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[Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Tyr el Miér Mayo 31 2017, 16:12

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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Níniel Thenidiel el Mar Jun 06 2017, 23:52

La energía oscura que lo impregnaba todo en aquel lugar se condensaba alarmantemente rápido alterando el mismo cielo y conformando unas densas nubes negras sobre sus cabezas que no tenían nada de natural como parecían creer los leónicos. Sí, eran el presagio de una tormenta tal y como felpudín desde su estupidez sin límites a la vista aseveraba, pero no era la clase de tormenta a la que él hacía referencia ni por asomo. Ni siquiera era una tormenta mágica como la que los brujos de más alto nivel como la madre de Huracán podían conjurar para enviar barcos enteros contra los riscos hasta no dejar de ellos más que restos astillados...No, aquello era otra cosa, algo mucho peor, algo que Níniel creía que había comenzado en cuanto pusieron un pie en aquel lugar maldito. Como si hubiera reaccionado a algo que hubiesen hecho, a a algo que llevaban consigo o hubiesen despertado algo que dormía, esperando.

Fuere como fuese parecía que no había sido muy buena idea ir hasta allí después de todo. Y allí estaba la ideóloga de ello, observando al cielo con una inquietante sonrisa que sumar a su perverso comportamiento mostrado en las últimas ocasiones. Su gesto evidenciaba que sabía de sobra lo que estaba ocurriendo y lo que estaba por suceder, así como que era algo que anhelaba que llegara. Lo que unido a su comportamiento anterior era ya demasiado sospechoso y vil como para seguir creyendo que tuviera la más mínima buena intención. Estaba tramando algo muy distinto a ayudar a ponerle fin a aquella crisis...¿Pero qué? -¿Por qué sonríes Fiwyn? ¿Qué es eso? ¿Qué estás tramando?- Preguntó la joven acusatoriamente sin acabar de comprender qué sucedía pero sabiendo que era algo muy grande y muy muy malo. Algo que no iba a solucionarse dándole unos pocos empujones a aquella pequeña elfa oscura, que por supuesto se negaría a responder a ninguna pregunta y se limitaría a sonreír sardónicamente y a volver a mirar al cielo ignorando a la sacerdotisa.

-Maldita sea. Sea lo que sea se nos acaba el tiempo hombre-bestia, preparaos para algo peor que un huracán. Y no la pierdas de vista.- Le advirtió a Ja´zad pesar de que no sentía precisamente una gran simpatía hacia su persona mientras seguía al centinela escaleras arriba hasta el panteón semi abierto, donde esperaba averiguar algo que pudiera serles de ayuda, aunque por su rostro especialmente serio podía evidenciarse que era consciente de la gravedad de la situación. Se suponía que sería Fiwyn quien sabría lo que tendrían que hacer dentro del templo, pero en esos momentos estaba claro que eso solo había sido parte de un engaño para acceder al lugar sellado. Si había realmente un modo de detener todo aquello tendría que averiguarlo por sí misma...Igual que tendría que hacer con la maldición ahora que no parecía tener más remedio que soltarse de aquel clavo ardiente que suponía la elfa oscura, la cual parecía simplemente haberla utilizado aprovechándose de su situación y la ineptitud de los leónicos.

-Es un altar consagrado a la diosa Nís, diosa de las aguas. Uno de los muchos aspectos de la madre Imbar y de cuyo nombre deriva el mio. - Explicó sin muchas ganas la joven a Melena Blanca una vez llegaron hasta arriba. -Muchos rituales de purificación se hacen en su nombre, eso podría sernos de ayuda, pero sinceramente no sé por dónde empezar. Hay algo en el templo que alimenta toda esta oscuridad y alimenta...eso.- Dijo señalando a los cada vez más densos y oscuros nubarrones visibles entre las columnas de aquel lugar sagrado. -Los templos elfos no se construyen en cualquier lugar, se construyen sobre lugares de poder y se consagran en consecuencia. Ya has visto el lago y cómo ha terminado por inundar buena parte del lugar...Este templo no solo está la lado de un lago, debe de estar sobre él, en él...Aguas cargadas de magia, impregnada con los ritos sagrados celebrados durante decenas de miles de años...Un agua que ha dado vida al bosque incluso desde antes de que los elfos camináramos por estas tierras...-Siguió explicando mientras se arrodillaba ante la figura decapitada de la diosa y a pesar de la situación cerraba los ojos por un instante para dedicarle una interiorizada plegaria, buscando su consejo y su intercesión mientras en su mente reunía todo su conocimiento y trataba de dar con alguna forma de acabar con aquello.

Pasados unos instantes abrió los ojos sin haber obtenido respuesta y miró con pesar hacia la cabeza cercenada de Nís, pensando en si no era la voluntad de los dioses que acabarán todos así, como las estatuas de aquel templo. Como estaba aquella y como estaba la de la deidad solar en la entrada de la estructura, olvidada bajo las aguas como estaría todo el templo en unos pocos cientos de años más. La naturaleza siempre reclamaba lo que era suyo por derecho, sin excepción...Y fue en ese momento cuando, ya fuera por puro azar de su mente lógica o guiada por los dioses, tuvo una idea, algo que quizás podría funcionar.

-Si todo el templo se hundiera bajo las aguas todo acabaría...Pero si no podemos hundir el templo en el lago... quizá podamos traer el lago al templo.- Expresó entonces recordando los rituales de los guardianes de los ríos que protegían sus tierras. Aunque pensar en la inmensa cantidad de magia que se requería para algo así la hizo fruncir los labios. -Al fin y al cabo es el templo de Nís...-Terminó de decir atando cabos en su cabeza ante un perplejo Melena Blanca al que aquello debía de sonarle a auténtica locura o como poco a un sinsentido.

Seguramente iba a replicar las palabras de la elfa, dudar de su cordura o quizá en el mejor de los casos preguntar cómo sería algo así posible, pero antes de que pudiera articular palabra con su enorme boca llena de grandes y afilados dientes Ja´zad llegó corriendo hasta ellos vociferando algo sobre Fiwyn, una posesión demoníaca y una patata. ¿A quién le importaba lo que le pasara a la patata de Fiwyn? Además, ¿qué patata y que tenía que ver un demonio con ella? ¿Era una patata mágica o simplemente asada? No fue hasta que elfa y hombre-bestia salieron del panteón y pudieron observar la escena que la joven pudo entender a qué se refería aquel cateto que ni hablar sabía con eso de "patata". Parecía como si a la elfa oscura le estuviera dando un ataque de algún tipo y sufría de fuertes convulsiones sin que ninguno de los leónicos hiciera nada por ayudarla, manteniéndose a cierta distancia como si efectivamente creyeran que aquello era obra de un demonio.

-¿Ha tomado algo? Maldita sea, te dije que no le quitaras el ojo de encima...- Expresó la joven lanzándose escaleras abajo en pos de llegar hasta ella y tratar de detener aquel ataque que parecía a punto de costarle la vida. Quizá tuvieran que sacarle respuestas, no podía dejar que muriera. Más en ese momento un gran aro de un material extraño apareció en el cielo entre las negras nubes y de él brotaron unas grandes cadenas que comenzaron a alargarse hasta la tierra, buscando clavarse en ella como si de algún tipo de anclas se trataran. Ante aquello, y ya que una de las cadenas aterrizó a pocos metros delante de ella, Níniel se detuvo en seco y asombrada miró hacia arriba, hasta que Melena Blanca por primera vez expresó una respuesta que la joven no conocía a una pregunta no formulada.

-Un portal...Pensaba que solo eran cuentos, que los únicos portales comunicaban con la tierra...- Expresó sin terminar de creérselo a pesar de que lo tenía delante. -¿Algo que ver? Preferiría no estar aquí en este momento si eso te sirve de respuesta.- Fue cuanto le dijo pues creía que resultaba evidente a esas alturas que ella ni tenía nada que ver ni sabía siquiera qué era esa cosa hasta que él lo dijo.

Entonces, tal y como hiciera el hombre león, Níniel apartó la mirada del aro para volver a mirar a Fiwyn, quien estaba fuera de toda duda era la artífice de todo aquello o como poco la causante de la aparición de algo así sobre sus cabezas amenazando no solo sus vidas si no las de cientos de personas en todo Aerandir. Más la pequeña elfa ya no estaba en el mismo sitio. Se había recuperado del ataque, claro que seguramente no había sido uno, y totalmente recuperada, y desatada, se las había apañado para encaramarse en lo alto de uno de los edificios, donde finalmente reveló su verdadera forma, así como sus verdaderas y terribles intenciones. Y no solo su cuerpo había cambiado, incluso había hecho aparecer una armadura y un arma mediante magia con la que ahora amenazaba a los allí presentes, la mayoría de los cuales eran presa del pánico. y no era para menos. Por los dioses si hasta había llamado a una corcel negro desde el otro lado del portal.

Una jinete oscura en persona, allí, ¿cómo había podido estar tan ciega? Debería haberse negado a colaborar con ella en cuanto percibió su oscuridad, haber aplicado la máxima de que no podías fiarte de ningún ser que emanara un aura así... Había creído que podría ayudarla, que estaba maldita como ella, que sus intenciones eran buenas, que era como ella...Pero no era como ella en absoluto...Y aún así la hizo bailar en la palma de su mano manipulando su ego y su maldición para engañarla y hacerla dudar. Para llenar su corazón con aún más oscuridad y su mente con anhelos de poder y grandeza...

Y aún se atrevía a insultar a su inteligencia una vez más con vacías promesas de libertad...A cambio de no hacer nada...Aquello era aún más irritante que soportar a Ja´zad. Esa zorra estaba pidiendo a gritos que le bajasen los humos...a palos.

-!YA BASTA! Basta de esta incansable verborrea...Como sea que hayas dicho que te llames...¿Varicela? Sí, te pega, eres tan molesta como el picor que produce. ¿Que me quede quieta? ¿Que consiga la capa para ti? ¿Tienes miedo? Puedes quedarte con esa cura para la maldición la cual además seguramente sea mentira como todo lo demás...Voy a usar este poder contra tí y si muero haciéndolo lo haré sabiendo que podré ir a la casa de mis ancestros con la cabeza bien alta. Ya sé que soy tanto o más fuerte que una centinela...Vamos a comprobar si soy más fuerte que una jinete. Quizá sea tu capa la que me quede al final.- Profirió la joven mientras acumulaba más y más maná antes de llevar su mano a la bolsa y apurar de un trago su poción de inteligencia para aumentar aún más su poder. Momento en el que comenzó a bendecir a los que serían sus aliados en aquella batalla. Dotando a Imargo y a Melena Blanca de un gran incremento de su destreza y protegiendo a otros dos leónicos con sendas armaduras mágicas de pura luz. Preparándose para repeler cualquier otro ataque con su magia y sus curas para atender a los heridos y cansados.
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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Tyr el Mar Jun 06 2017, 23:52

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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Ger el Sáb Jun 10 2017, 10:54

Elen, Tyrande y Alister comenzaron a ascender por los estrechos recovecos de un templo que se caía y se inundaba a pedazos. La elfa guiaba la marcha con una agilidad y unos reflejos felinos, saltando y esquivando trozos de roca que se desmoronaban. La bruja y el dragón, que no disponían de la agilidad de una elfa forestal, también esquivaban las rocas aunque con mucha menos rapidez. Las paredes de arenisca pronto comenzaron a tornarse en piedras talladas, indicando que estaban llegando a lo que era el propio templo. Se encontraban cerca de la parte superior del mismo.

-¡Ya casi estamos! – alentaba Tyrande, y es que si levantaban la vista podrían ver la luz del sol en un día nublado entrar por un portón abierto. Habían llegado a una estancia muy espaciosa y repleta de columnas, pero lo que más destacaba era la fuente en su centro. Todo parecía indicar que aquella fuente era el corazón del templo del agua.

Fuente:

Esta era, ni más ni menos, la estancia a la que Níniel había decidido no investigar en detrimento del panteón de la diosa Nís. Aquel lugar estaba embriagado por una clara influencia oscura que parecía emanar de aquella fuente. – Esta fuente es el corazón del templo. ¿Sois capaces de sentir la presencia del mal? Está contaminada por la impía sangre de los Tarmúnil. Debemos realizar una purificación. - aportó la sabia mujer en carrera.

Y es que los gritos de los leónicos agonizantes fuera podían ser escuchados por los tres visitantes. También los rugidos de Melena Blanca. Lo que evidenciaba una masacre en el exterior. Por la apertura de la puerta pudieron ver como ascendía derrotado hacia los cielos Melena Blanca sin su capa blanca, presumiblemente hacia los planos - ¡Por Imbar! ¡Se están llevando a Melena Blanca! ¡Te lo ruego, Elen! ¡Date prisa! ¡Sólo tú puedes detenerla! – suplicó la elfa.

Pero esta frase pareció actuar más de gafe que de arenga, y es que la benjamina de los Calhoun era bastante más lenta que la forestal y una de las partes de aquella estancia terminó por hundirse. Haciendo que la joven cayera irremediablemente junto con su compañero dragón varios metros hasta el sitio del que habían llegado. - ¡No! – gritó Nemaniël inútilmente, acercándose al enorme socavón que se había abierto sobre la estancia de la fontana. Tyrande no tenía tiempo para ayudarlos pues los gritos de los leónicos parecían actuar como reclamo de su ayuda. Tuvo que salir fuera.

El dúo de bruja y dragón había vuelto de nuevo a la zona del estanque inferior, área ahora mucho más inundada que antes, mas no podían de ninguna manera volver por donde había subido ya que el sitio estaba repleto de agua. El brebaje aún hacía efecto, pero no había manera posible de ascender a menos que Alister pudiese tomar el vuelo y devolverlos por el enorme agujero que se había abierto. Si bien no tenían manera de comunicarse bajo el agua y el dragón había quedado atrapado en su cola por una roca de las que se habían desprendido con ellos. Parte de las paredes del templo se habían despegado y muchos cantos continuaban cayendo. Si no hacían algo, tendrían un triste final allí, dilapidados.

* * * * * * * * * * * * *
-¿Más poderosa que una jinete? Qué osadía... - rió la Tarmúnil. Noble corazón el de la elfa Níniel al hacer frente a Verzhela, aún habiéndole ofrecido esta curar su terrible maldición. Una promesa que ella entendió como vacía. No iba muy desencaminada viendo a quién tenía delante. La sacerdotisa ya había comenzado a dudar de ella en cuanto entraron al templo.

Por desgracia, esta vez sus plegarias y rezos de protección no servirían demasiado. La diosa de la luna Isil no la acompañó esta vez, quizás porque se encontraba completamente cubierta por la negrura del firmamento. Por el enorme vórtice que se había abierto allí y sobre el que podían verse a los doce jinetes oscuros cabalgar el cielo en círculos alrededor del mismo, como preparándose para algo peor. También de allí se aproximó un negro rocín, al que Verzhela saltó en cuanto éste llegó a su altura, surcando los cielos sobre el templo a lomos de éste, que dejaba un rastro de fuego a su paso.

Sus flechas negras atravesaban a los leónicos, pero no los mataba únicamente, sino que en ellos daba comienzo un severo proceso de descomposición, propagado por cientos de larvas que comían sus cuerpos una vez estos morían, y se desintegraban una vez no tenían sustento alimenticio. Una manera repugnante de morir.

-¡Jefe! ¡Por favor! ¿Cómo salimos de esta? – preguntaba un asustado Imargo, que aún no había recibido ninguna flecha por parte de Verzhela, consiguiendo esquivar los ataques. Melena Blanca tenía que pensar rápido.
-Níniel. Protege a mis hombres. Te lo imploro. – le pidió preocupado el hombre bestia, que veía caer a los suyos como moscas, momentos antes de lanzarse a por Verzhela en una de sus aproximaciones a la tierra. Cortó con su enorme arma una de las flechas de la jinete oscuro que iba hacia él y trató de derribarla de un fuerte hachazo transversal…

… Pero su golpe fue esquivado por la elfa, el líder leónico dejó un costado desprotegido que ésta aprovechó para golpear con una flecha en el costado al hombre león, que tras un feroz rugido cayó al suelo. Momento en que Verzhela saltó del caballo, que continuaría incendiando todo a su paso.

-Te vienes conmigo, fashateni. – sentenció Verzhela, que con su mano apuntó al vórtice donde se encontraban sus hermanos y desplegó una especie de camino oscuro que descendió del mismo hasta la figura del centinela, Su cuerpo comenzó a ascender como si fuese arrastrado hacia el cielo por un ángel, sólo que este cielo era mucho peor que el que ningún creyente cristiano pudiera nunca imaginar.
-Nunca. – se resignó un aquejado Melena Blanca que había sido bastante más resistente que sus hombres al no perecer ante el virote maldito de Verzhela.
-Jefe… Jefe por favor… - sollozaba un Imargo que veía como su líder era abducido por aquella miserable mujer, sin poder hacer nada por el mismo tras estar malherido en el suelo, tratando de recuperarse.

El centinela, en su inevitable ascenso, en el que vio a todos los jinetes esperándole, sacó fuerzas de donde no las había, se desabrochó su capa blanca y la tiró con fuerza al suelo. El viento se encargó de enviar ésta junto a Níniel. Verzhela sonreía y no perdió vista de la posición de la capa.

-Entrégamela o muere, elfa. – le ordenó la arquera tensando su arco en dirección a la elfa. – Qué demonios. Te mataré de todos modos. – y sonrió con malicia, apuntando con su arco negro a Níniel.

Un providencial rayo solar apareció de uno de los extremos del panteón que Níniel había decidido no visitar. Golpeando de lleno en el pecho de Verzhela, que no la había visto llegar, pero causándole un pírrico daño. Cosquillas, tal vez. La figura de Tyrande Nemaniël, que había sido la autora del ataque, atrajo ahora la atención de todos los presentes, momentos que Níniel podría aprovechar, si quería, para alejarse de la escena.

-¡Vaya! ¡Pero si es la legendaria forestal! – rió, tensando su arco. - ¿Has olvidado que tus ataques ahora sólo me hacen cosquillas?
-No importa, Verzhela. Tú eres la oscuridad. – comentó seria. – Y la luz es la encargada de que las sombras huyan.
-Debo admitir que eras una centinela competente y que nos lo pusiste difícil. – reconoció. – Pero esa mentalidad de anciano decadente que aún cree ser el valeroso guerrero de tiempos pasados no te hace ningún bien. – y se dispuso a cargar el arco. – No tienes ninguna oportunidad.
-Puede. Pero tengo que intentarlo. - concluyó.

Tyrande, sin decir nada, pues Verzhela, movida por el odio, se había centrado completamente en ella y olvidado de la capa, miró a Níniel y estiró el brazo como pidiéndole que le trajera la capa blanca. Medio batallón estaba perdido, pero aún quedaba esperanza.

* * * * * * * * * * * * *
¡Menudas runas me habéis sacado! No hay manera de ayudaros con semejantes tiradas. Ya sabéis que estas cosas tienen sus consecuencias y ahora en la batalla final tendréis que jugárosla aún más.

Elen: Tal vez los nervios, o la mala fortuna, quién sabe. Has fallado a Melena Blanca, a Tyrande, y, tal vez, al mundo. Todos aguardaban en el momento en el que la centinela les salvaría, y en vez de eso permaneces hundida en el fondo de la fuente, casi sin esperanzas de poder salir de ahí. Tu mala suerte te impedirá ayudar a Tyrande en su lucha contra Verzhela ni tampoco rescatar a Melena Blanca, que terminará irremediablemente en el Oblivion. Sólo yendo hasta allí podrás rescatarlo pero, de momento, tendrás que liberar a Alister y salir de donde estáis antes de morir dilapidados. ¿Juntos hasta el final, verdad?

Níniel: ¡Qué corazón tan noble el tuyo! Rechazar una posible salvación por salvar a la humanidad. No esperaba menos de ti, sacerdotisa. Pero por desgracia tu fortuna tampoco ha sido del todo buena y tus protecciones mágicas no son efectivas contra los ataques de Verzhela Tarmúnil, que ahora te verá como una enemiga. Como he prometido no hay consecuencias para ti. Pero no sé si lo preferirías, pues no has podido proteger al grupo y la mayoría de los leónicos han muerto, y los pocos que sobreviven agonizan en el suelo. Además, Melena Blanca ha sido arrastrado hasta el vórtice del cielo. Tan sólo el leal Imargo, hundido moralmente pero con rabia y sed de venganza, y Tyrande, que ha aparecido para salvarte por ahora, harán frente a Verzhela. Tienes la capa blanca a tus pies, y una enemiga formidable delante, que se centrará en la excentinela. Dejaré que seas tu misma la que narre el épico combate, pero debes decidir a quién entregar la capa para luchar contra Verzhela: Tyrande, Imargo, o tú misma. Sólo si te dices por la última opción tendrás que lanzar una runa.

Puedes utilizar a Imargo y Tyrande.



Criad cuervos, criadlos. Y os sacarán los ojos.
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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Elen Calhoun el Vie Jun 16 2017, 08:26

Haciendo gala de una agilidad trabajada durante décadas, Tyrande no tardó en sacar ventaja a sus compañeros, que tenían más dificultades para esquivar los cascotes que caían sin cesar, siendo la primera en llegar a la estancia que habían atisbado mientras ascendían por las escaleras, una especie de sala con columnas de piedra, presidida por una fuente de la cual emanaba una intensa oscuridad. Habían llegado al corazón del templo y éste debía ser purificado para erradicar la influencia de los Tarmúnil, pero la situación que los esperaba en el exterior no les daría tiempo de hacer tal cosa. Los gritos de los leónicos obligaron a los recién llegados a girarse hacia la puerta que conectaba aquella estancia con la parte del panteón, y escuchar los rugidos de Melena Blanca provocó que la de ojos verdes contuviese el aliento durante unos instantes.

Él estaba allí, pero Verzela lo había herido y pretendía llevárselo al Oblivion consigo, sin importar que ya no tuviese la capa blanca. - ¡Melena Blanca no! - gritó Elen al ver tal escena, sintiendo como sus esperanzas de reunir a los cuatro centinelas empezaban a desvanecerse ante sus ojos, y entonces todo fue a peor. Tyrande le rogó que interviniese para detener a la elfa y rescatar al león, y aunque la joven quiso correr en su ayuda de inmediato, el suelo se hundió bajo sus pies, enviándola tanto a ella como a Alister al fondo de nuevo. Un grito de frustración escapó de su garganta mientras caía, ¿por qué tenía siempre que estar la suerte en su contra? Casi parecía que los dioses se divertían haciéndola pasar por aquellas situaciones, pero ésta vez no era una tontería que pudiese arreglarse fácilmente, perder a Melena Blanca podía resultar terrible.

Alister abrió una de sus alas y la rodeó con ella instintivamente en un gesto protector, atrayendo a la hechicera contra su cuerpo para que su coraza natural le sirviese a modo de escudo contra los escombros que seguían cayendo, pero sus problemas no acabarían ahí. Cayeron a la inundada sala en que hasta hacía solo unos instantes había estado el estanque, y aunque tenían un enorme socavón por el cual ascender nuevamente hasta el corazón del templo, las paredes y el techo seguían derrumbándose sobre sus cabezas, debían salir de allí cuanto antes. Por suerte la poción de respirantia aún les hacía efecto, pero estando bajo el agua les resultaba imposible comunicarse más allá de los gestos, y la cosa terminó de complicarse cuando uno de los trozos de piedra atrapó la cola del dragón, impidiéndole volver a la superficie.

Elen sintió como su compañero ahogaba un gruñido, se liberó de su agarre y observó con preocupación la situación en que se encontraba, sin dejar de vigilar los cascotes que seguían cayendo al agua y que ralentizaban su caída hacia al fondo nada más entrar en el líquido elemento. No sabía cuánto tiempo más podría durar el efecto de la pócima, así que sin pensárselo dos veces nadó hacia la cola del alado y trató de retirar la roca tirando de ella, en vano. Su fuerza no era suficiente para conseguirlo pero no pensaba rendirse, solo tenía que idear otra cosa lo más rápido posible.

Una vez más la de cabellos cenicientos se reprendió interiormente por no haber desarrollado más su telequinesis, pero a decir verdad, y teniendo en cuenta que lo que solía hacer levitar eran dagas o cuchillos ligeros, tenía sus dudas sobre si algún día sería capaz de mover algo tan pesado como la piedra que retenía a su compañero. Probablemente no lo consiguiese por mucho que entrenase, así que tocaba pasar al plan b, su elemento. Ayudándose de una corriente de aire quizá consiguiese retirarla lo suficiente como para que Alister pudiese hacer fuerza y terminar de liberarse, pero el tiempo estaba en su contra, ya casi podía notar como el efecto de la poción empezaba a perder intensidad, y el alado también se dio cuenta de ello.

Pronto les costaría aguantar la respiración bajo el agua, y en vista de eso, las alargadas pupilas del reptil se clavaron sobre la hechicera. No quería verla morir allí por intentar salvarlo, así que valiéndose de su cabeza la apartó de su cuerpo y la empujó levemente hacia arriba, instándola a escapar sola y dejarlo allí, cosa que la benjamina de los Calhoun no estaba dispuesta a hacer. Elen negó con la cabeza y lo miró con seriedad, ¿cómo podía siquiera pensar en que lo abandonase a morir? No, de ninguna manera. Sin perder un instante, la centinela volvió a situarse junto a la cola del dragón y concentró su elemento para crear una corriente dentro del agua, haciéndola girar hasta formar un remolino en el agua que los envolvió a los dos, algo que les permitiría respirar pero que a su vez los expondría de forma más directa a los escombros. Su hechizo funcionó a la perfección, pero sin tiempo para celebrarlo, la tensai se centró en crear una corriente secundaria con la que liberar a Alister.

- ¿Se puede saber qué demonios se te pasa por la cabeza? No pienso dejarte aquí. - le reprendió en cuanto pudo hablar de nuevo, con un deje de frustración en la voz a causa del tiempo que estaban perdiendo por culpa del mal estado en que se encontraba el templo y de no saber lo que ocurría en el panteón. ¿Habría llegado Tyrande a tiempo de evitar que se llevasen a Melena Blanca? Probablemente no, y sin una reliquia la elfa tampoco podría hacer nada contra Verzela, hecho que la apremiaba a salir de allí cuanto antes para poder hacer frente a la jinete de una vez. - Ellos te necesitan. - respondió Alister tras unos segundos, pero se alegraba de que se hubiese quedado a ayudarlo. - Y tú también, vamos, a la de tres haz fuerza. - instó Elen, antes de iniciar una cuenta rápida.

Justo en el momento anterior a llegar al tres, desvió ambas corrientes de aire hacia la roca desde un lateral, y mientras el agua volvía a caerles encima la suma de su elemento con la fuerza del dragón consiguió que éste se deshiciese de la piedra que lo retenía. Al fin Alister volvía a sentirse libre, pero ahora la poción ya no les hacía efecto alguno, debían llegar a la superficie y reunirse con los demás de inmediato. Con un gesto de cabeza el reptil indicó a su compañera que se subiese a su lomo y extendió las alas, listo para iniciar el ascenso en cuanto Elen estuviese sobre él. La bruja no dudó en hacerlo, sujetándose como podía al cuello del alado, que sin perder ni un instante comenzó a nadar hacia arriba, impulsado no solo por su fuerza sino también por una corriente que repentinamente apareció desde detrás de la cola, esa era la forma de ayudar que la tensai tenía.

El peligro no pasó ni siquiera cuando alcanzaron la superficie, los cascotes seguían cayendo y en el piso superior les esperaba una batalla sumamente complicada, pero la de ojos verdes solo podía pensar en una cosa, llegar a tiempo de evitar la catástrofe. - Cuando estemos en la sala protege a los que queden con vida y no hagas ninguna tontería. - dijo la joven, mientras su compañero la llevaba a través del socavón hasta el corazón del templo. - Eres tú la que va a lanzarse de cabeza contra un jinete. - respondió Alister, preocupado por lo que pudiese ocurrir cuando finalmente la benjamina de los Calhoun se enfrentase a Verzela Tarmúnil. Saber que nada de lo que hiciese podría herir a aquella maldita mujer lo hacía sentir impotente, solo podría limitarse a observar como la persona a la que amaba se jugaba la vida, algo injusto en su opinión.

Dejando de lado la fuente, ya que era más importante intervenir en la pelea, Alister aterrizó en la sala y corrió hacia la puerta que daba al panteón, aún con la hechicera sobre su lomo, la destrozó a su paso y así fue como hicieron su entrada. La de cabellos cenicientos desmontó y dejándose llevar por sus emociones, que la impulsaban a atacar sin mediar palabra, permitió que la electricidad le envolviese el brazo izquierdo por completo y desenvainó su espada, lista para intervenir contra la elfa de ojos rojos.



Off: Disculpad la demora, mis nuevos horarios de trabajo me ponen difícil sacar tiempo e inspiración para escribir, intentaré que no se repita.




Ficha del personaje   Habilidades   Lista de Tareas

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Alister Cronwell


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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

Mensaje  Níniel Thenidiel el Lun Jun 19 2017, 20:50

Níniel se sentía fuerte, notaba como el éter fluía por su cuerpo como un torrente de energía inagotable que hacía que el cansancio o el miedo fueran sensaciones y sentimientos distantes y ajenos a ella. algo de lo que no tenía que preocuparse. Era una sensación tan embriagadora que resultaba sencillo perderse en ella, dejarse llevar sin darse cuenta de que aquella euforia no era fruto de su propio poder, que no era poco, ni siquiera producto del aumento de capacidades que le brindaba la poción que había ingerido, sino que era obra de la maldición que pesaba sobre ella. Una maldición que la llevaba a superar todos sus límites, a pulverizarlos, y sin embargo a querer aún más. Una maldición que hacía que la lástima que pudiera sentir al haber sido incapaz de salvar a los leónicos blanco de la elfa oscura fuera opacada por una intensa rabia debido al fracaso y a sentirse menospreciada, al ser sus habilidades tan fácilmente sobrepasadas.

-¿Qué crees que intento hacer? Pero ya has visto cómo sus flechas atraviesan las armaduras de luz.- Fue la tajante respuesta de Níniel a un atribulado Melena Blanca que tampoco es que se hubiese movido mucho para aprovechar el enorme incremento de su destreza que la magia de la peliblanca le brindaba. A diferencia de Imargo que si bien tampoco había sido muy útil al menos sí se las había apañado para evitar acabar como sus compañeros. -¿No deberíais estar intentando cortarle la cabeza en vez de quejaros tanto? ¿Es qué tengo que hacerlo yo todo?- Espetó a continuación dando un par de pasos hacia atrás al ver como Verzhela se disponía a realizar una nueva pasada a lomos de su llameante corcel con toda la intención de terminar lo que había empezado desde su transformación.

Melena Blanca, incapaz de atacar a distancia, aprovechó ese momento, al mismo tiempo el de mayor peligro y su mejor oportunidad, y con un potente movimiento acortó distancias hasta la jinete para descargar un feroz tajo con su enorme arma directamente sobre la enemiga. Durante un instante pareció que iba a lograrlo, que haciendo caso a la elfa había decidido entrar en acción dispuesto a demostrar de una vez por todas por qué lady Tyrande le había confiado a él la capa blanca. Pero aquello solo fue una breve ilusión que se desvaneció en un parpadeo cuando la jinete esquivó su golpe con la suficiente facilidad como para además clavarle una flecha en el costado dejándolo malherido en el suelo. Aunque a diferencia de los otros leónicos no acabó sufriendo de la vil podredumbre que las flechas de Verzhela causaban por lo que salvó la vida. Algo que sin duda tendría que agradecerle a la capa blanca.

Sobre sus cabezas el vórtice de oscuras nubes en cuyo centro se hallaba aquel extraño portal parecía estabilizarse poco a poco con el tiempo y, disfrutando de su victoria, hasta allí quiso llevar Verzhela al derrotado centinela mediante algún tipo de telekinesis que no emanaba de ella si no del portal mismo, por mucho que la elfa oscura alzara la mano al cielo para invocar tal poder. Tan segura de sí misma estaba que incluso se había permitido desmontar de nuevo y hacer un alto en sus ataques al grupo mientras ofrecía al hombre bestia al resto de jinetes, congregados al otro lado del portal sin duda esperando el momento en el que pudieran cruzarlo hasta Aerandir. Aún herido, Melena Blanca trató de zafarse de aquella fuerza, pero tras ver que era un esfuerzo inútil finalmente optó por poner a salvo la capa blanca, la cual acabó a los pies de Níniel, privando, al menos por unos instantes más, de la victoria total a los jinetes. Algo que no obstante no parecía preocupar en demasía a la elfa oscura, segura como estaba de poder acabar también con Níniel sin problemas.

-No hace tanto decías que la capa estaría mejor en manos más capaces, como las mías.- Expresó la joven peliblanca ya con la capa en su mano libre, sintiendo su suave y sedoso tacto y sintiendo que efectivamente era mucho más que un simple trozo de tela, aunque su naturaleza concreta le resulta extraña e intrigante mientras ésta vibraba al sostenerla. Vibración a la que pronto se uniría la del propio suelo bajo sus pies aunque esta de origen desconocido, tanto para ella como para Verzhela a juzgar por su momentánea expresión de ligera extrañeza, que no duró mucho.

Níniel no pudo saber si fue debido al más absoluto desdén o al temor de que una vez más una elfa estuviera en posesión de un artefacto que tanto peligro suponía para sus planes, pero en ese preciso momento la pausa en los ataques de la jinete llegó a su fín y no tardó en apuntarla con su arco y tensarlo dispuesta a matarla allí mismo y sin demora. Por supuesto aquello era algo que Níniel no iba a permitir, por lo que preparó su barrera protectora para repeler el mortal ataque solo lamentando no poder aplastar a su adversaria entre ella y uno de los gruesos muros del templo. Más antes de que su flecha fuera disparada y de que la barrera fuera conjurada un ataque de luz proveniente de la dirección de la estructura cerrada del templo interrumpió dicho duelo atrayendo la atención de ambas.

-Lady Tyrande...- Expresó la joven peliblanca al reconocer a quien había llegado para ayudarla en tan buen momento, aunque inmediatamente fijando su aguda vista elfa tras ella, entrecerrando los ojos en una pregunta muda al esperar ver que tras ella llegaran Elen y su dracónico compañero, algo que no pasó. ¿Se habían separado? ¿Les había pasado algo relacionado con el temblor que había podido sentirse momentos antes bajo el suelo? La situación no se prestaba a responder a tales cuestiones en ese momento pero no por ello iban a ser ignoradas, solo aplazadas. Había pensamientos aún más apremiantes y que hacían que el hecho de que de nuevo su enemiga la ignorase, aunque fuese igual de irritante que antes, resultara mucho más útil, al darle tiempo a la elfa para atar cabos, tomar decisiones y perfilar un plan que acabara con esa maldita elfa oscura lamiendo la suela de su bota.

Estaba bastante claro a tenor de las palabras de su enemiga y los acontecimientos; Tyrande había sido una gran enemiga de los jinetes a lo largo de los años, pero su ataque no le había hecho gran cosa debido a que "ahora" no funcionaban en ellos porque no portaba la capa. Melena Blanca había fracasado pero la capa aún estaba en su poder por lo que aquel que se la pusiera sería el encargado de darle el golpe de gracia a aquella malnacida...La cuestión era quién de los allí presentes debía cargar con esa responsabilidad...Y ser portador de tan notorio poder.

La primera opción era ella misma. Era elfa, poderosa, inteligente, estudiosa, de una gran familia...Ella tendría éxito donde Melena Blanca había fracasado y sin duda podría entablar mejores relaciones con las gentes de Sandorai que aquellos hombre bestia que ni sabían ni querían aprender nada sobre los elfos, mostrando un nulo respeto por lo que para los hijos del bosque era sagrado. No obstante, ¿Realmente quería ser una centinela? Además carecía de magia netamente ofensiva. Todo dependía de ser capaces de derrotar a la elfa oscura, pero lo cierto es que difícilmente podría ser ella quien la atacara directamente, por mucho que lo deseara.

La segunda opción podría ser Ja´zad porque...No, en serio Imargo era un maldito inútil más tonto que un canto rodado. Su único talento parecía ser la lealtad y la agilidad felina, lo que lo convertía en un buen mayordomo o algo así, pero nada más. Jamás le entregaría a él la capa blanca, antes prefería dársela directamente a los jinetes.

Eso llevaba a Níniel a Tyrande. Ya había sido centinela, era una elfa cuyas habilidades eran legendarias y poseedora de una magia de luz en su más pura expresión, solo al alcance de muy pocos elfos. Experiencia, inteligencia sabiduría...Nunca debió dejar de ser centinela...pero lo hizo. ¿Acaso los motivos que la hicieron dejarlo diez años antes podrían llevarla a cometer otra insensatez que dejara la capa de nuevo a los incapaces leónicos? Seguramente acabara de nuevo de vuelta a las manos de Melena Blanca si sobrevivía...

-Maldita sea.- Se quejó la elfa tentada a quedársela a pesar de saber que no podría utilizarla en esas circunstancias. No obstante era la maldición la que le decía que poco importaba eso, que la haría más poderosa aún, que era por lo que había ido hasta aquel lugar en primer lugar... Finalmente tomaría su costosa decisión, y hacerlo fue tan difícil como arrancarse una daga clavada en el cuerpo, tanto que durante un tiempo tendría que convencerse a sí misma de si realmente había tomado la correcta.

-Haz algo útil y asegurate de dársela a lady Tyrande.- Dijo de peor humor que nunca a felpudín y casi entregándole la capa a Imargo como si le diera unos harapos de los que quería deshacerse. -Es la mejor posibilidad de salir de esta y salvar a Melena Blanca.- Añadió a continuación comenzando a concentrar más y más éter. El felino seguía con su destreza aumentada por la magia de Níniel por lo que su velocidad, que ya le había permitido esquivar los ataques de Verzhela, lo convertían en un mejor mensajero que ella. Además Níniel no había acabado aún con aquella condenada elfa. Puede que no fuera capaz de lanzar rayos de luz como Tyrande, o de esgrimir una espada de luz con una habilidad tal que dejaba a todos boquiabiertos como su padre, pero podía controlar la energía vital misma como su madre y se le daba muy bien. Aquella zorra iba a lamentar haberse reído de ella, pues, aún distraída, no sabía que acababa de ponerse en marcha un plan con el único objetivo de destruirla.

-¿A quién estás mirando Varicela?.- Espetó la joven cuando Imargo hubo cogido el valioso objeto y se hubo alejado unos pasos de ella para de ese modo no ser ambos un único objetivo. -Te has burlado de mí por última vez. Usaré esta capa contra ti y te devolveré al sucio agujero del que no debiste salir.- La provocó hablando como si aún tuviera la capa para distraerla. Algo que en un principio no funcionó, pues apenas sí se giró para lanzarle una mirada condescendiente, pero que enseguida cambió cuando se percató de que la peliblanca ya no estaba en posesión del objeto que tanto anhelaba.

-¿Qué has hecho con ella elfa? Esconderla no te servirá de nada.- Dijo mirándola por fín pero poco después dándose cuenta de que el hombre bestia estaba corriendo a toda velocidad directo hacia Tyrande, la cual había permanecido quieta hasta ese momento para no levantar sospechas pero que en ese momento también comenzó a correr hacia Imargo.- JAJAJA. ¿Ese es tu plan? Eres más estúpida de lo que creía. Aunque admito que no pensé que fueses a deshacerte de la capa...Y menos dársela a ese tonto animal...- Dijo con tono burlón preparando su arco y disparándole una flecha a Ja´zad que éste volvió a esquivar logrando que la elfa oscura profiriera un gruñido de disgusto. No parecía acostumbrada a errar sus disparos.

-No tan rápido.- Dijo Níniel, liberando el éter acumulado en una bendición que aumentaría sus propias capacidades mágicas y las de Tyrande de manera más que notable. -Has olvidado hacerle una ofrenda a los dioses del templo.- Añadió bendiciendo a todos aquellos ya bajo el efecto de una bendición, incluida ella misma, con la furia de Anar. -Y están muy molestos contigo.- Continuó robándole su destreza una y otra vez, limitando su velocidad y su habilidad con su arco mientras que ella y sus aliados se hacían cada vez más y más rápidos, más de lo que nadie creería posible. -Aunque no tanto como yo.-

-¿Qué? No, maldita sacerdotisa...¿Creés que esto es suficiente? No es suficiente ni por asomo.- Dijo disparando una flecha hacia ella que la peliblanca esquivó con la misma insultante facilidad con la que ella había esquivado a Melena Blanca, resultado de la pérdida de su habilidad y de la ganancia de la misma de la sacerdotisa. -No, yo no...mis manos....-Se quejó abriendo los ojos con miedo por primera vez al desviar la mirada y ver que Tyrande estaba a punto de recibir la capa, tratando de disparar pero nuevamente sin éxito. Sencillamente sus objetivos eran ahora demasiado rápidos y ágiles y ella se había vuelto lenta y torpe.

-Quizá acabe lamentando no haberme quedado con esa capa pero...Lo que más lamento ahora es que no voy a ser yo quien te muela a golpes.- Le dijo esbozando una amplia sonrisa mientras Tyrande se anudaba la capa y alzaba sus manos al cielo invocando una serie de tres potentes rayos de luz que parecerían surgir del portal y que golpearían sobre la elfa oscura como el martillo de los dioses, resquebrajando incluso el propio suelo.

Nín usa Intelecto arcano. Furia de Anar y Aspir x3 este turno.
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Re: [Mastereado] Melena Blanca y los leónicos

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