Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

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Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Miér Jul 26 2017, 03:06

Aclaración off-rol: Este trabajo está en pasado, una aventura salida de mi estadía en Ulmer antes de la pandemia. Por esto mi equipo es una espada de calidad pobre y no la de calidad normal que llevo en este momento.
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"¡Trae algo de comida chico!" me llevé la mano a la cabeza recordando las exageradas instrucciones de Tom "¡O tendremos que comernos las chispas de mi trabajo con el metal para comer algo de caliente!" me rasqué la cabeza preocupado.

"¿¡De dónde demonios iba a sacar yo comida!?" apreté los labios y los ojos exasperado mientras caminaba sin un rumbo definido.

En mi locura, se me había ocurrido lo que se le hubiese ocurrido a cualquier licántropo; cazar en el bosque. Pero "A": Yo no era un licántropo normal, ¡ni siquiera sabía transformarme!. "B": No tenía ningún conocimiento sobre caza. Y "C": ¿¡Cómo demonios iba a cazar algo con una espada medio oxidada y roma!?

"¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!" pensé desquiciado mientras zarandeaba las manos de arriba a abajo con los puños cerrados. Algo que seguramente me convirtió en todo un espectáculo para todo aquel que me viera.

Resoplé dándome por vencido. Seguramente no conseguiría nada de comida y Tom volvería a castigarme a limpiar a fondo la fragua. ¿Por qué se me había ocurrido la estúpida idea de ir al bosque a cazar con una espada en un estado lamentable? En aquel momento no se me ocurrió pensar que el destino da giros inesperados.

Me senté a un lado del camino y me tumbé sobre la hierba totalmente presa del desanimo. Cerré los ojos y disfruté de la suave brisa primaveral y de los rayos del sol, que se colaban entre las espesas ramas de los arboles de la Arboleda Central. Pero de repente; noté como estos desaparecieron, eso no era algo usual. Abrí un poco los ojos y vi como una persona estaba parada frente a mi.

A toda prisa me reincorporé poniéndome, de una forma muy torpe, en posición de alerta, lo cual provocó que mi acompañante soltará una carcajada. Fijándome mejor no tardé en identificar aquellos cabellos rojizos acompañados de unos preciosos ojos verdes.

-¡Zarina!- exclamé con una sonrisa de oreja a oreja para luego frotarme los ojos algo incrédulo -¿Qué haces por aquí?

No había visto a aquella mujer, a la que consideraba mi amiga, desde hacía bastantes semanas, cuando nos separaron en los Bosques del Este, lugar donde nos conocimos y donde nació el inicio de aquella amistad. La verdad es que la había echado de menos. En aquel momento tenía pocas amistades, por no decir que me sobraban dedos de una mano para contarlas, y Zarina me había salvado prácticamente la vida desde el mismo momento en el que la conocí, lo que había hecho que le cogiera bastante cariño.

Con todo esto, asistí al saludo de aquella amable mujer, mientras le dedicaba una amable sonrisa. Pero aquel emotivo reencuentro no duró mucho.

-¡Espera!- le indiqué al tiempo que colocaba mi mano totalmente abierta a mediana altura -¿Escuchas eso?

Algo había sonado, era como una especie de rumor traído por el viento. Zarina se contagió de mi preocupación y también afinó el oído.

-¡Socorro!.... ¡Ayuda!.... -sonó una débil voz en la lejanía.

Miré a Zarina con una cara de complicidad. Pareció que nos entendimos al instante, pues ambos asentimos.

-¡Debemos darnos prisa! - la apresuré al mismo tiempo que salia corriendo hacia donde había sonado la voz.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Zarina el Miér Jul 26 2017, 15:00

Después de unas semanas bagando por el bosque y aprendiendo todo lo que pude acerca de las plantas de esa nueva tierra desconocida para mí, volvía a encontrarme con Ircan. El muchacho descuidado se encontraba tumbado en el suelo, en medio del césped de la Arboleda central. Estaba informada que allí podría encontrar plantas nunca vistas y puede que alguien me vendiese un libro o papel para poder seguir estudiando la naturaleza.

Cuando encontré al licántropo me dirigía hacia lo que un mercader me había informado que era la ciudad más cercana a apoderarme de papel y tinta para seguir con mis investigaciones. Pero al ver al lobito una sensación de soledad me invadió. Lo había echado de menos. Cuando me disponía a pedirle que me acompañara a la ciudad, oímos la voz de alguien pidiendo ayuda.

Era una voz débil pero no podíamos ignorar lo que oíamos. En nuestro último encuentro me había dado cuenta que mi sentido de la empatía era mucho más grande de lo que me pensaba. Así que cuando Ircan se puso a correr siguiendo la voz no dudé en seguirlo de cerca.

Él, al ser un licántropo tenía el oído más fino, por lo que no me cuestioné en ningún momento el hecho de que estuviéramos yendo en una dirección errónea. Pero de repente nos aturamos en seco. Por la cara que puso mi amigo supuse que había perdido el rastro de la voz que pedía ayuda.

- Ircan, ya no lo oigo. - Dije jadeando. - Por cierto... encantada de volver a verte. - Añadí. Me lamenté que nuestro momento del reencuentro se hubiera hecho tan corto. Hacía semanas que no sabía nada de él y eso me preocupaba. Era un buen muchacho pero no sabía como se las había apañado para sobrevivir. Pero allí estábamos, juntos otra vez, intentando ayudar a alguien que se encontraba en peligro.

-¡Que alguien me ayude por favor..! - Volvió a gritar la voz. La escuchamos clara pero aún lejana, por lo que nos pusimos otra vez a la carrera. Des del fondo de mi alma esperaba que lo que estuviera pasando no fuera grave.

Llegamos a un claro, dónde había una gran extensión de agua que se abría ante nosotros. Pude ver como el agua se extendía hasta el horizonte por lo que supuse que me encontraba delante del mar. En estas semanas pasadas había cruzado toda la arboleda central, des del Lago Heimdal hasta el mismo mar del Este.

Allí, en las orillas se encontraba un hombre que parecía malherido. Con Ircan nos acercamos a él, con cautela, intentando no asustar más al muchacho de lo que ya estaba. Era un hombre con el cabello castaño, medianamente largo. Estaba tumbado en el suelo con una mano apretada en la pantorrilla. La verdad, es que era realmente apuesto.

Aún estábamos los dos jadeando, pero dejé que Ircan preguntara qué era lo que ocurría. De repente me había puesto nerviosa, así que le di un codazo a mi compañero para que empezara la introducción.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Miér Jul 26 2017, 23:18

-Yo también estoy encantado de verte amiga - me giré hacía ella para dedicarle una amplia y sincera sonrisa.

Eso le había dicho a mi amiga, antes de volver a escuchar la voz y reanudar la carrera en busca de aquella persona.

Cuando llegamos, pude comprender cuanto nos habíamos alejado del punto inicial. ¡Estábamos al lado del Mar! Escudriñé con la mirada aquel lugar, con la intención de buscar a la persona que gritaba. Vi que estábamos en un claro que acaba en una playa, donde las olas del Mar del Este rompían contra el continente. Dicho claro lo cruzaba un ancho camino; supuse que era el camino principal que unía a Dundarak, Ulmer y Lunargenta, el eje del comerció de las tres razas. Y allí, algo alejado del camino estando casi en la orilla, estaba nuestro objetivo. Así que, retomamos nuestra carrera para llegar, cuanto antes, a donde se encontraba.

Cuando nos acercamos un poco más, pude ver que el susodicho era un hombre moreno de estatura media, que se encontraba tumbado con una mano en la pantorrilla. Ambos, algo cansados y recuperando la respiración, nos quedamos mirándole, aunque Zarina lo hacía con unos ojos diferentes a los míos. De repente, noté un golpe en el costillar. Me giré algo confundido hacía Zarina, no sabía muy bien a qué había venido eso. Estaba a punto de replicar cuando caí en la cuenta.

-Ehhh... ¿Os encontráis bien? - pregunté mientras me acercaba al hombre para ver si estaba herido. Efectivamente, lo estaba. La mano que sujetaba su pantorrilla tenía el objetivo de parar una pequeña hemorragia. -Oh.... Dejarme que os ayude- rebusqué en mi zurrón y saque un pequeño trozo de tela. La coloqué sobre la herida.-Debes presionarla con fuerza. Así pronto pararás la hemorragia.

Obviamente, yo no tenía ningún tipo de conocimiento en medicina, pero eso era algo básico que me decía mi madre cada vez que me caía y me hacía una herida, algo que sucedía con bastante frecuencia. El hombre obedeció y me miró con gratitud.

-Gracias joven- dijo mientras mantenía apretado el pañuelo contra la herida con cara de dolor. -Ellos... Ellos.... Se la han llevado... -añadió, adelantándose a mi propia curiosidad.

-¿A quien se han llevado? ¿Que os ha ocurrido? ¿Quien ha sido? - avasallé a aquel hombre con toda una serie de preguntas impacientes, a las cuales el hombre me miró un poco incomodo. No sabía si era por el hecho del propio incidente, o por mi propia falta de tacto al dejarme llevar por mi curiosidad.

El hombre suspiró y se recostó sobre la pequeña carreta, situada a su espalda, antes de decidirse a hablar.

-No lo sé muy bien... Aún estoy algo confuso...- el hombre hablaba despacio, en casi un susurro, mientras se llevaba la mano a la cabeza intentando recordar. -Eran unos cinco... Estaban bastante bien equipados. Ni si quiera les supuse un problema.. Me apartaron de un empujón y se llevaron todas las cosas que llevaba en mi carreta, en especial a ella...- esto lo dijo con un cargado tono de dolor.

-¿Quien es ella?- pregunté algo impaciente mientras jugueteaba con mis propios dedos.

-Se llama...- hizó una pausa y cerró los ojos- Yuli... Se llama Yuli, es una morski de mediana edad. Dijeron que sacarían mucho dinero por ella en el mercado negro. ¡Dios está en peligro! -el tono del hombre comenzó a elevarse. Cada vez estaba más alterado.

-¡Tranquilízate buen hombre! -interviné intentando tranquilizarle apuntándole con ambas palmas abiertas moviéndolas de adelante a atrás -Sólo cuéntanos que te ha pasado....

-Se que los componentes de una morski en el mercado negro se venden a buen precio. -me cortó el hombre que cada vez estaba más nervioso- ¡Debéis de ayudarme! -dejó de sujetarse el trapo y se abalanzo hacía a mi para cogerme por el cuello de mi ruinosa camisa. Aquel hombre estaba desesperado- ¡Ella es lo único que me queda! ¡El único recuerdo de mi hija! ¡Os pagaré con lo poco que me queda¡ Tengo algunas monedas aún guardadas que los salteadores no han podido encontrar. Pero por favor... ¡Tráemela con vida!

No se muy bien que estaría o en qué estaría pensando Zarina en aquellos momentos. Seguramente le resultaba algo divertida la escena al verme en esa situación o puede que estuviera más preocupada que yo por aquel hombre.

-¡Tranquilo! - lo cogí de los hombros y lo empujé hasta dejarlo bien sujeto contra la carreta. Me gustaba ayudar a la gente, pero también me gustaba mantener mi espacio personal, y aquel hombre lo había traspasado. Le miré fijamente a los ojos completamente serio. -Vamos a ayudarte, ¿de acuerdo? -le dije con un tono tranquilizador - Sólo dinos hacía donde se fueron los ladrones. Encontraremos a Yuli y te la traeremos de vuelta.

Parece que eso si que funcionó, pues el hombre comenzó a tranquilizarse.

-Vale... Si...- accedió el hombre asintiendo una y otra vez mientras recuperaba los nervios -Los ladrones se fueron por ahí. -dijo mientras señalaba un pequeño sendero que se internaba de nuevo en la Arboleda -Por favor, debéis daros prisa. Las morski mueren si están mucho tiempo sin meterse en agua salada.

-Tranquilo. ¡Seremos más rápidos que el viento! - exclamé poniendo demasiado optimismo a aquella situación. Pues aquel acto hizo dudar un poco al hombre. Ante eso noté como el rubor comenzaba a subirse a mis mejilla y baje mi cabeza avergonzado. -Entendido...

-Confió en vosotros. Se ve que sois buenas personas. - nos halagó el hombre, ignorando aquel pequeño momento vergonzoso intentando levantarnos el animo. -Esperaré vuestro pronto regreso y el de Yuli en la taberna, que hay en una aldea a unos pocos kilómetros al sur. -dijo señalando el camino hacía la izquierda - Cuando lleguéis a la aldea, preguntar por Atos. Buena suerte y que los dioses se apiaden de nosotros.

Sonreí al hombre y nos despedimos con un apretón de manos.

Sin más preámbulos, Zarina y yo comenzamos a seguir el sendero. Gracias al tiempo que había pasado con Julieta, en los bosques cercanos a Ulmer, había aprendido a seguir el rastro de algunos animales. No es algo que aún dominará, pero por suerte para mi, seguir el rastro de una panda de ladrones era mucho más fácil que el de un conejo.

-Espero que no te enfades conmigo por arrastrarte a esta situación Zarina. - me disculpé con mi amiga desviando la mirada al suelo totalmente arrepentido - Creo que me he dejado llevar demasiado por mi entusiasmo de ayudar a alguien. Debería haber pedido tu opinión.

Mientras tanto, prestaba atención a las pequeñas pistas involuntarias que habían dejado los ladrones. Por una vez quería dar la impresión de que podía hacer algo bien.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Zarina el Vie Jul 28 2017, 12:38

Después de despedirnos del hombre no sabía hasta qué punto fiarme de él. Todo había ido muy rápido. Pero ¿qué podía hacer al respeto? Nada, solo esperar que el instinto de Ircan no nos metiese más en problemas.

Repasé mentalmente la información que el hombre herido nos había dado. Su morski había sido secuestrado por cinco o seis hombres. No sabíamos nada del tamaño de la criatura, pero aún así, eran criaturas especiales. Para empezar eran raras de encontrar y poseían características que hacían que su venta fuera cara. Tienen unos colmillos de marfil que se venden a buen precio y su baba puede llegar a ser muy corrosiva. Puede que los secuestradores no solo la quisieran para fines económicos sino para fines más rebuscados y peligrosos.

Al final, antes de responder a Ircan, decidí que esa aventura podía aportarme alguna cosa interesante.

- No sufras Ircan, estoy encantada de volver a estar de aventuras contigo. - Y después de pensarlo un poco añadí: - Siempre me ha gustado tu entusiasmo lobito.

Eso último se lo dije mientras acariciaba el pelo del licántropo con la finalidad de hacerle rabiar un poco. Era un buen chico, demasiado impulsivo por mi gusto, pero era bueno. Y es cierto, el afán por ayudar a las personas le hacía mover el mundo, ¿pero a quien no? No me imaginaba nunca ayudando a alguien que necesitara mi ayuda a cambio de una recompensa. Estaba claro que ayudar no era lo mismo que contratar, pero aunque lo hagas totalmente desinteresadamente siempre va a haber la esperanza que se te dé un pequeño agradecimiento.

Nos encontrábamos siguiendo un camino que hasta el momento estaba llena de huellas. Podía distinguir unos 13 o 14 pares distintos de huellas, pero los secuestradores eran solo 5. Así que había huellas de más. Pero era algo normal, estábamos en un camino frecuentado por comerciantes que seguían la costa para ir de un lado a otro a vender sus mercaderías.

Di un codazo a Ircan al ver que un grupo de huellas se desviaba hacia fuera del camino, y se perdían entre la maleza del bosque. Eso era raro.

- Creo que estas son las huellas de los secuestradores. ¿Qué te parece si bus...?

Y entonces aparté un matojo con mi mano. Detrás había huellas que habían deformado la hierva que crecía. No eran huellas humanas, eran de una carreta. Eso me hizo suponer que los hombres se habían subido a ella, y fue lo que le comenté al chico.

- Ircan, creo que los secuestradores se han subido a una carreta y han huido bosque a través. Entonces no solo eran 5, sino que alguien se quedó esperándolos para marcharse rápidamente. Creo que todo estaba organizado. - Le dije a mi amigo.

Mi teoría tenía lógica. Señalé las huellas de la carreta y me doblé sobre mi misma para examinarlas más de cerca. Esperé a que Ircan hiciera lo mismo y reflexionara sobre lo que teníamos que hacer después.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Dom Jul 30 2017, 11:34

La joven bruja tenía razón, había más hombres de los que pensábamos.

-Parece - me agaché para mirar las marcas que había dejado el carro para valorar su profundidad, metiendo un dedo en el surco dejado por la rueda. - que no era un simple asalto al azar. - coincidí con mi compañera mientras cogía un puñado de tierra del surco, la estruje entre los dedos determinando su humedad y su frió, y miraba el improvisado sendero que había dejado el carro - Todo esto ha sido bien planeado y preparado. No ha pasado mucho tiempo desde que pasaron por aquí, la tierra sigue algo húmeda. - me limpie la mano en el pantalón y volví a erguirme. -Puede que unas horas.

Achiné los ojos, aún mirando a las marcas que se introducían en el bosque, sopesando nuestras opciones, que habían sido modificadas ante los nuevos datos obtenidos.

"Seis hombres..." me llevé la mano a la barbilla y apoyé mi cabeza mientras me acariciaba el mentón "No parece que sean aficionados. Sin duda llevan haciendo esto bastante tiempo." miré de nuevo las huellas del carro, que denotaban que había cierta profesionalidad. "¿Cuantas personas habrán sido victimas de estos demonios?"

-Debemos continuar. Hemos dado nuestra palabra a ese pobre hombre. - le dije a mi compañera, a lo que esta asintio. Yo le sonreí, recordando como me había acariciado mi cabello apenas unos minutos antes. "Demostraré que aún quedan heroes." - pensé dejándome llevar por mi sueño infantil. Un sueño que siempre me metía en una gran cantidad de problemas.

Tras aquel momento, de breve vacilación y de intenso análisis, retomamos la marcha. Seguir el rastro de aquel carro se complicó un poco, pues aunque ya no había otras marcas que nos confundiera, las piedras del bosque hacían que de vez en cuando el rastro desapareciera. Tampoco ayudaba el hecho de que las huellas no fueran en linea recta, sino que iban serpenteando el bosque.

- Menos mal que me he encontrado contigo. - le dije a mi compañera para romper el incomodo momento de tensión y silencio que había provocado aquella búsqueda. - No creo que nadie me tema a mi. - señalé mi escuálido cuerpo. -Pero seguro que cuando te vean hacer magia salen corriendo despavoridos. Puede que piensen que es una especie de castigo divino. Seguro que no saben nada de la magia y esos les asustará. -me giré un momento para sonreirle, apartando la vista de las pistas que nos daba la tierra.

Sólo basto un brevemomento para escuchar un "click" y el leve rozar de una cuerda contra la madera de un árbol. Miré al suelo y vi como unas cuerdas, como si fueran una red de telaraña, comenzaba a elevarse para atrapar el cuerpo de Zarina. Me lancé contra mi compañera y la empujé hacía unos matorrales cercanos, quedando yo en su lugar. Noté un golpe súbito hacía arriba mientras mi cuerpo era atrapado en una maraña de cuerdas. Noté en mi estomago como caía y como quedaba luego suspendido a unos metros del suelo totalmente atrapado.

Tardé unos segundos en procesar todo lo que había ocurrido, pues mi cuerpo se había movido por pleno instinto, sin pensar. Vi como Zarina primero me descargaba una mirada de furia, que rápidamente fue sustituida por una de sorpresa para terminar siendo una de terror.

Para complicar aún más la situación, de repente comenzó a sonar una campana con la fuerza suficiente como para alertar a todo el bosque, comprendí de inmediato que había ocurrido. Habían caído en una trampa colocada por los bandidos, y estos se habían permitido el lujo de dejar una campana que les advirtiese cuando una presa desprevenida cayera en su engaño.

Mi amiga se levantó y comenzó a estirar de forma histérica de las cuerdas, pero eso no iba a servir de nada, ella lo sabía pero no podía hacer otra cosa.

-¡Zarina! - exclamé llamándola para sacarla de su estado de pánico. -¡Tranquilizate! ¡Escuchame! - la chica me miró estupefacta - Debes huir y esconderte. Debes de dejarme aquí. Si te pillan a ti también estaremos perdidos. - escuché las voces de alguien que se acercaba - Siento mucho haberte complicado las cosas. Ahora también tendrás que salvarme a mi. Como siempre. - le dedique una amplia y despreocupada sonrisa para que la chica se tranquilizase y reaccionase - Ya llegan ¡debes irte! - la apremié algo preocupado al escuchar cada vez las voces más cercanas. La chica comenzó a huir para esconderse en el bosque - Te esperare... - susurré para mi mismo, aunque en verdad tenía la esperanza de que Zarina se fuera y se salvará.

No podía obligarla a aquel peligro. Yo la había metido en todo aquello. Y yo era quien había dejado que aquella estúpida trampa saltara. Ahora me tocaba pagar el precio de todos mis actos.

-Espero que sea un jabalí muy gordo- sonó una voz detrás de unos arbustos. -La comida del ultimo mercader era un verdadero asco.

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Complicación: Eres capturado por los rufianes, debiendo no sólo rescatar a la criatura, sino también salvarte a ti mismo..


Última edición por Ircan el Vie Sep 22 2017, 16:41, editado 1 vez
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Zarina el Vie Sep 22 2017, 12:56

Menudo estúpido estaba hecho. Ircan se encontraba ahora en medio de una trampa puesta por los bandidos y yo estba hecha un manojo de nervios. No sabía como podía afrontar esa situación. Así que entré en mi.

En mi interior me tranquilicé, respiré hondo y pensé, todo eso en milésimas de segundo. Pude ver las distintas opciones que tenía para ayudar a mi amigo y las ordené en guiones:

Podía quedarme con él, decir que mi pobre hermano se  había quedado atrapado en la trampa y que por favor que lo liberasen. Pero si eran los bandidos que habían secuestrado a la criatura, no sería fácil detenerlos de que mataran a Ircan, o que se lo llebasen igualmente.

La segunda opción era que me escondiese y siguiese a los secuestradores hasta su guarida para salvar a Ircan y a la criatura. Obviamente este plan tenía sus puntos débiles, pero era el más seguro de todos.

La tercera opción me decía de quedarme allí y enfrentarme a ellos, usar mi magia para atacarlos, pero era débil. Como fueran más de dos los secuestradores estaba perdida. Y conseguiría que nos mataran a los dos. Aún así, la idea pasó por mi cabeza. ¿Valía la pena intentarlo?

Al final, me decidí por la segunda opción, y mentalmente tracé mi plan. Me escondería detrás de un árbol, esperaría a que los secuestradores fueran a por Ircan, y luego los seguiría a su guarida.

No se oían ruidos de carros ni carretas circulando por el bosque, pero si de personas acercándose. Eso me alertó. Abrí los ojos y vi como Ircan me obligaba a marcharme, me pedía que me fuera. Lo miré una última vez con una especie de tristeza mezclada con preocupación y gratitud. -Volveré a por ti. Aunque no me veas, estaré cerca. - le dije con un hilo de voz. Y me escondí detrás del primer árbol que creí que podía ocultarme. Más tarde vi que no estaba lo suficientemente cerca de Ircan para poder ayudar.

Esperé pacientemente a que las voces se hiciesen más claras y de detrás de un arbusto aparecieron tres hombres. Como bien había supuesto, no valía la pena haber intentado luchar contra ellos. Se les veía atléticos, entrenados para matar, secuestrar y hacer todo tipo de barbaries contra la gente humilde de esos lares. Sabía que eran los secuestradores por el hecho que iban con la cara cubierta con una capucha negra, seguida de una capa larga hasta los pies. No tenían pinta ni de cazadores ni de campesinos, sino un aspecto más profesional, puede que incluso demasiado para un lobo y una maga como nosotros.

En ese momento me invadió el miedo, se estaban acercando demasiado a Ircan, y eso no era bueno, pero lo único que podía hacer era aguantar la respiración y esperar que fueran buenos con mi amigo.

No podía oír lo que decían, me había puesto a una distancia demasiado prudencial para poder escuchar la conversación. Eso era un mal punto para mí, porque no podía enterarme de lo que le estaban diciendo a Ircan, pero estaba segura que si intentaba acercarme más al lugar donde él se encontraba, mis propias pisadas por el bosque me delatarían. Así que me quedé quieta, sin apenas respirar y con el corazón en el puño.

Vi como poco a poco, la trampa en la que Ircan estaba atrapado descendía suavemente, pero sin dejar salir de la red a mi lobuno amigo. Como aún era un muchacho joven y delgado, no tuvieron ningún problema en cargarse al chico en los hombros entre dos de ellos mientras un tercero, que parecía el jefe, encabezaba la marcha por en medio del bosque.

Al verlos partir me di cuenta que seguía sin respirar, y cuando ya se habían adentrado lo suficiente en el bosque me dispuse a seguirlos, con el mayor sigilo posible. Tenía miedo, pero tenía que salvar a Ircan, era mi amigo, y nadie hace daño a mis amigos.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Vie Sep 22 2017, 17:31

Sonreí al ver como Zarina se iba para esconderse de los bandidos, aquel simple acto hacia que nuestras posibilidades de supervivencia pasaran del uno por ciento al cinco. Me revolví en la red con furia, haciendo todo lo posible para llamar toda la atención de mis captores y que no buscaran en los alrededores.

-¡Sacarme de aquí! ¡Eh! - grité a los asaltantes que salían de entre los arbustos intentando meter mi mano entre los agujeros de la trampa, con la intención de fingir pura inocencia y desconocer que ellos eran los culpables de aquello. -¡Por favor ayudadme! -supliqué intentando ser convincente.

-¡Oh! ¡Vamos enseguida! - respondió el más gordo del grupo de forma un tanto burlesca. -A ver como podemos sacarte de aquí... - estudió la trampa mientras se rascaba el mentón. -¿Tal vez así? - y me propinó un puñetazo en el estomago, a lo que acompañaron profundas carcajadas.

-¡Aghh...! ¡Desgraciado! - exclamé mirándole furioso, quería que pensaran sólo en mi, aunque era consciente de que me estaba jugando la vida.

-¿¡Qué!?- replicó furioso propinándome más golpes. -¡Maldita sabandija! ¿¡Cómo te atreves!?- exclamó rojo de ira llevando la mano a la maza que le colgaba del cinturón.

-¡Crabbe!- le llamó el más alto con un gesto adusto y serio. Parecía ser el que mandaba, pues el tal Crabbe se quedó petrifico con su arma cargada. -Sólo es un maldito crió. No parece mucho, pero puede tener cierto valor en el mercado. ¿Cuando hemos dicho que no a ganancias extras?- se acercó a mi y me cogió del pelo tirando de mi. -Parece estar sano, tiene buenos dientes. Acojamos este improvisado regalo.

Entonces Crabbe y el otro me bajaron del árbol y me cargaron entre los dos para seguir a su líder. Miré hacía atrás y vi como Zarina se asomaba tímidamente desde detrás de un árbol.

"Por los todos los dioses, no vengas." recé a toda divinidad que quisiera escucharme. El hecho de que aquellos tipos fueran, por lo que pude deducir, mercaderes de esclavos lo empeoraba todo. "Que no venga. No podría perdonarme que por mi culpa la conviertan en esclava."

Era un joven inocente y algo inexperto en el conocimiento del mundo. Pero era de conocimiento común que la vida de un esclavo era la peor de todas, sobretodo para las mujeres.

-Bueno Crabbe, ¡no ha sido un mal día! - comenzó a hablar el otro bandido. - Primero capturamos a ese pedazo de toro que valdrá un dineral, luego a esa criatura por la que también vamos a sacar un buen pellizco y ahora este saco de huesos que seguro que nos da para pagarnos unas rondas y algunas muchachas. ¡Ja ja ja!- le dio una palmada en la espalda a su compañero, mientras soltaba una extravagante carcajada. -Así que alegra esa cara.

-Hubiese preferido aplastarlo como a un insecto con mi maza.- respondió Crabbe malhumorado resoplando como si fuera un buey.

-Piensa en las muchachas Crabbe, en las muchachas...

"Definitivamente me dan asco" pensé mirándoles con repugnancia. "¿¡Y para que demonios han capturado a un toro!?" me pregunté sin poder acallar mi malsana curiosidad, que me asaltaba pese a estar en una situación desesperada.

Los arboles y los arbustos seguían sucediéndose uno tras otro en nuestro avance, hasta que el paisaje se abrió para mostrarnos la gran cavidad de una cueva que se internaba en la montaña. En la entraba había otro de los bandidos haciendo guardia sentado en una piedra, con su lanza apoyada en su hombro y bebiendo algo de una bota (de las de beber) que tenia en su mano.

-¿Así vigilas la guarida Stif? - preguntó el líder frunciendo el ceño visiblemente molesto.

-¡Jefe! *hip* ¡Esto *hip* es un aburrimiento! ¡Por aquí no pasa ni *hip*dios! - respondió totalmente embriagado antes de pegar un trago de la bota. -¡Anda! *hip* ¡Traéis a otro! *hip*

-Ya hablaremos. - finalizó la conversación con una muestra de gran enfado ignorada por el borracho.

"¿Otro? ¿Hay alguien más?" pensé antes de que me introdujeran en aquella cueva.

_______________________________________________________________________________________________________
Off rol: Colores de los bandidos:
Lider: color=#00cccc
Crabbe: color=#6633ff
Bandido acompañante: #0066cc
Stif: color=#006666

2ª dificultad: El grupo de bandidos resulta ser un grupo de guerreros profesionales y bien armados.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Zarina el Dom Oct 15 2017, 14:12

Acababan de llevarse a Ircan y no podía hacer nada más que seguirle. Aún era un muchacho joven y contra esos 4 bandidos supuse que no podría hacer mucho más que intentar resistir. Bueno, realmente eran 3, porque el vigilante de la guarida iba más bebido de lo que cualquier persona podría aguantar nunca.

Había escuchado perfectamente las conversaciones que esos hombres habían mantenido hasta que se metieron en la cueva, tras regañar al que parecía ser el guardián de la guarida. Tenían ya a tres prisioneros: un toro, la béstia a la que teníamos que rescatar y a Ircan. Fuera lo que fuese el toro, tenía que sacarlos a los tres, y eso significaba un combate contra 3 hombres armados y expertos.

Esos hombres eran una mezcla entre bandidos y traficantes de seres para el mercado de esclavos, y todas sus ganancias acabarían siendo para bebida y mujeres.

Mujeres. Esos hombres eran tan sumamente denigrantes que me acababan de dar la excusa perfecta para entrar en la guarida y dejar fuera de combate del todo al guardia llamado Stif.

Me solté el pelo y me lo peiné con las manos lo mejor que pude. Me bajé un poco la camiseta que llevaba para dejar entrever mis senos y estar un poco provocativa, cosa que era necesaria si quería entrar. Salí de los matojos y me acerqué acentuando el movimiento de mis caderas hacia Stif.

- Buenos días tenga señor. - Dije con voz sensual. Me fijé como aquél hombre no hacía más que mirar hacia mi pecho y me dio un escalofrío con solo pensar que aquél hombre quisiera tocarme. Que asco. Me acerqué un poco más a él y esbocé una sonrisa pícara, podía oler su apestoso aliento des del lugar donde me encontraba. - El señor Crabbe me invita a conocer a su jefe. - Y le guiñé un ojo. - Me avisó que el guardia sería muy apuesto, pero no me esperaba que lo fuera tanto. - Y le acaricié la mejilla.

"Que asco me estoy dando ahora mismo. Después de esta obligaré a Ircan a pagarme un baño." Me dije, y esperé a la respuesta de Stif.

- L-l-l-lo siento señorita, pe-pe-pero el jefe ahora está ocupado. *hip*. - Encima se hacía el duro. Pues si no podía entrar por las buenas, sería por las malas. Puse una carita de lástima totalmente fingida hacia Stif y use mi telekinesis para atraer hacia mi una piedra que estaba encima de otra más grande. Pero ups, el problema es que Stif se encontraba justo en el recorrido de la piedra y ésta le golpeó por detrás de la cabeza con fuerza, haciendo que el guardia quedase inconsciente en el suelo.

"Pobrecito.. Nah, en realidad no, eso le pasa por baboso." Con una sonrisa pícara entré en la cueva y no me di cuenta de las dimensiones que tenía hasta que mis ojos se hubieron acostumbrado a la poca luz de su interior.

Aunque fuese una cueva dentro de una montaña, estaba muy bien iluminada. Cuando mis ojos se acostumbraron, vi que una especie de pasillo daba a una enorme sala de piedra natural. Entrabas justo por arriba y tenías que seguir todo un camino hacia la base de la cueva, dónde en ese momento había 4 jaulas. Una de ellas estaba cubierta por una lona roja, impidiendo ver lo que había dentro de ella.

En la segunda jaula había una especie de bañera llena de agua y con alguna criatura que se removía dentro de ella, pero des de esa altura no podía fijarme bien en lo que era. En la tercera estaban terminando de meter a Ircan y la cuarta estaba vacía. En ese momento me entró el pánico porque estaba segura que la cuarta jaula estaba allí, vacía, esperando para encarcelarme a mi.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Lun Oct 16 2017, 00:10

Me llevaron dentro de la cueva mientras mi cabeza peligró en bastantes ocasiones en colisionar contra el techo de los túneles. Por suerte el trayecto no fue muy largo, enseguida la gruta dio paso a una amplia caverna, que había sido medianamente acondicionada para el uso de los bandidos. Mientras me llevaban a mis "aposentos" miré rápidamente la estancia intentando buscar cualquier cosa o pista que pudiera serme de utilidad. A parte de aquella jaula tapada con una especie de tienda y tres jaulas de hierro oxidado, una con una especie de bañera donde seguramente estaría la criatura, había algún que otro banco con armas encima, seguramente desafiladas, incluso restos de objetos caseros, ¿puede que aquella cueva hubiese sido el hogar de algún licántropo de la arboleda?

Para despertarme de mis elucubraciones los bandidos decidieron tirarme como un saco de patatas dentro de la jaula. Mis huesos chocaron violentamente contra los barrotes y ahogué un grito producto del repentino dolor. Me quitaron la red reduciéndome a patadas en los momentos en los que aprovechaba para escapar. Ellos se reían mientras yo intentaba desesperado escapar, pero era demasiado pequeño para aquellas moles, y el hecho de ser licántropo en aquel momento no me valía de nada. Al final me cerrarón la puerta en las narices y me escupieron antes de irse riéndose a carcajadas. Les miré alejarse manteniendo el ceño fruncido y apretando los labios mientras sujetaba con furia los barrotes.

-¡Mierda! - grité dando un golpe a los barrotes.

-Es inútil chico. - sonó una voz seria y cargada de cierta amabilidad - Ya lo he intentado. -busqué con la mirada zarandeando la cabeza de un lado al otro para identificar de donde venía la voz. - Pero, por podridas que parezcan estas malditas barras, son resistentes. - sonó un golpe y la vibración de unos barrotes. - Putos barrotes.- masticó cada palabra con rabia.

Al final lo encontré, el que me hablaba estaba dentro de la jaula de dentro de la tienda. Pude verlo a través de los resquicios de la lona y me pareció ver un cuerno.

"Me he debido dar fuerte en la cabeza." pensé mientras me rascaba la cabeza confundido y seguía escudriñando dentro de la tienda. -¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?.

Hubo movimiento dentro de la tienda y de repente mi interlocutor se mostró por completo y me obligue a omitir un grito de sorpresa, en cambio me quede mirándolo con la boca totalmente abierta, sin saber bien que decir. No había soñado que había visto un cuerno, ¡de hecho tenía dos!. Lo que había dentro de aquella jaula era una gigantesca mole de carne de piel grisácea, y llena de diversas cicatrices, con una cara grande y triangular coronada con dos enormes cuernos negros y un parche que le tapaba un ojo. Vamos que yo prácticamente le llegaría casi por el ombligo con mis 1,76 metros de altura y sus brazos prácticamente eran tan anchos como la mitad de mi cuerpo.

Spoiler:

-Buenas chico, me llaman Toro. - el gigantesco hombre bestia me miro con una mirada de satisfacción al ver mi semblante de sorpresa. -Y bueno, digamos que fue una mala noche lo que me llevó aquí.

-¿To...to...toro? - tartamudeé recuperándome de la sorpresa tragando forzadamente saliva. -Es un nombre un poco extraño, ¿no?

Toro soltó una carcajada y me miró divertido.

-Es un seudónimo chico, un... - se quedo un momento pensativo mirando su amplia mano. - un mote. No puedo decirte mi verdadero nombre, aún no...- dejo caer aquellas palabras con un gran dolor mirando a algún punto perdido en su palma. -Y bueno si nuestra situación no cambia, cosa poco probable, creo que nunca te lo diré. Lo siento chico, te quedarás con la curiosidad. - se dejo caer contra los barrotes quedando de forma que me miraba de frente.

-Oh no... yo no me voy a quedar aquí. - reaccioné volviendo a estudiar la estancia. - Tengo que salir de aquí. Tengo una misión que cumplir.

-Tu espirito es envidiable chico. - Toro me miro sonriendo mientras apoyaba sus brazos en sus rodillas. - Pero... no te ofendas... si yo no he podido tirar esto barrotes dudo que tu puedas.

-Sí, sí puedo, sólo necesito pensar... - empezaba a entrar en pánico, pero no podía mostrar debilidad, no podía caer, pues si lo hacía mi destino acabaría en aquel momento. -Sólo dame un momento... - y comencé a buscar por el suelo algo que pudiera serme útil y estuviera a mi alcance.

-¡Ja! - se jactó. - ¡Chico! Si consigues sacarnos de esta ten por seguro que tendrás un siervo para toda tu vida. Pero dudo que puedas, desgraciadamente para los dos. - echó la cabeza hacía atrás haciendo que sus cuernos y los barrotes chocaran haciendo un sonido metálico.

Encontré algunos clavos tirados por el suelo, los recogí alargando mi brazo todo lo que pude, sintiendo como llegaba a los limites de mi elasticidad. Conseguí cuatro clavos y miré la cerradura pensativo, ideando un plan.

"Clavos... Cerradura... Toro... Armas..." enumeré mentalmente mientras me rascaba el mentón. - Ya veremos Toro, ¡no hay tiempo que perder!

Cogí los clavos y me ayudé de los barrotes y el resto de clavos para comenzar a darles forma. Para mi suerte el hierro no era de muy buena calidad, bueno mejor hay que decir que era de una calidad pésima, y, aunque me costó algunas heridas, pinchazos y araños, comencé a moldear los clavos. Los presioné para doblarles la punta, y darles una forma de gancho. Me llevo mi tiempo, pero al final el metal fue cediendo a mis deseos hasta que realice con éxito tres ganzúas algo chapuceras. Pero para mi suerte el candado no parecía ser muy bueno, pues era muy antiguo. Sus resortes seguramente no pondrían muchos problemas. En aquel momento di gracias a Tom por las horas que había pasado forjando cerraduras en mi aprendizaje del oficio, si podía crearlas sabía como funcionaban y por lo tanto sabía como forzarlas.

-Saldremos de aquí Toro.- dije con un tono de confianza muy inusual en mi.

________________________________________________________________________________________________________

Off Rol: Uso mis conocimientos en herrería para crear tres ganzúas que dejaran de ser útiles en cuanto se usen en cada jaula.

Los materiales utilizados son equivalentes a 2 barras de hierro respecto a los materiales oficiales.


Color de Toro: #333366


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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Zarina el Lun Oct 16 2017, 16:13

Asomada aún a la cavidad de la cueva, observé como Ircan mantenía una conversación con lo que sea que fuese lo que había dentro de la jaula que estaba debajo de la lona. Luego, también observé como el muchacho se estiraba a recoger alguna cosa del suelo y se le iluminaba la cara con solo pensar lo que podría llegar a hacer.

En el aire había esperanza. Pero solo se interponía un problema entre el plan de Ircan y la huida: tres matones armados dispuestos a cobrar una buena recompensa.

En ese momento la escena era la siguiente: Ircan dentro de la jaula, intentando encontrar una manera de huir. Dos jaulas más con dos criaturas a las que hacía falta salvar. Tres matones observando el botín que tenían de espaldas a las jaulas, lo que daba una buena ocasión a Ircan de irse pero no la suficiente. Y yo, que me encontraba observando el panorama, con una mezcla de miedo y asombro por ver en las aventuras en las que nos metíamos.

Sabía que Ircan necesitaría una distracción para poder abrir la jaula y liberar a los otros dos prisioneros, por lo que empecé a analizar todas mis opciones.

La primera era la misma usada anteriormente, la seducción de una damisela interesada en el jefe para complacerle con lo que hiciera falta. Pero la primera vez me había funcionado a la perfección y esta seguramente no sería así por el hecho que los otros tres hombres no iban embriagados hasta los huesos. Eso descartaba la opción.

La segunda era causarles miedo. Era una cueva grande, por lo que el eco de la estancia hacía que cada ruido se intensificase y se podía crear un efecto bastante curioso. El problema estaba en que los tres bandidos eran expertos en su trabajo, llevaban lo de ser malos en sus venas. Se debían conocer esa cueva como la palma de su mano, cosa que una emboscada lo veía de lo más difícil.

Lo que sí que era cierto era que ellos se encontraban abajo y yo arriba, y eso podía usarlo a mi favor, lo que me llevaba a mi tercera opción. Atraerlos hacia mí y tenderles una trampa. Aún no tenía un gran dominio sobre la magia de la tierra, mi especialidad, pero debía encontrar la piedra perfecta para hacerla rodar colina abajo para intentar entorpecer el paso de los bandidos hacia Ircan cuando él ya estuviera libre.

Levanté la mirada, y escudriñé toda la estancia en busca de aquella piedra. La encontré al fin, pero estaba en el otro lado de la cavidad de la cueva. Era una piedra redonda, casi perfecta, de aproximadamente un metro de diámetro, lo que la hacía difícil de saltar. Justo lo que necesitaba. Pero estaba demasiado lejos. Tendría que usar mi telekinesis para atraerla sobrevolando toda la estacia hacia el lugar donde me encontraba yo.

Empecé a concentrarme. La vi vacilar un momento antes de moverse definitivamente, y empezó a planear por encima de la estancia dirección a mi. De concentración iba bien, pero aún así, el esfuerzo era tremendo, y sabía del cierto que si alguien se movía la piedra caería a plomo. Por suerte para mí todo siguió en calma y tranquilidad. No me di cuenta que había estado aguantando la respiración hasta que solté la piedra delante de mí haciendo el menor ruido posible.

Me senté en el suelo, respirando pesadamente, estaba agotada. Nunca había usado mi poder de esa forma, y sabía que me hallaba en mis reservas de energía. Había oído a magos contar la história que otros de nuestra especie habían muerto de fatiga ante un uso desmesurado de su poder. Y tenía miedo. Pero me lo tragué. Ahora tocaba llamar a los bandidos.

-Buenos días señores. Creo que lo que ustedes están haciendo no está bien. Así que amablemente les pido que cesen estas macabras prácticas y suelten a estos presos. - Grité, con una voz mucho más serena de lo que me esperaba.

Vi la cara de los bandidos, primero de asombro al no esperar a nadie más en su guarida, y al final de furia y enojo, al ver a una chica pelirroja desafiándolos de esa forma. El bandido jefe no reaccionó como yo esperaba. Se me quedó mirando con una sonrisa pícara y me contestó: -Mirad, una muchacha intentando desafiarnos. Seguro que es una de esas protectoras de los animales por las que nos pagan tan bien. ¿Qué os parece si la añadimos a la coleción? Así esta tarde nos sacamos una tajada de más.

Los otros dos bandidos rieron. El enojo se fue de sus caras y el terror se instauró en la mía. Querían hacerme prisionera y venderme al mercado de esclavos. Eso no era bueno, pero me tragué mi miedo y me propuse seguir con el plan. Volví a gritar - Si tanto os intereso, subid a por mí. - Error.

Y eso es lo que hicieron. Lo seguí con la mirada, inmóbiles. Y cuando pasaron por delante de la jaula de Ircan él y yo intercambiamos una mirada de complicidad.

Los bandidos ya subían la cuesta cuando yo empujé la piedra camino abajo. Ocupaba buena parte del camino, pero no la suficiente. La piedra impactó contra las piernas del jefe, haciéndolo caer a plomo, pero los otros dos la esquivaron con cierta facilidad. Me quedé paralizada. Los dos hombres llegaron a mi, jadeando, y me cogieron por los brazos levantándome los pies del suelo. Pasamos por al lado del jefe y el hombre situado a mi derecha le preguntó: - Jefe, ¿estás bien? - A lo que el hombre, tumbado aún en el suelo, respondió con un gemido.

Llegamos abajo y se disponían a meterme en la jaula que aún estaba libre. Volvimos a cruzar miradas con Ircan y esta vez le pedí perdón con los ojos. Me sentía fatal por como habían acontecido las cosas, por ser un desastre con la magia y por no poder defenderme yo sola. Pero para mi sorpresa, me encontré a mi compañero sonriendo.
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

Mensaje  Ircan el Lun Oct 16 2017, 21:35

Miré con ojos luminosos aquellas pequeñas ganzúas que había conseguido fabricar, como si fueran las mejores obras de arte del mundo pese a que eran algo por lo cual Tom me daría de capones por semanas. Miré a los bandidos y vi como se entretenían contando las diversas ganancias de su botín de espaldas a mi, era la mejor oportunidad que iba a tener. Cogí una de las ganzúas y comencé a jugar con los resortes de la cerradura. Los fui palpando con la punta de mental, sintiendo donde estaba cada uno, conté dos, aquello no sería muy difícil. Cogí el clavo que me había sobrado, levante el primer resorte con la ganzúa y lo aseguré metiendo el clavo, se escuchó un "cllick", era hora de ir a por el segundo. Lo encontré y subí el resorte hasta escuchar otro "click" y ver como la cerradura cedía con un sonido metálico Me quedé paralizado mirando estupefacto el candado y a los bandidos a través de los barrotes. Por suerte o por desgracia, en aquel momento escuché la voz de Zarina dentro de la cueva captando la total atención de los bandidos. No sabía si enfadarme con ella por venir a un lugar tan peligroso o si darle las gracias por haber aparecido justo en el momento justo.

Sea como fuese no podía desaprovechar aquella oportunidad, abrí la jaula y fui a donde estaba Toro. Se escuchaban los gritos de los bandidos y los de Zarina. ¡No tenía mucho tiempo! Comencé a jugar con la cerradura, pero me puse nervioso y se me cayo el clavo.

-¿Qué haces aquí chico? ¿Cómo has salido? -preguntó Toro sorprendido al verme fuera de la jaula.

-¡Cállate! ¡Llamarás su atención! - le ordené mientras buscaba nervioso el clavo por el suelo. "¿De verdad le he dicho que se callara a una mole como aquella?" me pregunté sorprendido conmigo mismo.

-Ohh.. ¡Ya veo! ¡Vamos chico! ¡Vamos! - me animó cerrando los puños emocionado por salir.

Volví a tomar el clavo y me apresuré mientras escuchaba el rodar de una roca. Abrí la cerradura y la puerta cedió y Toro se dispuso a salir.

-¡No! - le ordené a Toro en un susurro alzando mi mano para indicarle que se detuviera. Toro me miró confundido. -Debemos esperar el momento oportuno, sal cuando yo hago ruido en los barrotes de mi jaula.

Toro se me quedó mirando frunciendo el ceño.

-Vale, tu mandas. - accedió sin tomarse mucho tiempo y se sentó de nuevo en la jaula en posición de alerta.

Sonreí y me giré para correr de vuelta a mi jaula. Mientras corría vi como los bandidos bajaban por una rapa pedregosa tirando de Zarina por los brazos, la habían capturado. Me metí en mi jaula y estudie la situación. Puede que el hecho de que Zarina hubiera sido captura no fuera algo totalmente desventajoso. La jaula que estaba libre estaba justo enfrente de la de Toro, era perfecto. una sonrisa se dibujo inconscientemente en mi cara y miré a Zarina. Ella estaba totalmente agotada y quise infundirle esperanza con mis ojos.

Los bandidos lanzaron a Zarina, totalmente agotada y triste, dentro de la jaula y se la quedaron mirando.

-Mmm... creo que antes deberíamos probar la mercancía. ¿No crees Bob? - dijo Crabbe mientras comenzaba a desatarse el cinturón.

-Sin duda... somos buenos comerciantes...- dijo Bob, el que hasta hora había permanecido sin nombre, relamiéndose los labios mientras miraba pecaminosamente las caderas de Zarina.

Me repugnaba todo aquello, pero sin duda no había un momento mejor para actuar. Di un golpe a los barrotes que rápidamente fue acompañado de uno aún más estridente.

-¡Pero qué dia..!. -exclamaron los dos al unisono.

Pero no pudieron terminar la frase. Toro salió embistiendo con sus cuernos, mandando a Crabbe a volar por encima de la jaula perdiendo sus pantalones y su cinturón con su arma. Bob en cambio se llevó un potente puñetazo de hombre bestia que lo hizo rodar por los suelos mientras salían algunos dientes. Toro cogió la espada que Crabbe había dejado tan amablemente.

-¡Ahora vamos a divertirnos! - grito Toro enfurecido esgrimiendo su espada como si fuera un bate dándose golpes en la mano con la parte plana de la hoja.

Yo salí de mi jaula y me dirigí a donde estaba Zarina para intentar socorrerla.

-¿Estas bien? ¿Puedes andar? - mientras esperaba su respuesta miré a mi espalda y vi como Bob y el jefe de los bandidos se habían recuperado y blandían sus armas. -Tienes que esconderte, busca algún lugar seguro y apoyamos con tu magia...- la miré bien y vi que se encontraba muy cansada. -Siempre que puedas, si no no te preocupes. -le dediqué una sonrisa y me volví para enfrentar a los enemigos que quedaban en pie. -Todo saldrá bien Zarina.- prometí esperando que mis palabras fueran ciertas.

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Bob: #0066cc
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Re: Una criatura en apuros [Pasado] [Trabajo] [Zarina - Ircan]

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