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Ficha de Myshalia

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Ficha de Myshalia

Mensaje  Myshalia Iahel el Miér Jul 19 2017, 08:07

-Nombre: Myshalia
-Apellidos: Iahel
-Apodo:  -
-Especie: Elfo
-Edad: 30 de apariencia (120 años reales)
-Sexo: Femenino

--Historia pasada:


Myshalia nació en una pequeña aldea al sur de Aerandir, escondida en el  bosque, recelosa de visitantes y de pocos habitantes. Alejada de disturbios, hostil hacia cualquier forastero. La matriarca, de carácter benévolo con los habitantes, fría hacia los desorientados que acababan allí, era respetada por todos. Ella misma fue la maestra de Myshalia, que cuando tuvo conciencia propia y curiosidad, su familia la entregó a la elfa Haleth que con paciencia comenzó a compartir su sabiduría con la pequeña.

Myshalia resultó ser una niña muy despierta, ávida de todo lo que aquella mujer tenía por enseñarle. Valiente ante los retos difíciles, sin miedo de pasar hambre o miedo. Creció admirando a su mentora, adorando su fuerza y su liderazgo.

Desde muy temprano que mostró interés en la espada, en el combate. La magia que fluía en toda su existencia deseaba ser usada para proteger a lo apreciado para ella. Su inteligencia y sensibilidad para la magia la hacían una perfecta  usuaria de magia,  pero escogió dedicar más tiempo a su entrenamiento físico. Aún con la destreza natural élfica, tardó años en convertirse en una guerra satisfecha con sus propias habilidades e impaciente de mejorar.

No pasó demasiado tiempo hasta que se le fue permitido vigilar la aldea junto a  otros. Una tarea aburrida porque los problemas no eran habituales en su poblado natal. Las guardias en solitario eran habituales, por lo que una noche, ella en soledad debía de vigilar bajo la luz de la luna. Su soledad fue rota por la presencia de la matriarca. Haleth se sentó a su lado, contemplando la bóveda sobre sus cabezas, escuchando la canción que hacían las hojas de los árboles mecidas por el viento. Pasaron unos largos segundos hasta que sus labios se partieron y dos palabras escaparon de ella con sinceridad.

“Lo siento”.

Y con las últimas notas de la canción, Myshalia sintió la magia acariciar su cuello antes de caer inconsciente.

Fue como un parpadeo, al abrir los ojos en frente de ella se encontraba un espectáculo desconocido. Figuras irreconocibles, con una prenda que cubría parte de sus rostros escondiendo su identidad. De su boca surgieron gritos mudos, sosegados por la pieza de cuero que impedía que causara escándalo. Sus músculos adormecidos eran incapaz de moverse. El silencio estaba rasguñando su garganta, provocándole ansiedad y terror de desconocer lo que había ocurrido. Lo único que era capaz de ser consciente de si misma, era que su cabello había sido cortado y que en su mejilla se encontraba un corte que probablemente había estado sangrando horas atrás.
“Se ha despertado”.

Alguien habló, y alguien comentó.

“Todavía tiene la cara de una niña”.

“Cállate, es mucho más vieja que tú, y si no lo es, está a punto de serlo”.

Entonces risas, de nuevo posaron la atención en Myshalia, quien deseaba encontrar fuerza y suerte para escapar de allí.

“No vamos a matarte, si te portas bien”.
“Esa anciana podría habernos entregado un par más de críos ya que piensa que somos sus canguros”.
“Cállate”.

A pesar de que todo su cuerpo le pedía desfallecer, se mantuvo despierta observando a los individuos, aterrorizada por su vida y la seguridad de sus seres queridos. La incerteza era el terror más puro.

Sin embargo, nadie le explicó.
Día tras día, la confusión crecía. Era alimentada por aquellos que de momento no podía llamar por ningún nombre, lavada y cuidada como si se tratara de un muñeco de tela que no podía hacer nada por sí misma. Tras todos estos cuidados la encerraban en una caja donde ni siquiera una pequeña esperanza de luz podía entrar. La dejaban allí durante largas horas que parecían años.

Luego cuando por fin le permitían salir, la miraban fijamente y pronunciaban palabras que quemaban más que las llamas.

“Si quisiéramos, te podríamos dejar encerrada e irnos. Somos amables y preferimos dejarte libre”.

El concepto de libertad no significaba nada.

Dejó de importarle el tiempo y de preguntar sin encontrar respuestas, porque cada vez que quería saber sobre su aldea, solo conseguía risas o un silencio pesado. Nunca antes había viajado, pero lo que sabía es que cada vez que se movían, estaba más lejos de su hogar.
A veces la trataban con dulzura, dándole de comer caliente, dándole un sitio relativamente cómodo para dormir. Otras, alternaban entre crueldad y amabilidad.  Lo habitual, era la frialdad.

“Cuando dejes de mirarnos con rabia, te daremos respuestas”.

La misma noche en la que dijeron eso, dejaron a la elfa colgada en un árbol y desaparecieron. Estaba a una distancia suficiente para que las bestias no la alcanzaran, pero cada sonido, crujido y paso eran terroríficos. No podía gritar por ayuda, no podía usar sus manos para defenderse. Cuando llegó el amanecer, sus captores aparecieron para bajarla. Fue la primera vez que su corazón latió con alivio al ver a estas personas.

Horas más tarde, cuando el sol se escondía y el olor de la cena acariciaba sus narices fue la primera vez que desataron sus manos para que se pudiera alimentar por si sola. Myshalia comió con avidez y cuando terminó, uno de ellos empezó a hablar.

“No sé si echaré de menos esa mirada de perra rabiosa, ahora pareces una gatita que ronronea entre nuestras piernas”.
“¿Puedes dejarte de cachondeo e ir al tema?”

Una de las voces de sus captores sonaba más femenina que la de los demás, pero era imposible discernir su figura por los ropajes.

“Verás, estás con nosotros porque has sido vendida, chica. Tal como lo oyes, tu preciada matriarca lo ha hecho para salvar a su pequeña aldea. El fin no justifica los medios, ¿sabes? Incluso si eso implica arrancar a una joven de los brazos de su familia y aldea para que todos estén a salvo. Nadie los echaría de menos, he visto manadas de lobos más numerosas que donde vivías, si los reduciéramos a cenizas nadie se percataría, el mapa no cambiaría, nadie se acordaría y en el caso de que se den cuenta. Nadie vendría a buscar venganza. A cambio de dejarlos en paz pedimos objetos valiosos y a un par de elfos, ya sabes, quizás podemos sacar algo de dinero vendiéndolos a un brujo. El problema está en que solo nos entregó a ti diciendo que tú vales por dos y más de los tuyos. Me pregunto por qué, desde luego que atada sin capacidad de luchar no he tenido la oportunidad de verlo. No somos los malos, chica. Solo nos movemos por quien nos paga más, y tenemos a un cliente que no le gusta nada tu matriarca. Los motivos son confidenciales, tenemos algo de honor aunque no lo creas. ¿Entiendes la situación en la que estás? Si escapas, vamos a ir a tu aldea y asesinar a todo aquel que se encuentre allí. No es mi pasatiempo verter sangre, pero si escapas, ya no tendré ningún motivo por el cual no cumplir mi principal misión. No me malinterpretes, soy un hombre de palabra, le dije a la vieja que no voy a tocarles ni un solo pelo. No tengo honor, no me importa quien me haya pedido primero el trabajo, me importa quien me haya pagado más y de momento, tu matriarca es quien ha ganado. Piénsalo de esta manera, eres la heroína que ha salvado a su pueblo. Solo si te anima claro, realmente no es así”.

“Eres imposible”.

“Déjame hablar, no he terminado ”.

“Lamentablemente”.

“No tenemos nada en mente contigo, estamos pensando en si sería buena idea venderte a algún degenerado sin modales. ¿Qué dices? ¿Te gusta la idea? Tienes una mirada llena de orgullo, seguro que te molerían a golpes antes de que pudieras abrir la boca. De momento no te aseguro nada, pero creo que era hora de que te contaramos esto. Después de todo, somos gente honesta”.

En todo este monólogo, Myshalia no dijo nada, el silencio inundó el ambiente y cuando pasaron los minutos, aquel hombre volvió a hablar.

“Mi nombre es Zoby, no intimida nada, ¿verdad? Me lo puse yo. La que parece que tiene un palo metido en el culo es Dara y el otro es Saelor. Por supuesto que no son nuestros nombres de nacimiento, hace un tiempo que abandonamos cualquier cosa que nos ligue a nuestras raíces. ¿Podrías decirnos tu nombre? En este punto, creo que hay confianza”.

Los sentimientos de la elfa se vieron aplastados por su risa, fue cuando las carcajadas se esfumaron que tomó valor de pronunciar su propio nombre.

“Myshalia Iahel”.

En ese momento, un nuevo capítulo de su vida empezó.

[...]
Con el tiempo, no la vendieron a nadie. Aprendió cosas de ellos, como que eran una banda de mercenarios que a duras penas nadie conocía. Expertos en su trabajo pero de lealtad cuestionable. Nunca les perdonó, así como tampoco podía perdonar a su mentora. Sin embargo, la venganza no se mueve por su sangre. Durante años, estuvo aprendiendo las artes de lucha de sus captores, un estilo de lucha con el que no se había entrenado, tenía que aprender nuevos movimientos. Aprendió cómo curtir la piel, cómo cocinar por sí misma. Las plegarias dejaron de importar. Se llevaba comida a la boca si se la ganaba por ella misma, nunca se compartía nada entre ellos. No tardó en ayudarles con sus trabajos y fue por su eficacia en ellos que permitieron que se quedara.

No obstante, este tiempo fue breve, sus “compañeros” murieron en un enfrentamiento contra unos bandidos aparentemente una desgracia, pero fue la misma Myshalia que los vendió a susodicha gente, permitiendo que se quedaran con los bienes de los cadáveres. Ella desapareció sin dejar rastro, dando los primeros pasos a su libertad que durante tanto tiempo se le negó.
--Historia presente:

Tras los sucesos anteriores, Myshalia pasó años ganándose la vida haciendo trabajos sucios, manchándose las manos de sangre por otros. No se queda en la misma ciudad, sino que va viajando de un punto a otro según donde la llevan sus negocios. Nunca ha deseado volver a su aldea pues ya siente que no forma parte de nada.

Es leal a ella misma y a sus armas, a sus pensamientos y creencias, por lo que su soledad no le molesta.
--Armas:

Posee una espada larga de una mano.

Spoiler:
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--Objetos:

Ella no está ligada emocionalmentea ningún objeto, por lo que no existe nada en ella que tenga una importancia. Solo cosas básicas

--Apariencia:

Spoiler:
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Myshalia es una fémina alta, de aproximadamente 1,78. Su cuerpo está definido por sus curvas femeninas, tiene la forma de un reloj de arena inapreciable por los ropajes que usa. Sus músculos trabajados están a la vista pero aún teniendo un aspecto tan resistente. Mantiene la delicadeza especial élfica, su rostro es largo, decorado con facciones redondas como sus pómulos marcados y su amplia frente, sus orejas son grandes y puntiagudas. Posee labios gruesos, ojos grandes de un bonito esmeralda. Su nariz es pequeña con la punta ligeramente orientada hacia arriba. El cabello sobre su cráneo es largo, negro sin brillos.
Hay cicatrices en su piel, no en el rostro pero su espalda está cubierta por ellos. Tiene piernas largas, pies pequeños.
--Personalidad:

Lo primero que se puede notar de ella es su seriedad, es alguien que si intentas usar el sentido del humor con ella, no va a seguir el ambiente. Su serenidad le otorga una expresión severa, un aire arrogante que cualquiera pensaría que se cree por encima de todos los demás. Se trata de una persona que aparenta calma, pero que en su interior, se encuentra una pequeña chispa de travesura. Se aburre con facilidad de la rutina, encuentra irresistible las oportunidades para poner todo patas arriba, por lo que no duda en participar o mover un poco los hilos para hacer entretenida una escena ordinaria.

Cabe decir que es inteligente, mucho. Sin embargo, no presume de ello ni lo muestra, pues es más seguro aparentar que eres ignorante para que los demás cometan errores con facilidad. Su avispada mente le hace estar atenta de sus alrededores y de los individuos, pese carecer empatía, sus aptitudes de observación le hacen percatarse con facilidad de lo que una persona puede estar sintiendo o pensando.
Lamentablemente, ella utiliza esto para su propio interés, falta bondad en su corazón, por lo que no dubitará en utilizar a alguien por su propio bien. Solo confía en ella misma, y si en algún punto de su vida labra una amistad, será leal a ella. Myshalia es una elfa de palabra, por lo que no la da con facilidad. Sigue sus promesas hasta cumplirlas, por lo que tiene mucho cuidado en cuándo y a quién le da ese poder.

Tiene mucho orgullo, uno espantoso. Hay que decir que no le molesta, es una parte de ella que atesora pues es lo que le hace ser ella, ha pasado demasiado tiempo viviendo ignorando este fragmento de su ser, por lo que ahora se aferra con fuerza.

Algunos dirían que su corazón es de hielo, sus sentimientos parecen nulos, bien protegidos y controlados. Desde sus reacciones, pensamientos, palabras, todo está bajo control de Myshalia, cualquier cosa que se escape de su vigilia puede ocasionar lo peor. Así es como piensa ella.
--Defectos:


  • Tal como se ha mencionado en su personalidad, tiene un orgullo increíble que a veces la llevan a complicadas situaciones.
  • Está obsesionada con el orden y la limpieza así que es muy quisquillosa hasta puntos insoportables, incluso si está acostumbrada a dormir bajo el cielo y entre tierra.
  • Su carencia de empatía provoca que no muchos se sientan cómodos con ella, tampoco quiere que se relajen en su presencia.
  • La exagerada desconfianza.


Última edición por Myshalia Iahel el Jue Jul 20 2017, 02:20, editado 1 vez
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Re: Ficha de Myshalia

Mensaje  Johannes el Jue Jul 20 2017, 04:40

FICHA ACEPTADA



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