Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

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Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Leon Alexander el Miér Ene 11 2017, 03:56

Y ahí estaba otra vez sentado frente a una mesa solo en un rincón con una jarra de cerveza en la mano y los oídos atentos a cualquier rumor interesante que le supusiera un lugar donde ir, alguna persona que necesitara escolta o algún evento en especial

Era una posada austera, las mesas de madera estaban organizadas alrededor de un gran fogón alargado, en una de las esquinas del mismo habían un grupo de taburetes para que la gente se sentara a oír a una chica que con dedos hábiles hacía sonar un laúd. En una  de las orillas del fuego se calentaba una gran hoya con estofado de algún ave, pollo lo mas probable, el olor en conjunto a las conversaciones y el tenue sonido de un laúd le otorgaban al lugar una cálida hospitalidad.

El felino en esos momentos no portaba más que una camisa delgada pegada al fornido cuerpo, unos pantalones del lino café más humilde, en su espalda una tosca hacha de combate de pobre calidad y torpemente forjada en hierro por el mismo (ya que, la que tenía anteriormente se había perdido en uno de sus desafortunados encuentros), un par de dagas (también toscas) en la cintura, a su lado y bien protegida estaba su mochila con armazón de madera, ahí guardaba sus anillos, una muda de ropa aceptablemente limpia, unos trozos de pan duro y algo de embutido que ya comenzaba a oler mal. León miraba su cerveza absorto en sus pensamientos, tanto que no se percató de la joven mesera que estaba parada a su lado, lo miraba con curiosidad, con admiración y tal vez un poco de atracción, al fin y al cabo el felino era guapo y contaba con la ligera “trampa” de contar con un perfume natural almizclado que atraía a las féminas. Perdido en las profundidades de su jarra se sobresaltó cuando sintió la mano de la joven en el hombro y por instinto llevo la surda a la empuñadura de su daga, tardo un par de segundos en darse cuenta de lo que estaba pasando. La pobre muchacha estaba asustada, se notaba en su semblante, un rostro joven enmarcado por una melena cobriza, salpicado por pequeñas pecas, una nariz respingada y unos ojos verde jade hermosos, en resumen una belleza de mujer.

Leo un tanto apenado y ya habiendo soltado su mano se disculpó con la chica y con una sonrisa dijo:

Lo siento dama, me sobresalté y actué por mero instinto, ¿no lastimé su muñeca verdad? diciendo esto y en un mero acto de galantería cogió delicadamente su mano y examinó la muñeca, habiendo terminado y soltado la mano prosiguió pues no, solo está un poco roja por la presión… en verdad lo lamento, ¿podría invitarte a un trago en modo de compensación?, ah, por cierto, mi nombre es León, un gusto conocerle

Bueno, hola don León, es usted muy amable pero no me permiten comer ni beber con clientes en las horas de trabajo, ni siquiera si son guapos como usted jijijiji ahora, volviendo en mi trabajo, ¿hay algo que le pueda servir para comer? ¿Necesita una habitación?

Pues no señorita… disculpe, no oí su nombre…

Es por que no se lo dije don León, mi nombre es Sharine, para servirle dijo esto con una ligera reverencia

Uhm… Sharine… un nombre lindo y exótico… ¿por dónde iba?... ah, sí, no dama, no necesito una cama y tampoco más alcohol… además mi situación económica es paupérrima, aunque si tiene ganas de ayudar al prójimo hay algo que puede hacer por mi…

¿Ah, si?, ¿Que sería mi buen señor? Dijo con cara coqueta

Pues podrías decirme si hay algún rumor por ahí, si alguien necesita un par de manos extra o si se necesita de un acompañante por el camino.

Con una ligera mueca de decepción la muchacha informó a León de una supuesta gruta encantada, ahí según los rumores habitaba un fantasma que ocultaba un tesoro escondido, aguardando en las profundidades de la tierra a algún aventurero lo suficientemente valiente y estúpido fuera a por el. Por suerte, Leo era estúpido y valiente, tal vez no apartes iguales pero contaba con ambas.
Como no había prisa en ir a meterse en problemas Leo decidió partir al atardecer, en ese momento solo bebería tragos muy cortos de su cerveza, escucharía la música y vagaría por el lugar. Las horas habían pasado y el lugar se había llenado un poco mas, la tarde ya moría y daba lugar a la noche lentamente, mucha gente había entrado pero solo una le llamó la atención al felino, una chica de apariencia frágil, cara de niña buena y cabello rubio, creía haberla visto antes en un puerto de Lunargenta, haber compartido tragos con ella y luego meterse en una refriega en la cual al final se separaron con la casi promesa de volverse a ver, algo que para el era casi imposible. Pero ahí estaba, joven y frágil como la recordaba. Se acerco a ella poco a poco y queriendo disimular, hasta que quedó detrás de ella, aunque sin saber por qué le tocó el hombro con una mezcla de emoción y nerviosismo.

¿Ingela, eres tú?


No, no era, solo era una chica muy pero muy parecida, con un sabor amargo en la boca Leo se disculpó por el mal entendido y se marchó.
La noche ya había caído y el camino estaba iluminado solo por la luna y las estrellas, hacia un frio invernal, si no fuera por el pelo de Leo habría estado en apuros, o como mínimo muerto de frio. No se veían más personas en el camino, por una parte era bueno, un camino poco transitado tiene menos oportunidades de ser un camino donde abundan malhechores, por otro lado, eso mismo, era un camino abandonado que se internaba en el bosque, lugar donde siempre suceden cosas raras y habitan criaturas de las que aún no se documenta nada.

La noche mientras más avanzaba más clara se hacía, ya hasta una persona normal podría ver con total claridad sin necesidad de una antorcha, parecía como si todo adquiriera una espectral aura blanquecina. Un poco mas adelante del camino Leo vio la luz de una antorcha y una silueta de hombre el felino estaba un poco cansado y esperaba que el sujeto solo pasara por ahí al igual que él, pero para su mala suerte ese no era el propósito del tipejo, él estaba ahí para el pillaje.

Leo miró al sujeto que lo confrontaba diciendo.

Muy bien minino, dame todo lo que tengas si no quieres terminar como abrigo para mi novia.

Amigo, estoy cansado, tengo tres hogazas de pan, ropa y nada mas, por favor sigue tu camino y yo el mío.

¿Quién mierda te crees que eres infeliz? A mi nadie me dice que hacer y que no, ahora dame la puta mochila, no estoy jugando. Al decir esto sacó de su cinturón un cuchillo de caza de al menos 20 cm de largo de hoja y avanzó un poco hacia el gato

Leo un poco cabreado se sacó los guantes con los que cubría sus garras y dijo

Hermano, de verdad, si no quieres morir déjame ir…

Serás hijo de puta… a mí no me amenaza un animal de la calle. Dicho esto el tipo se lanzó hacia adelante con la punta del cuchillo mirando hacia atrás, los tajos que tiraba el tipo eran orientados a incapacitar, mas no a matar, algo que a Leo le extraño ya que en sus amenazas no hablaba de eso si no de hacer un abrigo con el.

Con la agilidad heredada por su raza leo alcanzo a esquivar la mayoría de los cortes, solo uno logró acertar y cortar levemente su pecho, una pequeña mancha carmesí alrededor del corte en la camisa denotaba que el asaltante había logrado asestar un golpe, el cual lejos de intimidar a su contendiente no había hecho mas que enojarlo, el gatete había decidido jugar con su presa.

En posición de combate y otra vez con los guantes puestos leo se dispuso a golpear con los puños al tipo.


Última edición por Leon Alexander el Vie Ene 20 2017, 02:21, editado 2 veces
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Re: Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Miér Ene 11 2017, 05:55

Un grito de placer, seguido por el delicioso solfeo de un alarido de dolor, se escucharon retumbar en las paredes de madera de la pulgosa taberna en la que me encontraba. Separé mi boca del cuello de mi reciente presa y limpié el líquido rojizo que comenzaba a correr por la comisura de mis labios, sonriendo completamente extasiada y satisfecha. Me separé del cadáver de mi último aperitivo y comencé a vestirme, buscando salir de ese lugar, antes de que descubrieran mi pequeña travesura. Le di un último beso al joven que yacía desnudo sobre la cama, sin una pizca de vida en su ser, y me dispuse a salir por la ventana. Vagué durante un par de horas, buscando una solución a mi aburrimiento, aunque para ser honesta lo que menos quería era tener que volver a casa. Había alguien a quien tenía que encontrar y no iba a descansar hasta hacerle la vida completamente miserable.

¿El problema? No tenía ni la más remota idea de donde podría ocultarse esa asquerosa sanguijuela. Dudaba que se atreviera a asomarse por los alrededores de Sacrestic Ville, pues esos eran mis dominios, así que mi búsqueda se ‘‘limitaba’’ al resto de Aerandir. Genial, era como buscar una aguja en un pajar, pero solo volvía mi cacería más excitante. Sin darme cuenta avancé por un camino desconocido para mí y no tenía ni la más remota idea de a donde diablos había venido a parar. Miré a todos lados, tratando de orientarme, pero era inútil; era la primera vez que me ocurría algo tan vergonzoso y no pude evitar chasquear la lengua con fastidio. Esto era culpa de ese hombre, desde que se había vuelto mi enemigo mi cabeza solo se concentraba en la sed de venganzas y todo terminaba desembocando en resultados tan patéticos como este.

Avancé un buen rato, tratando de que mi enojo no me hiciera perder el camino —otra vez— y busqué con la mirada a algún detalle que me diese un indicio de mi paradero. No tardé en vislumbrar un pequeño destello de luz, esbozando una sonrisa traviesa, pues seguramente podría tomar un bocadillo antes de continuar con mi camino y saboreando esa idea en mi cabeza no tardé en acercarme al lugar de donde la luz provenía. Grande fue mi sorpresa al encontrarme no solo con una, sino con dos presas en plena batalla verbal. Uno de ellos era un felino bastante grande y corpulento, quien pedía que las cosas se trataran de manera pacífica, mientras que el otro hombre no parecía muy dispuesto a ello. Crucé mis brazos, aguardando el momento adecuado para aparecer y llevarme el delicioso botín que seguramente corría por las venas de ambos sujetos, disfrutando de la pequeña riña que estaban sosteniendo.

Las cosas se pusieron interesantes cuando el más pequeño se lanzó de lleno contra el más grande y no pude evitar hacer algunas apuestas en mi mente, volviendo esa disputa un tanto más divertida. El hombre atacaba al felino con toda su rabia, mientras que el otro esquivaba fácilmente los ataques, saliendo casi ileso de todo aquello, algo que era bastante admirable; ya quisiera yo tener esa agilidad si fuese así de grande. Mordí mi labio inferior con emoción, presagiando que las cosas se pondrían bastante buenas, pero grande fue mi sorpresa cuando el felino comenzó a golpear a su oponente a puño limpio. Vaya cosa, no me esperaba que comenzaran a destriparse tan rápido. Bufé un poco hastiada y preparé mi daga, lanzándola a los pies del felino en el momento en que el hombre ya estaba por caer en brazos de Morfeo, por los golpes propinados.

—Tanta sangre y tú desperdiciándola —hablé mientras salía de mi escondite—, si no la quieres yo sí.

Sonreí burlescamente, llevando mi mirada hacia el felino. No es como que esperara hacer mi entrada de esa manera tan poco divertida, pero en vista de los acontecimientos no tuve otra opción. Además, no iba a desaprovechar una cena que yo no tuve que conseguir y esperaba que no hubiese necesidad de pelear por ella.
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Re: Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Alanna Delteria el Jue Ene 12 2017, 21:18

Se encontraba leyendo en su casa frente a la chimenea encendida, por fin un día de calma. Había pedido un día libre, en el que poder descansar, leer, pasear, en definitiva, descansar. Pronto saldría al mar, y lo mejor sería ir en plenas funciones. Acababa de volver del este, Runa estaba, por fin, en casa, los sucesos habían sido una locura, todo había sucedido tan rápido, que no entendía aun del todo que había sucedido.

La pesadilla que había visto por culpa de esa bruja aun la despertaba en algunas noches, sentía la presión en el pecho, sudor, escalofríos, y se despertaba con lágrimas en los ojos. No quería ver a sus amigos muertos, a Eltrant desangrado y a su hermana fría. Ya había perdido a mucha gente, a Ely había tardado tanto en recuperarla que se había perdido una parte de su corazón, una parte que parecía haber comenzado a recuperar hacía poco, hasta el momento en el que había visto esos horribles ojos grises que la habían llevado a ese lugar de pesadilla.

Intentaba leer, sumergirse en el libro que tenía frente a ella, distraerse, pero no había nada que la distrajera de esas imágenes ensangrentadas. Tanto así era que, finalmente, cogió a Juvia y sin plantearse demasiado, dagas a buen recaudo, abrigo y algo de comida, salió de la ciudad al trote, con tal velocidad, que a penas tardó un día en alcanzar Sandorai. Durmió esa noche a la intemperie, esperando que las estrellas se llevasen sus pesadillas, sin llegar a lograrlo del todo. Despertó con un suspiro y un ligero dolor de cabeza y no tardó en reanudar su viaje. En ese bosque había conseguido volver a ser ella misma, tal vez solo con pasear por allí pudiera rehacerse nuevamente.

Se adentró en el bosque, encontrando, al poco un lugar aparentemente tranquilo. Tenía hambre, no había comido antes de volver a emprender la marcha y aun llevaba bastante comida en la alforja como para varias semanas, aun a lomos de Juvia, frente a esa zona pacífica, se detuvo a escuchar, no parecía que hubiera nadie cerca. Suspiró y desmontó de la yegua para guiar al animal hasta un árbol y dejarlo pastar, antes de alejarse para que ella también pudiera descansar.

La dejó mientras se aseguraba de que el guante que cubría su mano verde estaba bien puesto, se lo solía quitar cuando estaba sola para que la piel respirase, había notado que le dolía la mano si la llevaba cubierta demasiado tiempo, por ello, hacía días que evitaba llevarla vendada más tiempo del necesario, y no sabía que era peor. Los primeros días, cuando había tenido pesadillas y se había despertado, sudorosa, con palpitaciones e intentando no dejarse llevar por el pánico, sentía, de un tiempo a esa parte, que el corazón le dolía, desde que esos ojos grises la atravesaron, como si le vieran el corazón y llegaran a sus más oscuros miedos, desde que Runa había desaparecido de su vida.

Se cogió el pecho, respirando hondo, y negó con la cabeza, debían ser impresiones suyas. Dio la vuelta y miró hacia otro lado de la arboleda. Suspiró y afinó el oido, le había parecido escuchar algo. Se acercó con calma para encontrar nada más ni nada menos que una pequeña carnicería. Pestañeó dos veces, sorprendida, y fue a sacar las dagas, hasta que recordó que no estaba en Verisar. Miró aun estupefacta, la situación parecía bajo control. Se mantuvo quieta mirando de reojo a la joven de pelo rojo y notó que había alguien más, un hombre bestia, un hombre bestia al que reconoció enseguida.

- ¿Ya estás metido en problemas, León?- le preguntó acercándose, dispuesta a entrar en combate para ayudarlo, le debía una, después de todo, una bien gorda.




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Re: Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Leon Alexander el Vie Ene 20 2017, 02:20

El camino estaba silente, solo se escuchaba la agitada respiración de leo y el sujeto. Solo uno de los ataques del malhechor había impactado en su cuerpo, en cambio los puños del felino habían sido certeros a la hora de impactar. Cada uno de los ellos cumplía una función específica, un golpe en las costillas fracturaría una o dos dificultando la respiración del adversario, un golpe con el canto de la mano en el bíceps haría que se dificultara el tomar un arma y así sería un blanco fácil, lento y sin posibilidades de defensa. Una vez el tipo estuvo lo suficientemente cansado Leo comenzó el contraataque, rápidamente se plantó delante del hombre, sus pasos felinos fueron tan rápidos y ligeros que levanto unas cuantas hojas muertas del camino.
Estando frente a su adversario enseño los dientes mientras decía con voz felina y amenazadora:

Deberías haber huido cuando te di la oportunidad, ahora, sabrás lo que es el dolor.

Tomándolo del cuello de la camisa con la mano izquierda y cerrando el puño derecho hasta dejarlo duro como un mazo de acero Leo preparó el primer puñetazo de lo que sería una brutal y sádica paliza. Cada impacto de la mano enguantada sonaba como el mazo de un carnicero al ablandar la carne, los primeros dos destrozaron el hueso de la nariz y el del pómulo izquierdo del hombre, los otros hincharon el ojo derecho, rompieron su labio inferior y además arrancaron un par de dientes. Aun teniéndolo agarrado Leo se dispuso a dar fin al sufrimiento del hombre, una mordida en el cuello y listo, el trabajo estaría acabado y él podría seguir su camino en paz nuevamente. Algo lo detuvo, de pronto Leo se sintió incomodo, una presencia estaba ahí mirándolo, y volando una daga se enterró por la punta justo frente a él.

Una mujer joven y atractiva estaba a escasos metros de él, quien sabe cuánto tiempo llevaba mirando el sádico espectáculo, pero una cosa estaba clara, no había ni un ápice de piedad por el manojo de carne molida que Leo sostenía con la zurda, al contrario, la mujer que al parecer era vampira ya que reclamaba la sangre del hombre sonrió burlescamente mientras miraba al felino. Un escalofrío le recorrió espalda a Leon, como respuesta el le enseño los dientes y dijo:

Si buscas alimento fácil no lo tendrás aquí mujer, esta es mi presa y ya terminé de jugar con él, lo mataré y tú no te interpondrás… no soy tu puta entretención de circo - La respiración entrecortada combinada con los bufidos al exhalar, el pelo erizado, los dientes brillantes y la mano derecha ensangrentada daba a Leo un aspecto fiero y atemorizante.

Leo se daba la vuelta lentamente mientras soltaba con desprecio a su rival, quería estar de frente a ella y que lo viera en su esplendor, sus ojos brillando en la noche y su silueta recortada en el cielo que se abre sobre el camino. Poco a poco se fue calmando su respiración, fueron unos momentos en los que solo se escuchó sus respiraciones y el gorjeo de la sangre en la garganta del tipo que yacía tirado en el piso, hasta que una voz conocida por el felino rompió la tensa armonía, era la voz de Alanna, la chica de la guardia con la que había compartido misiones.

- ¿Ya estás metido en problemas, León?-

Atonito por encontrarla en ese lugar y momento el gato solo pudo atinar a decir

Pues aquí me ves… otra vez en lios a decir verdad… ese idiota de ahí creía que podía meterse conmigo y robar mis pocas cosas, bueno y también está ella que me veía mientras le daba una buena paliza al sujeto.

Mientras hablaba una rápida idea pasó por su mente, tal vez Alanna quisiera acompañarlo en esta nueva aventura, apenas se deshiciera de la posible vampira se lo comunicaría.
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Re: Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Vie Ene 27 2017, 04:26

Algo en mi cerebro me había advertido que las cosas posiblemente no saldrían como lo esperaba, seguramente el felino no tendría intención alguna de dejarme cenar aquel bocadillo, cuya pinta era más cercana a un trozo de carne molida, pero, aun así, me aferré a la idea de correr con suerte. Claro está que no funcionó y al final lo que tanto temía terminó por suceder. Aunque debía admitir que el hecho de ver aquella función era sumamente apremiante, pues pocas veces tenía la oportunidad de disfrutar de tan salvaje espectáculo, desbordante de adrenalina. Lástima que el felino fuese un descortés con carácter problemático, de lo contrario no hubiese dudado en tratar de usar mis encantos con él y así obtener alguna especie de remuneración física, pero en vista de tan barbaros modales, simplemente me limitaría a ver que conseguía de ese encuentro.

Chasqué mi lengua con fastidio cuando el hombre-bestia se dirigió a mi persona con singular molestia, mirándome como si quisiese espantarme o algo por el estilo, aunque ciertamente me daba la impresión de ser un gatito arisco y no una especie de peligro. De un momento a otro soltó al hombre con desdén y se acercó a mí, dirigiéndome una mirada que no fui capaz de descifrar. Si acaso deseaba infundirme miedo, la verdad es que estaba muy lejos de poder lograrlo, por lo que no dudé en mostrar un gesto de superioridad, tratando de mantener a raya mis ganas por lanzarme de lleno contra el moribundo, para así evitar que siguiera desperdiciando aquella deliciosa sangre. Realmente debía mostrar mejores modales que el felino, pues, a diferencia de él yo si intentaba ser alguien civilizado. Conté mentalmente las armas que llevaba ocultas entre mi ropa, por si acaso me veía en la necesidad de utilizarlas, más me vi interrumpida por una voz femenina.

Dirigí mi mirada hacia la mujer que hacía su aparición y afiné mis sentidos. Su aroma era muy similar al de los humanos, pero no podría asegurarlo a ciencia cierta hasta no estar cerca de ella. Bueno, al final comida es comida venga de donde venga; aunque por el intercambio de palabras que se suscitó entre ambos extraños me daba la impresión de que nuevamente tendría problemas para conseguir mi cena. Suspiré ponderando mis opciones, mientras ellos seguían en lo suyo. Podría usar mis habilidades, pero no estaba segura de que funcionara, pues hacía años que no tenía necesidad de utilizarlas, así que eso quedaba descartado. Estaba claro que por usar la fuerza sería estúpido, considerando como quedó aquel idiota después de enfrentarse al felino, así que mi único camino sería la persuasión y la espera del momento indicado.

—No era necesario derrochar tan buena cantidad de sangre por mero salvajismo.

Podría haber preguntado ¿entonces a ella si me la puedo comer? Pero tampoco es que quisiera que ese bocadillo se fuera por el caño como el anterior. Tendría que jugar mis cartas con sabiduría si no quería volver a perder la oportunidad en manos de aquel sujeto.
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Re: Un raro viaje [libre 2/3] [noche] [+18]

Mensaje  Alanna Delteria el Miér Feb 08 2017, 18:48

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