Sus últimas frases reflejarían melancolía y tristeza. No lo entendí en ese momento, pero cuando se giró y distinguí sus orejas puntiagudas... Supe lo que me estaba musitando...

Era un elfo, un ser de luz, alguien que vive sanando personas y ayudando a la gente. Lamentablemente en vez de darla, la arrebataba de las personas. Desde esa circunstancia, comprendí el verdadero significado de mis uñas, mis colmillos y el talento de ser seductor con la finalidad de conseguir lo que siempre he deseado durante todo el siglo. Matar mi sed.

__________________________________________________________

Abrí mis ojos por segunda vez, ahora olvidé que estaba herido e intoxicado. Me puse de pie y empuñé mis manos. No pasó ni un segundo cuando Heber se hizo presente, asomando su rostro por un pasadizo oculto justo en frente mío, algo que se llamaría una de las conocidas paredes falsas. Nos quedaríamos perplejos, inspeccionándonos, el uno al otro.

El barbudo se quedó inmovilizado. Su boca se abría paulatinamente, hasta que los labios se separaron al límite. Se quedó sorprendido al verme, porque primeramente no estaba acostumbrado a contemplar chupasangres en su mansión, y mucho menos en mal estado. Discernió que la espada, los rasguños, la sangre derramada y por último, la forma en que yo lo ojeaba era sospechosa. Escuché el mar de saliva que se atrevió a tragar.

¿Vienes a matarme...?-Preguntó casi a punto de perder el equilibrio. Apoyó su mano contra la pared, tratando de recostarse un poco, al menos antes de ser aniquilado. Quise mostrar una expresión divertida, pero mis condiciones no me lo permitían. -No diga eso, señor...-Murmuré sarcásticamente, y sin más preámbulo desenvainé la espada que llevaba aferrada en el cinturón. Heber caminó detrás de sí, activando la pared falsa por segunda vez, todo con la intención de escapar. Estiré mi brazo todo lo que pude, sosteniendo el pasadizo oculto. Éste movimiento hizo que el anciano empezara a preocuparse ante sus pocas posibilidades de salir vivo. -L...Lo haces por dinero, ¿V...Verdad?. ¡Yo puedo pagarte el doble de lo que ganes!.-Intentó sobornarme, enseñando una gran bolsa de monedas. Caí al suelo, pero me aferré a su pantalón, clavando las uñas en aquella tela. Negué con la cabeza, suavemente. Después gateé a su dirección, arrastrando mi arma por el suelo, creando un estruendoso sonido y a la vez, terrorífico.

Heber cerró el entrecejo, sólo dándole espacio a su iris para analizar mi estado. -Estás lastimado...-Susurró, tranquilizándose de repente. Mis respiraciones se detuvieron por un momento y levanté la cabeza. Él estaba serio, ni siquiera el miedo volvía a afectarle. Un rodillazo en mi mentón fue suficiente para dejarme recostado en el suelo. Saboreé mi propia saliva. Se encargó de apoyar su pie en mis costillas, ejerciendo presión. Los huesos no tardaron en tronar. Solté un quejido sonoro, tanto que las velas se apagaron por unos segundos. -Idiota.-Se puso encima mío, para patear mi rostro con su otro pie.

Sostuve mi espada con fuerza, y a pesar de los golpes, mis heridas y el veneno que me debilitaba, la alcé y traté de enterrarla en la pierna del viejo. -¡Ugh!, ¿Qué crees que haces?.-Pretendió poner su plantilla contra mi cuello, pero aproveché y derribé su cuerpo con un movimiento brusco. -Eres un tipo muy molesto.-El filo de mi florete atravesó su ropaje, pero la punta de ésta no pudo atravesar más. Heber estaba con sus ojos cerrados, pero al captar que seguía en el mundo Aerandiano, me observó. -¿Y tu energía?. Oh, se te está acabando, pobre.-Me arrebató la arma con tan sólo un tirón. Acto seguido, él la tomó de la empuñadura y se soltó un suspiro, el decisivo para matarme.

Se acababan mis oportunidades. Ahora sólo quedaba la esperanza de que el anciano muriera de la vejez, pero obviamente aquel deseo era imposible de cumplirse. La pócima trabajando dentro mío, las heridas ardiendo, la fuerza descendiendo... Pronto caería muerto, o muerto. ¿Qué quedaba para defenderme?, ¿Gritar ayuda?. Justo cuando el tipo estiró su antebrazo para atravesar mi frente con MI propia espada, tuve una idea veloz.

"Soy vampiro..."

Estrellé mi frente contra su mandíbula y clavé mis colmillos en su cuello. Empecé a beber su sangre, succionándola como una sanguijuela, volviéndolo pálido al instante. Heber me empujaba, pero su fuerza se acababa hasta que definitivamente perdió la vida. Por otro lado, no fue suficiente para mí y arranqué su piel, escupiéndola y escarbando muy dentro de su garganta hasta toparme con su hueso.

Decapité la cabeza, pero antes que pudiese contemplar mis acciones, caí desmayado, plantando mi nariz contra el piso.
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Bathory el Dom Feb 28 2016, 23:19

Por fin aquella nefasta misión tocaba a su fin: guardados en su mochila todos los documentos que le habían sido requeridos, recabada toda la información posible de aquella maldita familia, por fin suspiró de alivio y se aproximó a la ventana. Se sentó sobre el borde y dejó colgados ambos pies, sintiendo el frío aire nocturno recorrer sus rotas medias y sus tan poco usados zapatos sin plataforma. La brisa acariciaba sus mejillas con una delicadeza similar a la que una madre acunaría a su hijo. Si yo supiese lo que eso implica, pensó, exhalando con vehemencia y haciendo amago de dejarse caer.

Sin embargo un sonido casi imperceptible le hizo pensárselo dos veces. Una sensación de angustia se apoderó de su pecho y se obligó, muy a su pesar, a interrumpir su descenso. Se agarró en el último momento de la ventana y volvió a subir, entrando nuevamente al tenebroso pasillo y preguntándose qué habría sido eso. Una cadena de gritos desesperados y sollozos continuaron con el misterio, y como buen informante debía asegurarse de que no se perdía nada importante... dedujo.

Tragó saliva y, echando un último vistazo a su tan ansiada libertad, volvió la vista hacia las escaleras que tantas veces habría subido y bajado en aquella matanza nocturna. Subió sin hacer ruido, despacio, analizando cada rincón que se le posaba ante los ojos. Había recorrido aquel tramo amargo con anterioridad, mas algo había cambiado, un olor exquisito y picante le llegaba a la nariz, colmando el aire y volviendo el estar allí un auténtico espectáculo.

Sangre. Todo seguía exactamente igual que hacía unos minutos, de hecho habría jurado que nadie había pasado por allí, de no ser por la peste a sangre. Se detuvo y escudriñó el suelo, olisqueándolo, y siguió el rastro invisible de aquel suculento aroma hasta que se volvió completamente visible ante sus ojos: un reguero de sangre recorría todo el pasillo, unas manos lastimeras habían quedado expuestas en aquel tapiz, como si un animal moribundo hubiese intentado arrastrarse hasta su tumba.

Pegó su cuerpo a la pared hasta que creyó escuchar quejidos al otro lado. Agitó la cabeza de un lado a otro y prestó más atención, separándose a su vez de la pared por si algún ser planeaba un ataque sorpresa...

...como que me llamo Wood —fueron las únicas palabras que atinó a escuchar a través de aquellas gruesas paredes. Como buen espía y por tener dos neuronas, dedujo que había alguien tan malherido que estaba hablando solo. Si fuese una situación normal, dejaría a este tal Wood tirado y me iría, pensó, mas tengo la extraña sensación de que debo meterme ahí dentro y averiguar qué está pasando...

Observó dónde acababa el rastro de sangre y se apoyó, por instinto. Automáticamente volvió a escuchar aquel sonido de clavijas y todo comenzó a girar. Cuando se paró, se hallaba en una habitación en la que no había estado durante su exploración. Estaba ya harto de mirar detenidamente cada cuarto, por lo que simplemente miró al frente y siguió el rastro de sangre.

Llevaba hasta un enorme escritorio, el cual tenía una silla a juego y una joven maltratada por la vida recostada encima. Habría jurado, por la aspereza de su voz, que era un hombre, pero se había equivocado. Estaba cubierta de sangre, su hermoso pelo plateado cubierto con pequeñas gotas color carmesí, y si ya era pálida de por si, había perdido tanta sangre que el azul que asomaba a sus labios era preocupante. Se acercó titubeante, al comprobar que un cuchillo descansaba entre sus tiesos labios, mas este cayó por su propio peso entre la respiración entrecortada de lo que olía como una mujer lobo.

La olió profundamente, inhaló cada rincón de su ser, sin pegársele demasiado: si se despertaba podía seguir dando guerra, a juzgar por todas sus heridas... no se había rendido, se había ocultado y había luchado hasta el último momento.

Conmigo no vas a luchar, lobita —susurró, guardándose el cuchillo en la mochila. Pensó la mejor manera de cargarla, y al ver que estaba magullada por todos lados, decidió cargársela a los hombros. Los tenía fuertes y amplios, no le sería un problema, dado que no había sufrido heridas graves durante la noche.

La sujetó con fuerza, apoyó su abdomen en su hombro derecho y dejó colgando el tronco superior a su espalda, dejando las fuertes piernas de la mujer justo sobre su torso. Volvió al sitio por el que había entrado, tiró de una cuerda que había en el techo para que la trampa volviese a activarse, con cuidado de que no se le cayese de encima. Una vez logró salir con su nueva compañera, la escuchó balbucear, muy bajito, con pesadez...

¿Quién eres?... ¿por qué?...

Si supiera la respuesta, tampoco te la diría, lobita —susurró melosamente, y volvió a la ventana con una sensación de fatiga. No sabía si estaba haciendo lo que debía hacer, pero ya había descendido junto con la mujer lobo la ventana y se aproximaban a la verja, por donde saldrían como si nunca hubiesen estado allí.

Offrol: LO SIENTO MUCHÍSIMO. Me surgieron demasiados problemas, entre que me quedé sin teclado y hubo un temporal por mi isla y no tenía electricidad... pero ya está, este tema maldito puede cerrarse, lo siento mucho :'D.
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Re: Misión [gremio asesinos] Haciendo nuevos lazos

Mensaje  Ansur el Sáb Sep 03 2016, 16:31


   Aunque no todo había salido de acuerdo al plan, finalmente la misión había sido lograda; no sabrían responder si de manera completamente exitosa pues a pesar de haber asesinado al objetivo ¿Cómo podrían explicar la pérdida del asesino más veterano del grupo?

Por otro lado también tendría sus méritos, pues había sido justamente uno de los nuevos reclutas el encargado de finalizar la misión; incontables guardias llegaron a la casa de Heber encontrando además de un montón de paredes tapizadas en sangre, al dueño de la casa decapitado; extrañamente no lo habían asesinado una sino tres veces; o al menos eso pensarían hasta confirmar que los otros dos cuerpos no eran más que dobles imitadores que a fin de cuentas no habían podido librar a la adinerada víctima de su inevitable final.

Gritos y órdenes se escucharían por toda la mansión exigiendo encontrar al asesino, o a los asesinos pues difícilmente uno solo habría podido desperdigar tanta sangre y caos por todo el lugar; sin embargo ya sería demasiado tarde y para entonces los asesinos ya estarían lejos.

Woodpecker había quedado al mando tras la desaparición del líder de escuadrón, siendo la de más alto rango tendría que responder por las fallas, aunque de no ser por la ayuda de la misteriosa vampira ni siquiera habría logrado salir con vida, aunque sus compañeros no se enterarían de nada pues la encontrarían afuera tendida en el piso.

Bathory por su parte habría cumplido su misión de manera excepcional, siempre en las sombras, invisible y elegante sin dejar rastro alguno, Manuela la estaría esperando en la base de los Informantes para premiarla como era debido y ascenderla junto a su compañero vampiro al siguiente rango del gremio.

Destino saldría apenas a tiempo antes de que los guardias rodearan la casa y justo cuando pensaba que era el último aparecería Paul, el héroe de la noche que tras haber acabado la misión por el bien de todos, había terminado en pésimas condiciones; era tiempo de volver y sanar, no había descanso para los asesinos que tal vez pronto tendrían una nueva misión.




Pido mil disculpas por la demora, al menos a los que quedan del grupo, el Gremio de Asesinos había quedado en el olvido pero estad atentos, pronto podrían resurgir de las cenizas.

Me he tomado la libertad de sacarlos de la casa para cerrar el tema y no darle más largas, entendiendo que muchos del grupo ya no están activos y esperar que respondan alargaría el tema inútilmente.

Woodpecker: Recibes 22 puntos de experiencia (10 Base + 12 Por desarrollo)
+ 2 puntos para tu profesión Trampas y Venenos
+ 400 aeros.
Destino: Recibes 21 puntos de experiencia (10 Base + 11 Por desarrollo)
+ 1 punto para tu profesión secundaria Arcanos
+ 400 aeros.
Paul Brown Moreau: Recibes 23 puntos de experiencia (10 Base + 13 Por desarrollo)
+ 2 puntos para tu profesión Trampas y Venenos
+ 400 aeros.
Bathory: Recibes 22 puntos de experiencia (10 Base + 12 Por desarrollo)
+ 400 aeros.
Johannes: Ha desaparecido en combate, al volver conocerá su paradero y tendrá que salir de donde sea que ha ido a parar.

Paul y Destino, a partir de ahora sois miembros de pleno derecho del Gremio de Asesinos, también poseen las nuevas capas que indica que pertenecéis al gremio con el rango de soldado. Deben registrarla en su apartado correspondiente.

Woodpecker, has ganado el derecho a una misión especial para redimirte y subir al siguiente rango en el gremio.

Bathory, regresas a tu gremio donde el master del mismo entregará el resto de tus recompensas.

No olviden para la próxima colocar un offrol mencionando el uso de la profesión para identificarla fácilmente; los puntos y aeros ya han sido sumados a sus respectivos perfiles.


Capa del Gremio de Asesinos:
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