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Mensaje  Sango el Dom Sep 23 2018, 18:13

- Nosotros, celebramos el día de Palún el pescador a finales de verano. Oh, sí, Palún, según cuentan, se hizo a la mar con un bote de remos y pescó él sólo un pulpo tan grande que cuando llegó a la orilla tuvieron que cogerlo entre varias personas. Dicen que nadie conocía como él los secretos del mar e incluso se le considera un Dios entre los marineros...- La lluvia en el exterior caía como el rocío de la mañana. Decían los marineros que en aquella taberna empezaban a congregarse que se avecinaba una tormenta que duraría varios días con sus respectivas noches. Afortunadamente para Ben, había llegado a tiempo y jarra en mano y banqueta ocupada escuchaba la conversación que mantenía uno de esos hombre del mar con la taberna, pues nadie parecía hacerle caso.

- Sí, solemos salir a la mar semanas antes, encomendándonos a los Dioses y algunos a Palún... Cuando volvemos damos gracias y esas capturas se ofrecen al bien del pueblo. Se organizan grandes banquetes a los que asisten gente de todas las edades... Sí, son grandes fechas aquellas...- El hombre tenía ganas de hablar.

- Parecía un gran hombre ese Palún el pescador.- Dijo Sango.

- Oh, lo era, sí.- Contestó el hombre buscando a Sango con la mirada y sonriendo de placer al ver que alguien le escuchaba.- No tuve la suerte de conocerlo, ni siquiera mi padre, pero sí mi abuelo y ya incluso en vida, como me contaba, se decía que Palún poseía poderes divinos... El pobre hombre, como decía mi abuelo, murió en el mar.- Sentenció e hizo una mueca con la boca.

- Lástima...- Dijo Sango rompiendo el silencio. Dio un pequeño sorbo y se acordó de una fiesta que hacían en honor a una persona.- De donde yo vengo, celebramos el "valiandei". No se parece en nada a la hazaña que hizo Palún, pero algo tiene que ver con el agua.- Dijo Sango algo alegre al recordar las fiestas a las que asistía con su familia cuando aun era pequeño.

- Oh, ¿"valiandei"? ¿Qué es eso? ¿De qué trata?- Preguntó el hombre que mostraba interés por aquel día tan especial. Sango, tras unos instantes poniendo en orden las ideas, empezó a explicarle qué era aquello.

- El Valiandei es una festividad que existe en la zona rural al noreste de Lunargenta, que es de donde procedo. Se conmemora la gran azaña que hizo Valian, una mujer que también vivía en esa zona hace muchos años.- Sango hizo una pausa para humedecer la lengua en aquella cerveza que no sabía tan mal como para querer escupirla al instante.- Por aquellos lares vive gente sencilla, campesinos y leñadores sobre todo, los artesanos también están y luego los mercaderes que van y vienen, como en casi todas partes me imagino. Bueno, resulta que en tiempos antiguos la zona estaba acosada por algún tipo de mal, cosechas que no se lograban, árboles secos por dentro y que entonces resultaban inútiles para trabajarlos... Todo era culpa de que se habían concatenado años muy secos y con pocas lluvias y por más que pidiera a los Dioses, estos no parecían poder hacer nada.- Había un par de hombres, a parte del seguidor de Palún el pescador que se habían girado para atender a su historia. Que un forastero contara cosas de tierras lejanas era algo que siempre atraía la atención.

- Un día, Valian que se dedicaba a remendar ropa, según unos y a labores más pecaminosas según otros, se fue de casa una mañana muy temprano, se echó una azada al hombro y caminó durante varias horas hasta que se paró en un lugar... bueno, en mita de la nada realmente porque no había nada allí y nadie reclamaba para sí. Al ver que llegó la noche y no llegaba, los vecinos se preocuparon y decidieron salir a buscarla, pero nada podían hacer en la oscuridad así que salieron a la mañana siguiente.- Dio un sorbo pequeño y siguió hablando después de posar la jarra con suavidad sobre la mesa.- Caminaron en varias direcciones hasta que la encontraron en aquel punto que antes os dije y para sorpresa de los que la encontraron vieron que Valian estaba cavando un enorme pozo. Intentaron hablar con ella, sacarla de allí, darle agua y comida pero ella sólo decía: "¡Echadme una azada que esta buen servicio ha hecho ya!" Y eso hicieron durante los días que siguieron hasta que por fin, del fondo de ese pozo empezó a brotar el agua, pero no cesó Valian en su empeño e incluso cuando estuvo con el agua al cuello volvió a repetir lo único que decía: "¡Echadme una azada que esta buen servicio ha hecho ya!".- Sango dejó un tiempo para que asimilaran aquella historia.

- Vaya... ¿qué pasó con aquella mujer?- Preguntó el marinero. Sango asintió y respondió.

- Los que allí habían al ver que no salía de allí trataron de socorrerla. Pero al intentarlo, según cuentan, las paredes del pozo se vinieron abajo, el agua se desbordó y salió hacia todas partes. Las aguas inundaron muchas de las tierras de cultivo durante un par de semanas. Algunos lo interpretaron como una señal divina inequívoca que significaba algún tipo de castigo y marcharon de aquella zona. Los que quedaron, cuando pasó la inundación vieron como al poco tiempo, la vegetación volvía florecer, los árboles criaron frutos y fortalecieron sus troncos y los cultivos salieron adelante.- Ben se detuvo en este momento y observó que toda la gente allí presente estaba mirándole con fascinación.- Y aún hay algunos que dicen que cuando se pasa cerca de la charca de Valian, pues así se llama el lugar aún se oye aquella última frase que salió de su boca: "¡Echadme una azada que esta buen servicio ha hecho ya!".-  Ben apuró el contenido de la jarra. Aún le faltaba la parte más importante que era la forma en la que se reconocía el sacrificio de aquella mujer de la que muchos decían que había ascendido al Reino de los Dioses.

- Una vez año, al final del invierno, suele caer por el primer Frīgedæg de Harpa más o menos, se celebra el Valiandei. Todos los pueblos que se vieron beneficiados de aquel acto divino marchan en procesión hacia la charca de Valian. Durante la marcha hay cantos y bailes y una vez allí, se celebra una gran fiesta en honor a Valian. Se narra el suceso para que los más pequeños conozcan lo que pasó y después, se escoge un representante de cada pueblo para que anude una tela de un color a una azada. Después, el más anciano de los presentes coge la azada y tras decir la frase de la pobre Valian: "¡Echadme una azada que esta buen servicio ha hecho ya!", arroja la azada al fondo de la charca para que así, Valian, siga proveyendo de agua a nuestros pueblos.- Hizo una pausa y se lamentó de que la jarra estuviera vacía, aún así continuó.- Después de la ceremonia, se reanudan los cantos y los bailes, se sacrifican animales y se hace una gran comida para conmemorar a Valian, "la dadora de vida" como algunos la llaman hoy en día.- Sango terminó de relato y vio como el marinero que había hablado de Palún se ponía en pie.

- Porque gente como esa ya no queda en el mundo, brindo por Valian, la dadora de vida.- Alzó la jarra y todos le siguieron, incluido Sango. La taberna, con gran energía, coreó:

- ¡Salud!- Todos bebieron y el protagonista de otra historia salía a escena. Sango aprovechó para agitar la jarra al posadero que se acercó rápido para rellenar.

La lluvia fuera se intensificó y para Ben no había un mejor plan, al menos de manera inmediata, que estar allí sentado oyendo las historias que unos y otros contaban.
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